domingo, 28 de noviembre de 2010

ECONOMÍA


ENTREVISTA CON JOSÉ LUIS CORAGGIO, EXPONENTE DE LA ECONOMÍA SOCIAL

REDISTRIBUCIÓN FISCAL Y REGULACIÓN DEL MERCADO NO SON SUFICIENTES PARA SUPERAR NEOLIBERALISMO, ES NECESARIO HACERSE CARGO DE LA PRODUCCIÓN

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

L
a corriente favorable a que el Estado juegue un papel destacado en la economía solidaria tiene en el economista e investigador social argentino José Luis Coragggio a uno de sus más destacados exponentes, por eso fue invitado como conferencista del IV Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires.

En su concepto, “la economía no solo es mercado, comprar y vender, sino que también es ver qué hacer con toda la riqueza que se produce. El sentido final es la satisfacción de las necesidades, por consiguiente su propósito no puede ser el de ganar y ganar, y además que ganen unos pocos, sino lograr que estén satisfechas las necesidades de todos”.

Al formular su teoría de la economía social a partir del tránsito del sector informal hacia la economía popular, asentada en las economías familiares, este investigador y catedrático universitario con amplia experiencia, distingue tres subsistemas: la economía del capital, la economía pública y la economía social o del trabajo. Esta economía llegaría a ser hegemónica, plantea, si se supera la fragmentación que caracteriza a la economía popular, a través de programas que permitan extender y consolidar redes de cooperación e intercambio, lo que con apoyo del Estado le puede posibilitar ejercer poder en el mercado y en la administración pública.

Es categórico en señalar que la economía social no puede crecer sin el apoyo del Estado, puesto que éste debe ser un elemento para la emancipación, y en particular, de los gobiernos locales, para poder obtener “recursos productivos externos” (o sea los medios de producción) mediante cinco vías: un sistema fiscal progresivo, regulación del intercambio mercantil, donaciones de las agencias de cooperación, transferencia de recursos a través de subsidios, y compras del Estado de la producción de ese sector.

La economía social, agrega, es una alternativa viable al neoliberalismo, porque "lo solidario es lo opuesto a competitivo, es lo opuesto a individualista, es lo opuesto a egoísta, es lo opuesto a egocéntrico, es lo opuesto a la irresponsabilidad, porque en el mercado cada uno busca lo que más le conviene sin tener en cuenta qué efectos tiene sobre los demás", explica.

ACTIVISMO SOCIAL PARA OTRO TIPO DE ECONOMÍA

Defiende el crecimiento de la economía social sin necesidad de expropiar a las clases dominantes, sino fundamentalmente a través de “activar las capacidades de todos los ciudadanos excluidos del trabajo. De este modo, con base en la coexistencia de tres economías, el apoyo del Estado a la economía del trabajo y la potencialización de ésta promoviendo el activismo social, se logrará que en un mediano-largo plazo pueda construirse otro tipo de economía. En sus propias palabras:

“Construir una economía alternativa requiere una conjunción entre la economía pública y la economía social y solidaria que se encuentran y concertan en espacios democráticos, un camino para la soberanía del pueblo, ejercida en el encuentro de las organizaciones sociales, los representantes políticos y los funcionarios públicos. La construcción de otra economía es una tarea para múltiples actores que deben compartir los rasgos estratégicos de una propuesta de transformación y aportar y contar con recursos suficientes para conformar una verdadera plataforma de apoyo a los agentes de esa nueva economía. Es, a la vez, una base firme para la construcción de ciudadanía, dado que los derechos individuales sólo pueden ejercerse a plenitud con autonomía, con las necesidades básicas resueltas y en relación solidaria con otros”.

Para lograrlo será necesario profundizar la redistribución progresiva del ingreso, combinando las prestaciones individuales con la constitución de fondos de desarrollo para comunidades y asociaciones, que podrán “decidir de manera autónoma el mejor uso de esos recursos”.

Afirma que no hay que llegarse a engaño con la política neoliberal que en algunos casos ha incorporado variantes de la economía social, “pero entendida como microempresarialismo de los pobres. La monetarización de una parte del gasto social bajo la forma de subsidios o bonos (principalmente focalizados en indigentes) ha ido acompañada de la proliferación del microcrédito, en mucho casos perdiendo su vocación redistribucionista inicial y tomando formas abiertamente comerciales. Es imprescindible resignificar esos recursos desde una perspectiva no asistencialista”.

LA ECONOMÍA SOCIAL COMO ALTERNATIVA

Aprovechando su presencia en la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, lo abordó para dialogar periodísticamente.

Coraggio es economista de la Universidad de Buenos Aires y magister artium en Ciencia Regional por el Wharton Business School de la Universidad de Pennsylvania. Investigador, docente universitario en algunos países de Latinoamérica y en Estados Unidos. Es autor de varios libros y ensayos publicados en revistas especializadas. Actualmente se desempeña como Director Académico de la Maestría en Economía Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento, de la cual también fue su rector, entre 1998 y 2002.


- ¿Usted cómo concibe el Estado en una economía de mercado en la que pueda cumplir sus objetivos democráticos y garantice los derechos sociales?

- Lo que yo he dicho es que la economía de mercado no es sin Estado, porque a veces se plantea como oposición entre mercado y Estado. Los neoliberales quieren el Estado, lo que ocurre es que ellos lo quieren para otra cosa que es muy distinta a los que estamos por una democracia o por una sociedad igualitaria. Ya hay una experiencia en la historia reciente del siglo pasado de lo que es un Estado que interviene para democratizar la economía, para desarrollar la cultura de derechos sociales, y que fue el llamado Estado de bienestar en el norte, y el Estado desarrollista que tuvimos acá, o sea que no tenemos que empezar de cero. Sabemos que eso no termina de resolver la cuestión social, y es que en la medida en que hay un proyecto de poder reaccionario como el que se estableció a partir del año 1976 en la Argentina o en 1973 en Chile, o con Regan y con Thatcher en el norte, con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial atrás, el mercado se convirtió en una aplanadora y el Estado se puso al servicio de ese proyecto. Entonces, había un proceso de democratización pero vino un proyecto político que lo paró y lo rompió, ahí faltó capacidad de defensa y fuerza política, pero claro estaba en ese momento además jugándose o eso o el socialismo planificador, talvez era una opción que nos deberíamos haber ahorrado, talvez era inevitable. Pero hoy nadie está planteando volver a ese tipo de Estado de bienestar ni tampoco ir al socialismo de planificación, por lo que la economía social, solidaria, aparece como una manera, no la manera, de comenzar a pensar las cosas de manera distinta, combinando de entrada la fuerza de la sociedad con la de la política y la del Estado, pensando en alianzas más amplias y en resignificar las políticas sociales. En aquella época política social universal de salud, educación, de viviendaza, etc., era una política de asistir que ahora no puede servir porque es estructural el desempleo y la exclusión que hay, entonces hay que cambiar la economía.

- ¿Y para ello que se requiere?

- No se trata de regular el mercado para que no haya monopolio y además redistribuir a través del sistema fiscal porque no alcanza, hay que hacerse cargo de la producción, y por eso que los proyectos de economía social significa trabajadores autónomos, cooperando, auto organizándose entre ellos, incorporando a las universidades, a las escuelas, a los aparatos técnicos del Estado, eso para mí es la línea para avanzar. No pensar en un Estado que sólo regule el mercado.

- ¿Si se quiere avanzar en el ámbito político, los sectores sociales y los movimientos populares que han tenido auge en los últimos años en América Latina podrían estar convirtiéndose en sujetos políticos de cambio?

- Bueno, esa es la expectativa que tenemos todos porque en general seguimos hablando de los nuevos movimientos sociales, pero se ha llegado a un cierto consenso de que no se puede pensar en el sujeto histórico como se llegó a concebir en algún momento en que los sujetos son construcciones, que son autoconstrucciones sociales, políticos culturales, y que no es una clase por ser clase, porque la clase obrera ha demostrado que puede estar fragmentada entre una revolucionaria y otra reaccionaria. ¿Cómo se va a construir un sujeto? Primero es un sujeto político cultural que tiene un interés económico con bases económicas, pero que no representa un interés económico particular y ese es un proceso que nadie tiene muy claro cómo se va a dar. Se va a dar en cada país de una manera distinta, puede ser que se dé una determinada coyuntura en la que converjan los movimientos y se consoliden como organizaciones. En la Argentina se piensa en organizar y organizar, pero la organización es muy castradora también, debe haber la posibilidad de que ser armen distintas alianzas dependiendo de cuál es el problema. Sobre todo eso estamos para aprender.

- Las políticas sociales que están llevándose a cabo en varios países gobernados por sectores progresistas en América Latina no son suficientes para lograr una equitativa redistribución de la riqueza. ¿Qué hace falta para avanzar más?

- No se le puede poner una tarjetita al instrumento y decir esto es tal cosa, depende de la coyuntura y del momento. Un país puede estar en un momento de gran crecimiento, que es un crecimiento económico que excluye masivamente, que no genera empleo, que aumenta la riqueza concentrada por pocos, y ser conveniente para la minoría repartir algo bajo la forma de asistencia. Si bien está ayudando a la gente pero es funcional a un proyecto de dominación. En otros casos, uno pude decir que es un instrumento que está orientado a empezar a cambiar las posibilidades de los trabajadores, de los sectores más marginados a tener un mínimo de seguridad para poder pensar cómo construyen su propia economía. También hay que asistir en lo necesario como derecho, que ese es otro problema. Se puede hacer asistencialmente para cooptar a la gente, el punto es qué se subsidia y eso implica una política clara, aunque hace falta proyecto también, el cual tiene que tener una amplia participación de la sociedad. Es un debate que hay que seguir dando.

- ¿Con la reprimerización de las economías en algunos países de América Latina se avanza hacia una nueva etapa del modelo neoliberal?

- El neoliberalismo no murió, lo que sí es que su hegemonía está siendo dificultada por la evidencia de su fracaso, pero siempre va a haber algún oportunista que apunte a lograr algún mercado en Estados Unidos para vender algo sin importarle las consecuencias que va a tener a largo plazo sobre la economía, como ocurre con los países que firman tratados de libre comercio que destruyen toda la agricultura local. Lo que pasa es que quienes hacen eso no son estadistas, son políticos oportunistas que están pensando como reproducen el modelo o tienen un proyecto totalmente reaccionario. En el caso de Colombia cuyo gobierno le apuesta a un tratado de libre comercio con Estados Unidos, hay movimiento social, están pasando otras cosas, aunque es imposible entender esa economía sin tener en cuenta la economía criminal que tiene un peso enorme y que nunca la incluimos en el análisis económico.


viernes, 19 de noviembre de 2010

ECONOMÍA


ENTREVISTA CON PEDRO PÁEZ PÉREZ, ASESOR PRESIDENCIAL DEL ECUADOR PARA LA NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA

“HAY QUE CONSOLIDAR EN AMÉRICA LATINA NUEVAS LÓGICAS ECONÓMICAS PARA LOGRAR UN MODELO ALTERNATIVO DE DESARROLLO”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Buenos Aires


La del sistema del capitalismo es una crisis de un modo de vida que está colapsando y lo que está en juego es el sujeto histórico, la capacidad de reaccionar, por ello es necesario poner en marcha otras lógicas económicas para darle sustento a un nuevo tipo de relaciones humanas, así como a otro tipo de modos de producción”. La reflexión la hizo durante su intervención en el IV Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires, el economista Pedro Páez Pérez, director de la Comisión Técnica Presidencial del Ecuador para la Nueva Arquitectura Financiera y embajador plenipotenciario del primer mandatario Rafael Correa en esta temática.

Páez Pérez lidera dicha comisión que viene formulando una serie de recomendaciones y reformas en el plano socioeconómico en su país, así como impulsa mecanismos de integración regional financiera que permita construir un modelo de desarrollo alternativo y sustentable.

Considera que en América Latina están dadas las circunstancias para enfrentar la crisis capitalista mediante una nueva arquitectura financiera internacional, porque lo que se observa hoy en día es que “hay un desmadre generalizado de los mecanismos de la economía del mercado, así como un problema de coherencia de producción y de consumo”.

“La institucionalidad internacional –señala- ha evidenciado que aún vivimos un mundo unipolar con el fracaso de la Cumbre sobre cambio climático en Copenhague, razón por la cual las naciones latinoamericanas deben concretar una agenda regional para avanzar hacia un mundo multipolar”.

Advierte desde su experiencia internacional que la “salida” (entre comillas) a la actual crisis económica “la están trabajando desde las esferas especulativas vinculadas en relación de socio-rival con el complejo industrial militar, quienes han impulsado el proceso de reformas del fundamentalismo del mercado y la respuesta a los problemas de rentabilidad del capital durante las últimas décadas, en una red de complicidades y lealtades con fuerte presencia en todo el mundo, lo que ha ocasionado que esté amenazada no sólo la vida, sino también la dignidad de la humanidad”.

Por eso su conclusión es perentoria: “hoy, no se puede salir de la crisis del capitalismo sino salimos al mismo tiempo del capitalismo en crisis”.

NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA REGIONAL

Desde el Gobierno del Ecuador, Páez Pérez viene trabajando por lograr una integración entre los países latinoamericanos que posibilite en el corto y mediano plazo generar una nueva arquitectura financiera regional.

Los pilares básicos de esta propuesta, explica, incluyen:

* Una banca de desarrollo de nuevo tipo, como la iniciativa del Banco del Sur, con un conjunto de nuevas prioridades en materia de alimentación, energía, cuidado de la salud, ciencia y tecnología, conectividad física, financiamiento de la economía popular y nuevas prácticas bancarias.

* Una banca central alternativa, comenzando por la conexión directa, en red regional, de los bancos centrales, enlazados a sistemas de compensación de pagos, mercados virtuales de liquidez, sistemas multilaterales de créditos recíprocos, facilidades de emergencia de balanza de pagos, caja fiscal, y un fondo común de reservas regional.

* El desarrollo de un espacio monetario común, incluyendo la emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG) regionales en el marco de convenios de compensación de pagos como la experiencia del SUCRE dentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos (ALBA).

* Bloquear la restauración del poder de chantaje de la vieja arquitectura financiera, pues el FMI ha dado más créditos desde la explosión de la crisis que en toda la década previa, y espera aún mayores aportes.

* Crear espacios para la política fiscal. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), por ejemplo, ha sugerido una moratoria inmediata de la deuda externa que debe ser combinada con la generalización de procesos de auditoría que podrían aprender críticamente de la experiencia ecuatoriana articulándose a la formación de un Tribunal Internacional de Arbitraje.

* Bloquear con medidas efectivas la ofensiva de los especuladores a nivel mundial.

* Para evitar retaliaciones políticas y sabotajes económicos a los procesos democráticos, es necesario impulsar una definición pronta y universal de controles de capitales y un impuesto a través de la denominada Tasa Tobin.

POR UN MODELO ECONÓMICO ALTERNATIVO

En esta entrevista con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET, Pérez Páez ahonda sus conceptos en torno del modelo económico alternativo por el que viene trabajando, y explica en qué estado se encuentra el proceso de concreción del Banco del Sur.

Este asesor presidencial con rango de embajador, es Ph.D y M.Sc. en Economía por la Universidad de Texas, Máster en Desarrollo y Políticas Públicas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y economista de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Fue profesor visitante de la Universidad de Utah, y del Instituto de Altos Estudios de América Latina IHEAL- Université Paris III, Sorbonne Nouvelle, Francia en la Cátedra Simón Bolívar, así como también de la Facultad de Economía de la Escuela Superior Politécnica del Litoral de Guayaquil.

Durante la actual administración del presidente Rafael Correa también se ha desempeñado como Viceministro de Economía y como Ministro Coordinador de Política Económica.

- ¿En qué va el proceso de la puesta en marcha del Banco del Sur?

- Ya está firmado el acuerdo por los siete presidentes de los países miembros y estamos esperando la ratificación de los congresos, pero hay una propuesta que estamos impulsando desde el Ecuador y consiste en que el Banco del Sur pueda comenzar a través de un mecanismo de fideicomiso, lo cual permite una serie de flexibilidades, como por ejemplo, la participación de naciones que no están involucradas en la negociación de este proyecto como la propia Colombia, o inclusive países extra UNASUR que podrían participar con una cláusula de compromiso. Es decir, que una vez se protocolice la institucionalidad del Banco del Sur y comience a operar, pasaría a funcionar teniendo en cuenta los compromisos adquiridos mediante ese fideicomiso. Temas como la construcción de una red de ferrocarriles en toda América Latina, la producción de medicamentos genéricos en todo el continente, el proyecto de soberanía de alimentaria, infraestructura energética, el desarrollo de las artes y de las ciencias, el proyecto de apoyo a la economía popular, a la producción de conocimiento a nivel continental, son elementos particularmente importantes para posibilitar e integrar otras fuerzas de países hermanos.

- ¿Es decir se abre la posibilidad de ampliar la participación accionaria?

- Así es. El convenio constitutivo define un capital autorizado de 20 mil millones de dólares, pero el capital suscrito es solamente de siete mil millones. Primero porque se espera que de los siete países actualmente participantes: Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil, Paraguay y Uruguay, se pase, al menos, a los 12 países de UNASUR. Pero además se intenta que haya distintos tipos de socios. Los países miembros de UNASUR son socios de tipo A, pero hay categorías tipo B y C, que incluyen la posibilidad de que organismos financieros internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), y otras instituciones de desarrollo en la región puedan participar a título individual.

- El presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), Eric Toussaint, sostiene que un obstáculo para la concreción del Banco del Sur es Brasil. ¿Usted qué opina?

- Creo que hay un proceso de negociación muy difícil, las fuerzas del pasado son muy fuertes, hay una inercia que es necesario vencer, pero con la movilización, la discusión, el debate, porque aquí nadie tiene el monopolio de la verdad, es posible generar otro tipo de condiciones para que todos estos proyectos se hagan realidad.

- ¿Cuál es el espíritu alternativo del proyectado Banco del Sur?

- El Banco del Sur es una propuesta centrada en la transformación de la banca de desarrollo. La idea es contar con una institución que permita convocar al resto de los bancos de desarrollo ya existentes en el continente. Hay más de 100 instituciones, entre bancos regionales, subregionales, nacionales y subnacionales. El problema es que muchos de ellos perdieron el norte, y entonces hay que darles el sur. Hay que instituir un Banco del Sur que se replantee prioridades con otras formas de funcionamiento, que revalorice el papel y las funciones de las monedas nacionales y regionales. Y con otro tipo de prácticas bancarias que, desde el ejemplo, vaya sentando las pautas de lo que debe ser la banca de desarrollo de nuevo tipo necesaria para construir un modelo alternativo.

- En el proceso de integración financiera regional se ha logrado concretar por algunos países el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre). ¿En qué consiste?

- El Sucre es básicamente una tarjeta de crédito que los bancos centrales se abren unos a otros. Básicamente empieza con eso. Es una herramienta que podría funcionar a la perfección en torno de la cuestión de los multiplicadores cruzados. Un sistema de crédito recíproco de los bancos centrales para financiar y promover exportaciones en circunstancias en que, además, existen problemas en el comercio internacional y su financiamiento. El diseño del Sucre es gradual. Puede empezar con lo mínimo e ir creciendo, como una tarjeta de crédito. Su crecimiento en el tiempo puede ir generando más y más funciones de defensa de las monedas nacionales. A diferencia del euro, el Sucre posibilita las condiciones, el paraguas que ampara una recuperación de las funciones y las propiedades de las monedas regionales y medios de pago alternativos, inclusive en el nivel territorial.

- Tras el periodo neoliberal que proclamó la “independencia” de los bancos centrales y cuya experiencia ha sido negativa, ¿cuál es su visión respecto del rol que deben cumplir estas instituciones?

- La banca central tiene que superar el dogmatismo neoliberal de los últimos años y reconocer que puede ser incluso autónoma pero no extraterritorial. La banca central forma parte de nuestros países, tiene una responsabilidad con nuestras naciones. En ese sentido, debe ser muy proactiva en términos de dar respuestas a los retos gigantescos que plantea la crisis. Esta es una crisis de nuevo tipo, nueva en su ferocidad, en su profundidad, en las dimensiones cuestionadoras de aquello que se asumía desde el pensamiento único en las últimas décadas. Los bancos centrales están muy imbuidos de ese asunto. Creo que hay que partir del análisis concreto de la situación concreta. ¿Cómo va a lograrse un funcionamiento más eficiente, más transparente, más ágil, más oportuno, que permita a nuestros países defenderse frente a la crisis? Por ejemplo, las posibilidades de ataques especulativos contra las monedas nacionales, contra las reservas monetarias, con corridas bancarias, con la construcción artificial de escasez y carestías, de acaparamiento. La cuestión del lavado, de la volatilidad en el manejo de capitales. Todo esto requiere respuestas concretas y no desde el dogmatismo ideológico. ¿Por qué tienen que ser tabú los controles de capitales? Hoy los bancos centrales tienen plataformas informáticas absolutamente homologadas. No hay ninguna dificultad para que estén conectados directamente unos con otros, sin necesidad de pasar por el SWIFT (Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales).

- Usted ha advertido que la financiarización especulativa no sólo es parásita sino que va a ser autodestructiva del sistema capitalista, ¿por qué?

- No en el futuro, ya lo es, porque hoy por hoy está socavando las bases fundamentales del funcionamiento del mercado, por ejemplo, al destruir los fundamentos de la propiedad privada con el tema del short-selling, mecanismo que permite a ciertos especuladores vender cosas que no tienen, o con el hecho de que se venden en papel riquezas que no existen, o porque a través de los títulos sintéticos estructurados se está separando el proceso de generación de una deuda y su proceso de cobro, produciendo una incertidumbre y una maraña en los derechos de propiedad y en los reclamos sobre una riqueza que es muy inferior al monto de títulos valores que están circulando en el sistema. Si a eso sumamos la distorsión de los mecanismos de formación de precios relativos, la cada vez más patente insolvencia estructural del sistema financiero, y por tanto la destrucción, la desintegración de los sistemas de crédito, los sistemas de confianza en la relación proveedor-cliente, en la relación de abastecimiento de los circuitos de valorización que ya tienen una dimensión planetaria, pues estamos viendo que el peligro latente es enorme y por tanto hace falta que haya iniciativas muy serias y rigurosas de parte de los pueblos para recuperar y garantizar la coherencia en la producción y el consumo.

- Uno de los grandes retos que usted ha planteado para consolidar el proceso de cambios que se viene dando en buena parte de América Latina es la movilización social y la irrupción de nuevas fuerzas políticas. ¿Hay una reconfiguración del sujeto político en la región?

- Sí, pero yo creo que no hay que esperar con los brazos cruzados que eso pase, porque es responsabilidad de todos, aquí todo el mundo cuenta, es necesario replantearnos el tema del sujeto histórico, todos podemos hacer la diferencia. Esta es un bifurcación civilizatoria e histórica que puede dar lugar a una degradación de la civilización que es el proyecto que están llevando a cabo las fuerzas del poder oligopólico, especulativo, guerrerista que están controlando los acontecimientos, o puede darse la posibilidad de una salida más democrática, humanista que se fundamente en otro tipo de relaciones sociales y humanas, y de eso tenemos que encargarnos cada uno de nosotros, no es posible que nadie nos dé haciendo las cosas, la historia la tenemos que hacer nosotros mismos: individuo por individuo, colectivo por colectivo, país por país.

sábado, 13 de noviembre de 2010

CAPITALISMO


AFIRMA ÉRIC TOUSSAINT DEL COMITÉ PARA LA ANULACIÓN DE LA DEUDA DEL TERCER MUNDO

PAÍSES DEL SUR DEBEN APROVECHAR DISPONIBILIDAD DE RESERVAS PARA IMPONERSE EN NEGOCIACIÓN DE SU DEUDA

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

BUENOS AIRES


Entre 2007 y 2009 estalló la crisis financiera internacional más importante desde la de 1929. El colosal montaje de deudas, pura creación del capital ficticio, terminó derrumbándose en los países más industrializados, comenzando por Estados Unidos, que es la economía más endeudada del planeta. Desde entonces la palabra “crisis” está en primera plana, pero su uso se reduce muchas veces sólo a su componente financiero. Sin embargo, esta crítica situación mundial tiene varias facetas que, en forma pormenorizada, analiza en sus conferencias y en su último libro “La crisis global”, el presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) con sede en Bruselas, Éric Toussaint.


Este historiador y politólogo belga, muy vinculado con la investigación socioeconómica de América Latina, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial e integrante de la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público de Ecuador que conformó el presidente Rafael Correa, fue uno de los expositores principales del IV Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, realizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires.

En la actual coyuntura socioeconómica de América Latina, este activista e investigador social recomienda a los países de la región aprovechar la presente disponibilidad de reservas para imponer fuertes medidas en la negociación de sus deudas con los acreedores.
“Es un error esperar a que las reservas se reduzcan para comenzar a negociar. Hay que organizar un frente de resistencia común antes de estar contra la pared”, explica, pues “en estos momentos, -agrega- los acreedores del Norte están sumidos en sus contradicciones internas relacionadas con el rescate de los respectivos sistemas financieros nacionales y el sistema financiero internacional. Una postura radical de los países del Sur podría desembocar en soluciones favorables a sus intereses”.

Tanto en el foro académico internacional como en la presentación de su libro sobre la crisis capitalista en la capital argentina, Toussaint hizo un completo análisis del proceso económico mundial.

El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET sintetiza a continuación los principales planteamientos del presidente del CADTM.

VIRAJE DEL PROCESO NEOLIBERAL

Se está viviendo un viraje histórico dentro del proceso de políticas neoliberales. Es decir, se está produciendo una aceleración de la ofensiva del capital contra el trabajo debido a la crisis del capitalismo, y a su vez a una profundización al no topar el capital con una movilización social suficientemente fuerte. En todos los países del Norte se producirá una reducción del gasto social y en varios una aceleración de las privatizaciones. Asistiremos a una degradación de la situación de la enseñanza y la salud pública, a despidos masivos o al no reemplazo de los funcionarios públicos que se jubilen, a una reducción de gastos en obras públicas, a un aumento de los impuestos que pagan los asalariados y todos los sectores populares, al aumento del IVA, y a un aumento del porcentaje del presupuesto del Estado dedicado al pago de la deuda pública. Y este dinero irá a su vez a los tenedores de los bonos de esa deuda, o sea, a los grandes bancos internacionales, fondos de pensiones privados y grandes compañías de seguros. La población se verá entonces afectada de manera muy directa.

Hay nuevas burbujas especulativas con los bonos de deuda, con alimentos (a través de las Bolsas de Chicago, Kansas City y Minneapolis, que son los principales mercados mundiales donde se comercia con granos) y con movimientos bursátiles.

Actualmente no se invierte en proyectos productivos sino en especulación financiera, lo cual es un síntoma del agravamiento de la crisis capitalista.

CAMPAÑA IDEOLÓGICA MENTIROSA

Lo que los mass media presentan como la única salida favorable posible a la crisis no es precisamente evidente, sino que se inscribe en una campaña ideológica tendenciosa, que tiene a justificar una solución capitalista como la única salida posible.

Los gobiernos dominantes están organizando una salida capitalista a la crisis, pero no será un neokeynesianismo, es decir algo semejante a un nuevo pacto social como se dio con Roosevelt en los Estados Unidos durante los años 30 del siglo XX.

De entrada, el costo de la operación corre íntegramente a cargo de los poderes públicos, lo que ocasiona un aumento considerable de la deuda pública.

Una nueva crisis de la deuda está en gestación. En buena parte de los países en vías de desarrollo, asisten a un aumento muy importante de la deuda pública, principalmente en forma de deuda interna. Además, la aplicación del modelo neoliberal ha llevado a los gobiernos a renunciar al control de cambios y de movimientos de capitales.

En el conjunto de los países perjudicados serán determinantes las luchas populares. Por ello es necesario poner por delante una solución anticapitalista a esta crisis, sin esperar la salida que los capitalistas y los gobiernos a su servicio quieren imponer, y luchar sin demora para conseguirlo.

En el caso europeo, no hay voluntad de hacer concesiones por parte de los gobiernos, en buena medida, porque no hay grandes movilizaciones sociales.

EL CLIMA, PECADO MORTAL DEL CAPITALISMO

Las políticas de ajuste estructural debilitaron la capacidad de los países en desarrollo de hacer frente a las catástrofes naturales. El Banco Mundial y el FMI impusieron políticas que favorecen la deforestación y el desarrollo de megaproyectos de energía destructores del medio ambiente. El Banco Mundial apoyó proyectos que destruyen la protección natural de las costas, como los manglares, que disminuyen los efectos de las grandes mareas. También rechazó abandonar el préstamo a las industrias extractivas, como demandaba un informe de evaluación que el propio Banco Mundial había pedido en el 2003. La responsabilidad del FMI y del Banco Mundial en cuanto a la degradación del ambiente es demoledora.

Europa puso en marcha una “solución” corta a medida para la economía capitalista de mercado: la idea era la creación de un mercado de derechos de contaminación, que podrían, por lo tanto, comprarse y venderse. La contaminación se convirtió en una mercadería como cualquier otra: el que puede pagar, puede contaminar. Por eso es que el “capitalismo verde” nunca existió ni jamás existirá.

E.U. ESTÁ PERDIENDO PRIMACÍA ECONÓMICA, POR ESO SU AGRESIVIDAD

Es evidente que la dominación económica estadounidense no es la misma que la de hace 20 años. Estados Unidos está perdiendo la primacía económica, pero es el único país que combina un predominio industrial —aunque en este campo está menguando— con una moneda que aunque debilitada continúa siendo la moneda internacional, con una presencia militar permanente en más de cien países, además de una aceitada maquinaria para invadir territorios. En diciembre de 2009 publiqué un artículo en el que interpretaba el golpe en Honduras y las siete bases en Colombia como una demostración evidente de la agresividad norteamericana frente a Latinoamérica.

Algunos periodistas reaccionaron opinando que esto era una exageración, que Estados Unidos no podía lanzar una intervención militar en Latinoamérica, dado que no tiene la disponibilidad de fuerzas necesaria por estar atrapado en Afganistán, Pakistán e Irak. Sin embargo, en dos días fueron capaces de enviar 15.000 soldados a Haití. Por consiguiente, se puede reafirmar: Estados Unidos continúa siendo una potencia capaz de agredir, de enviar equipamientos y materiales militares a cualquier lugar del planeta. El caso de Haití es muy emblemático, ya que demuestra que mantiene una gran capacidad y velocidad de reacción. La potencia estadounidense continúa siendo la principal del mundo en términos estratégicos. Está claro que están surgiendo otras nuevas, como China, y por detrás, Rusia, India y Brasil, por ahora potencias regionales. La posición internacional de Brasil puede definirse como la de un «imperialismo periférico». ¿Por qué imperialismo? Porque Brasil actúa con los países vecinos como si fuera una potencia imperialista tradicional. Los considera como países destinatarios de inversiones de sus empresas transnacionales, y la política externa del gobierno brasileño tiende a apoyar la estrategia de expansión de esas corporaciones: Petrobras, Vale do Rio Doce, Odebrecht, etc., que están presentes en Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela, Chile, Argentina e inclusive África, donde han hecho inversiones importantes. Por lo tanto se puede decir que existe un carácter multipolar ya que no existe un superimperialismo, sino potencias imperialistas antiguas (Estados Unidos, la Unión Europea, Japón) y otras nuevas, las llamadas Bric (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China). Estos países no constituyen una alternativa progresista a los viejos imperialismos. Lo que buscan es negociar con las grandes potencias para obtener un lugar en la división internacional del poder, del trabajo, de la economía global y del acceso a los recursos naturales. En consecuencia, no existe ninguna potencia progresista a la que podríamos apoyar. En cambio existe una iniciativa como el ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas, propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez), cuyos integrantes, felizmente, no son países imperialistas. Alternativas regionales como ésta, son muy importantes. Mi preocupación al respecto es que se debería ir más allá de los discursos, aumentando mucho más la integración entre los países miembros. Aunque es preciso destacar cosas positivas: en la reunión del ALBA del 25 de enero de 2010 se decidió anular la deuda de Haití con sus países miembros, dando una lección a las potencias que se reunieron en Montreal el mismo día para discutir el alivio de la deuda de Haití, condicionándola a la aceptación de medidas de ajuste estructural.

GOBIERNOS LATINOAMERICANOS APLICAN POLÍTICAS HETERODOXAS

Hubo un aspecto positivo respecto del manejo de la crisis económica, no solo por parte de los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, y Evo Morales en Bolivia, sino también, de alguna manera, en las gestiones de Lula, Cristina Fernández de Kirchner (presidente de Argentina) y Michelle Bachelet (presidente de Chile hasta 2009). O sea, a pesar de las recomendaciones del FMI de reducir el gasto público, estos gobiernos aplicaron políticas heterodoxas. Incluso el gobierno de Alan García, del Perú, que es un gobierno de derecha. Eso les permitió mantener cierto nivel de crecimiento económico. La reacción de Bolivia, Ecuador y Venezuela fue realizada por gobiernos que no tienen las mismas características. De los tres, el que actuó más radicalmente sobre la política económica fue el de Hugo Chávez, con más nacionalizaciones. Pero, francamente, las políticas de Correa, Chávez y Evo Morales no son tan diferentes de las de otros gobiernos en la región. No hay una diferencia radical en el aspecto económico. Existen grandes diferencias en términos de antiimperialismo, de reformas constitucionales, de recuperación de control de los recursos naturales. Pero sería una simplificación decir que hay diferencias astronómicas entre las experiencias económicas de la región. Personalmente, preferiría poder decir que los gobiernos de Ecuador, Venezuela y Bolivia están implementando un modelo realmente alternativo. Sin embargo todavía no es el caso. Hay anuncios y perspectivas que pueden ser muy interesantes, pero no deben confundirse discursos e intenciones con hechos reales.

LA DEUDA PÚBLICA

El tema de la deuda tiene sus altos y bajos. El tema era muy candente en los años ochenta, y volvió a tener mucha fuerza con el default (cesación de pagos) de Argentina a finales de 2001. Ahora estamos de nuevo en una situación de tensión, pero es sólo el comienzo. Entre 2007 y 2008, Ecuador creó una comisión para la auditoria de la deuda, de la que formé parte. Sobre la base de nuestras conclusiones, el gobierno de Rafael Correa decidió suspender el pago de 3.200 millones de dólares de deuda en títulos comerciales vendidos en Wall Street y que vencían entre 2012 y 2030. Correa suspendió el pago a partir de noviembre de 2008 y enfrentó a los acreedores, los tenedores de títulos. Consiguió, el 10 de junio de 2009, que el 91 % de los títulos fuesen vendidos por sus dueños al gobierno de Ecuador con un descuento del 65 %. O sea, Ecuador compró títulos por un valor total de 3.200 millones de dólares pagando sólo 1.000 millones. Por lo tanto, economizó 2.200 millones de dólares y todos los intereses que el país tenía que pagar hasta el año 2030. Esto demuestra que incluso un pequeño país puede enfrentarse a los tenedores de títulos e imponerles un «sacrificio». Esos acreedores, que siempre obtuvieron beneficios, tuvieron que abandonar la perspectiva de continuar ganando mucho dinero con sus títulos. La lección es que, si Ecuador consiguió hacerlo, países como Brasil, Argentina y otros también lo podrían hacer.

Argentina había suspendido el pago en 2001, pero en 2005, cometió el error fundamental de canjear los títulos en vez de comprarlos o anularlos totalmente. Canjearon con descuentos, pero debieron seguir pagando los intereses, con un alto tipo de interés. Actualmente, la deuda argentina tiene el mismo volumen que en 2001. La cuestión del pago de la deuda volverá a la escena internacional debido a dos factores fundamentales. Primero, la crisis económico-financiera, que hizo disminuir las exportaciones del Sur y los ingresos fiscales correspondientes, lo que vuelve más difícil el pago de la deuda pública interna y externa. El segundo factor es el aumento del coste de refinanciación de la deuda. Como los banqueros del Norte entraron en crisis, su tendencia es exigir más a los países del Sur que desean endeudarse a nivel internacional.


Realmente, es preocupante la incapacidad de los países del Sur de unirse, bajo criterios comunes y coherentes, para adoptar una estrategia unificada frente a los acreedores. Mientras que, en general, éstos sí trabajan de forma conjunta a través de varios organismos que los apoyan (Banco Mundial, FMI, Club de París, asociación de banqueros privados...).

Por lo tanto, en primer lugar, es fundamental que los países que por el momento no tienen problemas de solvencia o de liquidez, como, por ejemplo, el grupo de países exportadores de petróleo o de otros bienes primarios, se den cuenta de que sus intereses en el mediano plazo se corresponden con los intereses de los países mas frágiles de la cadena de la deuda. En este sentido, es importante reforzar la situación de los más débiles, acercando su posición a la postura de países como Ecuador. Si Venezuela o Brasil hubieran actuado de este modo frente a los acreedores habrían podido imponer a éstos últimos condiciones todavía más provechosas para los pueblos de la región.

NO ES FACTIBLE SOLUCIÓN CONCERTADA ENTRE DEUDORES Y ACREEDORES

La correlación de fuerzas es favorable a los países del Sur, porque tienen cómo resistir a un bloqueo financiero de los acreedores del Norte gracias a sus reservas. Los países del Sur deben aprovechar la presente disponibilidad de reservas para imponer fuertes medidas en la negociación. Es un error esperar a que las reservas se reduzcan para comenzar a negociar. Hay que organizar un frente de resistencia común antes de estar contra la pared.

En estos momentos, los acreedores del Norte están sumidos en sus contradicciones internas relacionadas con el rescate de los respectivos sistemas financieros nacionales y el sistema financiero internacional. Una postura radical de los países del Sur podría desembocar en soluciones favorables a sus intereses. Por consiguiente, los gobiernos de los países del Sur, al no existir una sensación de urgencia con respecto a la crisis, piensan que pueden seguir refinanciando su deuda y volver a endeudarse sin mayores problemas. Desde el punto de vista estratégico, es un error adoptar una política de este tipo.

Para romper el círculo vicioso son necesarios actos unilaterales soberanos basados en argumentos del Derecho Internacional para lograr una reducción radical de la deuda. En este sentido, sería mejor imponer un repudio unilateral a todas las deudas que sean identificadas como ilegítimas, odiosas y fraudulentas: ésta es la salida.

No es factible una solución concertada entre países acreedores y países deudores. De manera voluntaria, ninguno de los países acreedores, ni mediante sus instituciones, tales como el FMI o el Banco Mundial, renunciará al cobro del total de la deuda. Eso no va a ocurrir.

BANCO DEL SUR

A la pregunta formulada por WWW.CRONICON.NET, en el sentido de por qué la demora en la concreción del proyecto del Banco del Sur, Eric Toussaint respondió:

La demora en la creación del Banco del Sur se debe a la divergencia entre los países miembros de este proyecto, sobre todo la voluntad de Brasil de tener un instrumento sobre el cual pueda influir de manera óptima, lo que implica que esta nación no está de acuerdo con el principio inscrito en el acto fundacional de un país, un voto. Es decir, Brasil firmó el 7 de diciembre de 2007 en Buenos Aires el acto fundacional pero cuando se trata de implementar el Banco asumió una posición según la cual cuando se trata de otorgar préstamos tiene que ser proporcional a los aportes. Además, el convenio que no es público, aún no ha sido aprobado por los parlamentos, así que el Banco del Sur para que sea efectivo va a tener que esperar un par de años más.

En realidad, Brasil no tiene una verdadera necesidad de un nuevo banco multilateral para América Latina, puesto que dispone de un banco público de desarrollo muy importante, el BNDES, que controla totalmente y que tiene una cartera de préstamos muy superior a la del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y del futuro Banco del Sur. Este gran banco financia una gran cantidad de proyectos en toda Latinoamérica y en otros lados, con la condición de que los países receptores compren «brasileño». Esto ha permitido a las empresas brasileñas exportar sus mercaderías y sus servicios y también realizar grandes obras de infraestructura. En consecuencia, el gobierno brasileño se adhirió con desgana a este proyecto de Banco del Sur,

Me parece que el Banco del Sur es útil pero con un capital de solamente siete mil millones de dólares es un instrumento muy modesto si se trata de asegurar la independencia financiera de un continente como América Latina, o de los siete países miembros.

POR UNA NUEVA ARQUITECTURA REGIONAL EN AMÉRICA LATINA

Los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina deberían retirarse del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y promover una nueva arquitectura regional, potenciando entre otras, iniciativas como la del Banco del Sur y un Centro Internacional de Arreglo de Diferencias del Sur (CIADI) como alternativa al del Banco Mundial.

Es una manera viable de enfrentar esta crisis sistémica que va a durar, al menos, una década. Es una crisis que tiene varios aspectos: crisis financiera, económica, productiva, pero también alimentaria y de gobernabilidad para el sistema capitalista y las instituciones a su servicio, como el G8, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el BID. Todas estas instituciones ya han perdido buena parte de su credibilidad. No quiere decir sin embargo que es la muerte del capitalismo, por que el capitalismo ha atravesado en su historia varias crisis sistémicas. Si no hay profundas luchas sociales, y no solamente en el sur del planeta, sino también en los Estados Unidos, para darle una salida anticapitalista a esta crisis sistémica, el capitalismo logrará, tras años y años de crisis, de destrucción del empleo, de cierre de empresas, volver a consolidarse. Entonces tendremos una salida capitalista a la crisis o una salida anticapitalista.

Para tener una salida anticapitalista, para ir hacia otro tipo de sistema, que podríamos llamar el Socialismo del siglo XXI, se van a necesitar muchas luchas sociales, fortalecimiento del movimiento sindical, que ha sido debilitado a través de las últimas décadas de neoliberalismo, más unidad a nivel mundial, más capacidad en la actuación de los movimientos, y no hay ninguna certeza de tener éxito. Tenemos que luchar para encontrar esa salida.

COLOMBIA


REGLA FISCAL: EL GOBIERNO DE SANTOS CONTRA LA SOCIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN

viernes, 5 de noviembre de 2010

AMÉRICA LATINA


ADVIERTE EL ANALISTA ECONÓMICO ARGENTINO CLAUDIO KATZ

“LOS PAÍSES QUE EN AMÉRICA LATINA APUESTAN A REPRIMERIZAR SUS ECONOMÍAS, ESTÁN CONDENADOS A LA POBREZA Y A LA DEPENDENCIA”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

América Latina ha cumplido un papel de vanguardia en la resistencia contra el neoliberalismo, pero la crisis actual plantea otro desafío: “ocupar un rol de avanzada en la batalla contra el capitalismo. Este sistema es el gran responsable de los descalabros actuales y su continuidad exigirá mayores sufrimientos populares”. Esta es una de las reflexiones que hizo durante el IV Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, el científico social y analista económico argentino, Claudio Katz.

Frente a ese panorama, fue enfático en señalar que “sólo un camino que posibilite la erradicación de la explotación, el desperdicio y la desigualdad vigentes permitirá contrarrestar la miseria y el desempleo que augura la debacle en curso”.

Aunque si bien explicó que hay un respiro de la crisis capitalista debido al salvataje de los bancos por parte del Estado, por cuanto que gracias a que entre el socorro y el ajuste se encuentran los gobiernos conservadores y socialdemócratas, en Europa y Estados Unidos las conquistas sociales de posguerra se están desmontando, lo cual va a generar depresión y crispación social, pero al mismo tiempo, va a tener repercusiones en los países periféricos. Por ello, afirma, "este sendero exige adoptar medidas antiliberales y anticapitalistas”.

Explicó que ante el gran temor que genera la crisis, los países desarrollados buscan el respaldo de una potencia militar como Estados Unidos, “por eso ha logrado mantener la supremacía el dólar, no obstante la economía norteamericana va en picada”.

Por esa razón, agregó, los países que están atados a Estados Unidos como México, Colombia, Perú, en Suramérica, y algunos centroamericanos, tienen más problemas para enfrentar la crisis, mientras que los que diversifican su comercio pueden salir adelante.

Las naciones que giran en torno de Washington han determinado en los últimos años reprimerizar sus aparatos productivos, apostando a la minería y a las materias primas, con lo cual, sostiene Katz, se vuelve a la dependencia, generando pobreza y consolidando clases dominantes.

TRES PROYECTOS POLÍTICOS EN AMÉRICA LATINA

Desde la óptica de este científico social argentino, en la actual coyuntura socioeconómica y política de América Latina se pueden caracterizar tres proyectos:

1.- Libre comercio y dependencia norteamericana, el cual lo promueve Estados Unidos y se destaca por el impulso de los TLC y el accionar de gobiernos represivos. A través de sus aliados en Latinoamérica, Washington busca recuperar el terreno perdido en el ámbito comercial frente a España, otros países europeos y China. Este es un proyecto reaccionario que se caracteriza por la continuidad de las políticas ortodoxas en lo económico, los golpes de Estado y la manipulación de los grandes medios de comunicación, en lo político. Sin embargo, no tiene la frontalidad del neoliberalismo de los años 90.

2.- Regionalismo – capitalismo. Se caracteriza por la heterodoxia en lo económico y el impulso de la integración regional a través de Mercosur. Este proyecto está liderado por la burguesía brasileña. Su propósito apunta a consolidar a Brasil como subpotencia regional, logrando mayor autonomía pero al mismo tiempo, manteniendo la asociación con Estados Unidos. En este proceso se encuentra comprometida también la clase dominante de Argentina pero haciendo énfasis en un neodesarrollismo.

3.- Cooperación antiimperialista. Su propósito es el de obtener mayor redistribución económica en los países y avanzar en profundas reformas sociales. De este proyecto hacen parte los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA). Buscan crear formas solidarias en las relaciones comerciales sin el acento del libre mercado y sus gobiernos se caracterizan por asumir posturas que crean choque con los grupos dominantes. Si bien es un buen punto de partida, no alcanza para solventar la situación de desigualdad y romper en forma definitiva con el modelo de economía rentista.

LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS REQUIEREN UN CURSO DE EMANCIPACIÓN

En entrevista con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, Katz hizo un pormenorizado análisis del momento socioeconómico de la región.

Claudio Katz, un destacado profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en las áreas de Economía, Filosofía y Sociología es, al mismo tiempo, un activista de los derechos humanos e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. Es autor de numerosos textos de interpretación del capitalismo contemporáneo y ha estudiado el impacto regresivo del neoliberalismo en América Latina. Participa activamente en los foros continentales de impugnación del endeudamiento externo. Su libro "El porvenir del socialismo" obtuvo una mención honorífica en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico (Venezuela 2005). Igualmente es integrante del colectivo internacional Economistas de Izquierda (EDI) y se desempeña como asesor externo del gobierno venezolano y coordinador del grupo de trabajo Unión Latinoamericana e integración del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

- Aunque algunos sectores en América Latina ven como positiva la irrupción con fuerza de China en el plano económico y comercial en la región, usted ha señalado que no hay que ser muy optimistas porque el gigante asiático también tiene vocación hegemónica…

- Yo digo que hay que ser cuidadosos con las ingenuidades y con el optimismo a ultranza. Es interesante que América Latina esté diversificando su comercio internacionalmente, ese es un dato importante porque obviamente cuanto mayor es el espectro de países con los cuales comerciamos menos dependientes somos de lo que ocurre en el centro de las naciones más importantes. Pero hay que tener cuidado en esta diversificación con dos problemas: China se está convirtiendo en una potencia económica de peso no en América Latina sino en todo el mundo, como acreedor y como exportador mundial, está adquiriendo ahora incluso porciones de bancos de los países desarrollados y tiene una estrategia muy agresiva en el plano comercial, financiero e industrial, además tiene la prioridad de concertar en este continente y en África buenos negocios de adquisición de materias primas como alimentos, minerales y petróleo a buen precio. Ciertamente, lo que resulta conveniente para el comprador no resulta conveniente siempre para el vendedor, si el perfil comercial de América Latina con China repite el perfil tradicional que tuvimos con Europa en el siglo XIX y con Estados Unidos en el siglo XX, vamos a ser proveedores de materias primas sin elaborar, y al cabo de un periodo nos vamos a quedar con poca minería, con poca agua, con pocos recursos petroleros y alimenticios, y sin ningún grado de desarrollo industrial, entonces, ojo con este problema. Esta es la principal alerta, porque de lo contrario puede haber una idea equivocada de lo que es China, esto se verifica primero en el tipo de inversiones que tiene esta nación. Cuando viene a países como Perú y Argentina establece términos de inversión que son como mínimo exactamente iguales a los que establece cualquier inversionista extranjero, asegurándose condiciones de rentabilidad, de bajos impuestos, de subsidios, y en segundo lugar, es muy agresivo en exigir condiciones de libre comercio y de garantía de colocación de sus productos manufactureros y esto es mortal para la industria latinoamericana que obviamente no puede competir con un país como China que cuenta con bajísimos salarios.

-¿Nada halagüeño ese panorama?

- Claro, porque el efecto final de esto es poco empleo, precariedad laboral, mayor desigualdad social, obstáculo en la industrialización. Yo simplemente hago esta advertencia para que estructuremos la política económica en función de las prioridades y las necesidades de nuestros pueblos en la región.

- Cambiemos de tercio. Hace un año en una conferencia que dictó en Quito señaló que había que tener prevención con la también vocación hegemónica de Brasil en América Latina. Hasta el momento no se ha podido poner en marcha el Banco del Sur por las trabas que viene poniendo el gobierno de Planalto. ¿Cómo analiza esta situación?

- A otro nivel para establecer claramente diferencias con China, Brasil es de los países intermedios, medianos, que están ascendiendo pero no tiene ni una historia, ni una capacidad de dominación ni de influencia como la que tiene la nación asiática o como la que tienen Rusia o la India. Pero la vocación hegemónica de Brasil creo que se está verificando y un dato que sigue siendo clave es la participación y asociación con Estados Unidos en la ocupación de Haití, lo cual es un hecho muy revelador. Estados Unidos prácticamente invadió a Haití con el terremoto y las tropas brasileñas quedaron como coordinadoras de esa agresión, con lo cual demuestra su actitud de ejercer influencia. En el plano diplomático, por otra parte, se está verificando ese intento de articular una OEA sin Estados Unidos, y en la intermediación que tuvo Brasil junto a Turquía en la negociación con Irán, lanzándose a cumplir un papel de jugador mundial, con un rol bastante negativo en el sentido de que fue ablandar a este país, después Hillary Clinton lo retó y abandonó el intento, todo lo cual indica su seria aspiración de llegar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ese es el sentido de todos estos hechos. Lo más estructural sigue siendo el papel de las empresas transnacionales brasileñas que siguen avanzando en una región como América Latina que está creciendo, pero Brasil lo está haciendo de manera más consistente por el volumen de su mercado y de sus exportaciones. El epicentro de este crecimiento son sus empresas que se expanden en la región con proyectos de infraestructura, energéticos y alimenticios que refuerzan ese poder. De ahí viene ese costado hegemónico y el impulso de políticas desarrollistas con discursos progresistas pero que favorecen a quien constituye la principal clase dominante de Suramérica, y frente a la cual tenemos que estar advertidos porque los pueblos de nuestra región no quieren cambiar una opresión por otra, lo que quiere es un curso de emancipación con la población brasileña, con los trabajadores y campesinos del MST que están afectados por las mismas empresas transnacionales.

- Frente a ese análisis, ¿lo que queda como una luz al final del túnel son experimentos integracionistas como la Alianza Bolivariana para América (ALBA)?

- Sí, creo que seguimos globalmente en un momento positivo para la región porque tengamos en cuenta que lo que está ocurriendo es el resultado de fuertes rebeliones que sacudieron a América Latina hace varios años atrás y su eco está influyendo en todo el hemisferio. Voy a dar un ejemplo, en Europa hay crisis y hay ajuste, en Estados Unidos igual, en América Latina es más difícil que se haga porque hay una memoria en la clase dominante de lo que ha sido la gran resistencia popular que está teniendo nuevos actores y nuevos centros de escenario. Tenemos en la región dos luces de optimismo: una es que siguen avanzando los ensayos de proyectos antiimperialistas radicales como el ALBA, y otra, la Cumbre Climática de Cochabamba que ha sido otra manifestación de esa misma tendencia por los participantes, por los movimientos sociales que estuvieron, por el contenido de los discursos, por la tónica anticapitalista de las propuestas, por la idea de un tribunal internacional que juzgue las consecuencias del cambio climático. Cochabamba fue la antítesis de Copenhague y el contraste de lo que es una propuesta sobre este tema recogiendo la tradición del buen vivir de los pueblos originarios de nuestra región. Y la otra luz que yo veo al final del túnel son nuevos tipos de luchas sociales, es interesante observar que están teniendo otro perfil, estoy pensando esencialmente en la lucha de Perú, que es muy importante. En los dos últimos años hemos tenido dos tipos de grandes resistencias populares: democráticas frente al golpe de Estado en Honduras que fue una resistencia que lamentablemente no logró un triunfo pero demostró que frente a un atropello de esta naturaleza los pueblos reaccionan, y sociales, como se está viendo en Perú donde el centro es la lucha por los recursos naturales. En Bagua se dio un gran triunfo de las poblaciones originarias contra la privatización de los bosques y la destrucción de los recursos naturales, y este tipo de lucha se ve en el movimiento indígena del Ecuador, tiene algunas manifestaciones en Colombia y en Argentina en lo que ha sido el corte de Gualeguaychú por la papelera de Botnia. Es decir, la lucha por los recursos naturales está empezando a ocupar un lugar muy pero muy relevante en toda la región y la apuesta debe ser a la resistencia social de los pueblos.

- ¿Las políticas de amplio calado social que se han puesto en marcha en los países latinoamericanos con gobiernos progresistas, se quedan en asistencialismo o han logrado avanzar en la mejoría de la redistribución de la riqueza?

- Es que hay que distinguir. El nivel de asistencialismo del Estado hacia las mayorías hay que verlo siempre como una conquista popular, no como una prebenda. En la crítica que muchos hacemos a los gobiernos de centroizquierda no podemos caer en el extremo de no observar que es importante que buena parte de los recursos del Estado estén dedicados a los sectores populares. En esto hay dos grandes problemas: el primero es que se congela una situación de desigualdad estructural del ingreso y del empleo. Cuando a través de Bolsa familia en Brasil, o el Ingreso universal a la niñez en la Argentina se socorre a los sectores más afectados, no se está resolviendo el problema de la creación de empleo genuino que es lo que permite salir de la situación estructural de pobreza. Ahí hay una limitación fuerte que podría resolverse de otra manera, creando fuentes de trabajo directamente con los recursos del Estado, con mayor inversión pública y con nacionalización de los recursos básicos. Y el otro tema es que estas políticas coexisten con el mantenimiento de una fortísima desigualdad social. En los países en que se están aplicando estas medidas no hay distribución del ingreso en su real dimensión. Distribución del ingreso quiere decir que éste es repartido de otra manera. Es decir, que los ricos obtienen una porción más pequeña y los pobres recogen una mayor cuota de ese ingreso. Para hacer esto tienen que haber políticas de naturaleza impositiva que coloquen impuestos progresivos a las grandes fortunas, al movimiento de capitales, al agronegocio, a la minería, y nada de esto se hace. La estructura impositiva y de subsidios es la de siempre y favorece a los grandes grupos concentrados. No es la crítica al gasto social, es la insuficiencia del mismo para resolver el problema de la falta de empleo, de la precariedad laboral, y la desigual distribución del ingreso.

martes, 2 de noviembre de 2010

IN MEMORIAN


COLOMBIA QUEDA EN DEUDA CON FERNANDO GARAVITO

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

El accidente automovilístico que le arrebató la vida a Fernando Garavito en el sur de Estados Unidos no sólo constituye una gran pérdida para sus familiares, amigos y allegados, sino que genera dolor de patria, rabia e impotencia.

Dolor de patria y rabia porque Colombia no ha sabido valorar el talante ético e intelectual de gente de valía como Garavito que dedicó buena parte de su vida a través del periodismo y la reflexión política a tratar de coadyuvar a la construcción de democracia y equidad social.

Pero como ocurre en esta desventurada sociedad, los minúsculos sectores plutocráticos que dominan esto que ellos llaman país, no permiten que una voz crítica y confrontacional como la de Garavito pudiese desenvolverse y amplificarse. Por ello acuden al silenciamiento, a la amenaza y en muchos casos al homicidio.

El establecimiento colombiano le tiene miedo a la crítica, al disenso, a las voces que denuncian las injusticias, los abusos y los atropellos de los gobiernos y de los sectores económicos dominantes. Por eso recurren a artilugios y a apelativos tautológicos como los gobiernos de Concentración Nacional, Unión Nacional, Frente Nacional o el eslogan santista de ahora que proclama la Unidad Nacional. Y en este ambiente menos que mediocre en donde se busca amoldar la mentalidad de los ciudadanos a través de sus medios de comunicación para mantener el “pensamiento único”, las columnas periodísticas de Garavito eran incómodas para los sectores dominantes, razón por la cual lo silenciaron. No se autosilenció como cínicamente lo señaló un columnista de El Espectador, el periódico de Julio Mario Santodomingo, que en 2002 a través de su entonces director Ricardo Santamaría le dijo no más y suspendieron su urticante y bien sustentada columna semanal.

Garavito fue una víctima del establecimiento colombiano, al que se atrevió a decirle las verdades sin eufemismos, y a cuyos dirigentes no solo desenmascaró sino que retrató de cuerpo entero con su magnífica pluma.

Por atreverse a denunciar a funcionarios corruptos del gobierno de Andrés Pastrana y develar la catadura moral y la procedencia non sancta de un presidente de la laya de Álvaro Uribe Vélez, este intelectual que hizo famoso su seudónimo de Juan Mosca, tuvo que soportar una serie de amenazas de la ultraderecha que lo obligó a exiliarse.

De esta manera, el régimen nauseabundo que impera en Colombia buscó deshacerse de él, pero con su tesón característico se empeñó en seguir con los zumbidos de una “mosca” incómoda. No obstante las circunstancias difíciles que debió soportar durante los últimos años de su vida, no se amilanó, continuó con su voz crítica, y se dedicó a promover espacios de reflexión política y periodística.

El año pasado convocó a varios de sus amigos diseminados en distintas partes del mundo para constituir un colectivo al que llamó Polomosca (www.polomosca.com), y quienes somos sus integrantes lo acompañamos con entusiasmo en su aspiración a la Cámara de Representantes por la circunscripción de colombianos en el exterior.

Si bien el veredicto de las urnas no le fue favorable, Fernando Garavito consideró indispensable que este colectivo que hace parte del Polo Democrático Alternativo, no se disolviera y continuara con su labor de discusión y debate político para contribuir con un granito de arena a repensar a Colombia y asumir una actitud contestataria y de resistencia al régimen corrupto e ilegítimo que la gobierna, que en buena medida es el responsable de su muerte.

En el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, hemos perdido a uno de nuestros más preciados colaboradores, pues fue con él con quien hace siete años comenzamos la sección “Firmas para Escuchar” (1), y sobra decirlo, la selección de sus columnas seguirá en su lugar habitual no solo para tributo de su memoria, sino como referente de buen periodismo.

Pero al mismo tiempo, se nos ha ido un maestro y un buen amigo, quien nos hacía llegar de cuando en cuando sus estimulantes mensajes en los que se refería a nuestro trabajo periodístico.

Nos quedamos impotentes en un país en donde no se valora al intelectual crítico y comprometido como Garavito, sino que, por el contrario, sus descompuestos dirigentes buscan arrinconarlo, atropellarlo, silenciarlo, y si se puede, acabar físicamente con su vida. Esa es la Colombia que infortunadamente nos ha tocado vivir y la que quedó en deuda con nuestro dilecto amigo, a quien hoy le damos sentida despedida.

Por eso es que en una inolvidable entrevista (2) que nos concedió en 2001 en su apartamento de Bogotá y que refinamos y completamos vía correo electrónico posteriormente, cuando ya se encontraba exiliado en 2002, señaló sin ambages: “en Colombia tenemos ahora la necesidad de trabajar por idear y construir un país, porque nosotros desaparecimos como entidad política. En mi opinión somos una serie de grupos humanos sumados unos a otros que no logran tener una relación interna profunda, vigorosa, que permita revertir la conmoción que nos ha tocado vivir durante este proceso histórico… Nosotros ya no somos un país. Por consiguiente, si ya no somos país, ya no nos duele”.

Y más adelante acotó: “Este país no soporta ninguna opinión que no sea la oficial, consagrada, bendecida y autocensurada. Periodísticamente estamos cercados y hemos desaparecido aplastados como las moscas por un periódico contra los ventanales de la sala. En Colombia lo malo convive, mi columna no fue de las Convivir, como ahora se estila”.


1/ La columna de Garavito
http://www.cronicon.net/paginas/garavito.htm

2/ Fernando Garavito: exiliado y censurado "Colombia se está consumiendo en su propia hecatombe"
http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/ediciones1/005.htm