sábado, 7 de agosto de 2010

DERECHOS HUMANOS


EN ABIERTA VIOLACIÓN A LA SOBERANÍA NACIONAL

“COLOMBIA ES UNA EXTENSIÓN MILITAR DE ESTADOS UNIDOS”: AFIRMAN ACTIVISTAS DEL OBSERVATORIO DE LA ESCUELA DE LAS AMÉRICAS

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

P
ara protestar por el alto grado de responsabilidad política que le cabe al gobierno estadounidense en violación de derechos humanos y en la crisis humanitaria que vive Colombia, una delegación del Observatorio de la Escuela de las Américas (http://www.soaw.org/), encabezada por su director, el sacerdote norteamericano Roy Bourgeois, bloqueó la semana pasada el ingreso a la base militar colombiana de Tolemaida.

Con un cartel de cuatro metros que decía: "Fuera los militares norteamericanos de Colombia", esta organización defensora de derechos humanos sentó su voz de rechazo ante la presencia de soldados y mercenarios a las órdenes del Comando Sur de los Estados Unidos, y la utilización de plataformas castrenses en este país andino.A la delegación norteamericana la acompañaron 65 activistas de organizaciones colombianas como Justicia y Paz, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, las Madres de Soacha (que buscan justicia para sus hijos que fueron asesinados como parte de las desapariciones forzadas conocidas como "falsos positivos") y Sinaltrainal.

"El acuerdo sobre las bases opera desde la misma mentalidad fallida que dio origen a la Escuela de las Américas (SOA/ Whinsec en sus siglas en inglés) y tiene como propósito asegurar el control de los Estados Unidos sobre la región por medios militares", sostuvo Bourgeois.

En ese sentido, agregó, la facilitación de por lo menos siete bases militares para uso del Comando Sur, “convierte a Colombia en una extensión militar de los Estados Unidos”, y en una amenaza para la región, por cuanto que como quedó constatado en un documento de la Fuerza Aérea estadounidense, estas plataformas serán usadas en "un espectro completo de operaciones a lo largo de Sudamérica" contra gobiernos antinorteamericanos en la región.


La Escuela de las Américas ha entrenado a más de doce mil soldados colombianos en técnicas de contrainsurgencia, habilidades de francotirador, guerra de comando y psicológica, inteligencia militar, tácticas de interrogación, y en su oscuro historial está el de haber sido centro de operaciones para preparar y coordinar los golpes de Estado en América Latina, implementar la doctrina de Seguridad Nacional, eliminar todo intento de oposición mediante el asesinato y desaparecimiento forzado de miles de militantes de sectores progresistas y de izquierda, y haber sido el motor de la malhadada Operación Cóndor que asoló a sangre y fuego los países del cono sur.

ANTECEDENTES DE ESTA ESCUELA DEL TERROR

La Escuela de las Américas se fundó en 1946 en Panamá, por lo que un presidente de ese país, Jorge Illueca, la denominó como “la base gringa para la desestabilización de América Latina”.
En 1984 como resultado de los Tratados Torrijos-Carter para la devolución del canal de Panamá, esta institución de entrenamiento militar se instaló en Fort Benning en el estado sureño de Georgia. Cada año, miles de oficiales de las Fuerzas Armadas latinoamericanas van a recibir ahí prácticas y adoctrinamiento sobre la estrategia hegemónica norteamericana.

En la historia de violación de derechos humanos del continente, dicha escuela ha sido el centro de "entrenamiento" más nefasto que ha existido, por la estela de abusos y violaciones que han dejado sus "graduados" en sus propios países. En 1996, la opinión pública norteamericana conoció parte de los Manuales de Entrenamiento Militar que eran utilizados, los cuales en forma precisa aconsejaban "aplicar torturas, chantaje, extorsión y pago de recompensa por enemigos muertos", tal como ha ocurrido en Colombia con el escándalo de los mal llamados “falsos positivos”.

INSTRUMENTO DE PENETRACIÓN MILITAR

Joe Mulligan, uno de los activistas de la delegación norteamericana que participó en la acción pacífica de protesta en la base militar de Tolemaida en diálogo con CRONICÓN.NET, fue categórico en señalar que “La Escuela de las Américas es un instrumento eficaz del gobierno estadounidense para penetrar los ejércitos de América Latina”.

“No solo por los contactos y el conocimiento que logra con varios oficiales de las Fuerzas Militares latinoamericanas, sino que sirve para acceder a información privilegiada o preparar golpes de Estado”.

Mulligan señala que un buen número de soldados de los países de la región que han pasado por la Escuela de las Américas son acusados y procesados por violación de derechos humanos. Por eso su organización trabaja por persuadir a los gobiernos progresistas latinoamericanos a no enviar sus oficiales a ese centro de instrucción castrense.

Hasta el momento, explica, algunos países como Venezuela, Bolivia, Uruguay y Argentina se abstienen de hacerlo, además que la mayoría de los gobiernos debería seguir su ejemplo porque esta Escuela “forma aliados en inteligencia”, que en un momento dado pueden ser una amenaza para la seguridad interna de cada nación.

TOTAL HERMETISMO

Hasta el año de 1996 las organizaciones defensoras de derechos humanos de Estados Unidos tenían cierto acceso a información sobre el funcionamiento de la Escuela de las Américas. De ahí en adelante no hay posibilidad a ninguna información, dice Mulligan, porque sus directivas guardan total hermetismo.

Por eso no se sabe cuáles son las metodologías de entrenamiento militar que se están utilizando, se desconoce cuáles son sus manuales de enseñanza, los nombres de los oficiales que van de diversos países latinoamericanos a recibir instrucción y adoctrinamiento, si se prescribió en su plan los métodos de tortura y desaparecimiento de personas, como ocurría hasta la década de los años 90.

Para este activista del Observatorio de la Escuela de las Américas, al parecer “no ha cambiado nada”, y por lo tanto se continua el adoctrinamiento militar con base en los mismos elementos de eliminación del enemigo interno que se practicó durante el periodo de la guerra fría.


Por eso, esta organización norteamericana ha previsto realizar entre el 19 y 21 de noviembre de este año una gran jornada de protesta en la que cientos de personas se congregarán en las puertas de la SOA/ Whinsec en Fort Benning, Georgia, para reclamar el cierre de la misma y para expresar su solidaridad tanto con el pueblo colombiano como con el de América Latina.

domingo, 1 de agosto de 2010

NEOLIBERALISMO


ENTREVISTA CON EMIR SADER, SECRETARIO EJECUTIVO DE CLACSO

“EL POSNEOLIBERALISMO EN AMÉRICA LATINA PASA POR CONSOLIDAR UNA ALIANZA DE FUERZAS SOCIALES QUE CONSTRUYA NUEVAS FORMAS DE PODER POPULAR”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

C
onvencido de que “la fisonomía de América Latina en la primera mitad del siglo XXI está sujeta al destino de los gobiernos progresistas actuales en el continente”, el sociólogo y filósofo brasileño, actual secretario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Emir Sader, es consciente también de que las grandes reformas pendientes dependen de la consolidación de una plataforma de alianza entre las fuerzas sociales antineoliberales.

Considera que el gran reto político de los sectores sociales progresistas de la región es derrotar completamente el modelo neoliberal, pues de esta manera se avanzará paulatinamente en un proceso anticapitalista.

“Superar el neoliberalismo supone no solo desarrollar un nuevo modelo económico sino un modelo político que democratice profundamente las estructuras del Estado y se adapte a las necesidades de plena democratización de nuestra sociedad: de la propiedad de la tierra, del capital financiero, de los medios de comunicación entre tantos otros aspectos”, explica.

“Significa también –agrega-, encarar la superación del liberalismo y del capitalismo, mediante la creación de un nuevo bloque social, político y cultural de fuerzas de nivel nacional que hegemonice el proceso de transformaciones antineoliberales, en una dinámica de construcción de nuevas formas de poder popular para alcanzar una sociedad humanista”.

Para Sader, un proyecto de reformas profundas de la sociedad por la base “sin que desemboque en la alteración de la relaciones de poder, no conduce a ningún proceso real de transformación de las sociedades latinoamericanas. Por el contrario, los movimientos sociales, como los bolivianos que transformaron su fuerza social en fuerza política, son los que protagonizan procesos reales de cambio en el mundo”.

Licenciado en filosofía por la Universidad de Sao Paulo, Master en Filosofía y Doctor en Ciencia Política, este científico social y periodista fue perseguido por la dictadura militar brasileña de los años 60 y 70 del siglo pasado, por lo que se vio obligado a vivir en la clandestinidad y en el exilio durante trece años.


Cuenta con una amplia trayectoria académica. Ha sido profesor en las Universidades de Sao Paulo, Chile, Paris VIII y Oxford. Fue asistente del sociólogo político greco-francés Nicos Poulantzas, y actualmente es profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, donde dirige el Laboratorio de Políticas Públicas. Ha dirigido la Asociación Latinoamericana de Sociología, el Programa de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y ha sido miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), del que es Secretario Ejecutivo. Fundador del Laboratorio de Políticas Públicas de Buenos Aires, y presidente de su Consejo Académico, es miembro además del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Brasil. Dirige la Colección Paulicéia en la editorial Boitempo y organizó, junto con Ivana Jinkings, Carlos Eduardo Martins y Rodrigo Nobile, la vasta obra Enciclopedia contemporánea de América Latina y el Caribe, que obtuvo el Premio Jabuti.

Autor de varios libros y ensayos, colaborador de numerosas publicaciones, Sader está al frente de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO hace cuatro años, la cual es una institución internacional no gubernamental de investigación y enseñanza en ciencias sociales, creada en 1967, que mantiene relaciones formales de consulta con la UNESCO y agrupa un total de 278 centros de investigación y programas de docencia de grado y posgrado en 25 países de América Latina y el Caribe, Estados Unidos y Europa.

EL NUEVO TOPO Y LA NUEVA AGENDA

En su último libro, El nuevo topo, los caminos de la izquierda latinoamericana (Siglo veintiuno editores, septiembre 2009), convoca a hacer una revisión de los procesos de lucha de los sectores progresistas de la región a partir de sus antecedentes históricos, y al mismo tiempo, a asumir el compromiso de lucha en la construcción de alternativas para enterrar la infame y criminal “noche neoliberal”.

Adicionalmente, analiza los momentos de cambio que se han venido dando en Latinoamérica en las últimas décadas, el papel de los movimientos sociales, los factores que han incidido en su fortaleza, los obstáculos y los avances. Retomando la metáfora de Karl Marx que usó al topo, ese animalito miope, enfermo, y frágil, pero dotado de una gran paciencia y obstinación, que cava túneles bajo la tierra, y cuando menos se espera, abre una brecha y sube a la superficie, este investigador social brasileño explora los procesos de transformación social de buena parte de los países de América Latina y rastrea las formas concretas que asume hoy la lucha anticapitalista.

Una de sus observaciones es que los gobiernos progresistas de la región se están valiendo del Estado “para regular la economía, para inducir el crecimiento económico, para desarrollar políticas sociales, entre otras funciones”. Mientras los gobiernos de derecha que privilegian el modelo neoliberal, “desdeñan al Estado y transforman sus funciones en mínimas, dejando espacio abierto para el mercado”.

Hoy, señala, “el pensamiento crítico latinoamericano que tiene una larga tradición de grandes interpretaciones y propuestas teóricas y políticas”, afronta nuevos desafíos en la agenda temática: el nuevo nacionalismo y los procesos de integración regional, los pueblos originarios y el nuevo modelo de acumulación, los procesos de socialización y desmercantilización, las nuevas formas que adoptará el Estado, las funciones y la naturaleza de la esfera pública, la hegemonía del capital financiero, el modelo de agronegocios, la dictadura de los medios de comunicación privados, el futuro político e histórico del continente, entre otros.

En países como Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, anota Sader, “se está dando un rico y renovado espacio y elaboración teórica sobre los procesos en curso”.

Sobre estos temas y la coyuntura social y económica del continente, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET dialogó con Emir Sader.

EL LIDERAZGO DE BRASIL

Uno de las observaciones que de entrada hace el secretario ejecutivo de CLACSO es que en el conjunto de América Latina, Estados Unidos perdió la iniciativa económica y el liderazgo geopolítico que han pasado a manos de Brasil y China.


“No se trata de que Estados Unidos ya no juegue ningún papel en la región, porque sigue siendo la potencia dominante, sino del nuevo papel que tienen ahora sus competidores. De la mano de la sólida alianza entre Argentina y Brasil, se está construyendo una nueva realidad regional, que se caracteriza por una mayor cohesión entre los 12 países sudamericanos que se han dotado de instrumentos económicos, políticos y militares para caminar hacia una completa integración”, explica.

Brasil, que con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha ganado un fuerte liderazgo político y económico en Latinoamérica, constituye hoy el país más dinámico de la región, capaz de absorber porcentajes crecientes de la producción de sus vecinos. Hasta tal punto que el ministro de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia brasileña, Samuel Pinheiro Guimaraes, acaba de lanzar una propuesta para que su país promueva una especie de Plan Marshall con miras a estimular y financiar la transformación económica de las naciones en desarrollo del continente, incluso abriendo sus mercados, sin exigir reciprocidad, e impulsando la construcción de infraestructura para lograr la interconexión continental.

Complementa su argumento señalando que “mediante alianzas con India, China, Suráfrica, Rusia e inclusive Irán y con la intensificación de los intercambios sur-sur, el continente puede adquirir una fuerzas considerable en una inserción distinta en el escenario mundial y en un mundo igualmente distinto”.

ENFRENTAR EL MONOPOLIO DE LA PALABRA

Entre los retos que los gobiernos progresistas de América Latina tienen que superar, dice Sader, está la lucha contra el “monopolio de la palabra”, controlado por sectores privados de comunicaciones, en los que se ampara la derecha.

No es posible, sostiene, continuar con la impúdica manipulación mediática de los grandes conglomerados de la comunicación que solo les interesa fabricar una opinión pública que les permita seguir manteniendo el criminal modelo económico del libre mercado y satanizar las alternativas y gobiernos progresistas que vienen irrumpiendo en el hemisferio.


En su concepto, la prensa privada latinoamericana constituye “un circuito cerrado que condiciona lo que se denomina opinión pública, porque es una opinión selectiva determinada por el mercado de las agencias de publicidad. Esta es, -agrega-, la dinámica de la prensa mercantil que se financia no por la compra de los lectores sino por dichas agencias. Lo que les interesa es la capacidad de compra de los lectores”.


Además, otra característica de la “gran prensa” en el continente “es su condición de monopolio, frecuentemente familiar y con estrechos vínculos tanto con el partido político hegemónico como con el establecimiento”.

ENTRE LA INTEGRACIÓN REGIONAL Y LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

- ¿El fracaso rotundo del neoliberalismo ha traído consigo la reconfiguración del sujeto político en América Latina?

- Todavía no, aunque abrió camino a un nuevo campo de fuerzas antineoliberales que tiene configuraciones distintas conforme cada país. Yo diría que la línea divisoria en América Latina no es entre izquierda buena e izquierda mala como sostiene la derecha, sino entre los que han firmado tratados de libre comercio y los que están por la integración regional; entre los que privilegian el ajuste fiscal y los que están por las políticas sociales. Este segundo campo es el antineoliberal. Unos en forma más radical y otros en forma más moderada pero ese es el nuevo espacio delimitado por el fracaso del neoliberalismo. Un conjunto de fuerzas que van de países como Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Salvador, hasta Venezuela, Ecuador y Bolivia que tienen en común la legitimación de las políticas sociales y el privilegio del proceso de integración regional, vía UNSAUR, Mercosur, Banco del Sur, el gasoducto continental, el Consejo Suramericano de Defensa, sin configurar aún nuevos sujetos claros.

- ¿Hay posibilidad de consolidar un sujeto político en estos países que usted menciona?

- Es difícil por la heterogeneidad que el neoliberalismo profundizó en América Latina que un sujeto pueda unificar u homogenizar salvo en casos particulares como en Bolivia con el movimiento indígena. En Ecuador se habla de movimiento ciudadano que es un conjunto de fuerzas diversas que son antineoliberales; El movimiento bolivariano en Venezuela nos remite a un sujeto específico. Yo creo que se va a unificar una plataforma de alianzas o un bloque de fuerzas antineoliberales en los que estarán fuerzas históricas como el movimiento sindical, el movimiento campesino y el movimiento indígena, pero la forma que asumirá y la autonomía organizacional va a depender de la configuración de cada formación social a nivel nacional.

- ¿Cómo analiza el proceso de integración en América Latina? ¿Es optimista al respecto?

- Es positivo en el sentido de que los gobiernos progresistas de América Latina buscan contribuir a edificar un mundo multipolar, resquebrajando la hegemonía imperial norteamericana. En segundo lugar, la crisis del capitalismo ha demostrado los beneficios que tiene para un país como Brasil, la integración regional, y otro como México que tiene un TLC con Estados Unidos, en virtud del cual su comercio internacional depende en un 90% de esta potencia, y por lo tanto se le viene una época prolongada de dificultades enormes. Brasil y otros países como Ecuador y Bolivia han podido salir de la crisis, primero por la diversificación del comercio internacional. El principal socio de Brasil es China, ya no es Estados Unidos; en segundo lugar, por la intensificación del comercio interregional. El papel de China en la reactivación económica está claro. Y en tercer lugar, por el aumento extraordinario del mercado interno del consumo popular. Aún durante la crisis, estos países con gobiernos progresistas no han disminuido las políticas sociales, se ha aumentado el poder adquisitivo de los salarios, y por primera vez en estas naciones no han sido los más pobres los que han terminado pagando el peso más duro de una crisis y han logrado salir de ella. Esto demuestra que la integración regional es un camino incluso pragmáticamente eficiente. En contraste, en países como Perú, Colombia y México siguen deteriorándose sus índices sociales y han pagado un precio más caro por la crisis que los países que apuestan por la integración.

- ¿No es un oportunismo que tras la debacle que generó el neoliberalismo en la crisis mundial del capitalismo, sus defensores hayan acudido al Estado para encontrar su salvación?

- Siempre ha sido así. En momentos de crisis usan el argumento de que el Estado tiene que intervenir, como si fuera una cirugía, pero después de que interviene, el organismo sigue funcionando igual. No es una idea de intervención dura, estructural, simplemente es coyuntural y episódica para que el mercado pueda volver a funcionar, aunque nunca será en las condiciones que propugnaban antes. La crisis es una oportunidad pero lo grave es que la usan para recomponerse y el sur del mundo no tiene un proyecto propio.

- La crisis del capitalismo es sistémica, pero no se ve una alternativa de modelo económico a la vista…

- El problema mayor de la humanidad hoy es que mientras el capitalismo evidencia sus contradicciones y sus límites, los factores de construcción del anticapitalismo y del socialismo también han sufrido un retroceso brutal. Entramos en un periodo de hegemonía unipolar en el que el socialismo desapareció de la agenda mundial con la caída del muro de Berlín, entonces no hay que creer que es posible una solución anticapitalista en lo inmediato. Las transformaciones introducidas por el neoliberalismo como la fragmentación social y el modelo norteamericano de vida dominante, representan obstáculos que sólo podrán ser vencidos en una larga y profunda lucha política e ideológica, para volver a colocar el socialismo a la orden del día. Lo que se abre es un periodo largo de inestabilidad, de disputa hegemónica, si bien es cierto que el modelo neoliberal está agotado. Hoy por hoy lo que se plantea es la superación del neoliberalismo, en la medida en que se logre con desmercantilización, con creación de espacios para recuperar los derechos sociales, se estará avanzando en un proceso anticapitalista.

EL DEBILITAMIENTO DE ESTADOS UNIDOS

- Hablemos de seguridad hemisférica. ¿Cuál es el trasfondo en su opinión para que el gobierno de Colombia haya posibilitado la utilización de al menos siete bases militares al Comando Sur de Estados Unidos?

- En primer término hay que decir que es un tema que va más allá del los problemas internos de Colombia. La presencia norteamericana en bases militares de este país obedece al debilitamiento político de Estados Unidos en América Latina en lo político, más allá del tema del conflicto colombiano. Esa presencia afecta no solo a Venezuela y Ecuador sino al conjunto de la región. Brasil ve con recelo esta situación porque tiene amplias reservas naturales particularmente en la Amazonía que son ambicionadas por Estados Unidos.

- ¿Cómo analiza la consolidación de los enclaves de la a derecha en América Latina como Colombia, México, Perú, Chile y Honduras?

- Creo que los gobiernos progresistas que se mantienen como en Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, la sucesión de Lula que es muy probable que sea favorable a la izquierda en Brasil, van a configurar un poco la fisonomía de estos países en la mitad del siglo XXI y a la vez van a significar una derrota muy dura para la nueva generación de la derecha puesto que se abre un espacio de crecimiento y de avance en el proceso de romper el modelo. El sueño norteamericano siempre ha sido unir Brasil con Chile a través de una línea derechista y el gobierno de Piñera es un enclave que dificulta las alianzas en la región. Creo que la política norteamericana en América Latina está dirigida a quebrar la unidad de los gobiernos progresistas moderados y radicales. La fuerza del gobierno de Lula de alguna manera ayuda a dar músculo político a estos gobiernos de izquierda, por eso las elecciones más importantes de la región serán las del Brasil, porque lo que está en juego es la consolidación de una transformación continental posneoliberal. Mi impresión es que Dilma Roussef ganará gracias al apoyo de Lula, cuyo discurso desarma a la oposición. La derecha carece de un proyecto propio para Latinoamérica, pero tiene poder de veto por su hegemonía en el capital financiero y por el control de los medios de comunicación, además, tiene dificultades, no sabe con qué piezas va a contar.

COLOMBIA Y MÉXICO LOS MAYORES DESASTRES DE AMÉRICA LATINA

- ¿Pero no se puede subestimar la fortaleza de la derecha en Colombia y en México?

- Yo creo que Colombia y México son los mayores desastres de América Latina. En México la economía decrece y la situación social se deteriora. En Colombia y Perú no sé si es igual o peor, lo que se observa es que aunque en estos países la economía crece, la situación social se empeora.

- Una de los obstáculos para el pensamiento emancipador y los sectores de izquierda es la manipulación mediática, “el arma de la palabra”, como usted ha señalado. No ha sido posible democratizar los medios de comunicación en los países con gobiernos progresistas. Esa es una tarea pendiente…

- En el caso de Brasil que es el que conozco mejor hay tres temas pendientes: hegemonía del capital financiero, modelo de agronegocios y dictadura de los medios de comunicación privados. Sobre el tercer tema objeto de la pregunta, creo que es uno de los más graves porque no habrá democracia sin una opinión pública formada y la izquierda no tiene todavía un modelo. El tema, sin embargo está planteado, ya hay una ley en Argentina; en Brasil se convocó una conferencia sobre telecomunicaciones por primera vez; la división en América Latina es muy clara: la derecha está agrupada alrededor del monopolio de los medios de comunicación y el pueblo que vota por políticas sociales. Por eso en el caso brasileño un periodista cuando fueron derrotados él y el periódico donde trabajaba en las elecciones presidenciales de 2006, acuñó la siguiente la frase: “el pueblo derrotó a la opinión pública”. Probablemente el modelo va a ser uno que combine fortalecimiento de medios públicos con medios alternativos y comunitarios. Hay que quebrar ese derecho privado injustificado de algunas familias que se apropiaron de los medios para forjar opinión pública.

viernes, 30 de julio de 2010

DERECHOS HUMANOS


REVELADOR INFORME DE FOR USA SOBRE AYUDA NORTEAMERICANA A FUERZAS MILITARES COLOMBIANAS

POLÍTICA Y MORALMENTE, ESTADOS UNIDOS ESTÁ COMPROMETIDO EN VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

John Lindsay-Poland, director para América Latina de la organización no gubernamental Fellowship of Reconciliation (Confraternidad de Reconciliación, FOR USA), presentó en Bogotá a instancias de la Coalición Colombia No Bases, el informe "Asistencia Militar y Derechos Humanos: Colombia, responsabilidad de EE.UU. y consecuencias a nivel mundial", en el que se hacen graves denuncias sobre la implicación del gobierno norteamericano en materia de ejecuciones extrajudiciales y crímenes de lesa humanidad.


Durante la presentación del informe en el auditorio Benjamín Herrera de la Universidad Libre, el pasado jueves 29 de julio, Lindsay-Poland, coordinador de la investigación, dijo que son evidentes y preocupantes los vínculos entre el aumento de denuncias por ejecuciones extrajudiciales y las unidades militares colombianas asistidas con financiamiento militar estadounidense".

El Informe FOR analiza la aplicación en los acuerdos Bogotá-Washington de la Enmienda Leahy, vigente desde 1996 y en virtud de la cual se fijan las pautas de la ayuda militar norteamericana en el extranjero.

"Si se cumpliera el sentido de la Ley Leahy, habría que suspender la asistencia a casi todas las brigadas territoriales, y a la mayoría de brigadas móviles del Ejército colombiano", aseguró Lindsay-Poland. La investigación incluyó la revisión de información en casi 500 unidades asistidas por Estados Unidos en Colombia desde el año 2000, así como de las más de 3.000 ejecuciones extrajudiciales, en las que fueron identificados como autores miembros de las Fuerzas Militares.

"Encontramos que en muchas unidades militares aumentaron las denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales durante y después de altos niveles de asistencia estadounidense", sostuvo el investigador.

El resultado se obtuvo comparando el número de denuncias presentadas en los dos años anteriores al comienzo en 2000 del Plan Colombia de asistencia militar estadounidense, con lo sucedido posteriormente. Al mismo tiempo, se constató que las denuncias cayeron al recortarse la asistencia. El gobierno de Washington deberá responder porque "sus funcionarios descuidan las obligaciones que ordena la Ley Leahy", dijo Lindsay-Poland, “no solo en Colombia sino en países como Paquistán, donde la situación es muy compleja".

Pese a la violación constante de derechos humanos en Colombia, el gobierno de Washington quiere mostrar a este país andino como modelo de respeto de éstos y como paradigma de contrainsurgencia, sostuvo el vocero de FOR USA.
EN EL MERCADO DE ENTRENAMIENTO MILITAR
Será por ello, dijo Lindsay-Poland hoy las Fuerzas Armadas de Colombia han entrado “en el mercado de entrenamiento militar como expertos en seguridad, envía soldados a Afganistán, entrena pilotos mexicanos, asiste a unidades castrenses en Paraguay y a algunas fuerzas de la OTAN en combate de selva”.

El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET lo entrevistó para indagar sobre las conclusiones principales de su investigación.

- ¿Cuál es en su concepto la principal conclusión del informe realizado por Fellowship of Reconciliation sobre responsabilidad de Estados Unidos en materia de derechos humanos en Colombia?

- Una de las conclusiones de este informe en el que analizamos la política de derechos humanos de Estados Unidos en Colombia, es que si se aplicara la Enmienda Lehy, que es una ley norteamericana en la que se fijan las pautas de ayuda militar en el extranjero, se tendría que suspender toda la asistencia a las unidades territoriales y a casi todas las unidades móviles del Ejército colombiano, porque hay una relación directa entre el aumento de los casos de ejecuciones extrajudiciales denunciados y el incremento de la ayuda económica estadounidense. Al mismo tiempo, se puede observar en la investigación que cuando hay recortes en la asistencia militar hay reducción de violaciones de derechos humanos en el Ejército de Colombia.

- ¿Eso compromete a Estados Unidos penal y políticamente en violación de derechos humanos en Colombia?

- Yo no sé si penalmente, pero sí política y moralmente compromete a Estados Unidos. Implica que Estados Unidos tiene una responsabilidad y por eso recomendamos que el gobierno de Washington tome medidas para que haya justicia en los más de tres mil casos de ejecuciones extrajudiciales en Colombia que pudimos constatar.

- Pero es claro como dicen ustedes en su informe que se está violando la Enmienda Leahy…

- Sí, en Colombia no se está aplicando la Enmienda Leahy que el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa están obligados a cumplir en cuanto a asistencia militar norteamericana. Pero es más, curiosamente el Departamento de Estado dice que esta ley se está aplicando mejor en Colombia que en otros países en los que hay muy graves implicaciones de violaciones de derechos humanos por asistencia militar norteamericana.

- ¿Es muy alto el porcentaje de violación de derechos humanos por la ayuda de asistencia militar norteamericana?

- Hay actualmente 19 brigadas móviles del Ejército colombiano que son apoyadas por Estados Unidos, de las cuales en 11 de ellas hay denuncias de violación de derechos humanos cometidas por sus miembros.

- ¿Sobre los mal llamados “falsos positivos”, qué trae la investigación que ustedes realizaron?

- La mayoría de los 3014 casos de desapariciones que investigamos son falsos positivos. Las unidades militares comprometidas con estos casos fueron apoyadas con asistencia por Estados Unidos.

- ¿Qué respuesta aspiran a obtener luego de haber presentado este informe?

- Nuestro enfoque está en Estados Unidos y esperamos que el gobierno de Washington tome en serio nuestras conclusiones, condicione la asistencia a los órganos de control al avance de las investigaciones y aplique la ley, ello tendría consecuencias en las relaciones entre los gobiernos colombiano y norteamericano. Desde nuestro punto de vista pensamos que Estados Unidos debería privilegiar una solución negociada al conflicto colombiano, porque con los conflictos armados necesariamente hay violación de derechos humanos, no hay excepción.

- ¿Ustedes ya socializaron el informe en el Congreso de Estados Unidos y sí es así, qué respuesta han obtenido?

- En el mes abril circulamos un estudio preliminar y resumido que fue de interés. Ahora estamos trabajando con algunos congresistas para que se formule un interrogatorio riguroso a los Departamentos de Estado y de Defensa sobre la responsabilidad de Estados Unidos en la violación de derechos humanos en Colombia.

miércoles, 28 de julio de 2010

NEOLIBERALISMO


ENTREVISTA CON EL ANALISTA Y ACTIVISTA SOCIAL URUGUAYO RAÚL ZIBECHI

“EL VERDADERO PROBLEMA DE AMÉRICA LATINA NO ES LA POBREZA SINO LA RIQUEZA”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

N
o hay que llamarse a engaños: el modelo neoliberal pese a los efectos perversos que ha tenido en la profundización de las injusticias sociales en América Latina, sigue funcionando, “pero ya no gira en torno a las privatizaciones, la apertura económica y las desregulaciones, sino que se ha volcado en la apropiación de los recursos naturales”, sostiene el analista internacional y activista social uruguayo, Raúl Zibechi.

Investigador de las realidades socioeconómicas y políticas de los países latinoamericanos, Zibechi considera que los movimientos sociales tienen el reto de seguir presionando a lo largo y ancho de la región para acabar con la “larga noche neoliberal”.

Este analista internacional que estuvo exiliado en España por haber resistido la dictadura del Uruguay a mediados de los años 70, se ha dedicado a la investigación social y a la docencia que alterna con sus actividades de escritor y periodista.

Está dedicado por completo al trabajo con los movimientos sociales, es miembro del consejo de redacción del semanario Brecha de Montevideo y participa como docente en la Multiversidad Franciscana de América Latina. Además, es un destacado activista social y asesor de organizaciones sociales, barriales y medios de comunicación alternativos.

A su paso por Bogotá, en donde dictó un taller sobre nuevas formas de dominación y presentó su último libro “América Latina: Contrainsurgencia y pobreza”, Zibechi dialogó con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET.

¡YA BASTA!

En su disertación, este intelectual uruguayo fue contundente en señalar que “es enteramente falso que el problema central de nuestras sociedades sea la existencia de porcentajes elevados de pobreza. El verdadero problema es la riqueza, es decir la existencia de una clase social parasitaria, que no cumple ningún rol positivo en la sociedad aunque si tiene el suficiente poder tanto para influir en las políticas estatales, en las agendas públicas y de los medios de comunicación, como para desviar el foco de atención hacia su impúdica acumulación de riqueza”.

“Romper con esta concepción de la pobreza como problema a resolver y poner el centro de atención en la riqueza, es un requisito para cambiar las políticas sociales”, es una de sus recomendaciones.

Se lamentó de que “el gran triunfo ideológico del Banco Mundial es haber inoculado en las izquierdas, en los sindicatos y en los intelectuales progresistas, que se puede acabar con la pobreza sin tocar la estructura de la propiedad. O sea, sin modificar las relaciones de poder”

Criticó las denominadas políticas asistencialistas porque “no erradican la pobreza, no abordan las causas estructurales de la marginalidad y la exclusión social, por el contrario, profundizan el paradigma individualista del neoliberalismo. Estas políticas centradas en ‘el combate a la pobreza’ buscan evitar el conflicto. O sea, buscan la anulación de cualquier sujeto de abajo y quieren que sólo existan sujetos estatales o empresariales”.

Explicó que “los sujetos se forman en la lucha, nacen de ella y si la sociedad se instala en un periodo de letargo social, los actores se desvanecen. Toda la política del Banco Mundial y de las elites globales y nacionales es para des-sujetizar, para evitar que las diferencias se conviertan en conflicto social”.

Desde una perspectiva epistemológica, Zibechi llamó a los sectores progresistas y de izquierda en América Latina “a elegir el ¡Ya basta!, porque es una opción ética y política muy válida”.

Destacó igualmente que muchos de los proyectos y las políticas sociales progresistas como la economía solidaria, la autonomía y la horizontalidad, la educación popular, los movimientos sociales de gestión productiva “nacieron de las resistencias a las políticas de ajuste estructural del neoliberalismo. No obstante que la economía solidaria no es nada fuera del marco del conflicto. Puede ser un modo de adquirir fuerza para encarar el combate en mejores condiciones”.

REPRIMERIZACIÓN DEL APARATO PRODUCTIVO

La crisis del neoliberalismo constituye para Zibechi “una oportunidad para presionar cambios”, por eso considera que “es indispensable meterse con la economía para cambiar la situación actual”. Y es que “América Latina no puede repetir la negativa experiencia de echar a perder los intentos por erigir el Estado de Bienestar para dar paso a la acumulación originaria, bajo el esquema de ‘acumulación por desposesión’, como lo denomina el sociólogo y politólogo británico David Harvey, que erosionó el papel regulador de los sindicatos y su carácter de interlocución, produjo una aguda desindustrialización y la reprimerización del aparato productivo, con su inevitable secuela de desempleo, creciente marginalización de los sectores populares urbanos y desplazamiento de los pequeños campesinos hacia las periferias urbanas”.

En su opinión, develar e “iluminar las formas de dominación como el modelo neoliberal ayuda a desmontarlas” y si bien éstas son muy potentes, también lo son las resistencias.

En la actual coyuntura, explica, la derecha en su afán de lograr una dominación hegemónica no solo “compra” a líderes sindicales o de izquierda sino que busca por diversas formas, tener apoyo total de organizaciones sociales.

Puso como ejemplo el caso colombiano, en el que el establecimiento “no solamente coopta a los angelinos (en alusión al vicepresidente electo Angelino Garzón) sino a organizaciones sociales enteras”, como está sucediendo actualmente con la Confederación General del Trabajo (CGT) mediante el salto que dio su presidente Julio Roberto Gómez del izquierdista partido Polo Democrático al santismo, la expresión más ultraconservadora y oligárquica del establecimiento en Colombia.

DESLEGITIMADO, PERO NO DERROTADO

Para Zibechi, el modelo neoliberal en los países de América Latina “sigue funcionando pero ya no gira en torno a las privatizaciones, la apertura económica y las desregulaciones, sino que se ha volcado a la apropiación de los bienes comunes. La novedad principal de la coyuntura regional consiste en que el Consenso de Washington fue deslegitimado pero el neoliberalismo no fue derrotado. Por el contrario, la acumulación por desposesión, anclada en el modelo extractivista, se sigue profundizando en esta etapa a través de la minería transnacional a cielo abierto, los monocultivos de soja, caña de azúcar y palma, y del complejo forestación-celulosa. Estos emprendimientos, conducidos siempre por grandes multinacionales, se apropian de los bienes comunes, en particular agua y territorios, para convertir la naturaleza en mercancías (commodities) exportadas a los países centrales o emergentes como China e India”.

“Los resultados -agrega- están a la vista: los bancos tienen las mayores ganancias de su historia y el crecimiento económico se basa en exportaciones de commodities y minerales, en una suerte de reprimerización de la estructura productiva de los países. Es el camino que siguen los países de la región, más allá de las fuerzas políticas encargadas de administrar los gobiernos”.

Las política sociales que se han puesto en marcha en varios países de la región “acompañan y compensan la profundización del modelo neoliberal”.

EL EXTRATACTIVISMO: PARTE DEL MODELO NEOLIBERAL


- ¿En su concepto, América Latina atraviesa por un periodo de enterrar “la triste y larga noche neoliberal” para utilizar una frase del presidente ecuatoriano Rafael Correa, gracias en buena medida a las resistencias sociales que tomaron fuerza durante la década anterior?

- Sí y no. Sí, porque ha habido largas resistencias intensas, las cuales han dado cambios importantes, pero los nuevos gobiernos están desarrollando políticas que no salen del neoliberalismo sino que, por el contrario, lo sostienen, en consecuencia, creo que esa afirmación de Correa habría que matizarla mucho. Y no puedo estar de acuerdo con eso, porque de hecho en estos días en Ecuador hay conflicto con dirigentes indígenas acusados de sabotaje y terrorismo, entonces esto es relativo y hay que empujar un poco más.

- Hablemos de su país, Uruguay. ¿Cómo se puede entender que después de 34 años de existencia del Frente Amplio haya logrado llegar al poder, primero con Tabaré Vázquez y ahora con un ex guerrillero como Pepe Mujica?

- Bueno por una larga acumulación electoral que redundó en un triunfo aplastante por más de más del 50% y por una hegemonía del Frente Amplio en la sociedad uruguaya. Eso está consolidado y no creo que vaya a cambiar pronto.

- ¿El gobierno del Frente Amplio del Uruguay mantiene algunas políticas neoliberales?

- Sostiene el extractivismo y esto es un problema, a mi modo de ver, porque no se logra salir de las políticas que se han venido implementado desde hace mucho tiempo. Yo considero que el extractivismo es parte del modelo neoliberal.

- ¿En ese sentido usted coincide con el ex ministro de Estado ecuatoriano, Alberto Acosta que en su último libro sustenta que la maldición de los países de América Latina es la abundancia en recursos naturales?

- Coincido totalmente, mi diferencia es que los Estados plurinacionales tienden a reproducir la lógica de dominación de cualquier Estado.

- ¿Cuál es su visión sobre el proceso actual de resistencias sociales en América Latina? ¿Habrá posibilidad de que se abra espacio un nuevo modelo económico?

- No veo pautas de un nuevo modelo económico de desarrollo, lamentablemente y lo que observo me preocupa mucho precisamente porque nuestros países están anclados en el extractivismo.

- ¿Cuál es su concepto de los gobiernos progresistas de América Latina?

- Hay dos tipos de gobiernos progresistas: los de Brasil, Uruguay y Argentina que son gobiernos socialdemócratas aliados con un sector del capital; y los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde los movimientos son muy fuertes y siguen presionando más.

- ¿En el caso de países como Perú, Colombia y México, habrá influido el hecho de que fueron virreinatos del imperio español, lo cual dejó una impronta cultural y política que ha permitido consolidarse a la derecha y por ende sus dirigencias sean reacias a los cambios sociopolíticos?

- Sí, y por la debilidad de los movimientos sociales que no han logrado desbordar a estos gobiernos y de ahí la hegemonía del capital financiero que sigue siendo muy importante.

- ¿Cómo observa el horizonte político en Colombia?

- Muy complejo y hasta que los movimientos sociales no logren empoderarse, salir con fuerza y ganar las calles, no creo que consigan derrotar esto.

NEOLIBERALISMO


EL ACTIVISTA SOCIAL COLOMBIANO HÉCTOR MONDRAGÓN ANALIZA LA REALIDAD SOCIOECONÓMICA DE LATINOAMÉRICA

“SI LOS PUEBLOS NO LOGRAN MODIFICAR LAS LEYES DEL MERCADO, SE SEGUIRÁ IMPONIENDO EL ECONOMICISMO COLONIAL”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Mediante acciones políticas, económicas y militares combinadas, el capital transnacional en América Latina va a insistir en el neoliberalismo, con ayuda de las élites locales, por eso no es gratuita la presencia de tropas norteamericanas en bases militares de Colombia, el despliegue de marines en Costa Rica, el golpe de Estado en Honduras el año pasado, la legislación antisindical que se acaba de expedir en Panamá, el Plan Mérida en México. Ello aunado a los tratados de libre comercio que impulsan los gobiernos de derecha de la región (Chile, Perú, Colombia, México y buena parte de las naciones centroamericanas), demuestra que aún las políticas neoliberales, no obstante su rotundo fracaso y las profundas injusticias sociales que han generado en la región, siguen manteniendo vigencia porque benefician a unos reducidos sectores plutocráticos que no tienen ningún reato de imponerlas incluso por la fuerza.


Esta lectura de la realidad socioeconómica del conjunto de países latinoamericanos es del economista colombiano e investigador social Héctor Mondragón, quien además sostiene que lo más grave en la actual coyuntura mundial, es que no es descartable “la posibilidad de que el capital transnacional opte por la guerra como salida de la crisis” del capitalismo.

Economista y activista de movimientos sociales, campesinos e indígenas en Colombia, Mondragón es un intelectual que se ha destacado por sus investigaciones y actividades docentes, así como por sus actitudes de resistencia civil y denuncia de casos de violación de derechos humanos por parte del Estado colombiano, lo que le ha valido persecución y estigmatización de gobiernos de ultraderecha como el de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).

Autor de diversas publicaciones y analista de temas económicos y políticos, Mondragón ha dedicado buena parte de su vida al trabajo en distintas comunidades campesinas e indígenas de su país.

Para analizar el devenir social y económico de la región, el Observatorio Sociopolítico

Latinoamericano WWW.CRONICON.NET lo entrevistó y estas fueron sus reflexiones.

LA CONTINUIDAD DEL MODELO COLONIAL

¿No obstante los avances en programas sociales y reducción de la pobreza en los llamados gobiernos progresistas de algunos países de América Latina, se puede afirmar que quedó enterrada “la triste y larga noche neoliberal”, para utilizar una frase recurrente del presidente ecuatoriano Rafael Correa?

Después de tres décadas de avanzar, a partir del golpe de Pinochet, el neoliberalismo ha sufrido importantes derrotas en América Latina, como resultado de grandes luchas, masivas, en las que participaron millones de personas, en Bolivia, Ecuador y otros países. La crisis económica internacional que comenzó en Estados Unidos a finales del 2007 significó además una refutación de la ideología neoliberal. En los propios Estados Unidos la salvación del sistema llegó de la estatización de bancos, aseguradoras y de por lo menos una gran empresa industrial quebrada. Así estas estatizaciones sean transitorias, nacionalizaciones de pérdidas, demostraron que sin gran intervención económica del Estado no existe capitalismo y que la cuestión radica en si el estado interviene a favor del gran capital o a favor del pueblo.

Sin embargo nos equivocaríamos si creyéramos que el definitivo descrédito de la ideología neoliberal y que los avances populares en varios países latinoamericanos significan que las políticas neoliberales quedaron sepultadas. La imposición de las recetas monetaristas del FMI y los recortes salariales en Grecia y otros países europeos nos muestran cómo se vuelve a imponer una doctrina equivocada. Paul Krugman ha mostrado cómo Islandia, que por el resultado de años de neoliberalismo sufrió una crisis peor que la griega, se negó a seguir a la letra los dictados del FMI y ha conseguido mejores resultados ahora, pero el problema es político: o el capital transnacional impone sus dictados o los pueblos consiguen defenderse con alternativas diferentes o que al menos tengan en cuenta sus intereses fundamentales.

Lo más grave es de todos modos la posibilidad de que el capital transnacional opte por la guerra como salida de la crisis, como ha hecho otras veces. En la crisis inmediatamente anterior, la guerra en Irak garantizó el restablecimiento de la tasa de ganancia a niveles muy altos. Las guerras en África han sido utilizadas para saquear minerales como el coltan y los diamantes o el petróleo.

El golpe de Estado en Honduras mostró que las transnacionales no renuncian a imponer por la fuerza su política económica. La violencia en México o Colombia, el despliegue de tropas estadounidenses en Costa Rica y el establecimiento de bases militares, el intento de imponer legislaciones antisindicales como en Panamá y la firma y vigencia de tratados de libre comercio que establecen claras normas neoliberales, atando a ellas a los pueblos, demuestran que el capital transnacional va a insistir en el neoliberalismo, con ayuda de élites locales con intereses creados.

¿La explotación de recursos naturales (minería, agronegocios, petróleo) como base para financiar las economías de los países latinoamericanos, y en la que las grandes gananciosas son las transnacionales, constituye un obstáculo para superar el modelo neoliberal?

La explotación masiva de un recurso natural como eje de la economía es un método colonial, anterior al neoliberalismo, al que precedió por varios siglos, ya que estuvo presente desde la génesis del capitalismo. El neoliberalismo ha fortalecido ese método voraz al derogar regulaciones que protegían a la gente o a la naturaleza u oponerse a su establecimiento, al dejar la economía al garete de las “ventajas comparativas” establecidas por el mercado, al privatizar las actividades extractivas y al establecer o restablecer derechos de los inversionistas por sobre los derechos colectivos.

Rechazar el neoliberalismo puede ser un paso para salir de los esquemas coloniales, en la medida en que se acepte la necesidad de regulaciones que subordinen las ganancias de los inversionistas y las determinaciones del mercado a las prioridades determinadas por los derechos colectivos, a las necesidades de la gente y a la protección de la naturaleza.

Sin embargo, la dinámica colonial tiene raíces muy profundas que van mucho más allá del neoliberalismo. El colonialismo está anclado en una mentalidad que considera que el más poderoso económica, política y militarmente puede imponer sus propios intereses como si fueran el “bien común”, puede presentar su enriquecimiento como si fuera el “desarrollo” y su cultura como si fuera la “civilización”. El colonialismo considera a las comunidades y a los pueblos como si fueran objetos que pueden ser manipulados o destruidos y a la naturaleza como si fuera un simple insumo de sus negocios. Así los pueblos y sus territorios son saqueados, desplazados o aniquilados, grandes migraciones despojan o substituyen las poblaciones; los seres humanos son despersonalizados, desterritorializados, desconectados de sus relaciones sociales propias.

El colonialismo internacional marcó la historia latinoamericana que también ha conocido los colonialismos internos de las élites. Los historiadores han descifrado bien todas las concesiones a banqueros y empresarios que caracterizaron la conquista y colonización de las Américas. El economista e historiados canadiense Harold Innis estudió las relaciones centro-periferia en el propio Canadá y mostró cómo la economía, la cultura y la política canadienses, estuvieron marcadas por la explotación y exportación de pieles de animales, pesca, madera, trigo, metales e hidrocarburos, provenientes de la periferia del país y que han fortalecido al centro económico y político y como ese paradigma se reproduce en lo internacional.

Puede construirse una historia diferente si se reconocen como sujetos a los demás, a los ahora débiles, a las comunidades rurales, a los pueblos indígenas. Cada uno tiene sus prioridades, visiones culturales y necesidades y sus relaciones con la naturaleza. El desarrollo de una sociedad mayoritaria o el enriquecimiento de las transnacionales no pueden seguir colonizando y aniquilando a los demás. Pero, si el mercado mundial es el que manda y los pueblos no logran modificar y regular sus estructuras, las “leyes del mercado” fabricadas por el colonialismo seguirán imponiendo el economicismo colonial.

¿Está de acuerdo con la tesis del ex ministro ecuatoriano Alberto Acosta en el sentido de que los países de América Latina “son pobres porque son ricos en recursos naturales”?

“Parecería que somos pobres porque somos ricos en recursos naturales”. Pero el problema no está en qué se produce, sino en cómo se produce, como parte de cuales relaciones sociales y de cuáles interrelaciones económicas y con cuál tratamiento a la naturaleza. De hecho la tierra siempre ha brindado sus recursos a la humanidad y la ha sustentado y varios pueblos la llaman “madre”. Los recursos naturales son una gran riqueza. Son las relaciones coloniales las que convirtieron la explotación de los recursos naturales en el camino del empobrecimiento de los colonizados.

Fue la concesión colonial la que convirtió la explotación masiva de recursos naturales en el eje de una economía que enriqueció a los conquistadores y empobreció a los nativos, que “desarrolló” a otros y subdesarrolló a los pueblos latinoamericanos, africanos y asiáticos y que depredó la naturaleza. Es por eso que Acosta mismo propone como alternativa detener el saqueo y regresar al aprovechamiento racional de los recursos naturales indispensables para volver a disfrutar la riqueza que significan.

LA IMPORTANCIA DE LA CONCIENCIA Y LAS MOVILIZACIONES SOCIALES

¿Dada la estructura productiva de las naciones latinoamericanas, es posible superar el esquema de economía extractivista que tantos estragos genera al medio ambiente?

Es extremadamente difícil, pero es posible e indispensable para el futuro de la humanidad, superar tanto el esquema extractivista como otros esquemas coloniales. Las empresas coloniales originales eran extractivistas, buscaban por ejemplo, oro, plata o marfil, pero también incluían la producción de bienes de bonanza como fue el caso de las plantaciones de azúcar, el tráfico de mano de obra para las plantaciones, minas y puertos, créditos a los estados y el control del comercio de los productos valiosos, sus puertos y vías de comunicación. La economía de bonanza fue impuesta por el colonialismo y experiencias terribles como la fiebre del caucho costaron muchas vidas. La misma mentalidad ha sido fomentada por los altos precios de los combustibles o ahora por el alto precio del oro; pero no solamente proyectos extractivistas y megaproyectos repiten la mentalidad colonial, también los auges de ciertas plantaciones o de la maquila son impuestos en determinados territorios y sobre sus pobladores sin que siquiera ellos hayan sido consultados y mucho menos hayan consentido ni se sepa cuál será para ellos el beneficio comparado con el de los inversionistas.

La posibilidad de superar estos esquemas depende en primer lugar de la conciencia, organización y movilización de millones de personas de varios países que puedan integrar finalmente sus economías en forma diferente a la que el mercado mundial determina actualmente y construir tejidos económicos propios interrelacionados, solidarios y orientados hacia el bienestar, hacia el buen vivir como dicen los indígenas.

FORMAS DE ACUMULACIÓN DEL CAPITAL TRANSNACIONAL

¿Dentro de esta lógica, América Latina sigue sumida en el propósito del gran capital financiero transnacional de “acumulación por desposesión”, como lo define el teórico social británico David Harvey?

El gran capital transnacional despliega tres formas de acumulación fundamentales. La “acumulación por desposesión” es una de ellas, renueva los métodos colonialistas y significa el despojo de recursos naturales como hidrocarburos, minerales, biodiversidad, tierras y territorios, así como de bienes de los deudores privados y de empresas estatales, de manera que con una mínima inversión las transnacionales se apoderan de altos valores y obtienen máximas utilidades. La población despojada y pauperizada ya no puede vivir para sí y se convierte en una masa de desempleados usada como mano de obra barata en cualquier parte del mundo, de manera que se fortalece la segunda forma de acumulación, la explotación de los trabajadores, que se ha incrementado durante la hegemonía neoliberal por el debilitamiento de los sindicatos y la legislación laboral. La tercera forma de acumulación, importante en las coyunturas de crisis es la acumulación por destrucción de los capitales competidores. Dos guerras mundiales sacaron al capitalismo de graves crisis, una de ellas la peor registrada hasta ahora. La destrucción económica de capitales mediante la ruina y las quiebras de los más débiles o su destrucción física mediante las guerras es la peor salida de las crisis capitalistas. Es terrible registrar cómo la destrucción de la industria y la economía en general de la antigua Yugoslavia dinamizó el crecimiento de Europa y Estados Unidos y aumentó la tasa de ganancia. O cuánto sirvió la destrucción y la “reconstrucción” de Irak al capital transnacional. La guerra permite unir las tres formas de acumulación, la paz nos permite visionar alternativas diferentes.

¿Está de acuerdo con que el modelo neoliberal sigue funcionando aunque ya no gira alrededor de las privatizaciones, la apertura económica y las desregularizaciones, sino en torno de los bienes comunes?

Pues lo que veo es que el modelo neoliberal sigue girando en torno a los tratados de libre comercio que imponen aperturas a las importaciones de la producción de las transnacionales y derechos de los inversionistas que significan más desregulaciones, menos derechos colectivos y más privatizaciones. Es lo que seguimos viendo en la mayoría de América Latina. Por ejemplo, acaba de ser liquidada una empresa pública de electricidad en México. Solamente en algunos países latinoamericanos el neoliberalismo ha sufrido derrotas, por grandes luchas populares, pero en cada país la situación es diferente y el neoliberalismo puede seguir teniendo mayor o menor influencia según el caso, y más fuerza tienen siempre los arraigados esquemas económicos coloniales y en todos los casos la economía capitalista sigue dominando. Ahora, modificar a fondo esa situación no depende sólo del curso de cada economía nacional. Por otra parte, el neoliberalismo siempre ha apuntado contra los bienes comunes, especialmente los esenciales, de hecho Pinochet abrió el paso a la privatización de las aguas en Chile, donde ahora se apunta a la privatización del mismo mar. La ideología neoliberal busca convertir en mercancía cualquier bien común.

EL SEGUNDO DESEMBARCO ESPAÑOL

La celebración del bicentenario de la independencia de América Latina coincide con el segundo desembarco de las multinacionales españolas. ¿Qué implicaciones económicas, políticas y sociales considera usted que tiene la presencia de un representativo porcentaje del capital español en estos países?

El segundo desembarco se produjo principalmente en los 80 y más en los 90. Las transnacionales españolas se expandieron gracias a la privatización de los servicios de electricidad, teléfonos, agua y salud. Hoy, la presencia de las transnacionales de origen español se ha ampliado, pero hablar de transnacionales específicamente españolas no es tan claro como entonces. Por ejemplo, Endesa una de las empresas bandera de esa presencia y que compró por entonces la Empresa de Energía de Bogotá, fue comprada por Enel en 2009 y es ahora una empresa italiana. La crisis argentina y latinoamericana a comienzos de esta década golpeó las empresas privatizadas. La compra de acciones en las Bolsas no tiene patria y la British Telecom por medio de su filial estadounidense Infonet se convirtió en la mayor accionista de Telefónica, a la vez que la British Airways dominaba por lo menos el 13% de Iberia. La principal accionista de la petrolera Cepsa es ahora la francesa Total. Los fondos de inversión estadounidenses han ido comprando paquetes accionarios: el Franklin Resources tiene el 5% de Iberdrola; el Brandes con el 1,4% de BBVA, ha incursionado en Repsol y llegó a ser su principal accionista, aunque ahora apenas diga poseer el 3%. Si se suman las inversiones del Chase Manhattan (5,4%) ligado a la Exxon, con otros inversionistas estadounidenses, la inversiones norteamericanas tienden al control de Repsol, que estuvo a punto de ser dominada por la rusa Luck Oil.

Son de todos modos cada vez importantes en Latinoamérica el BBVA y el Banco de Santander; y la presencia de La Caixa sigue siendo fuerte en Repsol, Gas Natural, Unión Fenosa y otras transnacionales. Pero dentro del mismo capital español se destacó el fortalecimiento de los grupos de la construcción ligados a la burbuja inmobiliaria y a las concesiones de carreteras, tales como Sacyr y Abertis, que han irrumpido en América Latina en la construcción de carreteras y otras obras públicas que llegaron a hacerse grandes accionistas de transnacionales de otras ramas económicas como en el caso de Sacyr en Repsol. Sin embargo, el fin de la burbuja inmobiliaria, la crisis fiscal española y la baja de los precios de las acciones de las petroleras e industrias europeas ha debilitado en los últimos dos años las transnacionales de la construcción española que en 2006 tuvieron su mayor fuerza. También lograron expansión hacia Latinoamérica las transnacionales del periodismo y en particular los grupos Planeta y Prisa, cuya influencia ahora es evidente y tiene un impacto político importante. La fuerte presencia del gran capital español en Colombia es de todos modos inferior a la presencia norteamericana e incluso a la británica, pero puede cobrar mayor influencia en el contexto de la Unión Europea.

EN COLOMBIA, LA EXPLOSIÓN SOCIAL FUE REEMPLAZADA POR LA PASIVIDAD

Hablemos de Colombia. La herencia del gobierno de Álvaro Uribe es por decir lo menos catastrófica: 29 millones de pobres; 9 millones de indigentes, alrededor de tres millones de desempleados; 11 millones de trabajadores en la informalidad…Y para que continuar. ¿El nuevo gobierno de Juan Manuel Santos podrá revertir esta bomba social si es evidente que continuará profundizando el modelo neoliberal?

Las explosiones sociales no emanan de la pobreza. Cuando la mayoría de los líderes sociales han sido asesinados y las amenazas de muerte y la persecución mantienen a raya cualquier intento del pueblo llano de organizarse en forma masiva, en tales condiciones, en vez de explosiones sociales, lo que se registra es pasividad, desorientación, abstencionismo pasivo, la depresión política y social paralizan la lucha popular. La mayoría del pueblo, el 55% de los ciudadanos ni siquiera participa en las elecciones. En los países en que se han registrado cambios y grandes movilizaciones la participación electoral es muy alta. Incluso una explosión popular espontánea como la del 9 de abril de 1948 siguió a un proyecto electoral de cambio, con Jorge Eliécer Gaitán, que congregó a la mayoría de los colombianos. Una vez aplastada esa explosión desorganizada, llegaron años de retroceso para el pueblo. En el momento actual creo que el control social que consiguió el régimen con el gobierno saliente, va a ser aprovechado por el gobierno entrante para tratar de ampliar el consenso social, ya que sabe que fue votado por el 30% de los ciudadanos. Como dijo Maquiavelo "si la violencia es coerción, el respaldo será consenso o legitimidad". La política neoliberal trata de ganar el consenso con programas asistenciales pero eso tiene límites presupuestales, ya veremos qué pasa en medio de los avatares internacionales de la economía y el crecimiento de las deudas del estado.

Usted que ha dedicado buena parte de su vida al trabajo social con comunidades indígenas y campesinas en Colombia, ¿cómo analiza la realidad del sector rural en este país cuando buena parte de las tierras productivas están en manos de la mafia, las compañías transnacionales dedicadas al extractivismo y 32 pueblos aborígenes al borde de su extinción?

La política agropecuaria seguida en Colombia durante los últimos se concentró en fomentar plantaciones de caña de azúcar y palma aceitera para producir agrocombustibles, mediante normas, subsidios, exenciones y la explotación de los trabajadores con las “cooperativas de trabajo asociado”. Esto a su vez ha sido parte de una política general que procura sustituir la producción agropecuaria por grandes inversiones en minería, petróleo y algunos megaproyectos.

Lejos de provocar un auge del agronegocio, esta política ha golpeado fuertemente los cultivos transitorios y se caracterizó también por el aumento de las importaciones de bienes agropecuarios y la extrema concentración de la propiedad privada de la tierra. Un 0,06% de los propietarios, que tienen más de 2 mil hectáreas, concentra el 53,5% de la tierra registrada en propiedad individual. Las importaciones agropecuarias aumentaron 30% en los tres años de mayor crecimiento económico y las importaciones de alimentos subieron de 4,4 a 8,2 millones de toneladas; la soberanía alimentaria se ha perdido, mientras que 5 millones de hectáreas de buena calidad para la agricultura siguen desperdiciadas en grandes propiedades.

Los tratados de libre comercio con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea van a empeorar la situación del campo en la medida que imponen garantías para los inversionistas transnacionales a costa de los derechos colectivos y abren los mercados a más importaciones, como las que amenazan a la avicultura y a varios productos agrícolas en el caso del TLC con Estados Unidos y a la leche nacional en el caso del tratado con la Unión Europea.

Recientemente los indígenas han encabezado la resistencia civil contra estas políticas y como uno de los pocos sectores que ha logrado conservar su organización propia y que se moviliza, soporta la represión y una intensa violencia que proviene de paramilitares, guerrillas y agentes del Estado. Sin embargo, los indígenas habían alcanzado ya el reconocimiento de sus derechos fundamentales por la Constitución Nacional y cuentan con el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y gracias a ello la situación no es peor. Recordemos cómo la ley forestal y el estatuto rural fueron declarados inconstitucionales por violar el Convenio 169 de la OIT.

Un viraje profundo exige un cambio de prioridades, que garantice la soberanía alimentaria, respete la diversidad étnica y cultural, fomente la economía campesina, reintegre la tierra a los desplazados por la violencia, redistribuya la propiedad, proteja el ambiente y los ecosistemas y ello depende de una gestión macroeconómica anti-cíclica que proteja la economía nacional de la volatilidad de las “bonanzas”. Un viraje así depende fundamentalmente de que las organizaciones propias del campesinado, los indígenas y afros se fortalezcan y puedan movilizar millones de personas para abrir el paso a estas nuevas alternativas.

GLOBALIZACIÓN


AFIRMA EL INVESTIGADOR SOCIAL BRASILEÑO CÁNDIDO GRZYBOWSKI

“LA ALTERNATIVA AL PARADIGMA DEL CAPITALISMO IMPLICA UN CAMBIO DE VALORES Y DE IMAGINARIOS”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

La humanidad ante la actual crisis de civilización tiene ante sí la tarea de su recomposición, pero infortunadamente no hay límite ético en lo económico ni en lo científico, ni se observa una visión alternativa que permita la constitución de una nueva ciudadanía planetaria, fue uno de los planteamientos que expuso en su conferencia dentro de la Cátedra Orlando Fals Borda, el sociólogo y filósofo Cándido Grzybowski, actualmente director del Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicas (IBASE) y directivo del Foro Social Mundial.

Pese a que el capitalismo derivó en una “economía degenerativa” que crea basura, Grzybowski dijo que la cultura consumista y el modelo neoliberal se mantienen gracias a la manipulación de los grandes medios de comunicación que son en buena medida, los que frenan los cambios.

Fue enfático en señalar que “el capitalismo destruye la vida” y frente al actual estado degenerativo del modelo económico, planteó como alternativa la territorialidad y relocalización del poder y la economía.

“Es a partir de lo local y la participación ciudadana que se puede transformar el poder. Lo local posibilita una cantidad de soluciones”, afirmó el activista social e investigador brasileño.

El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET lo entrevistó para ampliar su análisis y estas fueron sus reflexiones:

Coyuntura confusa que puede ser trágica

- Usted ha señalado que la situación del mundo es insostenible y en consecuencia hay que buscar nuevas alternativas para enfrentar esta crisis de civilización. No obstante, no ha surgido un nuevo sujeto político capaz de impulsar un cambio estructural. ¿a que atribuye usted esta realidad?

- Porque el tipo de crisis pone también en crisis todos los actores. Estamos todos metidos en una agenda y descubrimos que la agenda es otra. Lo que parecían verdades hasta ayer, no lo son, y aquellos que formulaban propuestas han terminado dándose cuenta que las mismas no responden a lo que se necesita, y las propuestas que se requieren no tienen actores. El momento que vivimos es confuso y puede ser trágico porque la solución tiende a ser muy conservadora, dejar que acontezca el desastre, con la desigualdad que existe en el mundo ya sabemos quién va a sufrir más, va ser una destrucción masiva de algunos sectores y esto terminará en lo peor. Pero al mismo tiempo la posibilidad de trabajar en otra dirección está en nuestras manos, la solución puede venir de la ciudadanía en acción, reconociendo y valorando la diversidad, no partiendo de la base que hay protagonistas, porque no hay un actor protagónico, pero teniendo en cuenta que todos somos necesarios. Ello puede ser el principio de esta búsqueda porque una de las cosas fundantes es rescatar la diversidad y la interdependencia de los seres humanos con el planeta que es base de la vida, esto es lo que se impone en esta coyuntura. La democracia como método puede ayudar porque ella tiene como presupuestos la diferencia, la negociación y la búsqueda en conjunto, ya que las ciencias políticas y económicas no están dando respuesta.

- ¿Por qué considera que no están dando respuesta?

- Porque la ciencia económica propende por el crecimiento y éste significa la destrucción. La ciencia política es la del poder y el poder que tenemos es parte de la ecuación que hay que cambiar radicalmente.

- ¿Y cómo cambiar radicalmente?

- La única posibilidad que yo veo en la diversidad es la relocalización de economía y de poder. Significa ello traer lo máximo posible de poder de decisión a lo local.

- Pero el esquema capitalista neoliberal se resiste al cambio y, por el contrario, puede darse un coletazo que termine en un conflicto armado internacional…

- Puede darse, es la salida regresiva que yo llamo y que consiste en reducir la humanidad al 20 por cuento de lo que somos. Lo grave es que hoy no hay en el horizonte posibilidad de enfrentar la desigualdad que el sistema generó. No hay un Plan Marshall, porque no es un problema de dinero sino de insostenibilidad intrínseca. Crecer más es concentrar aún más y generar más pobres.

- Volvamos a su propuesta de relocalización del poder político y económico en lo local…

- Sí, en mi concepto es la única posibilidad que yo veo porque da la oportunidad a los ciudadanos de participar de la solución. Al mismo tiempo hay otras alternativas como la economía solidaria, la idea de preservar los bienes comunes, comenzando con las ciudades que son un bien común. Este sería el cambio de paradigma que hay que hacer, lo cual implica el cambio de valores y de imaginarios, porque tenemos una visión de consumo de bienes y de calidad de vida que debemos modificar.

- ¿Qué significado tienen los gobiernos denominados progresistas en América Latina en el proceso de generar un nuevo paradigma de desarrollo social?

- Son señales importantes, a veces contradictorias, pero que significan inquietud ciudadana de búsqueda de otra cosa, pero cuál de estos líderes está caminando por otra vía que no sea el modelo colonial que nos impusieron hace cinco siglos, seguimos exportando naturaleza, continuamos con el modelo extractivista y esto es insostenible, así no se puede construir justicia social.

martes, 29 de junio de 2010

NEOLIBERALISMO


ENSAYO

EL COLAPSO DEL NEOLIBERALISMO: ¿UNA CRISIS CÍCLICA DEL CAPITALISMO?

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


La hecatombe que enfrenta el sistema capitalista al comenzar el siglo XXI se quiso presentar en un comienzo como si se tratara de una turbulencia financiera de corto plazo, debido a la imposibilidad de pagar los créditos hipotecarios en Estados Unidos y a la caída del consumo en este país. La terapia para reanimar al paciente, según los gurús del gran capital, consistiría en el suministro de liquidez por parte de las autoridades monetarias y la expansión del crédito dirigido a fortalecer las inversiones y a darle un respiro a la golpeada demanda del consumo norteamericano.

No obstante, la mencionada terapia que afanosamente buscó poner en marcha la fracasada administración Bush al final de su malhadada gestión y los esfuerzos realizados por el nuevo mandatario estadounidense Barack Obama para ingeniarse un plan de salvataje, no han logrado detener la tendencia recesiva y crítica de la economía norteamericana. Ello se explica porque esta crisis toca aspectos más profundos del funcionamiento global del capitalismo que trasciende los aspectos recesivos en Estados Unidos y extiende sus tentáculos a muchas regiones del mundo. Es el resultado del fracaso rotundo del modelo neoliberal, una de las fases más depredatorias y, si se quiere, más criminal y salvaje del capitalismo.

“Estamos en presencia de una crisis que es mucho más que una crisis económica o financiera”, ha señalado en un contundente análisis el científico social argentino Atilio Borón. “Se trata –explica- de una crisis integral de un modelo civilizatorio que es insostenible económicamente; políticamente, sin apelar cada vez más a la violencia en contra de los pueblos; insustentable también ecológicamente, dada la destrucción, en algunos casos irreversible, del medio ambiente; e insostenible socialmente, porque degrada la condición humana hasta límites inimaginables y destruye la trama misma de la vida social”. (1)

LA CRISIS SE VEÍA VENIR

Ante la codicia y el afán de lucro desmesurado, los altos niveles de especulación del capital financiero transnacional, la manera arbitraria como éste esquilmó a los países denominados del Tercer Mundo mediante la privatización de sus principales empresas de servicios públicos, por un lado, y convirtiendo en negocios derechos fundamentales como la educación, la salud y las pensiones, por otro, lo cual generó mayores niveles de iniquidad social y una oleada de protestas populares y de resistencia, era previsible como lo anunciaron varios autores, que este modelo terminara colapsando.

Y es que como lo señalo el economista chileno Manfred Max-Neff, premio Nobel Alternativo 1983, el neoliberalismo se convirtió en “una seudo religión, todo se resuelve con el mercado y con el crecimiento. Esta religión incluso tiene su santísima trinidad: crecimiento económico, libre comercio y globalización; tiene su propio Vaticano: el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio que como Vaticano que se precia es infalible, sabe mucho mejor que todos, lo que es bueno para nosotros y en aras de nuestra salvación ‘generosamente’ nos lo impone”.

En el año 2006, Max-Neef advirtió que los elementos de este modelo necesariamente tendrían que colisionar por dos causas fundamentalmente: “una, por razones financieras porque el nivel de especulación a que ha llegado el mundo es absolutamente astronómico; la especulación cambiaria es de más de un trillón de dólares al día, que equivale a 50 veces más que la economía real de intercambio de bienes y servicios, lo que es una cosa demencial que nadie puede controlar; y dos, por razones de la naturaleza, el grado y la velocidad con que estamos generando destrucciones irreversibles como el caso del agua que va a ser el mayor problema del siglo XXI”. (2)

No obstante, hay que tener claridad que pese a que este modelo económico entró en barrena y ha llevado al capitalismo a una crisis sistémica, no ha dejado de existir y muy seguramente dará coletazos, los cuales harán difícil una transición hacia un nuevo esquema económico que necesariamente tendrá que venir si la especie humana quiere sobrevivir.

La seudo religión neoliberal se caracteriza porque su interés no es el progreso de los pueblos sino el mercado; no le importa la producción, sino la especulación, “no la calidad del producto, sino su éxito publicitario; no el valor de uso de una mercancía, sino el fetiche que la reviste. Se compra un producto por el aura que lo envuelve y parece ser capaz de promover el estatus de su usuario”. (3)

La implementación de este voraz modelo económico terminó generando además del empobrecimiento de los pueblos, una crisis de tipo político ante la imposibilidad de los gobernantes de responder a las ingentes necesidades sociales de sus gobernados.

La consecuencia de ello, como bien lo anota el profesor brasileño Plinio de Arruda Sampaio, es la de haber ocasionado así mismo “una crisis del estado Nación. El carácter predatorio de la competencia comenzó a socavar la capacidad de la sociedad nacional para preservar la integridad de su sistema productivo y para generar empleos, comprometiendo la reproducción de los mecanismos de solidaridad orgánica entre las clases sociales”. A ello hay que agregarle “la disputa por el monopolio de las nuevas tecnologías, por el control de los mercados mundiales y por el monopolio de las fuentes estratégicas de materias primas que dio inicio a un periodo de exacerbadas rivalidades entre los Estado Nación”. (4)

Al fin y al cabo, “la historia demuestra que el capitalismo no duda en desembarazarse de toda forma democrática, por limitada que sea, cuando así lo exigen sus intereses fundamentales. El ejemplo del nazismo es elocuente en este punto. A la democracia formal parlamentaria, de la República de Weimar le sucede la dictadura nazi que, lejos de romper con el gran capital o de autonomizarse con respecto a él, se convierte en la mejor garantía de sus intereses”. (5) Como ocurrió también en América Latina con el gobierno despótico de Augusto Pinochet en Chile y las dictaduras militares que asolaron el Cono Sur en los años 70 y 80 del siglo XX, todas ellas contaron en su momento con el auspicio decidido de la Casa Blanca, porque cuidaban sus intereses económicos y políticos en este hemisferio.

EL IMPACTO EN AMÉRICA LATINA

La de América Latina es una historia de explotación, humillación y saqueo. Primero fue España durante la colonia y las potencias de Occidente, después, las que han esquilmado a esta región ejerciendo además un tratamiento de imposición y dominio que no ha permitido al continente desarrollarse dentro de niveles de equidad ni avanzar en la consolidación de su propia identidad cultural.

Al finalizar el siglo XX e iniciar el XXI los métodos de dominación por parte de las potencias hegemónicas y las oligarquías locales se refinaron y disfrazaron a través de nombres con cierto dejo tecnocrático como liberalización de mercados, neoliberalismo y globalización, cuyas verdaderas intenciones están a la vista: pauperización de la sociedad latinoamericana y, en contraste, robustecimiento económico de los países denominados del primer mundo.

Los gobiernos progresistas que han irrumpido en América Latina han debido hacerle frente a la política norteamericana de seguridad y mercados, que sustentaba el colapsado esquema neoliberal. Esta estrategia utilizada por Estados Unidos para consolidar su poder dominante en el mundo no es nueva. Simplemente retomaba la matriz que han puesto en marcha los imperios a través de la historia de la humanidad en su afán de ensanchar sus tentáculos.

Así como en la antigüedad las caravanas de mercaderes atravesaban desiertos y extensas montañas debidamente flanqueadas por poderosos ejércitos protectores, ahora Washington hace presencia militar en prácticamente todos los continentes del globo terráqueo con el propósito de asegurar sus intereses mercantiles. Por eso, en el caso de América Latina no es gratuito la instalación de bases militares a lo largo y ancho de la región.

Para desarrollar esta política “bélica-mercadotecnista” es imperativo construir un “enemigo” y fabricar unas alianzas. De esta manera se puede definir hacia quién se apunta para destruir al adversario con miras a establecer un escenario de paz y prosperidad. Esto tampoco es nuevo. Estados Unidos que se convirtió en potencia después de la Segunda Guerra Mundial tuvo como enemigo perfecto al comunismo y en su empeño por combatirlo y ampliar su poderío intervino en forma directa en prácticamente todos los procesos y conflictos políticos que se presentaron en el mundo durante el lapso que duró la Guerra Fría.

Los sucesos del 11 de septiembre de 2001 le cayeron como anillo al dedo al fracasado gobierno de Bush, pues le facilitaron la invención del nuevo enemigo de Estados Unidos en el siglo XXI: el terrorismo internacional.

El mundo tuvo un suspiro con la elección de Barack Obama como nuevo presidente estadounidense, pero habrá que ver hasta dónde llega su plan de ajustes y de reformas para superar la funesta herencia de George W. Bush, que no es otra que la decadencia en todos los órdenes de la principal potencia mundial. Y será de vital importancia conocer en toda su magnitud cual será el rol que esta administración demócrata asumirá frente a América Latina, que por fin está buscando, en un esfuerzo dialéctico, su propia senda de desarrollo sin los amarres y la dependencia de Norteamérica. En ese sentido, los gobiernos de izquierda de Latinoamérica le ganaron el pulso a Washington que no pudo imponer la malhadada fórmula del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y varios de sus sustitutos, los Tratados de Libre Comercio (TLC), quedaron en medio camino.

Aunque se está dando un proceso político interesante en Latinoamérica del que está emergiendo un nuevo sujeto histórico gracias a las partidos de izquierda y los movimientos sociales, esta crisis económica global va a causarle seis millones más de pobres, según cálculos del Banco Mundial.

PREDOMINIO IDEOLÓGICO Y MILITAR

Estados Unidos en medio de su decadencia hegemónica continuará ejerciendo una gran influencia planetaria, pues como bien lo indica el profesor Borón tanto en lo ideológico como en lo militar o coercitivo.

En el aspecto ideológico, “su predominio es abrumador, como lo prueba la influencia universal del idioma inglés. Cuando el gran humanista español Antonio de Lebrija (también conocido como Antonio de Nebrija), creador de la primera gramática de la lengua castellana (la primera jamás escrita en Europa para una lengua vulgar) le presentó su obra a la reina Isabel la Católica, precisamente en 1492, ésta le preguntó para que le serviría un trabajo como ese, si ya conocía la lengua castellana. A lo que Lebrija le respondió que la lengua es el instrumento del Imperio, es la compañera del Imperio, que debía identificar a sus pueblos y unir a sus gentes. Observación oportuna cinco siglos atrás y mucho más en la actualidad, cuando si hay una lengua imperial esa es el inglés, con todo lo que ello significa como vehículo de transmisión de ideas, conceptos, valores morales y estilos de vida. En suma, como instrumento de identificación de los pueblos y de unión de sus gentes, como decía Lebrija”.

Simultáneamente, la hegemonía estadounidense “descansa cada vez más en sus capacidades coercitivas y cada vez menos en su capacidad de producir una dirección intelectual y moral. De ahí la creciente criminalización de la protesta social; la militarización del sistema internacional y la adopción de doctrinas militares que propician la “guerra preventiva” y la “guerra infinita”; las protestas y confrontaciones, abiertas o solapadas, en contra de la dominación imperialista inclusive dentro mismo de los capitalismos metropolitanos. América Latina es una prueba concluyente de esta mutación, con un imperialismo centrado cada vez más en la defensa de los intereses estadounidenses y apelando a formas cada vez más violentas y agresivas”. (6)

HACIA UN CAMBIO DE PARADIGMA

Si bien Estados Unidos cuenta con estos dos importantes elementos que señala Borón, su sistema económico, el capitalista, está completamente horadado y su modelo cíclico el neoliberalismo ha fracasado estruendosamente, aunque trata de sobrevivir en medio de condiciones muy adversas. Por ello se comienza hablar de la importancia de avanzar en la formulación de alternativas que permitan iniciar un proceso de transición para avanzar hacia un poscapitalismo.

Y es que en la actual coyuntura socioeconómica mundial cobra mayor vigencia el vaticinio de Rosa Luxemburgo, en el sentido de que llegará el momento en que la sociedad capitalista tendrá que elegir entre “socialismo o barbarie”

Está demostrado históricamente que el capitalismo, como afirmó el economista norteamericano Paul Sweezy, perdió “todas sus propiedades constructivas para transformarse en una fuerza de destrucción terrible”.

Por eso la necesidad inaplazable que tiene el mundo de encontrar una senda que permita ingresar hacia una etapa poscapitalista en la que al decir del sociólogo y analista económico holandés Wim Dirercxsens, “la riqueza social y la contabilidad nacional cambien de carácter. Ya no importa tanto cuál es el producto per cápita ni el crecimiento de la riqueza producida en términos de valor, lo que importe más será que cada ser humano o cada ciudadano tenga lo apropiado para vivir y con qué vivir”. Se trata en definitiva, de posibilitar un Estado solidario para lo que se hace necesario avanzar en tres direcciones: progreso social; democracia radical; y construcción de un sistema mundial pluricéntrico. (7)

Para Diercxsens el patrón de consumo en el mundo es insostenible porque además de estar afectando en forma grave el medio ambiente va a terminar, produciendo escasez alimentaria, por ello parodiando al sociólogo alemán Ulrich Beck, sostiene que la alternativa a la globalización es la “glocalización”.

Es decir, explica, como lo que se necesita es una economía alternativa y regularizada para atender las necesidades básicas de la población, se requiere consolidar una democracia en la esfera de la producción, a partir de lo local y lo particular. En esa dirección, terminarán afectados los intereses oligopólicos de las transnacionales, porque lo local riñe con su filosofía mercantilista de crear necesidades artificiales mediante la publicidad a nivel mundial.

Max-Neef, a su turno, afirma que lo que tendría que venir luego del colapso capitalista, “sería algo mejor, una coexistencia más justa entre la trinidad de la supervivencia que es la relación armónica entre naturaleza, seres humanos y tecnología”. (8)

Dentro de las alternativas para enfrentar el modelo neoliberal y superar el capitalismo, aprovechando su crisis sistémica, Perry Anderson, destacado historiador inglés, plantea la necesidad de tener en cuenta tres elementos: i) Los valores, “resaltando el principio de igualdad como el criterio central de cualquier sociedad verdaderamente libre. Igualdad no quiere decir uniformidad, como afirma el neoliberalismo, sino, al contrario, la única auténtica diversidad”. ii) La propiedad. “Nuevas formas de propiedad popular deben ser inventadas, formas que separen las funciones de la rígida concentración de poderes en la clásica empresa capitalista de hoy”. iii) La democracia. “Una democracia profunda exige un sistema parlamentario fuerte, basado en partidos disciplinados, con financiamiento público equitativo y sin demagogias cesaristas. Sobre todo exige una democratización de los medios de comunicación”. (9)

Borón también ha dado a grandes rasgos las pautas para comenzar a transitar por la senada anticapitalista. Considera este sociólogo argentino en forma puntual que hay que propugnar porque “se recupere el control de los recursos básicos de nuestras sociedades; se reviertan las privatizaciones y las desregulaciones puestas en práctica por el neoliberalismo; se lleve a cabo una profunda reforma tributaria que ponga fin a su escandalosa regresividad; resolver a favor del campo popular los desafíos planteados por la crisis alimentaria y del agua, mediante una profunda reforma agraria concebida en función de las necesidades de la época actual; fortalecer los mecanismos de integración supranacional, esquemas como el ALBA y sus instituciones, y proyectos que permitan construir un núcleo de resistencia ante las tentativas de las clases dominantes del imperio de descargar el costo de la crisis en nuestros pueblos”. (10)

Para concretar estas aspiraciones, será necesario el afianzamiento de la resistencia social y la coherencia política de los sectores populares y de izquierda, dado que, como lo predijo en 1995 el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein, “los próximos 30-40 años será el momento de la desintegración del sistema histórico capitalista. No será un momento agradable de vivir. Será un periodo negro, lleno de inseguridades personales, incertidumbres frente al futuro y odios viciosos. Al mismo tiempo, será un periodo de transición masiva hacia alguna otra cosa, hacia un sistema (o unos sistemas) nuevos (s)”. (11)

En lo que concierne a América Latina se debe generar un “nuevo orden panamericano”, como lo denomina el profesor cubano Luis Suárez Salazar, que haga real la integración latinoamericana y caribeña para “avanzar en la titánica tarea de crear una correlación de fuerzas político, militares e ideológico-culturales que desafíe el sistema de dominación instaurado en el continente por las clases dominantes, los poderes fácticos y los gobiernos de los Estados Unidos”. (12)

En el ámbito económico, Eric Toussaint, presidente del Comité para la anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), considera prioritario y de gran trascendencia para los países latinoamericanos, si quieren lograr quitarse los amarres de Washington, no desmayar en la concreción del Banco del Sur; crear una moneda, una universidad, una industria farmacéutica comunes, así como fortalecer medios de comunicación como el canal de televisión Telesur y generar al mismo tiempo, una política para el campo en todo el hemisferio “para favorecer la soberanía alimentaria y la reforma agraria”. (13)

Todas estas iniciativas se podrán trabajar y viabilizar si se posibilita la consolidación de un nuevo sujeto político e histórico en América Latina, el cual gracias a los procesos políticos y de resistencia tanto de los movimientos sociales como de los partidos de izquierda en la región, comienza a surgir.

Este sujeto político tendrá el desafío de presionar los cambios radicales y de ruptura que requiere el continente para “enterrar la negra noche neoliberal”, como diría el presidente ecuatoriano Rafael Correa, y facilitar al mismo tiempo, el avance hacia un poscapitalismo, incluyente, equitativo y solidario.

El conocimiento, el estudio, la reflexión, el debate y la resistencia social y política, elementos sustanciales que debe configurar el nuevo sujeto histórico en América Latina permitirá, por fin, encontrar una nueva alternativa histórica de sociedad para impulsar un verdadero y auténtico modelo económico de desarrollo. Es el momento entonces, frente a la crisis sistémica del capitalismo, de reprensar el destino de los pueblos latinoamericanos, puesto que como se decía en la década de los 70 en Colombia, “comenzar a pensar es empezar a luchar”.

Notas:

1.- Borón, Atilio, Ponencia presentada al XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, La Habana, Cuba 2-6 de marzo de 2009.

2.- Arellano Ortiz, Fernando, entrevista con Manfred Max-Neef, en: http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones11/002.htm, julio de 2006.

3.- Anderson, Perry y Frei Betto, Qué es el neoliberalismo, Editorial Tiempo Presente, Bogotá, Colombia, abril 1998.

4.- De Arruda Samnpaio, Plinio, Imperialismo, crisis del desarrollo nacional y reversión neocolonial (Clase) en: Curso virtual “La Economía mundial y el imperialismo”, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro Cultural de Cooperación, Buenos Aires, mayo de 2008.

5.- Sánchez Vázquez, Adolfo, Entre la realidad y la utopía, ensayos sobre política, moral y socialismo, Fondo de Cultura Económica, México, 2007.

6.- Borón, A. Atilio, Del orden mundial de posguerra al desorden actual [CLASE]. En: Curso virtual “La Economía mundial y el imperialismo”, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires, Abril de 2008.

7.- Dierckxsens, Wim, La Transición hacia el postcapitalismo: el socialismo del siglo XXI. Casa Editorial Ruth, San José de Costa Rica, 2007.

8.- Arellano Ortiz, Fernando, entrevista con Manfred Max-Neef, Op. Cit.

9.- Anderson, Perry y Frei Betto, Op. Cit.

10.- Borón, Atilio, Ponencia presentada al XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, La Habana, Cuba 2-6 de marzo de 2009.

11.- Wallerstein, Immanuel, La crisis estructural del capitalismo, Ediciones desde abajo, Bogotá, Colombia, 2007.

12.- Suárez Salazar, Luis, El panorama global de América Latina, (Clase) en: Curso virtual “La Economía mundial y el imperialismo”, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro Cultural de Cooperación, Buenos Aires, octubre de 2007.

13.- Toussaint, Eric, El Banco del Sur y la nueva integración de los pueblos, (Clase) en: Curso virtual “La Economía mundial y el imperialismo”, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro Cultural de Cooperación, Buenos Aires, julio de 2008.


Ensayo presentado por Fernando Arellano Ortiz en marzo de 2009 para aprobar el Curso La Economía mundial y el imperialismo perteneciente al Programa Latinoamericano de de Educación a Distancia de Ciencias Sociales (PLED) del Centro de la Cooperación Floreal Gorini de Buenos Aires, Argentina.