miércoles, 9 de marzo de 2011

CIUDADANÍA


ENTREVISTA CON EL FILÓSOFO COLOMBIANO SERGIO DE ZUBIRÍA SAMPER


“UN NUEVO PROCESO EMANCIPATORIO PASA POR REDISTRIBUCIÓN, RECONOCIMIENTO Y JUSTICIA POLÍTICA”


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Desde una óptica filosófica, Sergio de Zubiría Samper considera que para avanzar en el proceso emancipatorio se hace necesario tomar distancia de los conceptos tradicionales de libertad, ciudadanía e igualdad que pregona el liberalismo, porque según su criterio, este credo constituye “la negación de lo político”.


Sostiene que “en la concepción ético-política seguimos atados al liberalismo, frente a lo cual existe la necesidad de recuperar la tradición ética del marxismo”. Por ello citando al científico social argentino Atilio Boron clama “por el necesario y demorado regreso del marxismo”.


“En el liberalismo hay mucho de utilitarismo y transige con el libre mercado y el capitalismo”, por eso como lo señala la politóloga norteamericana Nancy Fraser, es necesario salir de él.


CRISIS CIVILIZATORIA


Para De Zubiría Samper, la crisis que vive la humanidad “no es sólo económica y social, como lo subrayan un conjunto cada vez mayor de investigadores. Mucho menos es una breve coyuntura del ‘desarrollo’ económico. Está acompañada de otras crisis que develan los límitesa de la lógica capitalista de acumulación. Paralelamente es una crisis ecológica, energética, alimentaria, e hídrica. Investigadores como Wallerstein, Meszáros, Vega, la sitúan como una crisis estructural civilizatoria”.


Entre las múltiples consecuencias de esta crisis, agrega, “hay un retorno al fascismo social que crece con la desocupación”, por ello es prioritario “seguir explorando senderos de una justicia política frente a la crisis global, Solo el pensamiento crítico, los partidos de izquierda y los movimientos sociales, construirán la contra-hegemonía que exige este mundo abismal”.


HACIA LA SEGUNDA INDEPENDENCIA


Su visión sobre el bicentenario de la emancipación de los pueblos de América del Sur es que “desde una perspectiva crítico-emancipatoria, nos obliga a elevar la profundidad de nuestros sueños y utopías. Tres horizontes de expectativas se ubican en esa agenda crítica de América Latina. El primer horizonte, es la emergencia de una nueva generación de derechos ecológico-políticos. La responsabilidad latinoamericana de amar nuestra biodiversidad y la soberanía sobre esa incomparable riqueza natural. Los pueblos americanos se alzan en la defensa soberana de los derechos de la madre tierra.


El segundo, la recreación del proyecto socialista latinoamericano para derrumbar el capitalismo. La posibilidad concreta de reformas no reformistas que conduzcan a revoluciones anticapitalistas. El tercer horizonte, la refundación de una teoría de la justicia social más allá del liberalismo. Una justicia social que atienda la redistribución de la tierra, el ingreso y la riqueza, pero también que escuche las peticiones del reconocimiento de la diversidad a través del poder político”.


Filósofo con estudios de Magíster en Hermenéutica y en Gestión de Políticas Culturales y Desarrollo. Profesor de filosofía e investigador de la Universidad de los Andes de Bogotá y director de la Fundación Walter Benjamin, De Zubiría participó como conferencista en el VII Seminario Internacional Marx Vive, América en Disputa, y dialogó con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net.


HACIA UN NUEVO CONCEPTO DE CIUDADANÍA


- Usted ha hablado de la necesidad de abordar desde una nueva óptica el concepto de “ciudadanización” del poder. ¿Por qué?


- Porque dentro de la modernidad el concepto único no era ciudadanía sino era una triada que mantenía relaciones un poco tensas que es la noción de subjetividad, la noción de emancipación y la de ciudadanía. El proyecto hegemónico actual quiere reducir todo a ser buenos ciudadanos, es decir una especie de panoptismo foucaultiano que está muy en las tradiciones de la ciudadanización de la política, y esas otras categorías centrales como emancipación y subjetividad se van empobreciendo o suprimiendo del discurso, y al lado de ello va otro elemento muy grave, y es que se va imponiendo un concepto de ciudadano liberal. Es decir, no un concepto republicano o comunitarista de ciudadanía sino un concepto totalmente liberal que se reduce a que ser ciudadano es: obedecer reglas, obedecer normas al estilo de ciertas políticas públicas, y es un estatus legal que no tiene nada que ver con políticas y con acción.


- ¿Pero en ese marco el ciudadano es un sujeto de derechos, o no?


- Sí, pero reducir el ciudadano a un sujeto de derechos es quitarle todas las otras dimensiones de otras tradiciones. Por ejemplo: el ciudadano es participación política permanente, educación política permanente, compromiso con proyectos colectivos, preocupación por virtudes y definiciones éticas, y se va volviendo simplemente una especie de estatus legal jurídico, es decir, la ciudadanía liberal.


- En ese sentido el discurso de izquierda en América Latina y particularmente en Colombia se queda en ello…


- A mi me parece que el discurso se ha dejado copar por el concepto de las agendas de los institutos internacionales que han aceptado ese concepto de ciudadanía como la clave pero al mismo tiempo va paralelamente una noción liberal, y la izquierda no ha dado una alternativa en el sentido concreto de su concepción de emancipación, ciudadanía y subjetividad.


- ¿Qué valoración hace de posturas asumidas por autores como John Holloway y Boaventura de Sousa que proclaman la posibilidad de “cambiar el mundo sin tomarse el poder” o “de reiventar el poder”?


- Yo creo que es una angustia a las críticas que se hicieron al poder unicéntrico, al poder condesado y estatalizado, entonces ante una crítica a esa concepción, empiezan hacer unos giros un poco retóricos, como por ejemplo, tomarse el poder pero ir más allá del poder. Me parece que esos giros debilitan la tradición clásica del poder grasmsciano, en el sentido de ser grados de correlaciones de fuerza en situaciones concretas, determinadas por lo internacional, por la lucha de clases, etc.


- ¿En ese sentido, la posición del politólogo argentino Atilio Boron de volver al criterio marxista-leninista está en la dirección correcta en su criterio?


- A mi me parece que es correcto volver a lo sustantivo de la tradición marxista-leninista, pero también aceptar, por ejemplo, algunas discusiones de Foucault sobre el carácter actual de las luchas transversales, ampliar la noción de poder no solamente a explotación sino también a sujeción, y a dominación. Es decir, ampliarla a otras formas del poder que operan prácticamente en ese sentido, no abandonando ese pilar de la tradición marxista, aceptar una extensión del concepto por vía más foucaultiana que por vía de Holloway y otros.


- ¿Frente a la crisis civilizatoria de la humanidad y a los coletazos que está dando el capitalismo, qué elementos caracterizaría de un nuevo proceso emancipador?


- La naturaleza de un nuevo proceso emancipatorio pasa necesariamente por discusiones muy profundas sobre justicia social alrededor de una idea trifronte que incluya temas de redistribución, reconocimiento y justicia política. Otro elemento que me parece importante es que no se pregunte sólo sobre quiénes son las subjetividades sino sobre qué tipo de emancipación es pertinente para la época. Hay también que aceptar ciertos elementos de la crítica a las ideas de progreso, sujeto consciente, a la idea de una racionalidad absolutamente desbordada. Algunos elementos del debate foucaultiano hay necesariamente que asimilarlos.


- ¿En ese sentido, tienen vigencia los conceptos de sujeto histórico y de sujeto político?


- Tienen vigencia completamente, pero no en la idea de subjetividad cartesina o kantiana, sino que tienen que incluir elementos freudianos, por ejemplo. Es decir, el sujeto no es el de Descartes que es una identidad consciente, unitaria, con claridad meridiana en todo lo que hace. Es un sujeto que tiene inconsciente, que tiene preconsciente; es un sujeto ya mediado por Freud, Marx, Foucault. Lo grave sería ciertas soluciones posmodernas y es que criticando el progreso del sujeto se abandona la categoría. Todo lo contrario, el desafío no es abandonar la categoría, ni progreso, ni razón, sino ver los límites de ella, las dificultades que enfrenta, las contradicciones que porta y no abandonarla.


jueves, 3 de marzo de 2011

COLOMBIA


GOBIERNO DE SANTOS BUSCA PRIVATIZAR BASES MILITARES, DENUNCIA SENADOR JORGE E. ROBLEDO


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


A través de una medida apátrida y descarada el gobierno de Juan Manuel Santos busca que las empresas mercenarias norteamericanas que operan en Colombia terminen apropiándose de las bases militares de este país, denunció el senador del Polo Democrático Alternativo (PDA), Jorge Enrique Robledo.


En una actitud entreguista peor que la del gobierno de Álvaro Uribe, Santos que en reciente entrevista con un familiar suyo que funge como director de una importante revista del establecimiento, se declaró “proestadounidense” y siendo consecuente con ello, ahora no sólo busca entregar a Washington las bases militares colombianas para su operación como trató de hacerlo cuando se desempeñó como Ministro de Defensa, sino que en su gobierno quiere vendérselas o darlas en administración a firmas mercenarias norteamericanas.


En efecto, el senador Robledo explicó que mediante un “mico”, oculto’ entre 170 artículos del Plan Nacional de Desarrollo, concretamente el artículo 112, en caso de ser aprobado por el Congreso de la República, se permitirá al gobierno de Santos “enajenar o entregar en administración la infraestructura militar y policial estratégica”, proceso que podrá regirse por el derecho privado.


De esta manera, dijo Robledo, se les entregarán a los negociantes privados, nacionales o extranjeros, nada menos que la administración de “la infraestructura militar y policial estratégica”.


Este es el camino que llevó a que muchas operaciones militares sean un gran negocio privado en Estados Unidos, negocio que opera con mercenarios, como lo ha denunciado la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló.


Según el senador del Polo Democrático Alternativo, el caso colombiano se complica porque es inexorable la tendencia a que esa “infraestructura militar policial y estratégica” quede bajo el control de las empresas estadounidenses que monopolizan el negocio de los mercenarios a escala global, tales como DynCorp, que ya opera en este país andino con el pretexto del Plan Colombia, violando la soberanía nacional.


Es obvio, agregó Robledo, el gran poder que se les otorgará a los privados en las bases militares y policiales colombianas.


La actitud de Santos se asimila al gobierno de José Manuel Marroquín, que en el año de 1903 entregó Panamá a Estados Unidos, recibiendo su hijo Lorenzo una excelente compensación económica por haber armado la tramoya a favor de los intereses extranjeros.


miércoles, 2 de marzo de 2011

BOGOTÁ


URIBO-PEÑALOSISMO PLANTEA MILITARIZAR A BOGOTÁ


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Es un hecho: en las últimas semanas no obstante el desagrado de algunos dirigentes del Partido Verde, al interior de esta colectividad se ha venido avanzando en la concreción de una alianza entre el uribismo y el peñalosismo con el propósito de auspiciar la candidatura a la Alcaldía de Bogotá del neoliberal y ultraconservador Enrique Peñalosa Londoño, quien es muy próximo ideológicamente al cuestionado expresidente Álvaro Uribe Vélez.


Esa es la razón por la cual un día después de oficializar su aspiración al segundo cargo más importante del país, Peñalosa Londoño en entrevista al programa El radar de Caracol televisión planteó como prioridad de su plataforma de gobierno reeditar en Bogotá la desprestigiada política de Seguridad Democrática de la administración Uribe Vélez, que se caracterizó por la represión militar, la violación de derechos humanos, los falsos positivos, y por haber convertido a los ciudadanos en informantes a sueldo.


Desde una visión ultraconservadora y represiva, Peñalosa busca volver a la Alcaldía de Bogotá para repetir su estrategia de seguridad consistente, como se recordará, en perseguir a los ciudadanos, desalojar a los vendedores ambulantes por la fuerza policial y colocar bolardos para incomodar el tránsito de los transeúntes.


Se trata pues de desmontar los elementos fundamentales de la política de Seguridad Ciudadana que ha venido impulsando desde la Administración Distrital el Polo Democrático Alternativo (PDA) dirigida a garantizar los derechos fundamentales del ciudadano.


Esta política pública se diferencia de la desprestigiada y opresiva Seguridad Democrática que quiere reeditar el uribo-peñalosismo en la capital de la República, en que no divide a los ciudadanos entre amigos y enemigos, lo cual implica romper la armonía y la convivencia ciudadanas. Otro elemento de la Seguridad Ciudadana es la garantía a los derechos de expresión, de pensamiento, de protesta y de libertad para que el ciudadano pueda actuar sin ser estigmatizado y desarrolle al máximo su proyecto de vida, actuando libremente y con las garantías debidas.


LOS FANTASMAS DEL LUNA PARK


En contraste, la Seguridad Democrática de Uribe que de alguna manera puso en marcha Peñalosa durante su desempeño como alcalde de Bogotá se refleja en su estilo autoritario e intolerante con los sectores más marginados de la ciudad como los vendedores ambulantes a quienes fustigó y persiguió. Un triste y negro episodio de su administración fue el de Luna Park.


En efecto, el 25 de agosto del año 2000 para demostrar su “firmeza” obtuvo una flaca victoria en su propósito de recobrar el espacio público. Ese día el alcalde local de Antonio Nariño, Augusto Silgado Posada siguiendo instrucciones superiores dio la orden de derribar un muro que se había levantado hace 27 años en el vecindario de Luna Park, en el barrio Restrepo. Las protestas, los ruegos y los requerimientos para lograr un diálogo no fueron escuchados. Utilizando la represión policial, un buldózer echó a bajo el muro dejando como saldo doloroso dos personas muertas: Irma Prieto, quien protestó hasta último momento y William Villalobos, que al ver que solo había mujeres en el grupo, decidió meterse en la trifulca. “A las malas no, alcalde”, fueron sus últimas palabras.


MODELO DE CIUDAD NEOLIBERAL


La tenaza electoral del uribismo y el peñalosismos busca igualmente revivir el modelo de ciudad neoliberal para Bogotá.


No hay que olvidar que la gestión de la Alcaldía de Peñalosa se caracterizó por impulsar en la capital colombiana el denominado modelo de ciudad neoliberal consistente en “la revolución del cemento y del ladrillo” para convertir a Bogotá en el espacio de la especulación desaforada del territorio en todas sus manifestaciones con el fin de negociar la vida en la urbe a través de diversas modalidades rentísticas.


Ese modelo de ciudad del ladrillo, los bolardos, el sistema Transmilenio y el descalabro de las famosas losas de la troncal por la avenida Caracas, la privatización de colegios públicos a través de concesión, terminó colapsando. Andrés Camargo pariente de Peñalosa y su director en el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), debió entregarse a la justicia, luego de que la Fiscalía le dictara medida de aseguramiento por las múltiples irregularidades en el proceso de ejecución de la primera fase de Transmilenio. Peñalosa con el mayor cinismo en una columna en El Tiempo publicada el 19 de marzo de 2008 fue enfático en señalar: “Andrés Camargo no solamente fue un director del IDU absolutamente íntegro. Es el mejor director que ha tenido el IDU en su historia”.


En definitiva, el uribo-peñalosismo busca llegar a la Alcaldía de Bogotá para desmontar el modelo integral de equidad social implementado por el Polo, someterla a la ciudad a la represión militar y policial, así como enfocar su política neoliberal a favorecer los intereses privados y del gran capital transnacional.

lunes, 21 de febrero de 2011

REVOLUCIÓN CIUDADANA


ENTREVISTA CON EL EMBAJADOR ECUATORIANO EN BOGOTÁ, RAÚL VALLEJO


CON EL GOBIERNO DE CORREA, ECUADOR HA MODIFICADO LA BALANZA DE PODER MEDIANTE EL PAGO DE LA DEUDA SOCIAL


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Raúl Vallejo Corral, embajador del Ecuador en Bogotá, hace un balance de los primeros cuatro años del gobierno de Rafael Correa y señala que en este lapso se ha dado una histórica transformación sociopolítica en su país, comparada con la que impulsó a comienzos del siglo XX el presidente Eloy Alfaro.


Uno de los trascendentales logros de Correa, dice el diplomático, es el de haber logrado institucionalizar al país, tras haber estado en manos de una “partidocracia” de derecha que lo privatizó y lo saqueó a través de gobiernos corruptos como los de Osvaldo Hurtado, León Febres Cordero, Sixto Durán Ballén, Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad, y Lucio Gutiérrez.


De ser un Estado corporativizado al servicio de los intereses de unos pocos, ahora el Ecuador ha pasado a ser una nación en que se está pagando la deuda social, afirma.


Escritor, licenciado en Letras por la Universidad de Guayaquil, con una maestría en Artes de la Universidad de Meryland, dos veces ministro de Educación, catedrático, autor de varios libros de cuentos, antologías y novelas, Vallejo Corral asumió la Embajada de Ecuador en Bogotá en enero de 2011, luego de más de dos años y medio del rompimiento diplomático con Colombia, tras la violación de soberanía en marzo de 2008 por parte del gobierno del ultraderechista Álvaro Uribe Vélez, que atacó militarmente el campamento del guerrillero Raúl Reyes en territorio ecuatoriano.


El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net dialogó con él sobre el proceso político de su país y el reto diplomático que tiene de contribuir a restaurar la confianza entre los dos países que el gobierno de Uribe Vélez destruyó.


GOBIERNO GARANTE DE DERECHOS


- Acaban de cumplirse cuatro años del proceso de la Revolución Ciudadana que lidera el presidente Rafael Correa. ¿Cómo caracteriza usted este proceso político ecuatoriano progresista que ha logrado una importante transformación institucional en Ecuador?


- El gobierno de la Revolución Ciudadana ha modificado sustancialmente las relaciones de poder en el Ecuador. De un Estado altamente corporativo que estaba sometido a poderes fácticos, se ha cambiado a un Estado que tiene un papel en la sociedad en el sentido de ser rector de las políticas públicas y de ser garante de derechos por encima de los intereses de los distintos poderes de presión. Hasta el año 2005 existía una normativa en virtud de la cual el 80% del excedente petrolero se utilizaba para cancelar el servicio de la deuda y el 20% únicamente se destinaba para inversión social. Cuando el economista Rafael Correa fue ministro de Finanzas en ese año presentó al Congreso un proyecto de ley que modificaba la relación y afortunadamente fue aprobada. Luego, cuando Correa asume el poder ya tenía un instrumento legal para avanzar en el pago de la deuda social a los ecuatorianos. Entonces, un presupuesto que tiene su acento en la inversión social, en la obra pública, en la seguridad, revela que el objetivo fundamental del gobierno es el de servir a la sociedad. Pero, además, en estos cuatro años se ha desconstituido un país que era altamente corporativizado, que quiero decir con esto, que en un Estado como el nuestro las corporaciones de distinta índole tenían injerencia en todos los estamentos, por decir algo, era conocido que los ministros de Finanzas y la gente ligada a la Junta del Banco Central siempre tenían relación con el sector financiero, eso se acabado, por ejemplo. Es decir, el Estado estaba altamente privatizado en el sentido de que servía a los intereses de los grupos corporativos, aún de los llamados movimientos sociales. Ese país ya no existe más, ha habido un proceso de institucionalización de un nuevo proyecto de nación, lo cual se ve con claridad con la expedición de la Constitución de Montecristi, y luego en la aprobación de la misma mediante referendo que fue ampliamente respaldado.


REFERENDO PARA REFORMAR LA JUSTICIA


- Ahora el gobierno del presidente Correa llama nuevamente a referendo para reformar la justicia. ¿Cuál es el sustento para hacer una nueva convocatoria popular?


- En el Ecuador la función judicial no ha sido en términos generales una función que haya generado confianza a la ciudadanía. Es muy enredado litigar en los juzgados y por lo tanto la gente de escasos recursos no se siente amparada. La idea es poder organizar, reinstitucionalizar y consolidar la independencia del sistema judicial. Adicionalmente se consultará a los ciudadanos si es pertinente elevar a delito el hecho de que no se pueda justificar el origen de grandes fortunas; también se preguntará el que la no afiliación de un trabajador al Seguro Social pase de falta administrativa a delito. Se trata de cambiar la manera de pensar de la sociedad. Hay otras preguntas que la oposición pretende caracterizar como un atentado contra la libertad, pero que en últimas va a ser decisión de la gente, como por ejemplo, el hecho de decidir si se prohíben espectáculos públicos en los que se sacrifican animales, lo cual no tiene nada de antidemocrático el consultarlo. Preguntar no es antidemocrático. Antidemocrático es lo que sucedía antes. Antidemocrático, por ejemplo, es que en el gobierno de Osvaldo Hurtado (1981-84), quien hoy habla de democracia, se sucretizó la deuda privada causándole enormes perjuicios a todos los ecuatorianos. Antidemocrático es el hecho de haber dolarizado la economía del país en el gobierno de Jamil Mahuad (1998-2000) de la Democracia Cristiana, del cual el mismo Hurtado es fundador y mentor de ese exmandatario, sin haberle consultado al pueblo, o cuando en esta misma administración se entregó la base de Manta para uso del Comando Sur de los Estados Unidos. Ahora estamos en este proceso que creo que va a definir parte de lo que es la propuesta institucional del Ecuador.


- Con el ascenso de Rafael Correa a la Presidencia del Ecuador quedó reducida a su mínima expresión la mafiosa “partidocracia” de derecha y centro derecha que saqueó por muchos años al Ecuador y la oposición ahora la ejercen los medios de comunicación de propiedad de los grandes banqueros. ¿Sigue manteniendo el monopolio mediático con los cambios institucionales que ha habido en su país, el sector financiero ecuatoriano?


- Precisamente hay otra pregunta dentro del referendo en la que se indaga la opinión del pueblo ecuatoriano si se está de acuerdo en que los banqueros sean al mismo tiempo empresarios de medios de comunicación, porque en términos estrictos la banca es una intermediaria de financiación que no puede estar metida en otros negocios porque ahí vienen las vinculaciones que en Ecuador generaron la crisis bancaria de 1999 por los autopréstamos. No puede ser admisible que los banqueros utilicen la plata de los ahorradores para otorgar créditos y al mismo tiempo para hacer sus propios negocios, eso es una perversión de un sistema financiero. También en el referendo se pide que se apruebe una Ley de Comunicación que tenga responsabilidad ulterior, a lo cual los medios en el Ecuador sostienen que eso es atentatorio contra la libertad de prensa y de opinión en la medida en que creen que eso genera censura previa. En ningún momento se trata de eso, pero a cuento de libertad de opinión uno no puede decir cualquier cosa que se le ocurra y no puede hacer acusaciones de índole penal o civil en un medio de comunicación.


- De todas maneras los grandes medios de comunicación se han convertido en el Ecuador en fines políticos, ¿no le parece?


- Los medios han decidido llenar el espacio que los partidos más tradicionales han perdido y actúan como actores políticos de oposición, lo cual se puede observar en el tratamiento noticioso que busca presentar el punto de vista más desfavorable al gobierno, y al mismo tiempo escandalizando cosas que no son. Los medios se muestran en oposición al gobierno del presidente Correa porque pertenecen a ese establecimiento que está siendo cuestionado y derrotado, que aupó la forma de manejar el país en la que mientras que nadie tocaba el feudo del otro, todos estaban en paz.


POR LOS FUEROS DE LA CIUDADANÍA


- En el Ecuador se han dado dos revoluciones: la que encabezó Eloy Alfaro a comienzos del siglo XX y la que lidera ahora al iniciarse el siglo XXI el presidente Correa. ¿Usted está de acuerdo con este análisis?


- Sí, yo creo que una de las transformaciones más fuertes y que pudiéramos llamar revolucionarias ha sido este cambio del Estado durante el gobierno de Rafael Correa. En definitiva ha sido devolverle a los ciudadanos lo que les pertenece en distintos ámbitos y creo que eso es lo que genera resistencia en los grupos de poder y en quienes se acomodaron a ellos. Durante muchos años se pensó y se debatió sobre los problemas, viene un gobierno que decide incidir en la transformación de los mismos a través de soluciones, entonces incide en todos los ámbitos: político, económico y social, por eso se dice por parte de quienes se ven arrollados por esta fuerza de la Revolución Ciudadana que es un gobierno autoritario.


- Algunos sectores de izquierda se apartaron del presidente Correa por no compartir el modelo extractivista en el ámbito minero-energético y ese es un debate fuerte que se viene dando en su país. ¿Qué tiene que decir al respecto?


- En primer lugar, la política petrolera, minera y de explotación de recursos naturales está bajo el paraguas del cuidado medioambiental. De hecho el gran proyecto es el del parque Yasuní-ITT que busca dejar el petróleo bajo tierra a cambio de una compensación de la comunidad internacional del orden de 3.500 millones de dólares. En la extracción minera, por ejemplo, la nueva ley reorganizó el sector porque nada era peor que el hecho de que se explotaban las minas de forma inadecuada, empresas que pagaban sumas irrisorias por las áreas en concesión, tipos de explotación que eran contaminantes de los ríos. En lo que no se está de acuerdo es en que el Ecuador que es un país que no tiene muchos recursos deje de explotar algunos de ellos por la ilusión de lo que el presidente Correa ha llamado un “ecologismo infantil”. Ciertamente hay que reconocer que la presencia del ser humano tiene un efecto ambiental, pero de lo que se trata en el caso de la explotación de recursos naturales no renovables es que sea mínimo y que tenga una reparación.


LA NUEVA ETAPA DE RELACIONES CON COLOMBIA


- La balanza comercial del Ecuador con Colombia es deficitaria. ¿Cuál es su reto como embajador para poder corregir ese desbalance?


- La balanza comercial con Colombia es deficitaria en 900 millones de dólares aproximadamente en un intercambio en el que 1.500 millones exporta Colombia y 600 millones Ecuador. Esta cifra de déficit es una constante histórica para Ecuador por lo cual nosotros vamos abrir una oficina comercial en Bogotá para tener una presencia un poco más agresiva de las exportaciones ecuatorianas en áreas en las que el consumidor colombiano pueda sentirse satisfecho de los productos ecuatorianos, por ejemplo, en mariscos concretamente en langostinos y camarones de tipo 6 que no existen acá; en cacao orgánico y chocolate negro amargo en 70% que también constituye una delicia gourmet; en software, en automóviles pequeños con bajo consumo de combustible. Es decir, tenemos muchas posibilidades de introducción de productos y además podemos venderle el Ecuador a Colombia como destino turístico. Obviamente no depende todo del embajador sino de la fuerza y del empuje de los empresarios ecuatorianos que vean en el mercado colombiano una enorme posibilidad.


- ¿La Comunidad Andina de Naciones (CAN) tan debilitada por Perú y Colombia al privilegiar tratados de libre comercio con Estados Unidos, puede ser un instrumento para reactivar el intercambio comercial con su país?


- Los mecanismos de integración son siempre positivos, pero dependen en mucho no de sus estatutos ni de las declaraciones, sino de la voluntad política de los gobiernos, así lo prueba la nueva relación diplomática entre Quito y Bogotá.


viernes, 21 de enero de 2011

CAPITALISMO



ENTREVISTA CON LA POLITÓLOGA MEXICANA BEATRIZ STOLOWICZ


“EL POSNEOLIBERALISMO NO ES MÁS QUE UN MANUAL TÁCTICO CONSERVADOR PARA APUNTALAR AL GRAN CAPITAL”


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


La izquierda latinoamericana y el pensamiento crítico no deben usar el término “posneoliberalismo” para calificar un proyecto sociopolítico alternativo, porque en realidad, no es más que “la estrategia en curso en América Latina en la que las propias clases dominantes redefinen el neoliberalismo” para fortalecer y apuntalar al capital, sostiene la científica social mexicana, Beatriz Stolowicz Weinberger.

Sus bien documentados estudios sobre la evolución del capitalismo en Latinoamérica la han llevado a caracterizar las distintas etapas por las que ha transitado el proceso de explotación, aprovechamiento y conculcación al que ha sido sometida la región durante el último cuarto de siglo por parte del capital financiero transnacional y las oligarquías locales a su servicio.

Profesora e investigadora del Departamento de Política y Cultura, Área Problemas de América Latina, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, México, conferencista internacional y autora de varios libros y ensayos, Stolowicz es un referente del pensamiento crítico y una analista aguda de la realidad socioeconómica y política del hemisferio.

NUEVA ÉPOCA DE CRISIS CAPITALISTA

En su concepto, el mundo ha “ingresado en una nueva época de crisis del capitalismo como sistema histórico, de un capitalismo que siendo primordialmente especulativo, rentista y expropiador sólo puede reproducirse agudizando contradicciones incurables. Esta es una situación nueva, no comparable a período anterior alguno. Los sectores más lúcidos de la derecha lo saben; están desarrollando una estrategia para enfrentarlo, y lo están haciendo con miras a 50 años. Su estrategia tiene como eje la seguridad, seguridad para el capital, en primer lugar sobre la propiedad; seguridad para garantizar las condiciones de su reproducción, basadas cada vez más en formas de acumulación originaria, es decir, de expropiación, de saqueo, con formas neocoloniales basadas en el control territorial directo sobre las materias primas, los recursos energéticos, el agua, la biodiversidad, además de imponerle a las regiones más débiles sus desechos tóxicos; y seguridad frente a la pérdida irremediable de la cohesión social, eso que llaman “capital social” y que en buen romance implica domesticar a los oprimidos, proclives cada vez más a la protesta y la rebeldía. Los dominantes han logrado socializar su gran problema estratégico de la seguridad como un asunto tan sólo de “hurtos y rapiñas”, una trivialización que confunde a no pocos izquierdistas”.


POSNEOLIBERALISMO, ESTRATEGIA CONSERVADORA

Stolowicz discrepa con colegas suyos como Emir Sader, el secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), quien utiliza el término “posneoliberalismo” para denotar la nueva etapa socioeconómica por la que han entrado algunos países latinoamericanos gobernados por líderes progresistas o de izquierda, y cuyo objetivo es el de “enterrar la larga y triste noche neoliberal”, para usar la frase del presidente ecuatoriano Rafael Correa.

En América Latina, explica, el posneoliberalismo no es más que una estrategia táctica conservadora que los ideólogos más lúcidos del sistema, encumbrados en el Banco Mundial, vienen gestando desde hace más de una década.

Lo que ocurre, afirma, es “que se presenta como crítica al neoliberalismo, incluso expropiándole el lenguaje a la izquierda, pero que tiene por objetivo preservar al capitalismo. Es una estrategia esencialmente de control político, que comienza a implementarse desde mediados de la década pasada cuando diagnostican crisis de gobernabilidad por el fracaso del modelo político para impedir la expresión de demandas sociales; que luego busca incidir en el debate de alternativas al neoliberalismo con el propósito de neutralizarlas, y que, cuanto más difícil les resulta impedir que la izquierda gane elecciones, tiene ahora por objetivo hacer que ella se haga cargo de la ejecución de esa estrategia. Los éxitos que ya han tenido es una medida de los problemas en el pensamiento de la izquierda, tanto para pensarse a sí misma como para pensar a los dominantes. Una izquierda que además de vaciamiento teórico muestra un insuficiente conocimiento histórico, lo que la lleva a enredarse en los discursos doctrinarios que dan forma y encubren los objetivos capitalistas; y que tiene déficit investigativos que le dificultan distinguir entre discurso y proyecto dominantes”.


NEOLIBERALISMO: INTENSA INTERVENCIÓN ESTATAL A FAVOR DEL GRAN CAPITAL

Dentro de este contexto, aclara que “el neoliberalismo no es Estado mínimo, sino una intensa intervención estatal a favor del gran capital: disciplinando a la fuerza de trabajo; liberando al capital de toda traba jurídica; transfiriéndole riqueza social e ingresos de los no propietarios; estatizando la política para subordinarla a sus intereses. Tampoco puede ser reducido al “Consenso de Washington”, fetichizado por cierto porque existe como consenso real pero con minúscula, no formalizado como para ponerlo con mayúscula. Aun si admitiéramos la reducción del neoliberalismo a ese decálogo de políticas económicas, éstas condensan y reproducen ampliadamente la violenta transformación de las relaciones de poder entre capital y trabajo a favor del primero, que es la esencia, condición y resultado de la reestructuración capitalista. No pueden cambiarse esas políticas sin alterar las relaciones de poder que les dan sustento, y el posneoliberalismo busca conservarlas. Por otra parte, la personalización del responsable “afuera”, en Washington, exime de responsabilidades a los capitalistas concretos: a los grandes, también latinoamericanos que son transnacionales, y asimismo a los medianos, que han sido satélites y cómplices del gran capital”.


REESTRUCTURACIÓN NEOLIBERAL

“Estamos asistiendo a un punto de llegada –agrega- de la estrategia ejecutada desde hace veinte años para estabilizar y legitimar la reestructuración neoliberal del capitalismo en América Latina. El “nuevo consenso” cobra relevancia pública desde el Banco Mundial en 1997, tras la llegada de Joseph Stiglitz como vicepresidente y economista jefe del Banco, tras dejar el cargo de jefe de asesores económicos del presidente Clinton”.

“Stiglitz es un ideólogo de la Tercera Vía con la que se impulsó la expansión global de Estados Unidos en los noventa. La publicación por el Banco Mundial del Informe sobre el desarrollo mundial 1977: “el Estado en un mundo de transformación” impacta como el primer manifiesto antineoliberal contrario a lo que George Soros denominó fundamentalismo de mercados pocos meses después”.


PERRY RUBIO Y JAVED BURKY, LOS “GURÚS” DEL POSNEOLIBERALISMO EN AMÉRICA LATINA


Dos economistas, uno colombiano y otro pakisatní, señala Stolowicz, son los “gurús” del posneoliberalismo en Latinoamérica, cuyas recomendaciones están recogidas en una especie de Biblia.

En efecto, explica, en septiembre de 1998, el Banco Mundial publica el todavía más impactante informe que el de Stiglitz, “Mas allá del Consenso de Washington. La hora de la reforma institucional”, dedicado específicamente a América Latina. Sus autores son el ex ministro de Hacienda colombiano Guillermo Perry Rubio, economista jefe para la Oficina Regional de América Latina y el Caribe, y el ex ministro de Finanzas de Pakistán, Shahid Javed Burki, titulado “La larga marcha”.

“Su propuesta apunta a convertir a América Latina en un espacio de estabilización del capital trasnacional tras las crisis financieras, haciendo que masas de capital especulativo excedente, en riesgo de desvalorización, se reciclen en la acumulación por desposesión con asiento territorial tanto en la explotación y saqueo de riquezas naturales, como en la explotación de la fuerza de trabajo; así como la recuperación de la acumulación ampliada mediante la construcción de infraestructura —de más lenta rotación pero asegurada por el Estado—, que a su vez potencia la acumulación por desposesión con el abaratamiento de la extracción de esas riquezas naturales”.

“La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Sudamericana (IIRSA) y el Plan Puebla Panamá —ahora Proyecto Mesoamérica—, que tienen ya una década, son algunos de los entramados institucionales para esos objetivos. En esto consiste el “neodesarrollismo”, que aunque se presente a veces con discursos nacionalistas es desnacionalizador, y que es criminalmente depredador, aunque a corto plazo reactive las economías”.


ESTÁ EN JUEGO LA SOBREVIVENCIA HUMANA


Si bien los diseños del capitalismo son de larga duración, afirma Stolowicz, porque sus proyectos se piensan para 30, 50 a más años, este sistema tiene flancos débiles en las contradicciones que terminan estallando y empujan la voluntad de cambio cuando está en riesgo la viabilidad del planeta y la especie humana.

“América Latina es hoy un vivo ejemplo. Nada autoriza al fatalismo, pero tampoco la complacencia, porque en política nadie juega solo. Las exigencias son hoy mayores porque está en juego la sobrevivencia de la humanidad y ese derrotero debe ser efectivamente disputado”.


EL PENSAMIENTO CRÍTICO NO DEBE USAR EL TÉRMINO POSNEOLIBERAL


Durante su participación en el VII Seminario Internacional Marx Vive, América Latina en disputa, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, dialogó con ella y estas fueron sus impresiones.


- En varios de sus ensayos usted ha venido hablando de la concreción de una fase de posneoliberalismo en América Latina, en medio de los rezagos de las políticas neoliberales. ¿Qué caracteriza al posneoliberalismo?


- Yo no concibo el posneoliberalismo como un proyecto alternativo sino que es la estrategia en curso en América Latina en la que las propias clases dominantes redefinen el neoliberalismo como el monetarismo friedmaniano. En los años 90 del siglo XX plantean el proyecto de crecimiento que desde luego no es monetarista y ya bastaba con eso para decir que eran antineoliberales y posneoliberales. Lo que yo vengo analizando son las estrategias dominantes, incluso discrepo con este uso que se hace ahora muy impreciso como si estos proyectos progresistas debieran llamarse posneoliberales. No entro a discutir los proyectos, lo que digo es que el posneoliberalismo es lo que se viene haciendo en toda la región desde 1998, luego de la crisis asiática de 1997, de de la mexicana en el 95 que tuvo repercusión en Brasil, y desde comienzos de los 90 hay un posnoeliberalismo temprano, como lo estoy definiendo ahora, que se empieza a implementar en tres lugares paradigmáticos: Chile con la Concertación mediante la economía social de mercado; México con Carlos Salinas de Gortari como liberalismo socialismo, esa era la doctrina en ese gobierno; y Colombia como Estado Social de Derecho. Entonces hay que explicar mejor porque esta es una estrategia que desde mi punto de vista y de acuerdo a la investigación que he hecho tiene cuatro patas.


- ¿Y cuales son esas cuatro patas?


- 1. Un tipo de democracia gobernable que produzca consensos moderados. 2. Políticas sociales en la lógica social, liberal y socialcristiana, que no sólo es asistencialismo para neutralizar inestabilidades políticas de corto plazo sino que son políticas que buscan una reestructuración social de largo plazo para que sean funcionales a esta estrategia económica. 3. Como base económica, el neoestructuralismo defendido desde la CEPAL y el BID. Y 4., haciendo funcionar todo esto a través de un Estado desde la lógica del neoinstitucionalismo que opera no solo como garante y facilitador sino que financia transferencias de riqueza social al capital. Por eso, lo digo claramente, discrepo que hoy se use desde el pensamiento crítico el término posneoliberal.


- En ello usted discrepa abiertamente de la concepción académica de Emir Sader, el secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), para quien a partir de la elección de algunos gobiernos progresistas en América Latina se ha avanzado hacia la ruptura con el neoliberalismo, y se pueden ver ya algunos espacios desde los que se practican políticas alternativas, proceso que ha denominado posneoliberalismo…


- Sí y lo he comentado públicamente con él durante una mesa redonda que tuvimos en la Universidad Arcis de Santiago de Chile en 2006 y luego en Bogotá en el 40 aniversario de CLACSO en 2007. En nuestros debates yo le he sugerido que si estamos pensando igual deberíamos buscar otra nombre, porque un problema de las estrategias dominantes es la expropiación del lenguaje de la izquierda y un uso discursivo retórico muy potente hace que la gente se confunda, por eso debemos ser muy cuidadosos con la precisión del lenguaje.


- Su colega, el científico social argentino Atilio Boron al analizar los procesos políticos paradigmáticos de Venezuela, Ecuador y Bolivia señala que son gobiernos reformistas dentro de un sistema capitalista. ¿En su opinión, son experiencias meramente reformistas que se limitarán a impulsar un proyecto neodesarrollista?


- Primero hay que señalar que son tres experiencias bien distintas que no me parece conveniente tratarlas como una sola, aunque coincidan en sus posturas frente el imperialismo norteamericano, su amistad a Cuba, etc. Tampoco me gusta el término reformista como si fuera en sí mismo expresivo, desde luego que hay que hacer reformas, porque las condiciones que existen hoy no permiten llegar a la meta en un solo paso y en periodos tan breves. El problema es qué reformas hay que hacer y qué dirección tienen, porque si hay que ir paso a paso, hay que hacerlo, el punto es hacia dónde se camina. Decir si son gobiernos reformistas o no reformistas tampoco dice mucho, tampoco explica el problema, lo que si diría es que en términos de dirección me parece que en Venezuela hay la voluntad de caminar por una ruta distinta, construyendo o transfiriendo poder económico al pueblo, lo cual es muy lento. Bolivia está en un camino intermedio que en esta fase definió más que nada la reconstrucción del aparato estatal que históricamente estaba pendiente, pero su proyecto económico aún no está claramente definido. En el caso de Ecuador es donde parece que se asocia a una política económica neodesarrollista.


- ¿Cuáles serían los elementos de esa política neodesarrollista?


- Yo preferiría denominar esta política como desarrollista transnacional porque el patrón de acumulación depende fundamentalmente de la inversión de capital transnacional. En este caso puede discutirse el hecho de que cuando un país no cuenta con condiciones de capital propio de inversión a veces no tiene más remedio. Aquí hay que hacer una discusión concreta porque no se puede hacer filosofía abstracta sobre la inversión del capital trasnacional, y hay que preguntarse: con cuál, cómo y para qué. El problema es que este modelo llamado nuevo desarrollo está basado en un patrón de acumulación primario-exportador, extractivista, depredador, de gran transferencia de riqueza al exterior a cambio de activaciones económicas de corto plazo. Los impuestos que se obtienen en algunos casos, no en todos, porque hay mucho de ese capital que está exento, se transfieren a los sectores populares, porque sí hay voluntad de estos gobiernos para ello. Sin embargo, este es un modelo que tiene un impacto social positivo de muy corto plazo, porque a la larga es desnacionalizador y el riesgo siempre es que América Latina en 20 años sea vista como África después de la revolución verde, una vez que se descertifique se van los inversores extranjeros.


- ¿Colombia y México que son países gobernados por mandatarios neoliberales, con proyectos concretos que apuntan al libre comercio y la entrega tanto de su soberanía como de sus principales recursos naturales a potencias extranjeras, son Estados fallidos en su concepto?


- No, de ninguna manera, porque la lógica de la eficacia del Estado es producir gobernabilidad y aunque ésta se logre por métodos que puedan ser raros, no habituales, o que no correspondan a las teorías políticas clásicas, si lo logran son eficaces, y en ese sentido por lo menos lo digo claramente en el caso de México, hay una descomposición del país, ese es el costo, un país desangrado, pero por el momento el capital no ha visto poner en riesgo su proyecto, por lo tanto hay gobernabilidad y no es un Estado fallido.


- Pero es un éxito del capitalismo en detrimento de la sociedad…


- Desde luego, pero el concepto de Estado fallido no viene de los sectores críticos, es un concepto elaborado por la inteligencia norteamericana, y bueno la gobernabilidad la logran a costa de muertos, de hambre, de miseria, de destrucción, de niños abandonados, lo importante es que haya estabilidad para el capital.