jueves, 31 de mayo de 2012

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA


ENTREVISTA CON EL PERIODISTA ORLANDO PÉREZ SÁNCHEZ


“HACIENDO PERIODISMO PÚBLICO, RESPONSABLE Y SIN MENTIRAS HEMOS GANADO CREDIBILIDAD”, AFIRMA DIRECTOR DE EL TELÉGRAFO DE ECUADOR





POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
QUITO


La experiencia del diario El Telégrafo de Ecuador resulta aleccionadora de cómo un medio público que trabaja con responsabilidad y compromiso social puede consolidarse dentro de la industria mediática que en los países de América Latina y buena parte del mundo está concentrada en sectores privados monopólicos que defienden a capa y espada sus intereses económicos y corporativos.


En la patria de Eloy Alfaro el diario El Telégrafo, hoy bajo la dirección del experimentado periodista Orlando Pérez Sánchez, ha logrado posicionarse en la opinión pública de tal manera que actualmente es el tercer medio escrito de mayor circulación nacional. Un periódico que es del Estado y que la oposición al gobierno del presidente Rafael Correa trata de descalificarlo señalándolo como vocero oficial del régimen, lo ha conseguido gracias a que realiza su actividad periodística con seriedad, responsabilidad y calidad, pero sobre todo asumiendo como sagrado su compromiso de responder al interés ciudadano.


Y es que en el Ecuador el periodismo de los medios privados y comerciales está degradado, o mejor prostituido para ser exactos. Estos medios no son de información sino de intereses. Por eso es que el propio presidente Correa los confronta, los critica y los califica de “prensa corrupta”, y pide a los ciudadanos que como sanción no adquieran esta bazofia.


Esos medios privados asumieron el rol de los desprestigiados, decadentes y corruptos partidos políticos ecuatorianos que llevaron a la “triste y larga noche neoliberal” a este país de algo más de 12 millones de habitantes. Simplemente ahora cumplen el melancólico papel de defender los antiguos privilegios de sectores plutocráticos a los cuales pertenecen y el statu quo, para lo cual mienten, calumnian, difaman, distorsionan la realidad, injurian, manipulan, insultan y tratan de erigirse como jueces y portadores de la verdad. Claro, su verdad.


Quien observe desapasionadamente la realidad del periodismo privado ecuatoriano termina asqueado por la manera como se está ejerciendo la profesión. Esos medios simplemente son instrumentos propagandísticos que han creado sus propias agremiaciones para defenderse de una supuesta limitación a la libertad de prensa, como por ejemplo la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos, cuyo vocero, muy bien remunerado, aprovecha cualquier escenario nacional e internacional para vociferar contra el gobierno de Correa y defender los intereses oligopólicos y concupiscentes de sus mandantes mediante un desgastado discurso según el cual se están pisoteando en el Ecuador las libertades públicas.


Estos mismos sectores oligopólicos han prefabricado toda una matriz mediática que difunden internacionalmente para hacer creer que el gobierno ecuatoriano limita la libertad de prensa y expresión. Para ello no solo se valen de instituciones de dudosa reputación como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Reporteros sin Fronteras vinculadas estrechamente con la CIA estadounidense, sino que promueven sus propias organizaciones como Fundamedios, entidad que funge como promotora de las libertades periodísticas pero que en realidad sirve de defensora oficiosa de los intereses de sus auspiciantes económicos y al mismo tiempo de informante acuciosa de la embajada norteamericana en Quito.


Esta “prensa corrupta” como la denomina Correa se opone férreamente a la democratización de los medios en Ecuador y por eso se va lanza en ristre contra la Ley de Comunicación que cursa actualmente en la Asamblea Nacional porque ve afectados sus mezquinos intereses. Busca por todos los mecanismos a su alcance que en este país se adopte el modelo de concentración de propiedad mediática como en Colombia, donde el principal banquero, Luis Carlos Sarmiento Angulo acaba de adquirir la totalidad accionaria del diario El Tiempo y que el espectro electomagnético solo lo aprovechen dos empresas oligopólicas como RCN y Caracol.


Al tenor de esta feroz batalla mediática se consolida paulatinamente El Telégrafo, diario público, de propiedad del Estado, aunque deba autosostenerse financieramente. Buena parte de su éxito se debe a que la opinión pública ecuatoriana en una alta proporción ya no les cree a estos medios propagandísticos y de la difamación, y busca información veraz y contextualizada que es lo que brinda este periódico.


Para analizar el desarrollo de esta empresa periodística del Estado, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net dialogó con su director Orlando Pérez Sánchez, en la sede de Quito.


El director de El Telégrafo es un periodista de amplia experiencia. Cuenta con estudios en Literatura y un diplomado en Gerencia de Medios. Fue Viceministro en la Secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana y se desempeñó también como jefe de prensa tanto de la Asamblea Constituyente en 2008 como de la Asamblea Nacional (órgano legislativo). Autor de los libros Cuba, los años duros y La celebración de la libertad, una colección de entrevistas con escritores iberoamericanos, Pérez Sánchez está comprometido a fondo en convertir a este periódico en el más importante de su país en el mediano plazo.


POR UN PERIODISMO PÚBLICO, DE INVESTIGACIÓN, PROFUNDIDAD Y ANÁLISIS



-          Como los “latifundios mediáticos” en América Latina han generado una matriz según la cual el presidente Correa expropió o arrebató a la empresa privada el periódico El Telégrafo y no a los banqueros corruptos ecuatorianos, es preciso que nos explique cómo fue el proceso en virtud del cual este diario pasó del sector privado a manos del Estado ecuatoriano…


-          Concretamente El Telégrafo es un periódico de una larga trayectoria, de hecho es el más antiguo del Ecuador, acabamos de cumplir 128 años de existencia, pero a finales del siglo pasado y comienzos de éste estuvo en manos de un banquero llamado Fernando Aspiazu Seminario, propietario del Banco del Progreso que fue uno de los que se quebró en la crisis financiera. Al quebrar, ir preso y su banco terminar liquidado este periódico quedó como parte de pago para los cuentahabientes defraudados. El Estado ecuatoriano entonces lo que hace es confiscarlo para poderles devolver parte de sus ahorros a los depositantes y en 2007 se hace cargo no obstante que el periódico estaba devastado, pero se consideró necesario no perder la empresa ni el esfuerzo de sus trabajadores. Es así que a partir de 2008 el Estado se hace al 99% de las acciones del periódico y el 1% continúa perteneciendo a la familia Castillo que tradicionalmente fue dueña desde el siglo XIX. El diario en consecuencia se ha mantenido y la idea es la de irlo construyendo con un espíritu de periódico público y en ese proceso estamos. Hemos superado una crisis larga de casi diez años y desde el punto de vista periodístico se han dado resultados positivos, valerosos porque enfrentamos una competencia terrible. Desde el punto de vista económico nos encontramos resolviendo los problemas que eran de un diario completamente devastado, pagando deudas y superando la crisis financiera.


-          Usted asume la dirección del periódico en un momento de transición y hoy a mayo de 2021 se logra el punto de equilibrio. ¿Cómo ha sido este trabajo de consolidar a El Telégrafo como un referente periodístico en el Ecuador?


-          Este proceso tiene tres etapas: la primera que la dirigió Rubén Montoya  en la que puso las bases y él hasta 2010 estuvo frente a la conducción del diario, se retiró porque no estaba de acuerdo con algunas decisiones que se tomaron desde el punto de vista empresarial; luego vino una fase de transición de la que hizo parte Edwin Ulloa y un lapso en que no hubo dirección; y una tercera es cuando asomo yo, primero en calidad de subdirector. A partir de ahí el propósito era institucionalizarlo, darle una estructura, desarrollar un proceso periodístico y de comunicación más sólido y en los últimos cuatro o cinco meses ya hemos consolidado tres líneas  fundamentales: la primera, la línea editorial, autónoma, crítica e inteligente para trabajar en función de la reflexión de lo que está pasando en el país; la segunda, la parte periodística, es decir implementar y armonizar algunos procesos en varias de las secciones de manera que se estructuren como un todo integrado y no como islas separadas, logrando una fortaleza informativa, es decir, que tengamos una información de primera mano; y la tercera que no luce mucho pero que es en realidad la que nos ha dado fuerza es la de darle al periódico una identidad periodística de investigación, profundidad y análisis sobre la realidad y eso nos ha permitido publicar tres o cuatro especiales fuertes como por ejemplo todo lo que fue el negociado mal habido de las telefónicas en el Ecuador durante casi 20 años; o lo que pasó el 30 de septiembre de 2010 (revuelta policial contra el primer mandatario ecuatoriano), lo cual constituyó un punto de quiebre porque expusimos una visión de lo ocurrido independientemente que esté o no esté de acuerdo el gobierno de Rafael Correa, y creo que hicimos un buen trabajo periodístico sobre ese suceso. Además, estamos desarrollando unos escenarios de análisis como es por ejemplo el suplemento cultural de los domingos que es un espacio de profunda reflexión que no tiene otro periódico en este país. Aquí en el Ecuador se puede comprobar que el diario Hoy sale con Newsweek, ahora va a salir El Comercio con Gatopardo de México y algunos periódicos circulan con publicaciones de otros países. Nosotros tenemos una producción cultural e intelectual propia.


-          Efectivamente, en una de las últimas entregas del suplemento cultural reivindicaron la figura intelectual del sociólogo y ensayista ecuatoriano Agustín Cueva, por ejemplo…


-          Agustín Cueva con toda la polémica que gira alrededor de él y que creo que es valioso reinterpretarlo, releerlo y resignificar su aporte.


-          Hablemos un poco del tratamiento periodístico. Cuando se menciona a El Telégrafo mucho gente lo asocia como el periódico del gobierno del presidente Rafael Correa. ¿Por ser del Estado hasta qué punto el periódico es vocero del gobierno?


-          Nosotros somos voceros tanto de las buenas como de las malas noticias. No somos voceros del gobierno ni de partidos políticos, tampoco de entidades, ONGs, ni nada por el estilo. Cuando hay malas noticias las publicamos. El Ecuador en los últimos tres o cuatro años ha tenido buenas noticias y hay cosas importantes, por ejemplo, hace pocos días se inauguró un puente en la localidad de Coca en la amazonía ecuatoriana que constituye un cambio impresionante para la gente. Nosotros publicamos en primera página la noticia sobre ese puente, los demás periódicos la ignoraron, pero también lo hacemos cuando ocurren malas noticias como ocurrió con las comisarías en Guayaquil, la subasta de medicinas en el Ministerio de Salud y en el Seguro Social, las cuales son motivo de escándalo para algunos medios. Lo que queremos es construirnos como un periódico público y eso implica tensiones fuertes. Una es que el financiamiento tiene que venir del Estado y nosotros no tenemos tal financiamiento, simplemente obtenemos préstamos que debemos pagar y para pagar tenemos que hacer un buen periódico, hacer producciones editoriales para lo cual contamos con una gran imprenta, imprimimos libros así como otros periódicos y de eso nos sostenemos. Por ser público el Estado debería darnos el sostenimiento.


-          Ustedes se autosostienen con la estructura con la que cuentan…


-          Exactamente, y ahí tenemos una tensión de carácter económico, no obstante se ha divulgado de tal manera que creen que aquí recibimos plata de una caja fuerte que el Estado saca todos los días y nos financia, lo cual no es cierto y los periodistas que nos critican deberían ser mucho más responsables y revisar de dónde salen nuestras fuentes de financiamiento. Y la otra tensión es la parte editorial que es una de las cosas que hemos podido de alguna manera armonizar con los lectores. Se cree que todo lo que nos dice el gobierno nosotros lo publicamos y no es cierto. Otros creen que por ser público y estatal todo tienen cabida acá, entonces viene gente y nos dice que hay que publicarle un artículo o un reportaje, o la oposición que cree que si no ponemos la voz de ellos el periódico no tiene sentido, y sí publicamos la voz de ellos.


-          Trayendo a colación las experiencias de la BBC de Londres y Televisión Española que son estatales y que logran en buena medida un equilibrio informativo entre gobierno y oposición, ¿en su caso, cómo es el manejo para equilibrar las dos posiciones?


-          Nosotros lo que no hacemos es mentir, eso sí. Si viene un asambleísta de la oposición y nos da una noticia que algo anda mal y no está comprobada no la publicamos. En cambio otros medios de comunicación publican la denuncia y después resulta que ha sido todo falso pero se armado todo un escándalo. Nosotros hemos señalado y les he dicho a los periodistas que mientras no tengamos un respaldo documental, fáctico y con argumentos sólidos no publicamos, y al mismo tiempo hacemos lo mismo con el gobierno. Si el gobierno viene a acusar a la oposición sin argumentos, cosa que no ha ocurrido, tampoco vamos a publicar. Yo he preferido en algunos casos esperar a que nos prueben o nos demuestren aunque los otros medios saquen primero la noticia, en ese sentido hemos tenido que parar cosas. Entonces, el equilibrio es una cosa bastante relativa. Si nosotros le publicáramos todo a la oposición para ellos estaríamos haciendo buen periodismo, y en contraste el gobierno va a decir que estamos haciendo mal periodismo. Por eso en este periódico publicamos hechos confirmados y contextualizados.


-          Pero sí hay una orientación editorial, eso sí es clarísimo…


-          Nuestra orientación editorial apunta a ser un periódico público, es decir que vele por los intereses de la ciudadanía, de la sociedad, del interés público, que plantee y sostenga una agenda pública de lo que está pasando en el Ecuador.


-          ¿Y hay cabida para la crítica al gobierno?


-          Por supuesto que sí, de hecho el Presidente de la República ha dicho me sacan la madre en el periódico, hay articulistas críticos del gobierno y hemos publicado cosas que a alguna gente seguramente no le guste.


-          ¿En Ecuador hay autocensura?


-          La autocensura también es muy relativa, porque yo podría decir mañana escribo contra el gobierno y qué saco con eso, me hago más famoso o más interesante con la gente o soy crítico conmigo mismo. Yo creo que la autocensura nos atraviesa a todos en un momento determinado de la vida. Uno se autocensura cuando le dicen que hay que sacar una nota a favor de alguien y uno se cuestiona porqué tengo que publicarla así y no contar la historia de ese alguien. Pero además yo quiero destacar algo muy importante y es que nosotros estamos haciendo periodismo público no porque hacemos o dejemos de hacer política sino porque hacemos bien otras secciones del diario y los lectores nos felicitan por eso. Hacemos un buen periodismo deportivo, cultural, de crónica roja, de farándula, de sociedad, de comunidad, de ciudad, no hacemos sensacionalismo por sensacionalismo. Estamos abriendo unas corresponsalías y unas ediciones regionales en el sur y en el centro del país que arrancan el próximo mes y eso nos va a garantizar que la gente nos lea.


-          Es decir, están enfocados a hacer un periodismo de variedad temática…


-          Sí, estamos tocando temas que los otros medios no están tratando, como por ejemplo el deporte de alto rendimiento, porque no solamente es fútbol o estrellas de la farándula. En aspectos de sociedad hemos tratado el de la diversidad sexual o el de género, publicando buenos reportajes que los otros no hacen porque quizá existe una restricción en temas de homosexualidad o de etnias. Hicimos un reportaje sobre la interculturalidad que parecería ser una defensa a ultranza de los indígenas, elaboramos una nota súper crítica en torno de este tema mostrando las diversas posiciones: de izquierda, derecha, gobierno, movimientos indígenas y sociales porque es un debate fuerte que está sobre el tapete y nosotros hemos promovido. Y lo último que es llenar un vacío de información que en este país lo hicieron los medios privados que es el tema de los Wikileaks, justo estoy trabajando la nota sobre  el cable que se refiere al plan que tenía la embajada de los Estados Unidos en Quito  para  el diseño de sociedad y de democracia para el Ecuador, con puntos, con avances y con todo. ¿Desde cuando acá la embajada de los Estados Unidos diseña lo que tiene que ser el Ecuador? Que lo hagan en su país que tiene graves problemas.


-          Sin embargo quisieron asesinar al mensajero, porque los periodistas de los medios privados comprometidos en pasar información a la embajada norteamericana para la ejecución de ese plan, cuando se vieron descubiertos tras la publicación de los cables de Wikileaks no tuvieron más remedio que injuriar al director de El Telégrafo. Como si usted hubiera escrito los cables…


-          Exactamente. En este tema sí voy a ser muy frontal: estos periodistas se desnudan por sí solos, porque nos están pidiendo primero libertad de expresión en el Ecuador y ello implica publicar lo que uno crea conveniente y así lo manifestaron en los últimos tres años. Cuando nosotros ejercemos ese derecho de publicar y ejercer la libertad de expresión y la libertad de prensa, resulta que para ellos ya no es válido. Además, esos periodistas no tienen porqué reclamar a El Telégrafo sino a la embajada de los Estados Unidos porque utilizó sus conversaciones, comentarios, referencias, artículos para reportes a Washington. Tendrían que ir a reclamar porque la embajada los estaba utilizando. Nosotros nunca descalificamos a los informantes, dijimos lo que la embajada dice y ellos no lo han negado. No han negado que sostuvieron esas conversaciones con personal de la sede de la embajada de Estados Unidos en Quito. Que la opinión pública y la ciudadanía juzguen.


-          Toda la manipulación mediática por parte de las empresas periodísticas privadas ha permitido a mi modo de ver una madurez en el pueblo ecuatoriano, pues estos periodistas informantes de la embajada estadounidense que además estaban al servicio de intereses económicos muy puntuales y eran los portavoces de banqueros y sectores financieros han terminado relegados a un segundo plano, han perdido credibilidad. La gente ya no les cree y han perdido audiencia. ¿Estoy bien enfocado en esta apreciación?


-          Lo que sí puedo comprobar es que ahora a nosotros como diario El Telégrafo nos creen más porque podemos demostrar que han subido las ventas, se ha incrementado la circulación, han crecido las entradas en la página web y además es un reto satisfacer la demanda de periódicos que tenemos en la calle ahora. En cambio lo que sí ha pasado es que los otros periódicos tienen curvas de caída, como lo demuestran los últimos estudios. Tanto El Universo como El Comercio registran caídas impresionantes en circulación y sus montos de inversión publicitaria siguen cayendo. Nosotros en contraste hemos subido en forma sostenida, lenta y contamos con unos lectores conscientes de lo que están comprando. Porque no compran El Telégrafo para buscar publicidad o para encontrar temas de farándula, lo adquieren para leer temas de fondo. Hemos aumentado las cartas al Director, estábamos publicando una o dos al día, ahora son cinco por día y nos falta espacio para dar más cabida. Si esos periodistas que se pasaron a la política perdieron credibilidad, nosotros hemos aumentado porque estamos haciendo periodismo muy responsable, muy comprometido con la sociedad, con la palabra y con la gente y lo hemos hecho sin postular ninguna bandera, ninguna consigna.


-          ¿A mediano y a largo plazo cuál es el reto de El Telégrafo para la consolidación de un medio público como éste?


-          El gran reto para nosotros es convertir a El Telégrafo en el mejor periódico del Ecuador, para lo cual debemos hacer el mejor periodismo posible, tenemos que llegar a la mayor parte de gente y una tercera condición que es muy importante, que la gente comente, discuta, reflexione y debata sobre lo que nosotros publicamos. Y al mismo tiempo que nosotros podamos publicar lo que la gente comenta y discute sobre su vida cotidiana y que la vida del país sea reflejada en el periódico y que el periódico también acompañe los procesos de la gente para cambiar y confrontar la realidad, y al mismo tiempo que nosotros podamos tener un espacio donde las ideas circulen, se proyecten y se retroalimenten constantemente. Ese día diré hasta ahí llegamos porque ya es bastantísimo haberlo hecho. Más allá de que vendamos o no vendamos, porque a veces nos dicen es que no se vende, pero es que nuestro interés no es el lucro. Nosotros no estamos haciendo un periódico para ganar plata, si no vendemos tendremos que sostenernos de otra manera, pero el periódico tiene que sostenerse por esa condición fundamental. 


Quito, Ecuador, mayo de 2012.

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI


ENTREVISTA CON LA POLITÓLOGA ARGENTINA PAULA BIGLIERI


“EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO PARA PRODUCIR PENSAMIENTO CRÍTICO ES LATINOAMÉRICA”, AFIRMA CODIRECTORA DE LA REVISTA DEBATES Y COMBATES


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
QUITO


En noviembre de 2012, el destacado filósofo y científico social argentino Ernesto Laclau lanzó su revista Debates y Combates para tratar de “intervenir y echar luz sobre los cambios que América Latina ha experimentado en la última década con la instalación de regímenes nacional-populares en Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador y Argentina”.


Su propósito además como lo expresa la presentación de la revista es el de “promover la crítica cultural en la dirección del afianzamiento de una genuina cultura latinoamericana”.


La politóloga argentina Paula Biglieri, codirige con Laclau esta publicación que apunta a ayudar los procesos políticos de Latinoamérica desde una visión académica pero también desde el análisis de la coyuntura.


Durante el Seminario Internacional Medios, Poder y Ciudadanía que se realizó entre el 16 y 18 de mayo en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Quito y en el cual Laclau fue el conferencista de honor, se presentó Debates y Combates que ya lleva dos ediciones.


Para que nos explique la proyección de este trabajo periodístico-académico, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net entrevistó a Paula Biglieri, politóloga, doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de México y catedrática de la Universidad Nacional de San Martín de Argentina.


-          Al presentar Debates y Combates en Quito, usted señaló que esta publicación se edita desde una postura no neutral y comprometida. ¿Comprometida con qué?


-          Comprometida con los procesos populares de Latinoamérica, comprometida con nuestras tradiciones populares. Los que la hacemos somos académicos pero también militantes políticos y desde ahí construimos esta publicación.


-          ¿Además de presentar análisis académicos en la revista, cómo piensan proyectar su trabajo para llegar en forma amplia a la comunidad latinoamericana?


-          La propuesta de la revista es ambiciosa, ojalá que podamos alcanzarla. Queremos por un lado publicar trabajos teóricos de alto nivel académico que se producen tanto en nuestra querida Latinoamérica como en Estados Unidos y en Europa, traduciendo textos al castellano que aún no han sido publicados, y al mismo tiempo proyectamos publicar análisis políticos, económicos, sociológicos, de la teoría crítica que trabajen puntualmente la coyuntura de nuestra región. Es un desafío porque es una combinación difícil de lograr. Textos teóricos, académicos que de golpe tienen un público restringido y trabajos que ayuden a pensar nuestros procesos políticos de manera más llana. No sé si lo lograremos, estamos en eso…


-          Trabajar en su caso con Ernesto Laclau es un privilegio, pero además lo es porque él por vivir en Europa tiene una particular mirada de América Latina. ¿Esa mirada de Laclau contribuye a hacer una radiografía desde el punto de vista eurocéntrica, o por el contrario, tiene una perspectiva latinoamericanista?


-          Eurocéntrica seguro que no, más bien yo diría todo lo contrario. Esta que es una hipótesis mía me permite afirmar que Ernesto Laclau ha podido desarrollar su teoría, generar esta ruptura que se conoce como la estructura post-marxista gracias a su vivencia política latinoamericana. Eso que se llevó de Latinoamérica cuando se fue a estudiar a Europa y acercarse a autores de ese continente, esa combinación, es lo que ha posibilitado su producción intelectual. Creo que Laclau es como un avanzado nuestro en los grandes centros europeos. Es un latinoamericano que lleva nuestro pensamiento súper elaborado, sofisticado y muy exquisito.


-          ¿En esta última década en que han irrumpido en América Latina gobiernos populistas o nacional-populares, nuestra región está generando pensamiento crítico?


-          Absolutamente, yo creo que en este momento el mejor lugar del mundo para estar es nuestra Latinoamérica porque lo que estamos viviendo es increíble, es un proceso maravilloso, muy rico, y creo que estamos produciendo teoría crítica, estamos pensando y saliéndonos de los moldes. El actual momento histórico de América Latina es muy interesante. Así como los años 80 y 90 los padecimos con el neoliberalismo ahora estamos viviendo por suerte una historia diferente.


-          ¿A diferencia de países con sello neoliberal como México y Colombia se podría decir que buena parte de América Latina vive una primavera política y de pensamiento?


-          Definitivamente sí.


-          Ernesto Laclau en su conferencia en Quito ha señalado que el populismo en América Latina está produciendo una nueva arquitectura institucional. ¿Cómo se puede caracterizar este aporte en varios países de Latinoamérica?


-          Me parece que uno de los aportes claros es el que tiene que ver con las leyes de medios de comunicación en varios países de la región como aquí en Ecuador o en Argentina. También las reformas constitucionales tanto en Bolivia como en Ecuador van en ese sentido. En la medida en que nos estemos dando gobiernos populares que han vuelto a ligar la idea de democracia con la idea de soberanía popular y ya no la democracia como un mero método procedimental para elegir a los representantes como lo propone el Consenso de Washington, necesariamente las instituciones clásicas que se arraigan en el liberalismo van a entrar en tensión con estos proyectos políticos y vamos a avanzar hacia modificaciones institucionales.


-          No obstante los gobiernos progresistas en nuestra región tienen un karma o un hándicap y es el impulso que le están dando a los proyectos mineros a gran escala. ¿No cree que es un tema controvertido que se requiere afinar porque es indudable que está produciendo mucha resistencia social?


-          Aunque no tengo una posición clara tomada al respecto si puedo decir que si bien estamos en unas sociedades modernas en las que la extracción de minerales hace falta, hay que tener en cuenta cuál es el costo porque el tema de la minería a cielo abierto me genera reparos y constituye una alerta el que pueblos enteros se levantan contra esos proyectos. Esto indica que hay que estar muy atentos y ver qué es lo que esta sucediendo ahí.


-          ¿Las personas que hacen Debates y Combates se pueden catalogar como intelectuales orgánicos, para utilizar la acepción de Gramsci?


-          Yo creo que sí…


Quito, Ecuador, mayo de 2012.

martes, 17 de abril de 2012

INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA


GOBIERNO COLOMBIANO FRACASÓ TAMBIÉN EN SU INTENTO DE INVISIBILIZAR LA V CUMBRE DE LOS PUEBLOS


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Cartagena de Indias



Aunque el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos buscó por todos los medios invisibilizar la V Cumbre de los Pueblos realizada en Cartagena de Indias entre el 12 y el 14 de abril, no lo pudo lograr ante el fracaso estruendoso y el espectáculo lánguido de la cumbre presidencial.


Al medio día del domingo 15 de abril cuando en forma inesperada abandonó la VI Cumbre de las Américas la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, molesta por el veto de Estados Unidos y Canadá, (con la complicidad del gobierno colombiano) de abocar el tema del litigio de las islas Malvinas, y minutos después hizo lo propio el presidente boliviano, Evo Morales, los medios internacionales de prensa buscaban afanosamente reacciones de los organizadores de la Cumbre de los Pueblos para que hicieran el contraste.


Enrique Daza, principal vocero de esta cumbre que congregó a representantes de los movimientos sociales y populares del continente fue abordado por varios periodistas internacionales para que diera su reacción respecto del pobre resultado del encuentro presidencial.


La prensa colombiana por su parte, y por instrucciones directas del gobierno de Santos, minimizó la Cumbre de los Pueblos y buscó invisibilizarla. Sin embargo, su éxito quedó evidenciado por la calidad de los debates y la amplitud de la agenda temática; el ambiente de unidad y espíritu integracionista que primó durante las deliberaciones; y la nutrida marcha con que culminó, en la cual participaron alrededor de ocho mil personas.


Entre tanto, la cumbre oficial “lánguida y triste” en palabras de Daza, solo sirvió para que el gobierno colombiano se gastara una fortuna con el fin de presentar la Cartagena de Indias de la foto y contribuir con ello a mejorar la imagen internacional del presidente Santos.


Es un hecho palmario, dijo el vocero de la Cumbre de los Pueblos, que Estados Unidos constituye un serio obstáculo para avanzar hacia una verdadera integración y cohesión política de la región.


Además, para debatir los temas objeto de la cumbre oficial no era necesario convocarla porque sobre ellos existe prácticamente unanimidad dada su insustancialidad, pues son los mismos de la agenda que se ocupa la OEA. Una cumbre como la de las Américas, agregó Daza, debe servir para debatir aquellos aspectos que generan controversia y suscitan conflictividad en la región y encontrar un consenso, de lo contrario terminan como la de Cartagena.


Lo que queda claro es que el esquema de este tipo de cumbres está agotado, como bien señaló el vocero de la Cumbre de los Pueblos, por cuanto que mientras Estados Unidos busque por todos los medios continuar imponiendo la agenda hemisférica asumiendo actitudes prepotentes, las relaciones continentales no tienen ningún futuro.


COSTOSO SHOW MEDIÁTICO


La Cumbre de las Américas deja muy poco de beneficio a Colombia y a Cartagena de Indias. Tanto derroche económico para hacer aparecer un país y una ciudad maquillados con el propósito de esconder su triste realidad social no compensa frente a los pobrísimos resultados.


Lo que hubo en Cartagena durante las últimas semanas fue un verdadero show mediático montado por el gobierno colombiano que terminó afectando el trabajo y los ingresos de un vasto sector de ciudadanos de la ciudad Heroica.


Escondieron a los indigentes, encerraron a los perros callejeros, prohibieron las ventas ambulantes, afectando el trabajo de los expendedores de tinto y aguas aromáticas, artesanos y desplazaron hasta los lustrabotas.


La ciudad amurallada y buena parte del sector turístico de Bocagrande quedaron como para foto de postal, no obstante las múltiples incomodidades que debieron soportar los ciudadanos que se vieron afectados en su cotidianidad, con retenes policiales, cierres de vías que ocasionaron monumentales trancones vehiculares, y el desplazamiento de muchos comerciantes que no pudieron ejercer sus actividades porque según los organizadores de la Cumbre de las Américas, afeaban el paisaje urbano.


COMPLICIDAD DE LOS MEDIOS COLOMBIANOS


Este costoso montaje tuvo la complicidad de los medios de comunicación de la denominada “gran prensa” colombiana, cuyos periodistas y presentadores de televisión destacados para cubrir la cumbre presidencial fueron instruidos por la cancillería colombiana para que solo mostraron lo bonito y positivo tanto de Cartagena como del país.


Se puede afirmar que el gobierno colombiano preparó un libreto y una guía para los comunicadores y los invitó un par de días previos a la realización de cumbre presidencial a un recorrido por la ciudad para esquematizarlos y darles unas directrices generales. Por eso la gran mayoría de medios colombianos fueron reacios a cubrir la Cumbre de los Pueblos.


GROTESCA MANIPULACIÓN MEDIÁTICA


Pero así como los medios colombianos se limitaron a presentar un cuadro irreal, resaltando lo banal y lo insustancial de la cumbre, la cadena norteamericana de televisión CNN en español cayó en una grotesca manipulación.


Con imágenes de la exitosa marcha con que culminó la Cumbre de los Pueblos, CNN ilustró una nota sobre el foro social que en el marco de la Cumbre de las Américas montó el gobierno colombiano para tratar de hacer aparecer la participación de sectores y movimientos sindicales, de jóvenes, mujeres y grupos raciales.


Ese foro social fue organizado con sectores de la sociedad civil de bolsillo del gobierno de Santos que gracias a diversas prebendas han sido cooptados y como es obvio le hicieron el juego aceptando la invitación de ir a hablar a Cartagena sobre temas insustanciales.


Mientras que en la Cumbre de los Pueblos se realizó el foro sobre autonomía universitaria organizado por la Mesa Ampliada Nacional Estudiantil (MANE) que gracias a su movilización obligó hace algunos meses al propio presidente Santos a retirar el proyecto de ley que buscaba privatizar la educación pública. A este debate se vio obligado a asistir el viceministro de Educación para sustentar la posición oficial.


Pese a la manipulación de buena parte de los medios de propiedad de los conglomerados empresariales, el verdadero foro social se dio precisamente en la Cumbre de los Pueblos en la que intervinieron voceros y representantes de sectores sindicales, agremiaciones de pequeños y medianos productores, y colectivos de iglesias, mujeres, jóvenes, estudiantes, pensionados, indígenas, afrodescendientes, no solo de Colombia sino del hemisferio. Ahí los temas cruciales como el bloque criminal a Cuba por parte de Estados Unidos; la militarización del continente; la soberanía argentina sobre las islas Malvinas; la fracasada lucha contra las drogas; el injusto modelo económico imperante; la crisis del capitalismo, fueron discutidos y analizados en forma abierta, democrática y sin ninguna cortapisa.


En Cartagena se vieron las dos caras de la moneda: la cumbre oficial armada para tapar las graves injusticias que genera el sistema capitalista y la hegemonía norteamericana en la región, rindiéndole pleitesía al presidente Barack Obama; y la cumbre de los movimientos sociales, la que con sentido crítico y con posturas alternativas hizo un detenido análisis de las inicuas realidades que vive el continente.


En definitiva y mientras que la cumbre presidencial cerró en medio de discordias, escándalos e inconformidad, la de los Pueblos concluyó con una nutrida y entusiasta marcha para significar el espíritu de integración y unidad latinoamericana.

sábado, 31 de marzo de 2012

NEOLIBERALISMO


ENTREVISTA CON EL EXMINISTRO ECUATORIANO ALBERTO ACOSTA


“EN AMÉRICA LATINA SEGUIMOS SIENDO PAÍSES PRODUCTO EN FUNCIÓN DE LA LÓGICA DE ACUMULACIÓN CAPITALISTA”


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ



Históricamente el extractivismo “ha sido un mecanismo de saqueo, apropiación colonial y neocolonial” que en el caso de América Latina “ha conducido a una generalización de la pobreza, ha producido crisis económicas recurrentes, al tiempo que ha consolidado mentalidades rentistas, profundizando la débil institucionalidad democrática, alentando la corrupción, desestructurando las sociedades y comunidades locales, y deteriorando gravemente el medio ambiente”, explica enfáticamente el exministro y expresidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador, Alberto Acosta Espinosa.


Coautor del libro Más allá del Desarrollo del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo auspiciado por la Oficina de la Región Andina de la Fundación Rosa Luxemburg, Acosta Espinosa ha venido sosteniendo que en el caso de los países latinoamericanos, “somos pobres, porque somos ricos en recursos naturales”. Por ello plantea que el reto está en “repensar el desarrollo para lo cual es indispensable dejar atrás la lógica de una economía extractivista”, mediante la transición de “países producto a países inteligencia”.


Aunque fue uno de los fundadores del movimiento Alianza País que llevó en 2006 a la Presidencia de la República del Ecuador a Rafael Correa Delgado, desempeñándose además como su primer ministro de Energía, terminó por distanciarse como consecuencia de las divergencias con la política minero-energética del gobierno.


Si bien reconoce los avances en inversión social y en infraestructura vial que ha logrado la gestión del presidente Correa, su antiguo aliado le critica el hecho de que en tratándose de un gobierno progresista no haya propugnado por un cambio de la matriz productiva. “Seguimos siendo país producto, estamos en el mercado mundial en función de la demanda del capital metropolitano. Salimos de la dependencia petrolera y estamos abriendo la puerta a la dependencia minera”, se queja Acosta.


Y es que además de los efectos negativos en el ámbito medioambiental, este economista, investigador y catedrático universitario, ve en el modelo extractivista la intervención directa del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que han venido aupando en América Latina, desde los inicios de la época neoliberal en la década de los 90, la extracción masiva de recursos naturales, específicamente en los sectores minero y petrolero.


De esta manera, afirma, en la región se han venido dando esquemas altamente transnacionalizados generando un proceso sumamente complejo: “la desterritorialización del Estado. El Estado se desentiende (relativamente) de los enclaves petroleros o mineros, dejando por ejemplo, la atención de las demandas sociales a las empresas transnacionales. Esto conduce a un manejo desorganizado y no planificado de esas regiones que, inclusive, quedan en la práctica muchas veces al margen de las leyes nacionales”.


Lo anterior, agrega Acosta, “consolida un ambiente de violencia generalizada, pobreza creciente y marginalidad, que desemboca en respuestas miopes de un Estado policial, que no cumple sus obligaciones sociales y económicas”.


Como el mal denominado “desarrollo” no solucionó los problemas de justicia social y redistribución equitativa del ingreso, y por el contrario, fortaleció modelos tan destructivos como el extractivismo que en Latinoamérica viene desde la colonia, plantea la necesidad de visualizar procesos de construcción de alternativas coherentes y viables. En ese sentido, señala, se requiere “pensar un modelo más allá del desarrollo” que parta de transiciones que posibiliten la descolonización, la despatriarcalización y el ingreso a una etapa posextractivista.


Para profundizar en el tema, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net dialogo con Alberto Acosta durante su reciente visita a Bogotá para presentar el libro editado por la Fundación Rosa Luxemburg.


Acosta Espinosa es economista de la Universidad de Colonia, Alemania, con especialidad en economía energética, actualmente es investigador y catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Quito. Fue uno de los impulsores de la campaña para dejar el petróleo en tierra en el Parque Nacional Yasuní, en la región amazónica de su país. Es asesor de organizaciones sociales y jugó un rol de primera línea en el inicio del gobierno del presidente Correa como ministro de Energía y Minas, primero, y luego como presidente de la Asamblea Constituyente que elaboró la carta constitucional ecuatoriana de 2008.


SEGUIMOS EN LA LÓGICA SUMISA DE INSERCIÓN AL MERCADO INTERNACIONAL


- Leyendo su libro La maldición de la abundancia se puede colegir que el auge del modelo extractivista con la explotación de recursos minero-energéticos en América Latina es una nueva etapa del modelo neoliberal, si se tiene en cuenta que sus impulsores son el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. ¿Es exacta esta lectura?


- Pongamos en orden las ideas. El extractivismo no es de nuevo cuño, no empieza en épocas recientes. El extractivismo surge hace más de 500 años cuando los países europeos en su expansión colonial nos involucraron a las regiones de fuera del viejo continente, a las que ello entre comillas “descubrían” como productores y exportadores de materias primas, y además como mercados para sus productos manufacturados, y de esta manera, como espacio de ampliación de sus lógicas imperialistas. Ese es el punto de partida. No es una casualidad que Cristóbal Colón cuando se acercaba a América en su diario de viaje mencioné 175 veces la palabra oro. Él decía que el oro es muy poderoso, se hace tesoro y sirve para sacar las ánimas del purgatorio, palabras más o menos del gran almirante. Lo que se buscaba era oro, como se busca en la actualidad. El capitalismo está en permanente búsqueda de recursos para garantizar su existencia: la acumulación del capital. Toda la época colonial fue de una etapa de extracción de recursos naturales, hay que recordar lo que pasó con Potosí, con las minas de plata en México, las esmeraldas en Colombia y toda esa explotación estaba en función de la acumulación del imperio español que terminó por financiar el desarrollo del capitalismo incipiente. Posteriormente, nuestros países latinoamericanos continuaron como repúblicas independientes dentro de la misma lógica, hemos sido naciones productoras y exportadoras de materias primas, que para ser más gráficos podríamos denominar como países producto en función de la lógica de acumulación del capitalismo metropolitano.


- ¿Entonces, qué es lo que cambia ahora?


- Lo que vemos en la actualidad, y ahí vienen las diferencias, es que hay algunos países en donde sin renegar del extractivismo se están incorporando algunos elementos interesantes, nuevos, que pudieron haber aparecido en otras épocas.


- ¿Como por ejemplo?


- Una mayor presencia del Estado en el control de la actividad petrolera y minera. No es una apuesta solo por una mayor inversión extranjera transnacional sino una mayor participación estatal de la renta, esto diferencia por ejemplo en este momento a Colombia de Ecuador; Venezuela de Perú. Colombia y Perú, así como otros países de la región siguen dentro de la lógica del extractivismo clásico; el presidente Santos habla de la locomotora minera. Mientras que en Ecuador si bien estamos atados al extractivismo tenemos una mayor participación del Estado, en la que se está reposicionando. Hay un retorno del Estado en el manejo económico, no solo en el ámbito político.


- ¿Pero entonces cuál es su crítica al esquema de política pública en esta materia del gobierno del presidente Correa? Porque él le ha reclamado públicamente que usted lo tilda de “extractivista”…


- Establezcamos las diferencias. Primero me parece positivo el retorno del Estado pero ello no suficiente. El retorno del Estado no garantiza cambios revolucionarios; una mayor participación de la renta minera es interesante pero no suficiente. No tenemos un cambio de la matriz real, seguimos siendo país producto, estamos en el mercado mundial en función de la demanda del capital metropolitano. Salimos de la dependencia petrolera y estamos abriendo la puerta a la dependencia minera. Se asemeja mucho a las épocas cuando abrimos la puerta del petróleo cuando se acabó el banano, y cómo abrimos la puerta del banano cuando se acabó el cacao. Seguimos en la misma lógica sumisa de inserción del mercado internacional que es eminentemente depredadora, genera una devastación social y una devastación ambiental, de ese esquema no nos liberamos, continuamos, profundizamos. Lo que yo si puedo diferenciar es que en esta época hay un extractivismo clásico que también fue impulsado por los neoliberales y el neoextractivismo que es lo que tenemos en países como Ecuador, Venezuela, Bolivia, cuyo Estado redistribuye de mejor manera la renta minera o petrolera. En ese contexto no estamos procesando ningún esquema socialista.


- ¿Es decir, lo que tenemos en países como Ecuador, Bolivia y Venezuela para seguir con los ejemplos, es un Estado paternalista?



- Sí, un Estado paternalista. En esencia es el Estado paternalista tradicional porque tenemos una estructura económica que se sustenta en la renta, básicamente la renta de la naturaleza. Tenemos una sociedad que se estructura en función de relaciones clientelares, y tenemos unos gobiernos con prácticas autoritarias. En Ecuador, para traer el caso de mi país, no hay ningún proceso de revolución en el sentido estricto de la palabra, hay sí, transformaciones positivas, hay posiciones progresistas.


- ¿Pero no es revolucionario una iniciativa como la que impulsó usted desde el Ministerio de Energía y Minas, la del parque natural de Yasuní para mantener bajo tierra millones de barriles de petróleo con el fin de combatir el cambio climático a cambio de una compensación económica internacional?


- Sí, hay iniciativas revolucionarias aisladas como esa, hay cosas positivas, sí, pero el propio Presidente de la República en una declaración pública el pasado 15 de enero de este año afirmó que “estamos haciendo mejor las cosas sin cambiar el modelo de acumulación, porque no es nuestro afán afectar a los ricos, nuestro afán es construir una sociedad justa y equitativa”. Y si uno se remite luego a las cifras y a los datos, efectivamente este es el gobierno que ha logrado impulsar la inversión social y la obra pública en infraestructura es magnífica, eso nadie lo discute, pero también es el gobierno que mayores ingresos petroleros ha tenido en toda la historia ecuatoriana, eso es una azar porque el precio del petróleo no lo controlamos nosotros. También hay que reconocerle como mérito propio que ha logrado una mayor recaudación tributaria, de cuatro mil millones de dólares en 2006 a cerca de diez mil millones de dólares en la actualidad, lo que está haciendo entonces es redistribuyendo el excedente petrolero, pero no hay por ejemplo una propuesta de reforma agraria, el presidente Correa ha dicho que no cree en ella, sino que, por el contrario, considera que el mecanismo para que los campesinos accedan a la tierra es el mercado. No hay, en consecuencia, una redistribución de tierras, o del agua, que está tremendamente concentrada. Los campesinos en Ecuador representan el 83 o 84% de los usuarios del agua de riego y controlan solo un 13% del caudal. Los grandes propietarios, los agronegocios, los terratenientes que representan 1% de las unidades productivas agrícolas controlan el 63% del agua. La Constitución es muy clara en su artículo 312 al prohibir toda forma de privatización del agua y no se está cumpliendo. Es más, Correa renegocia con empresas transnacionales para ampliar los plazos de concesión del agua en las ciudades de Guayaquil y Machala. Si nos remitimos a la concentración de la riqueza en los años del gobierno del presidente Corea hay una caída de ocho puntos del Coeficiente de Gini (que mide la desigualdad social), lo cual es importante, sin embargo en la época neoliberal también cayó ocho puntos. Lo paradójico es que la pobreza en Ecuador cayó más en la época neoliberal que en la época de Correa y este es el gobierno que mayor cantidad de ingresos ha tenido en toda la historia. Yo no niego el esfuerzo que hace este gobierno, está priorizando la inversión social y no el servicio de la deuda pública, sobre todo de la deuda externa, fantástico, fenomenal, pero los resultados no son sustantivamente importantes. En términos de concentración, por ejemplo, las diez empresas más grandes controlan el 96% de las ventas en el país; la banca el año pasado incrementó sus utilidades en 52%, es cierto que ha habido una mayor disponibilidad de recursos, ha habido más crédito, pero lo cierto es que la banca le esta apostando al consumo. Lo que sí hay en el Ecuador son unos síntomas hacia una transformación posneoliberal pero de ninguna manera estamos en una transición poscapitalista, e igual sucede en Bolivia y Venezuela.


- Hablemos entonces de alternativas…


- Lo que hay que pensar es en transiciones. No es una salida abrupta. Ecuador no va a salir de su dependencia petrolera dejando de producir crudo de la noche a la mañana, eso está claro, porque sino se cae el gobierno, pero no podemos seguir ampliando la frontera petrolera porque seguimos destrozando la amazonía sin resolver los problemas y ahí viene la Iniciativa Yasuní-ITT por ejemplo, que sí es revolucionaria pero no es apoyada adecuadamente por el gobierno. Lo primero que hay que hacer entonces es superar ciertas aberraciones que se acumularon a lo largo del tiempo. En Ecuador, en el ámbito petrolero, extraemos y exportamos crudo pero como no tenemos capacidad de refinación importamos derivados de petróleo, el año pasado 4 mil millones de dólares y tenemos un enorme potencial hidroenergético, geotérmico, solar, eólico que no aprovechamos, quemando los derivados del petróleo subsidiándolos. Luego tenemos que dar paso a una reformulación del tema agrario. Sin reforma agraria no vamos a poder resolver los problemas de equidad, de generación de empleo, garantizar la soberanía alimentaria como manda la Constitución. También habrá que pensar en otro tipo de actividades como el turismo por ejemplo, es mucho más viable en el corto y mediano plazo una vía como la de Costa Rica que una vía como la de Venezuela, Perú o Bolivia.


- ¿La reflexión del científico social inglés David Harvey en el sentido de que lo que se está dando en el mundo es la “acumulación por desposesión” por parte de los países hegemónicos en perjuicio de los países del Sur es lo que estamos presenciando en América Latina?


- Sin lugar a dudas, una suerte de acumulación originaria del capital pero a nivel global, en el que el capitalismo chino está actuando con mucha fuerza. En ese sentido, continuamos en la misma senda, el extractivismo goza de muy buena salud.

NEOLIBERALISMO


ENTREVISTA CON MIRIAM LANG, DIRECTORA REGIONAL DE LA FUNDACIÓN ROSA LUXEMBURG


“EL DESARROLLO NO HA SIDO MÁS QUE UNA FALACIA Y UNA ESTRATEGIA DEL PODER HEGEMÓNICO PARA SUBORDINAR A LOS PAÍSES DEL SUR”


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ



El concepto de “desarrollo” no ha sido más que un dispositivo de poder que a partir de la Segunda Guerra Mundial reorganizó el mundo, generando un imaginario determinado, occidental, capitalista y colonial simplemente para favorecer los intereses hegemónicos del Norte global, explica Miriam Lang, socióloga alemana, directora de la Oficina regional del Área Andina de la Fundación Rosa Luxemburg, con sede en Quito, Ecuador.


Lang estuvo en la segunda semana de marzo en Bogotá presentando junto con el exministro de Energía y Minas y expresidente de la Constituyente de Ecuador, Alberto Acosta Espinosa, el libro Más allá del desarrollo, elaborado por el Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo y editado por citada fundación.


En este libro, como lo explica la directora regional de la Fundación Luxemburg, los diversos autores muestran cómo el discurso del “desarrollo” simplemente ha servido como un mecanismo de expansión del capitalismo para consolidar el coloniaje en los países del Sur, perpetuando su dependencia.


Citando al antropólogo colombiano Arturo Escobar, Lang subraya que “el desarrollo es un proyecto tanto económico (capitalista e imperial) como cultural. Es cultural en dos sentidos: surge de la experiencia particular de la modernidad europea; y subordina a las demás culturas y conocimientos, las cuales pretende transformar bajo principios occidentales. El desarrollo privilegia el crecimiento económico, la explotación de recursos naturales, la lógica del mercado y la búsqueda de satisfacción material e individual por sobre cualquier otra meta”.


En la actualidad, bajo el pretexto del “desarrollo” gobiernos inclusive de corte progresista impulsan nuevos proyectos extractivistas como los minero-energéticos con los altísimos y graves costos socioambientales. Por eso Lang señala que en esta coyuntura “los movimientos sociales del Sur global no solo resisten la arremetida en curso de acumulación por desposesión, sino que expresan la urgencia de buscar alternativas fundamentales al sistema mundo actual”.


Aprovechando su presencia en la capital colombiana presentando el mencionado trabajo bibliográfico, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, dialogó sobre el contenido del mismo con Miriam Lang.


Socióloga de la Universidad Libre de Berlín, con especialización en estudios de Género y una maestría en Estudios Latinoamericanos, Lang lleva más de veinte años viviendo en América Latina, trabajando en países como México y Ecuador con organizaciones de mujeres e indígenas.


EL EXTRACTIVISMO UNA PRÁCTICA QUE ATENTA CONTRA EL BUEN VIVIR


- El libro que acaba de editar la Fundación Rosa Luxemburg coincide con una frase de un dirigente indígena panameño que sostenía que este tipo de desarrollo empobrece. ¿Esa es la connotación de la temática de este trabajo bibliográfico?


- Este libro antes que de la Fundación Rosa Luxemburg es del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo; es un esfuerzo colectivo justamente de construcción de posibilidades a lo que denominamos desarrollo hegemónicamente. Es decir, yo creo que más que traer sistemáticamente pobreza, el desarrollo es una falacia, es una estrategia del bloque del norte global que después de las guerras de independencia y de la Segunda Guerra Mundial, consistió en reinventarse otro mecanismo para subordinar al sur. Como ya no funciona lo de colonia y centro, ahora funciona lo de desarrollado y subdesarrollado, generándose una multitud de discursos, instituciones, políticas, prácticas, etcétera, para también generar mentalidades subordinadas. O sea, el sur se autoconstruye frente al norte como subdesarrollado, en este sentido la estrategia ha sido muy exitosa. Sobre esto se construye la estructura del mercado mundial habida cuenta que del sur extraemos los insumos para procesarlos en el norte, lo que sería el desarrollo propiamente dicho.


- Dentro de ese contexto se ha dado el modelo extractivista que ahora toma un gran auge en América Latina con la explotación de recursos minero-energéticos. No obstante los múltiples impactos negativos que ocasiona vender naturaleza al norte, la dinámica económica de los países se mueve dentro del sistema capitalista. En consecuencia, ¿qué alternativas se vislumbran para enfrentar al extractivismo?


- Creo que el primer aspecto que hay que promover con mucha fuerza es la integración latinoamericana pero cuidando mucho el papel de Brasil. Es decir, cómo se pueden complementar las economías latinoamericanas sin depender tanto del mercado mundial de materias primas; cómo desarrollar su propio valor agregado. Por poner un ejemplo: para qué se saca el oro. Sabemos que se saca de la tierra produciendo devastaciones ambientales y sociales para fundirlo y luego meterlo de nuevo bajo la tierra en las bóvedas de los bancos. Entonces para qué extraerlo si se puede calcular cuánto un país puede tener de reserva y se deja a la naturaleza y a las comunidades en paz. Creo, en consecuencia, que por un lado hay que independizarse de la fuerte demanda de materias primas que viene del norte con mucha presión; y de otro lado, del discurso hegemónico económico neoliberal que todavía persiste en nuestras mentes, aunque estoy convencida que procesos como los de Bolivia, Ecuador y Venezuela, en cierta medida de Brasil, han marcado una ruptura con el modelo pero sigue vigente el discurso de la necesidad de la inversión extranjera y de la importancia de las exportaciones, que son prácticas que realmente no llevan al Buen Vivir. Porque la inversión extranjera lo que trae es destrucción aunque beneficia a unos indicadores macroeconómicos que nos fueron impuestos para medir el éxito de una economía nacional pero que muy poco contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de la población. Entonces, en el cuestionamiento de de esos discursos creo que hay un paso importante que dar.


- Libros como Más allá del desarrollo están dirigidos a dar esos primeros pasos…

- Sí, hay que seguir haciendo estudios, todo esto es un trabajo en construcción y creo que estamos dando los primeros pasos. Hay que analizar, como lo propone en el libro Eduardo Gudynas, dónde en la topografía existente de un país se puede hacer extractivismo sin causar tanto impacto ambiental. El desierto de Chile, por ejemplo, puede ser una opción y hay otras partes del continente en donde también se puede realizar. Cómo se puede hacer que las zonas de alta diversidad aporten a una economía nacional sin que se pierda este tesoro natural, o estudiar el caso de Costa Rica con su modelo de ecoturismo.


- ¿El modelo extractivista que ahora vuelve a tomar nuevo impulso en América Latina es una nueva fase del modelo neoliberal?


- No, hay que señalar que hay extractivismo en todo el sur global y esto responde a una demanda exacerbada de materias primas tanto del antiguo norte global que comprende Europa, Estados Unidos y Canadá como también de los denominados BRICS que tienen un crecimiento económico acelerado y requieren nutrir su maquinaria. Pero extractivismo siempre ha habido, solamente lo que está cambiando en ciertos países de América Latina es cómo se combina con cierta redistribución de la renta y cierta participación mayor del Estado.


- Ciertamente, pero lo que se observa en el panorama es que en buena parte de los países de la región, incluidos los que están gobernados por sectores progresistas, se impulsa cada vez con mayor fuerza el extractivismo minero-energético, o la explotación de agrocombustibles, mediante políticas públicas y gabelas tributarias que favorecen al capital financiero transnacional con las consecuencias socioambientales funestas que están generando amplias resistencias sociales…


- Sí, lo que yo quiero anotar es que este no es solamente un fenómeno latinoamericano. Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy viajan al África para ver los mercados y dónde pueden exprimir una gota más de materia prima. El capitalismo está topando los límites del planeta y por su necesidad de acumulación avanza hasta los últimos rincones y eso lo hace en todas partes, solo que los países del norte tienen una legislación ambiental y regulatoria más exigente que los del sur.

- Las cartas constitucionales de Bolivia y Ecuador son pioneras en el concepto de garantizar los derechos que tiene la naturaleza para su conservación. Sin embargo sectores ambientalistas señalan que los códigos mineros aprobados en estos países violan la norma constitucional. ¿Cuál es su visión al respecto?


- Creo que existe una tensión importante pero considero que es normal en un proceso político, porque los procesos constituyentes de ambos países podríamos decir que fueron los de mayor efervescencia respecto de la proyección de lo nuevo, y fueron muy ricos en participación popular en cuanto a construcción e idea de país, haciendo escuchar los ciudadanos sus propuestas, estoy pensando por ejemplo en la mayoría indígena de Bolivia. Pero al momento de implementar las constituciones llega lo que en Alemania llamamos la “realpolitik”. Obviamente ello tiene que chocar con muchas realidades del Estado heredado que aún está en pie, de los intereses económicos, internacionales y de la geopolítica que todavía se mantienen y por eso llegan las contradicciones. Es eso lo que estamos viviendo en Bolivia y Ecuador ahora. Efectivamente, en el caso ecuatoriano en lo que tiene que ver con la Ley de Minería, la Corte Constitucional ha cuestionado algunas de sus partes; está el tema de la consulta previa que en todos estos países genera problemas porque si se cumple como está en las respectivas constituciones ningún proyecto extractivista avanzaría.


- ¿Qué visión tiene de la realidad que vive Colombia en materia extractivista, país que bajo el discurso de la “locomotora minera” ha concesionado alrededor de 45 millones de hectáreas de su territorio para explotación minero-energética?


- Es lo que David Harvey llama la acumulación por despojo. Además este tipo de políticas son cortoplacistas porque los presidentes solo piensan en el periodo de su gestión para asegurar crecimiento, tener buenos resultados económicos con miras a garantizar su reelección, pero finalmente lo que va a pasar es que en 30 o 40 años para las futuras generaciones se va a dejar un territorio destrozado, envenenado, sin posibilidad de soberanía alimentaria y eso en un contexto global de crisis de alimentos, de extranjerización y especulación de tierras agrícolas, es muy preocupante. Por eso creo que hay que involucrar mucho más a la población, un poco en el espíritu de Rosa Luxemburg, quien afirmaba que la vía hacia la revolución es desde abajo y discutiendo con el enemigo, no aniquilando al enemigo. Por eso habría que abrir el campo del debate para que la población más allá del adoctrinamiento de los medios de comunicación privados pueda opinar sobre el modelo de consumo y de vida que quiere.


- ¿Para superar la dependencia del extractivismo, el aprovechamiento de las ventajas comparativas y la exportación de la materias primas, la clave para los países de América Latina estaría en genera valor agregado a sus productos agrícolas?

- Yo creo que sí. Por ejemplo, cómo creció la Unión Europea, mediante un proteccionismo hacia fuera, un proceso de negociación hacia adentro y un mercado interno fortalecido. ¿Por qué ellos tienen ese derecho y América Latina no lo ha tenido? Yo creo que si lo tiene, y con estas poblaciones que en muchos países han manifestado su voluntad de cambio, Colombia en algún momento tendrá su oportunidad, hacia esa dirección apunta el mandato popular de transformación social.

jueves, 23 de febrero de 2012

MÉXICO


LA SIN SALIDA DE MÉXICO SEGÚN LA POLITÓLOGA DENISE DRESSER


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ



“México es un Estado acorralado con una democracia altamente disfuncional”, afirma la periodista, politóloga y docente universitaria, Denise Dresser al analizar la coyuntura sociopolítica de este país que el 1 de julio de 2012 irá a elecciones presidenciales para reemplazar al ultraderechista mandatario Felipe Calderón del Partido Acción Nacional (PAN) que gobierna esa nación centroamericana desde el año 2000.


Las circunstancias institucionales y de gobernabilidad en México son muy precarias, y si a ello se le agrega el problema del narcotráfico que está influyendo en el devenir diario de este país, el panorama es más que preocupante.


Dresser considera que una alta cuota de responsabilidad en la crisis socioeconómica y política de México le cabe a su clase dirigente que ha sido cómplice con las prácticas de corrupción y de favoritismo a los sectores corporativistas que manejan las áreas claves de la economía.


Por esa razón ha optado por anular su voto en las próximas elecciones presidenciales, “porque anular –explica- es participar y aspirar a más”. Prefiere en consecuencia votar por lo que ha denominado la “esperanza marchita”.


Esta politóloga tiene una amplia audiencia en su país por cuanto que ha venido dando desde hace ya varios años una lucha denodada contra las prácticas monopólicas, especialmente contra la llamada Ley Televisa que, de acuerdo a su opinión, favorece al duopolio televisivo del Grupo Televisa y TV Azteca, así como a Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo y el magnate más poderoso del México que aglutina casi en su totalidad la red telefónica mexicana y ha logrado posición dominante en varias naciones latinoamericanas.


En 2011 Dresser publicó con editorial Aguilar su libro El País de uno, en el que hace un análisis a fondo acerca de la problemática política, económica y social que envuelve a México, al tiempo que hace una dura crítica a los últimos gobiernos, a la clase dirigente y a los partidos como el PRI y el PAN.


Su diagnóstico sobre el México de comienzos del siglo XXI es demoledor. Considera que en lo económico lo que hay es un “capitalismo de cómplices” que bien puede denominarse “oligopolilandia”, y en lo político hay “varios Estados dentro del Estado”.


“Es difícil ser ciudadano en México porque los monopolios expolian al ciudadano”, afirma. Históricamente, agrega, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) “construyó el Estado mexicano como un botín”. Lamenta que en su país haya muy pocos espacios de independencia y que los intelectuales no jueguen un rol de concientización, habida cuenta que buena parte de ellos han sido cooptados o se han visto abocados a someterse al sistema.


LA IMPUNIDAD, EL VERDADERO PROBLEMA


Sobre el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, Dresser sostiene que entrega un país balcanizado y que el verdadero problema actualmente en México es la impunidad “que nació en el gobierno y en la clase política”.


Por ello, dice que “el reto es la construcción del Estado de Derecho” en su país, aunque conociendo la trayectoria política de los candidatos presidenciales más opcionados para llegar a Los Pinos (residencia del poder ejecutivo mexicano), no es nada optimista.


Sobre Josefina Vázquez Mota, candidata del derechista PAN, afirma que es cómplice de leyes monopólicas como la del sector de la televisión que ejerce el control casi absoluto de la pantalla, así como es corresponsable de la crítica situación en que deja a México el presidente Felipe Calderón.


De Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI, según las encuestas el que más opción tiene de ganar las elecciones presidenciales de julio de este año, afirma que es una figura cien por ciento mediática. Un político de escenario que se ciñe por el libreto que le diseñan sus asesores. Educado bajo los parámetros del Opus Dei, no tiene un proyecto político claro ni consistente.


“Con el regreso del PRI al poder retornan los corruptos más eficaces que cuentan con el valor de la experiencia”, opina Dresser.


CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD


Esa radiografía de la situación política mexicana denota una gran crisis de representación en los partidos políticos, lo cual se explica de acuerdo con las encuestas que revela esta periodista, en que apenas el 4% de la población cree en las formaciones partidistas. El sistema político, agrega, está al margen de la ciudadanía.


Los partidos, explica, son percibidos como organizaciones corruptas y cómplices del entramado criminal que se ha anidado en el Estado.


Además, la alternancia en el poder no significa nada, porque el hecho de que el PRI reemplace al PAN en el poder no garantiza modificar el statu quo. Estos partidos, sostiene Dresser, “no representan los intereses de los mexicanos”. Con un agravante, añade, y es que "el 80% de los ciudadanos recibe la información política a través de la televisión y la televisión en México es un vehículo de la desinformación”.


Por ello convoca a sus conciudadanos a usar las redes sociales en Internet para convertirse en activistas, dado que este es un medio que democratiza la información.


UN PAÍS HISTÓRICAMENTE MAL GOBERNADO


Para precisar algunas de sus opiniones respecto de la actual coyuntura mexicana, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net dialogó con Denise Dresser.


- ¿Tras la radiografía que usted hace de México en el sentido de que carece de gobernabilidad y está dominado por los monopolios, se puede afirmar que es un Estado colapsado?


- Me parece que es un Estado acorralado; es un país que es mucho mejor que su gobierno. Creo que es un país históricamente mal gobernado y considero que se merece la crítica que se le hace cada vez con mayor fuerza en el sentido de cómo hemos desperdiciado el tiempo, los recursos y la transición democrática.


- A eso hay que agregarle la alta posibilidad del retorno del PRI al poder que fue el responsable de implantar el modelo neoliberal en México…


- Creo que se va a reforzar esa propensión lamentablemente. Si el PRI retorna al poder es una regresión en muchos sentidos. Porque retorna un PRI que no se ha modernizado; un PRI que tiene la cara bonita de Enrique Peña Nieto pero que no ha logrado desprenderse de las peores prácticas: la corrupción, el corporativismo, el clientelismo, todo aquello que no hemos logrado exorcizar.


- Pero dos gobiernos del PAN dejan una funesta herencia política y prácticamente un Estado deshecho…


- El PAN desaprovechó la oportunidad que la historia le dio. El PAN mimetizó al PRI, en vez de desmontar la estructura que heredó, simplemente se acomodó dentro de ella. Vicente Fox y Felipe Calderón dijeron que llegaban a Los Pinos a sacar a patadas a las alimañas y a las víboras prietas y terminaron acurrucándose con ellas.


- Citando a Mencías, filósofo chino, usted ha señalado que “no es difícil gobernar, basta con no ofender a las familias nobles. ¿Eso es lo que ha hecho en últimas el PRI en México?


- El PAN no ha querido ofender a las familias nobles, insisto, en vez de desmantelar las estructuras de privilegio ha cerrado los ojos frente a ellas, y en el caso del monopolio de las dos cadenas de televisión ha reforzado las posiciones dominantes que impiden la competencia. Los oligopolios en México son criaturas del Estado; son producto de la ausencia gubernamental en términos de regulación; en términos de la promoción de la competencia; son producto de la incapacidad del Estado mexicano para crear mercados libres y competitivos, y estamos pagando el precio por ello.


- Claro que el libre mercado y la competitividad son darwinianos, es todo un discurso neoliberal…


- No, no, los buenos mercados son mercados bien regulados, yo no estoy pensando en un capitalismo a lo estadounidense sino en una postura socialdemócrata, en el sentido de que cree en el mercado y al mismo tiempo cree en el Estado que regula los intereses privados en nombre del interés público, es a lo que yo aspiro y estoy exigiendo.


- Cuando la información como en el caso de México está centralizada en dos cadenas de televisión y a nivel latinoamericano hay una concentración de medios ¿estamos ante una limitación democrática?


- Voy a responder con un ejemplo: el señor Carlos Slim está cobrando importancia en algunos mercados latinoamericanos subsidiado por los consumidores mexicanos. Él ha logrado expandirse en América Latina gracias a las ganancias que logra extraer de los consumidores mexicanos que lo hemos financiado. América Latina enfrenta una realidad en muchos casos similar a la de México en el sentido de contar con autoridades regulatorias débiles que permiten a empresarios como Slim ingresar a mercados y adquirir rápidamente una posición dominante. Problemático me parece ello para el desarrollo económico latinoamericano.


- ¿Cuál es su análisis de las consecuencias del TLC de México con Estados Unidos y Canadá?


- El problema en México no ha sido el TLC sino el modelo de desarrollo concentrado y monopólico que este tratado no desmontó porque se mantuvo la protección del Estado a empresarios de sectores clave.