lunes, 29 de marzo de 2010

GLOBALIZACIÓN


ENTREVISTA CON EL COFUNDADOR DEL FORO SOCIAL MUNDIAL

LA SOCIEDAD DEBE ASUMIR SU ROL DE ACTOR POLÍTICO PARA PRESIONAR LOS CAMBIOS QUE REQUIERE EL MUNDO: FRANCISCO WHITAKER

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Si la sociedad civil no asume su rol como actor político autónomo para presionar, no habrá cambios en el mundo, advierte el arquitecto brasileño Francisco “Chico” Whitaker Ferreira, cofundador del Foro Social Mundial y un activista de las causas sociales, quien pasó por Bogotá para participar en la Cátedra Orlando Fals Borda que auspician el Gobierno de esta capital, la Registraduría Nacional del Estado Civil y la Corporación Viva la Ciudadanía.

Frente a la desazón de observar que las políticas neoliberales imperantes en el mundo se imponían desde el plutocrático Foro Económico Mundial que se celebra cada años en la ciudad suiza de Davos (Suiza), Whitaker, junto a otros dirigentes sociales se dieron a la tarea de fundar en 2001 en Porto Alegre, Brasil, el Foro Social Mundial, como un espacio abierto para compartir experiencias, debatir posturas políticas y generar redes que posibiliten el fortalecimiento de la sociedad civil para generar propuestas y alternativas, bajo la consigna de que “Otro mundo mejor es posible”.

El Foro Social Mundial que ya lleva diez versiones ha sido un gran éxito y los encuentros anuales son plataformas para el intercambio de ideas relativas a la organización de grupos, la elaboración de propuestas concretas y la coordinación de campañas en contra del modelo neoliberal, la defensa del medio ambiente y los derechos humanos, a escala planetaria.

Whitaker es un incansable luchador por las causas nobles de la humanidad. Su trabajo se ha centrado en el activismo político desde diferentes ámbitos: desde la teoría de la liberación o desde la arena partidista. Fue dos veces concejal de Sao Paulo e impulsor de de una reforma electoral brasileña.

En 2006 recibió el Premio Nobel Alternativo y actualmente es miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial.

“Nada podrá cambiar en el mundo sólo por la acción de los gobiernos desde arriba, el cambio profundo y duradero es el que la sociedad obtiene a través de la participación”, sostuvo el activista brasileño ante los asistentes de la Cátedra Fals Borda.
Se dolió de la situación que vive Colombia y recomendó la necesidad de instituir un gran debate profundo, nacional que permita encontrar nidos de paz. “Pero esto –dijo- no se va a resolver por la imposición o la represión, esto se resuelve con un cambio cultural, la sociedad como actor político que dialoga dentro de ella misma con todos los sectores para encontrar salidas”.

LA ÚNICA SALIDA POSIBLE ES LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

CRONICON.NET dialogó con Whitaker sobre estos temas y la proyección del Foro Social Mundial. Estas son sus reflexiones.

- La crisis económica del capitalismo no se ha convertido en crisis política, lo cual impide que haya una verdadera articulación de los movimientos sociales y de los sectores políticos progresistas en el avance del propósito emancipatorio. ¿Al Foro Social Mundial no le falta capacidad para lograr esa articulación que impulse la reconfiguración de un nuevo sujeto político?

- No, porque sería convertir al Foro Social Mundial en un actor político y no puede serlo porque desaparece. La característica fundamental del Foro es que es un espacio, así lo concebimos desde su fundación y se ha ido afirmando en esa perspectiva. ¿Quién tiene que hacer eso que usted dice? No es el Foro, sino las organizaciones que vienen al Foro, ellas tienen que encontrar una manera de plantear alternativas políticas. El Foro ofrece a ellas el espacio para que discutan en forma abierta y para que distintas perspectivas se encuentren y puedan discutir en forma abierta. Superar el capitalismo no significa elegir mandatarios con perspectiva de cambio porque el poder no está en lo político sino en lo económico, y por eso es necesario que la gente logre organizarse porque la cantidad de frentes que hay que trabajar es muy grande, lo importante es que de ahí se logren convergencias políticas para que salgan alternativas, porque la única salida posible es la organización de la sociedad.

- Usted ha señalado utilizando una metáfora que el Foro Social Mundial es una plaza pública donde todos confluyen, no obstante un espacio de esta naturaleza no logra la coordinación de sectores para generar un proyecto político antisistémico…

- Un proyecto político único antisistémico no creo que tenga lugar en el mundo porque ya se vio que no hay posibilidad de definir un modelo por construir. El nuevo modelo político del mundo va a ser construido por una cantidad de aspectos, unos van avanzar más que otros: en economía, en educación, en cultura. No hay posibilidad de tener un proyecto de sociedad socialista como antes, con un Estado con determinadas funciones. Si no hay en la sociedad una voluntad de cambiar, los cambios no serán decretados.

- En definitiva el Foro Social Mundial es un espacio para la reflexión dialéctica…

- Dialéctica para la búsqueda de salidas pero impulsadas por la gente que quiere hacer cosas puede y que busca encontrarse con diversos interlocutores.

- ¿Cuál es el balance del Foro Social Mundial en sus diez años de existencia?

- A mi juicio la confirmación de este método, de apertura de reflexión de nuevos frentes de contenidos. A lo largo de este tiempo una diversidad de contenidos han surgido y se encontraron en el Foro, como por ejemplo el tema del agua. Ahí surgió el liderazgo del activista italiano Ricardo Petrella, quien recorría solo las calles de Porto Alegre con una pancarta que decía: “Agua bien común de la humanidad”. No hizo conferencias, ni seminarios ni convocó ninguna reunión. En el primer Foro se limitó a eso, diez años después tiene una gran organización contra la privatización del agua, tiene redes en Francia y en buena parte de Europa, esos son los resultados del Foro. Hay que seguir por eso haciéndolo funcionar como espacio abierto, si lo cerremos, si lo enfocamos hacia un proyecto específico va a terminar como todas las otras experiencias internacionales que hubo.

- No obstante hay críticas por parte de intelectuales como Ignacio Ramonet que dicen que el Foro “se ha convertido en una escuela de verano” o como directivos alemanes de ATTAC que señalan que “ha dejado de ser vanguardia”. ¿Usted qué responde a esas observaciones?

- Son versiones equivocadas, no se han dado cuenta de lo que es el Foro. Si usted cita a Ignacio Ramonet yo lo cito también. En 2001 él escribió en Le Monde Diplomatique cuando inauguramos el Foro que el siglo XXI empieza en Porto Alegre, lindo, perfecto, sólo que en la versión de 2005 cuando vino el presidente Chávez, Ramonet lo presentó como “el líder que necesitamos”. ¡Dios mío!, el Foro es la negación de la necesidad de líderes que nos conduzcan. El Foro es la afirmación de que la sociedad civil tiene que tener autonomía frente a los líderes, incluso para poder controlarlos y presionarlos.

- En América Latina han surgido líderes progresistas que están enfrentando los embates de la derecha porque luchan por sacar a sus países del criminal modelo neoliberal como Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Pepe Mujica en Uruguay, Cristina Fernández en Argentina, incluso Lula en Brasil. ¿Usted no valora estos procesos políticos?

- Valoro muchísimo, creo que es absolutamente necesario que haya mandatarios progresistas elegidos por el pueblo, pero no basta. Esto sí, pero no es todo. Si no hacemos lo otro, esto no va llegar al final. Le doy un ejemplo: Rafael Correa, el presidente del Ecuador ha promovido un acuerdo con los indígenas para que un determinado yacimiento petrolífero no sea explotado. Pero ante tantas presiones ya comienzan haber problemas y si no aguante terminará traicionando al pueblo. Entonces la situación es esa. O la sociedad civil asume su rol como actor político autónomo para presionar o no habrá un cambio sustancial en el mundo.

- ¿En su opinión el sistema capitalista se agotó?

- No, él tiene mil vidas, aunque la última crisis no ha terminado porque no se atacó el problema fundamental que es el control y el cambio de manejo de la plata como instrumento y por eso es que volverá una nueva burbuja, pero en cuanto eso ocurra, nosotros los que queremos otro sistema estamos proponiendo otras fórmulas y de repente el espacio económico empieza ser cubierto por otras formas de hacer economía ya no basadas en la sencilla transformación de mercancías en plata, y plata en mercadería, y por lo tanto en consumismo. Toda la lucha por el medio ambiente va a transformar la economía. Hay que entender que esta realidad mundial es totalmente distinta a la de las pirámides del poder que se disputan el control del mundo.

- ¿Cómo ve el rol de Estados Unidos en América Latina?

- El papel de los Estados Unidos en América Latina es terrible porque es la cultura de la plata que está dominando todo. El pobre Barack Obama puede querer hacer muchas cosas pero el que comanda es el sistema industrial militar. Pero la lucha interna es muy grande en Estados Unidos. Hay estudios que indican que se están dando cambios en esa nación, como por ejemplo que el 17% de la población americana ya vive valores distintos a los del sueño americano. Esta gente va a cambiar desde adentro a Estados Unidos y así cambiará su posición frente a América Latina.

- ¿Qué concepto le merece la presencia de tropas norteamericanas en bases colombianas?

- Yo repito exactamente lo que dice Eduardo Galeano en este impreso del Observatorio Latinoamericano Cronicón: esa presencia militar norteamericana “ofende la inteligencia y dignidad de América Latina”. Y afecta gravemente a Colombia que la vemos desde afuera como una tragedia. Años y años en una guerra que casi perdió sus objetivos, hizo una cultura de guerra. La historia de la humanidad deja claro que el mecanismo violento para tomar el poder o para imponer las cosas no es el mejor, pues la violencia genera violencia y esto no termina nunca.

Bogotá, marzo de 2010.

domingo, 28 de febrero de 2010

COLOMBIA


NO OBSTANTE EL FIN DE LA SATRAPÍA DE ÁLVARO URIBE

COLOMBIA SIGUE CONDENADA A LA DERECHA NEOLIBERAL

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Las elecciones presidenciales en Colombia se parecen a las carreras de caballos, con la única diferencia que los que compiten en la contienda política electoral en este país son “de propiedad del mismo dueño”. En efecto, históricamente los aspirantes a gobernar esta conflictiva nación han respondido a los grandes intereses de una oligarquía corrupta y mezquina que ha condenado a este país a la inequidad social, la violación de derechos humanos, el atraso, y se ha empeñado a toda costa en combatir todo síntoma de proceso emancipatorio. Ahí está la razón por la que los colombianos no han podido superar un largo conflicto interno que ya va para medio siglo sin esperanzas de solución.

Por eso si bien se siente un fresco luego del contundente fallo de la Corte Constitucional que pone fin a ocho años de satrapía de Álvaro Uribe Vélez, un astuto chalán de caballos metido a político y negociante desde sus años mozos, con estrechos vínculos con los criminales grupos paramilitares que han asolado a Colombia y prácticamente lograron tomarse el control del Congreso de la República, el horizonte de esta nación andina no es nada halagador.

Y de ninguna manera lo es, porque en Colombia no existe en este momento un proyecto progresista coherente y de largo aliento que dé al traste el espoliador modelo neoliberal o reivindique la soberanía nacional para restaurarle la dignidad al país, dejando de ser una colonia al servicio de Estados Unidos que es la negra herencia que dejan tanto Uribe como su antecesor Andrés Pastrana Arango (1998-2002).

Los mismos con las mismas

Infortunadamente para la inmensa mayoría de colombianos, manipulados mediáticamente y aconductados según las conveniencias de los sectores más retardatarios y ultraconservadores, las opciones políticas con más chance para suceder a Uribe no representan cambio alguno en cuanto al modelo económico y el esquema político.

Los candidatos presidenciales de la derecha anuncian a los cuatro vientos que continuarán desarrollando la obra que deja este mandatario corrupto y autócrata que no obstante las pruebas al canto, la “gran prensa” ha vendido el embuste de que es uno de los “mejores Presidentes de Colombia”.

El legado de Uribe se puede sintetizar en el sello neoliberal en lo económico, una estrategia de represión en lo político con graves violaciones a los derechos humanos y de mano dura y tierra arrasada en materia de paz interna, que se refleja en un país con conflicto armado lejos de ser resuelto, con una situación social que es una bomba de tiempo (con indicadores de gran retroceso en salud, educación, empleo, vivienda) y con los sectores mafiosos que lo han apoyado durante sus dos periodos presidenciales haciendo fuerte presencia en el Congreso de la República y en los gobiernos regionales y municipales.

Los dos candidatos con mayor opción para ganar las elecciones presidenciales de mayo de este año, Noemí Sanín Posada y Juan Manuel Santos Calderón representan los mismos intereses que ha protegido Uribe. Es decir, son los mismos con las mismas.

Lo que sucede es que el establecimiento colombiano no es homogéneo y si alguno de los dos llega a la Casa de Nariño habrá como es obvio, una nueva correlación de fuerzas, pero en últimas, representan una posición de clase que ve al Estado colombiano como su botín.

“Una rata de alcantarilla”

Quien mejor definió a Santos Calderón hace algunos años fue el ex embajador en Washington, Carlos Lleras de la Fuente (hijo del ex presidente colombiano Carlos Lleras Restrepo) al compararlo como “una pobre rata de alcantarilla”.

Juan Manuel Santos que es un político ladino, sinuoso, considera que por ser descendiente de la familia del ex presidente Eduardo Santos (1938-42) que impulsó el emporio comunicacional de la Casa Editorial de El Tiempo y que hace dos años fue adquirida en un 51% por el grupo ultraconservador franquista español Planeta, está predestinado a ser Presidente de Colombia.

Su carrera política comenzó en la década de los 90 cuando el presidente neoliberal César Gaviria (1990-94) lo llamó a colaborar como ministro de Comercio Exterior. Posteriormente fue ministro de Hacienda del gobierno de Andrés Pastrana y titular de la cartera de Defensa en la segunda administración de Álvaro Uribe.

Característica de su catadura moral es la traición, la hipocresía y su ambición desmedida. Santos es un Fouché criollo. Ha conspirado contra todos los gobiernos de los últimos 20 años y ha terminado de aliado de ellos. Cuando Uribe se propuso hacerse reelegir en 2006, desde sus columnas de prensa se opuso a ella, pero paradójicamente terminó asumiendo la dirección del partido político del mandatario (el Partido de la U) y ahora funge como su directo heredero.

Son de antología dos frases suyas que reflejan su oportunismo: a finales de la década de los 90 dijo que “Colombia necesita un Fujimori” y que si el país quería la paz había que “hacer un Frente Nacional con la guerrilla”. En ambos casos y con su cinismo característico debió rectificar.

Oportunismo y la cara amable de la ultraderecha

Noemí Sanín Posada, la candidata del Partido Conservador constituye la cara amable de la ultraderecha y del modelo neoliberal. Igual que Santos se caracteriza por su oportunismo político. Educada bajo la filosofía de los jesuitas de “prenderle una vela a Dios y otra al diablo”, ha participado prácticamente en todos los gobiernos del bipartidismo liberal-conservador de los últimos 25 años, cuando no ha estado de ministra o embajadora se ha puesto al servicio del sector financiero.

En la campaña presidencial de 2002 dijo que “si gana Álvaro Uribe es como si ganara Carlos Castaña” el sanguinario jefe paramilitar asesinado. Sin embargo no tuvo inconveniente alguno de aceptarle las embajadas tanto en España como en Reino Unido y de proponer en 2005, su reelección inmediata.

Por conveniencia electoral en sus dos campañas presidenciales pasadas (1998 y 2002) aparentó una solapada independencia de los partidos tradicionales que le dio cierto rédito político, pero ahora volvió a sus orígenes y será la candidata del Partido Conservador. Es muy cercana al Opus Dei, con amplia experiencia burocrática, aunque muy libreteada en sus discursos y declaraciones. Sus buenas maneras, su elegancia y su cercanía con los sectores empresariales colombianos y transnacionales, la convierten en la cara amable del neoliberalismo.

La opción más retardataria

Aunque ha bajado sustancialmente en las encuestas debido en buena medida a su distanciamiento con el presidente Uribe, Germán Vargas Lleras es otro de los candidatos que tanto Sanín como Santos deberán tener en cuenta a la hora de las coaliciones, en caso de que haya segunda vuelta para definir al próximo Presidente de Colombia.

Vargas Lleras (nieto del ex presidente Carlos Lleras Restrepo que gobernó entre 1966-70) representa lo más retardatario del pensamiento conservador colombiano. Es un neoliberal recalcitrante, su política frente a la guerrilla será de más represión que la que impuso Uribe, pues tiene sed de venganza con las Farc que le hicieron un atentado en el que perdió tres dedos de una mano.

Es tan o igual de cipayo de los Estados Unidos que Uribe y Santos y representa los intereses de lo más rancio de la corrupta oligarquía colombiana.

El hombre del Comando Sur, disfrazado de socialdemócrata

En el tablero del ajedrez político colombiano también hay que tener en cuenta al candidato del Partido Liberal, Rafael Pardo Rueda, un hombre dúctil que inició su carrera política con los gobiernos del liberal Virgilio Barco (1986-90) y del neoliberal César Gaviria (1990-94) y después se conservatizó al apoyar a Andrés Pastrana y a Álvaro Uribe, en su primera campaña. Fue uno de los impulsores de la reelección de este último, pero terminó alejándose de él y haciéndole oposición. Hoy, es el candidato del Partido Liberal y sin ningún escrúpulo afirma que es socialdemócrata, como si su pasado no contara.

Es un hombre cercano al Comando Sur del Pentágono y funcional a los dictados de Washington, dado que su desempeño como ministro de Defensa en el gobierno de Gaviria le permitió estrechar lazos con esa instancia norteamericana de poder militar.

Pardo Rueda será factor determinante en la correlación de fuerzas del nuevo gobierno que comenzará el 7 de agosto de 2010.

Por la senda neoliberal y la dependencia de Washington

Estos cuatro candidatos del abanico presidencial pueden que tengan diferencias de matices pero representan lo mismo. Cuentan con el respaldo económico de la oligarquía criolla y su entramado empresarial y mediático; son defensores a ultranza del leonino y criminal Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, así como de profundizar los convenios militares con Washington y por eso apoyaron con entusiasmo la presencia de tropas norteamericanas en siete bases colombianas.

Todos ellos coinciden en su antipatía al gobierno venezolano de Hugo Chávez y recelan de los presidentes Rafael Correa de Ecuador y Evo Morales de Bolivia. Consideran que procesos como el del ALBA o la integración latinoamericana son una amenaza para los privilegios de los sectores dominantes de la región y constituyen el renacer del comunismo.

Cualquiera que llegue a la Casa de Nariño, da igual. Simplemente habrá un cambio de caras en los carros oficiales y Uribe podrá decir que hay guarda en la heredad, habida cuenta que sus pupilos continuarán con su “gran obra de gobierno”.

Se va el sátrapa

Aunque con un gran despliegue propagandístico y mediático, Uribe termina en agosto sus funestos ocho años de gobierno dejando un país postrado tanto en lo económico, como en lo político y social, sus áulicos y aliados quieren hacer ver que hizo una excelente obra.

La realidad está a la vista. Colombia retrocedió en materia política, al ver afectado su sistema de pesos y contrapesos. Uribe logró imponer sus fichas en varias corporaciones judiciales y en los órganos de control, al tiempo que impulsó a sus socios políticos vinculados al narcoparamilitarismo para que se tomaran el Congreso de la República. Afortunadamente, alrededor de 70 congresistas, la gran mayoría uribista, está en la cárcel. Mediante el cohecho, la trampa y el fraude obtuvo su reelección en 2006. El poder lo utilizó para enriquecer a sus hijos mediante escandalosos negociados y dar subsidios agrícolas a terratenientes y familias pudientes que financiaron sus campañas.

Utilizó el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la agencia de seguridad de la Presidencia de Colombia, para entregárselo a los paramilitares y montar dese ahí una criminal estrategia que posibilitó interceptar llamadas telefónicas a dirigentes de la oposición, magistrados de las altas Cortes, periodistas y defensores de los derechos humanos.

Y qué decir de los resultados en materia social y económica. Ahí están las cifras y los resultados: entrega un sector salud postrado, el desempleo en el 15% y el 60% de la población en la línea de pobreza e indigencia.

Semana de pasión

La semana comprendida entre el 21 y el 26 de febrero ha sido la peor que le ha tocado vivir durante sus ocho años de autocracia a Uribe Vélez. En la Cumbre del Grupo de Río realizada en Cancún, al mandatario colombiano le salió el tiro por la culata. Trató de desviar la atención con el sainete que le armó al presidente Chávez para impedir que se avanzara en la consolidación del nuevo bloque regional sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, y no lo logró. Por el contrario, recibió el rechazo de los asistentes al encuentro y dejó en claro que es el peón del imperio, como bien lo señaló el presidente boliviano Evo Morales.

A mediados de la semana, su primo y socio político el ex senador Mario Uribe Escobar fue detenido y llevado a la cárcel por sus nexos con grupos paramilitares. En el ámbito económico la agencia oficial de estadística anunció que el desempleo ha llegado casi al 15% y para completar, el viernes 26 de febrero la Corte Constitucional anunció el fallo que hundió la ley de referendo que buscaba consultar por vía popular la posibilidad de un nuevo periodo presidencial y en la cual estaba esperanzado Uribe para perpetuarse en el poder.

La corrupción en grado superlativo, la represión, la violación de los derechos humanos, el retroceso en materia social, política y económica, la guerrilla disminuida pero no acabada, el modelo neoliberal profundizado y sus áulicos buscando sacar provecho de su fabricada popularidad, constituyen el gran legado de Uribe Vélez.

Por eso como señaló el columnista del diario El Espectador de Bogotá, Ramiro Bejarano, “bien ido el sátrapa”.


Bogotá, marzo 1 de 2010.

miércoles, 20 de enero de 2010

TOTALITARISMO



CON EL TRIUNFO ELECTORAL DE SEBASTIÁN PIÑERA EN CHILE

RESUCITA EL PINOCHETISMO

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Viva Pinochet” coreaban centenares de partidarios del presidente electo de Chile Sebastián Piñera, en sectores céntricos de Santiago cuando se conocieron los resultados electorales que le dieron el triunfo electoral el pasado 17 de enero. Es una muestra clara y contundente que con la llegada de este magnate empresario metido a político, epígono del tristemente célebre primer ministro italiano Silvio Berlusconi, resucita el pinochetismo y se entroniza nuevamente la ultraderecha retardataria en el Palacio de la Moneda.

En buena medida, ese retroceso político en Chile es responsabilidad de la Concertación que en las dos décadas que gobernó no tuvo la capacidad ni la voluntad política de cambiar el modelo tanto político como económico.

En los primeros años del retorno democrático la sombra del siniestro dictador no dejó avanzar en la apertura de mayores espacios democráticos, como el sistema binominal que condenó a los partidos minoritarios al ostracismo.

Piñera ha dejado desde ya la puerta abierta para que cómplices y seguidores de Pinochet ingresen a su gobierno para seguir profundizando el modelo neoliberal en lo económico, y los métodos represivos y oligárquicos en lo político.

El presidente electo chileno puede ser considerado el Berlusconi latinoamericano si se tiene en cuenta que a su poder económico ahora le agrega el poder político. El perfecto ícono de la globalización neoliberal, o en palabras del sociólogo norteamericano Samuel Huntington, “el hombre de Davos”, para describir a quien acude a esa ciudad de los Alpes suizos cada año a hacer ostentación pública de poder e intercambiar con empresarios o especuladores financieros como él.

Lo que cabe esperar para Chile con el ascenso de Piñera al poder es que se termine de privatizar lo que queda por entregarle a las codiciosas multinacionales que no es poco. Como dice el profesor chileno-colombiano Jorge Harritt Huenchacona Hinojosa, “no solamente se terminará por privatizar el aire sino las empresas del cobre como Codelco, herencia del gobierno socialista de Allende que genera 4.600 millones de dólares al año de utilidades, Enami y Cochilco, acabando de esta manera con el patrimonio público del país”.

Como buen neoliberal, el nuevo inquilino del Palacio de la Moneda manejará con criterio empresarial a su nación, manipulando los asuntos públicos para provecho privado, siguiendo al pie de la letra las instrucciones ideológicas y la propaganda del “libre comercio” de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), a la que acaba de adherir hace pocas semanas Chile, en ceremonia protocolaria encabezada por la propia presidente Michelle Bachelet.

A CONSOLIDAR BLOQUE DE DERECHA EN LATINOAMÉRICA

En el ámbito internacional el gran ganador de las elecciones chilenas del pasado 17 de enero es sin lugar a dudas Washington y su estrategia hegemónica en América Latina.

Luego del avance de los gobiernos progresistas y de izquierda en la región que pugnan con la Casa Blanca, Piñera viene a reforzar el club de los mandatarios conservadores y retardatarios como Álvaro Uribe en Colombia; Alan García en Perú; Roberto Martinelli en Panamá; Óscar Arias en Costa Rica; Porfirio Lobo en Honduras; y Felipe Calderón en México. Ahora, seguramente, lograrán compactarse para alinearse con Washington y torpedear los procesos de emancipación política que se vive en toda la región.

Es muy probable que los primeros viajes de Piñera los realice a Bogotá y Lima para lograr concretar líneas de acción con Uribe y García y de esta manera comenzar toda una estrategia para contrarrestar los avances integracionistas liderados por los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia y, además, boicotear procesos de consenso político como Unasur.

Comienza entonces una nueva etapa política para los chilenos. La desgastada Concertación si bien puede mostrar resultados, no fue capaz de darle el viraje socioeconómico después de la nefasta y criminal dictadura pinochetista y prefirió seguir con su estrecho modelo político y su inequitativo y concentrador esquema económico.

El retroceso en democracia y en equidad económica será muy grande durante este cuatrienio del heredero de Pinochet. Pero a la vez, será una buena oportunidad para reinventar una nueva alternativa política por parte de los partidos progresistas y de izquierda que, en forma efectiva, reivindiquen por fin la memoria de dirigentes chilenos de la talla de Salvador Allende, Marmaduque Grove y Miguel Enríquez.

sábado, 14 de noviembre de 2009

COLOMBIA


AFIRMA FRANCISCO DE ROUX, PROVINCIAL DE LOS JESUITAS EN COLOMBIA

"POLÍTICA DE SEGURIDAD DE URIBE CONSTITUYE UNA AMENAZA"


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ



"Colombia es una Nación fallida que vive una profunda crisis humanitaria y de dignidad; por eso tenemos la idea equivocada de que la dignidad nos va a venir de la protección que nos dé otra Nación, o de las armas, o de la seguridad del Estado", sostuvo en desarrollo de su charla en el marco de la Cátedra Orlando Fals Borda, el superior provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, Francisco de Roux Rengifo.


El sacerdote jesuita hizo un análisis de la realidad colombiana a partir de la dignidad humana, el conflicto armado y el modelo económico imperante. Dijo que Colombia podrá salir de su encrucijada política, ética, social e institucional si logra mejorar las condiciones de vida de su población mediante la construcción de ciudadanía, democracia, desarrollo social y profundo respeto por la dignidad humana.


En ello su mensaje fue enfático: "La dignidad se da en cada persona como valor absoluto siempre. La dignidad no depende del sistema social y no se recibe del Estado, ni de ninguna institución nacional o global, religiosa o secular. La dignidad se tiene simplemente por ser humanos y no puede ser violada por ninguna institución. La dignidad no puede hacerse crecer. La dignidad de las personas no aumenta por el crecimiento económico de un país, ni por los estudios que las personas hagan, ni por ser pobladores de una potencia internacional; ni es menor por ser poblador de un país pobre. La dignidad no puede ser desarrollada. Lo que se desarrolla son las condiciones para que cada persona pueda proteger y expresar libremente su propia dignidad, de la manera como quiere vivir este valor absoluto. Estas condiciones son los derechos económicos, sociales, culturales, medioambientales y de género convertidos en realidad, en la forma como la personas de una comunidad decidan".


De Roux culminó sus estudios como licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana en 1968. Posteriormente hizo un Magíster en Economía en la Universidad de los Andes en Bogotá. En el año 1973 inició sus estudios de Teología y fue ordenado sacerdote en 1975; trabajó en el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) de la capital colombiana en la promoción de empresas comunitarias y como investigador. Más adelante obtuvo el doctorado en Economía en la Universidad de la Sorbona de París, en 1980, y el Magíster en esa disciplina en London School of Economics, en 1981.


Tuvo un importante liderazgo y jugó papel protagónico en gestiones de reconciliación y promoción social como director del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, una zona muy conflictiva localizada en el centro oriente colombiano. Ha recibido varias condecoraciones, entre ellas, la medalla "Caballero de Honor de la Legión Francesa" otorgada por el presidente François Miterrand y el Premio Nacional de Paz en el 2001. A partir de octubre de 2008 es el Provincial de los jesuitas en Colombia.


CRISIS HUMANITARIA PROFUNDA


Dada su amplia experiencia en conciliación en una de las zonas más conflictivas de la geografía colombiana, opina que "la paz será posible si se logra el desarrollo de la gente con dignidad, mediante procesos en medio del conflicto. Hay que transformar cada conflicto en proyectos para atacar las causas estructurales del mismo con miras a hacer las transformaciones".
Su diagnóstico sobre el país es preocupante: "Colombia -dice- vive una crisis humanitaria muy profunda, hay ruptura del ser humano que termina afectando a la comunidad internacional. Al mismo tiempo, hay un problema ético por lo que se hace urgente hacer valer la dignidad humana. Esa es la razón por la cual en este país se recibe más ayuda internacional en comparación con el resto de países de América Latina".


"Es el Estado el llamado a proteger y garantizar la dignidad, por lo que es indispensable y prioritario generar las condiciones para que el pueblo pueda escoger la manera de como vivirla", agrega.


No obstante que atribuye a todos los habitantes de esta nación su cuota de responsabilidad: "Todos en Colombia somos responsables por lo que hemos hecho o por lo que hemos dejado de hacer".


MODELO ECONÓMICO DE EXPOLIACIÓN


Criticó, igualmente, el modelo económico en Colombia, al que calificó de "explotación primaria" y de expoliación de recursos naturales. En contraste, se requiere posibilitar, dijo, un modelo eficaz de desarrollo social en armonía con el medio ambiente. De esta manera, explicó, "se producirá la vida que desean los pobladores, involucrándolos a todos en el progreso de su región, creando confianza colectiva".


En ese sentido y siguiendo los preceptos constitucionales de la Carta del 91 consideró que Colombia es un país que debe desarrollarse y gobernarse por regiones para mejorar sus posibilidades de democracia y participación ciudadana, y está en mora de hacerlo.
Destacó la experiencia político-administrativa de Bogotá en donde se ha logrado avanzar en cultura y convivencia ciudadanas, pese a que es una capital atravesada por las consecuencias del conflicto interno. Por ello, aseveró, su liderazgo "debe ser el motor de la paz en el país".


LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA: UN DISCURSO DE MIEDO


Preguntado por el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET, si tras ese diagnóstico suyo, Colombia es un Estado fallido, De Roux manifestó: "Creo que es mucho más profundo, creo que estamos frente a una Nación fallida. Los colombianos no hemos logrado resolver el problema de la construcción de una nación entre los ciudadanos. La construcción de Estado es muy precario y si no lo hacemos desde lo más hondo como los principios básicos de una ética pública, siempre tendremos fragilidades en las elaboraciones constitucionales que desarrollemos y tendremos resquebrajamientos en las autoridades públicas que designemos".


Frente al controvertido tema de la entrega de bases militares colombianas a Estados Unidos, el sacerdote ignaciano manifestó que el mismo "está conectado con la dignidad nacional y plantea además la situación de hombres y mujeres que no acabamos de reconocernos los unos a los otros en nuestra grandeza, en nuestra autonomía, en nuestra soberanía, en la necesidad de confiar en que lo que vale de nosotros es la grandeza humana que compartimos y que tenemos que proteger. Tenemos la idea equivocada de que la dignidad nos va a venir de la protección que nos dé otra Nación, o de las armas o de la seguridad del Estado. No, eso es nuestro y nosotros tenemos que constituir el Estado soberano y protegerlo".


Criticó la política de "Seguridad Democrática" del presidente Uribe, a la cual calificó como "un discurso del miedo, porque busca que unos colombianos se protejan a través de las armas de otros colombianos, y eso constituye una amenaza".


Tras advertir que el presupuesto nacional para 2010 destina más recursos en armamento que en educación, dijo que ello contribuirá a profundizar "la guerra entre colombianos".

martes, 10 de noviembre de 2009

COLOMBIA


UN GOBIERNO CIPAYO Y VERGONZANTE QUE ENTREGA LA SOBERANÍA COLOMBIANA


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Colombia, para su infortunio, celebra el bicentenario de su emancipación del yugo español bajo la ocupación de tropas norteamericanas y de contratistas mercenarios, cuyo propósito es el de que este país sirva de portaviones para espiar electrónicamente y hostigar a las naciones suramericanas, torpedeando de esta manera, los procesos de integración política y de reivindicación social, así como a los gobiernos progresistas de la región. Este protervo objetivo se da gracias a la anuencia, complacencia y la complicidad de un gobierno ilegítimo y de sello ultraderechista como el de Álvaro Uribe Vélez que logró llegar a la Presidencia de Colombia gracias al apoyo de los grupos narcoparamilitares y obtuvo su reelección inmediata en 2006 a través del cohecho, comprando a congresistas para que respaldaran una malhadada reforma constitucional.

Bajo el pueril pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, la estrategia de la presencia de tropas estadounidenses en las bases colombianas es, en primer término, la de hostigar y amenazar al gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez.

Uribe Vélez busca hacer aparecer como una amenaza externa al gobierno de Chávez para explotar aún más un falso nacionalismo y consolidar su mal llamada política de “Seguridad Democrática”, en el sentido de mostrar que Colombia además de ese “enemigo” debe enfrentar otro, de carácter interno como las guerrillas de las FARC. De esta manera, logra sacar réditos políticos para jugar una nueva reelección presidencial que le permita seguir manteniendo su modelo neoliberal en lo económico, y su política en favor de las mafias del narcotráfico, el paramilitarismo y el contrabando, en lo político. Es decir solidificar el proyecto de la lupenburguesía colombiana.

En este propósito Washington es cómplice y es el que mayor ganancia saca, pues cuenta con un aliado cipayo como Uribe a quien no le importa entregar la soberanía colombiana con tal de lograr a cualquier precio sus fines protervos.

COLOMBIA, AMENAZA REGIONAL

Estados Unidos a través de las bases en Colombia va a contar con una plataforma tecnológica para realizar espionaje electrónico a los países de América del Sur, al tiempo que establecerá un puente entre Latinoamérica y África para desplegar control sobre ese continente.
La base de Palanquero en el centro de la geografía colombiana ya se identificaba en los documentos del Pentágono como un sitio ideal de su estrategia de movilidad aérea mundial para regiones de interés geopolítico, dentro del nuevo concepto de Ubicaciones de Cooperación de Seguridad que posibilita el reabastecimiento de combustible, así como sirve de punto de enlace para realizar operaciones en otras regiones del mundo.


El documento "Estrategia global en ruta" del Comando de Movilidad Aérea de la Fuerza Aérea de Estados Unido revela la verdadera intención estratégica de Washington frente a la base militar de Palanquero en Colombia: "Incluir a Suramérica en una estrategia global de rutas logra dos resultados: ayuda a la estrategia de presencia regional y asiste con el enrutamiento de la movilidad hacia África". Infortunadamente, hoy no están disponibles recursos de puente aéreo para una táctica de presencia en Suramérica (…) Recientemente, el Comando Sur de Estados Unidos se ha interesado en establecer una localización en el continente suramericano que pudiera ser usado no sólo para operaciones contra narcóticos, sino como un sitio desde el cual se puedan ejecutar operaciones de movilidad. En consecuencia, (...) el Comando Sur ha identificado a Palanquero, Colombia, como una Localización de Seguridad Cooperativa (LSC). Desde allí, es posible cubrir cerca de la mitad del continente con una aeronave C-17 sin necesidad de reabastecimiento de combustible". ¡Y ahora habrá seis bases más distribuidas en puntos claves de la geografía colombiana!

DEBILIDAD DE URIBE FRENTE A E.U.

Si bien el presidente Uribe Vélez cuenta con fortalezas y suficiente capacidad de manipulación frente a los factores de poder en el plano interno, respecto a Estados Unidos es débil dado la información y el "expediente" que tienen de él las diversas agencias gubernamentales de Washington.


El gobierno demócrata no ha facilitado la aprobación del Tratado de Libre Comercio que es fundamental para los intereses de ciertos sectores comerciales y económicos que representa el gobierno de Uribe Vélez y con la anuencia de éste para que el Pentágono a través del Comando Sur haga presencia en bases militares colombianos, la Casa de Nariño aspira a que en reciprocidad, en el corto plazo, pueda ser viabilizado ese convenio en el Congreso norteamericano, lo cual es una percepción equivocada, al decir de los analistas de Dialogo Interamericano, un centro académico con sede en Washington.

Pero, al mismo tiempo, lo que demuestra la presencia de soldados norteamericanos en dichas plataformas militares de Colombia es el fracaso de la "Seguridad Democrática", estrategia bandera de Uribe, que a lo largo de siete años no ha sido capaz de derrotar en forma definitiva a la guerrilla, no obstante que se le mintió al país cuando en 2002 la entonces ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, manifestó a los cuatro vientos que en un lapso de 16 meses las Farc estarían completamente derrotadas.

El anuncio del embajador norteamericano en Bogotá, William Brownfield, en el sentido de que en desarrollo del acuerdo bilateral de utilización de bases colombianas por parte del Comando Sur la guerrilla de las Farc serán blanco de las operaciones militares conjuntas para aniquilarlas, dan cuenta de dos cosas graves para la soberanía colombiana: una, es que Estados Unidos interviene de forma abierta en el conflicto interno colombiano; y dos, que el gobierno de Uribe requiere del contingente militar norteamericano para enfrentar a la insurgencia.

De esta manera, la administración Uribe Vélez le da argumentos a las Farc para sostener que su lucha armada además es por una causa de liberación nacional, por cuanto que la directa intervención norteamericana en el conflicto colombiano atenta contra el principio de autodeterminación de los pueblos.

PROLONGACIÓN DEL PLAN COLOMBIA

Adicionalmente, el acuerdo denominado eufemísticamente de "cooperación militar" entre Bogotá y Washington y que hace parte del programa denominado "Salto Estratégico" que no es más que una prolongación del Plan Colombia, constituye una seria amenaza para Venezuela y Ecuador, porque de entrada se sabe, así lo nieguen en forma enfática, que las bases servirán para realizar operaciones de rastreo y de espionaje satelital en la región.Con la operación de estas bases en Colombia, el gobierno de Caracas queda completamente cercado. En efecto, la supervisión y vigilancia por parte de Washington ahora será total, pues las bases norteamericanas en Aruba, Curazao y Guantánamo; la de Palmerola, en Honduras; y la Cuarta Flota que dispone de suficientes recursos para patrullar efectivamente todo el litoral venezolano, constituyen serias amenazas para la seguridad política y económica de Venezuela.


Pero no sólo Hugo Chávez está amenazado, también lo están los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa y de Bolivia, Evo Morales, quienes quedan en la mira del Washington a través de sus plataformas de alta tecnología que se instalan en Colombia por un lapso de diez años.
Esta circunstancia puede generar un conflicto de incalculables proporciones entre Bogotá y Caracas, lo cual terminará desestabilizando a la región por la desconfianza que crea la presencia norteamericana. Por eso en forma oportunista Uribe vuelve a presentar "disculpas" al gobierno de Rafael Correa con el fin de tratar de ablandar la situación diplomática con Ecuador y, de esta manera, enfrentar solo la tirante situación con Venezuela.

De todas maneras, el entreguismo de Uribe contrasta con la actitud del ultraderechista presidente de México, Felipe Calderón, quien en una postura digna señaló en forma contundente que no admitirá la presencia de militares norteamericanos en su país, porque éste es la frontera de Estados Unidos con América Latina y no puede desestabilizar la seguridad del hemisferio.


Bogotá, noviembre de 2009.

sábado, 24 de octubre de 2009


NEOLIBERALISMO DEBILITÓ EL ESTADO Y LA DIVISIÓN TRIPARTITA DEL PODER: CARLOS ARIEL SÁNCHEZ

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

La globalización neoliberal trajo como consecuencia el debilitamiento de la concepción clásica de la división tripartita del poder, proclamada en el siglo XVIII por Montesquieu. Se puede afirmar, en consecuencia, que esa teoría hizo crisis con trascendentales repercusiones en el desenvolvimiento del Estado-Nación, sostuvo en su conferencia dentro del marco de la Cátedra Orlando Fals Borda, el registrador nacional del Estado Civil de Colombia, Carlos Ariel Sánchez Torres.

El motor de la globalización, explicó, es el capitalismo global y el mundo unipolar y ello exige que los Estados sean menos fuertes. Es decir, tengan menos regulación para que los capitales financieros se puedan mover libre y fácilmente.

En ese sentido, señaló el conferencista, los fenómenos económicos y políticos producidos a raíz de la caída del muro de Berlín cambiaron la naturaleza tradicional del Estado que fue el eje de poder entre los siglos XVIII y XX.

Sánchez Torres se ha destacado por ser un investigador en Derecho Público. Abogado de la Universidad del Rosario, se especializó en Derecho Comercial en la Universidad de los Andes; obtuvo el título de Doctor en Derecho en la modalidad cum laude en la Universidad de Navarra (España); luego cursó una especialización en Derecho Público Comparado en la Universidad de Turín (Italia), y una especialización en Derechos Humanos en el Instituto de Derechos Humanos de la ESAP. Ha sido docente universitario por más de veinte años y en el ámbito público se ha desempeñado como magistrado del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, contralor de Bogotá, consejero y presidente del Consejo Nacional Electoral. También ha sido profesor invitado en las Universidades de Urbino, Italia y Alfonso X el Sabio, España, en el programa de Doctorado en Derecho para Ibero-América. Desde diciembre de 2007 se viene desempeñando como Registrador Nacional del Estado Civil.

Liberalización y reformas al Estado

En la década de los años 90 prácticamente en toda América Latina y por recomendación de lo que se conoció como el Consenso de Washington que formuló el modelo neoliberal se realizaron una serie de reformas para reformar el Estado, haciéndolo más pequeño, y se introdujeron al mismo tiempo, los principios del libre mercado.

Bajo la denominación de Reformas al Estado se viabilizaron las privatizaciones de las empresas públicas sobre todo las de servicios públicos; se eliminaron las barreras comerciales en los países so pretexto de mejorar la “productividad y la competencia”; se acabó con el control de cambios monetarios para facilitar la la circulación de los capitales financieros conocidos como “golondrina; y se introdujeron gabelas para los sectores empresariales vinculados con el capital especulativo, como por ejemplo, la precarización del derecho al trabajo, disminuyendo en forma ostensible los derechos laborales.

Sánchez Torres al analizar las consecuencias de este modelo en Colombia sostiene que si bien en la Constitución de 1991 se introdujo una importante Carta de derechos fundamentales, también se adoptaron los principios tutelares del modelo neoliberal cuya esencia es el libre mercado, con lo cual se debilitó el concepto de Estado-Nación, al disminuir sus funciones.

Sin embargo y pese a que este modelo que hizo agua en el mundo capitalista busca por todos los medios que el Estado disminuya en forma ostensible su papel regulador, en Colombia en algunos aspectos como el de los servicios públicos ha habido una inflación respecto de la expedición de normas, afirma el Registrador.

En materia de seguridad social, pensiones y salud, por ejemplo, hay una gran cantidad de leyes y decretos reglamentarios. Igual ocurre en el poder ejecutivo en el que para abocar los asuntos de servicios públicos se llenó de comisiones reguladoras: para la energía, para el agua, para el gas, la televisión, etc.

“Colombia es muy dada a que sus Presidentes expidan decretos con fuerza de ley”, señala Sánchez y recuerda el medio siglo en que vivió el país en estado de sitio, durante buena parte de la vigencia de la Constitución de 1886.

Al mismo tiempo, hizo énfasis en que estas reformas que se implementaron para adoptar el modelo de libre mercado terminaron igualmente debilitando al Congreso de la República y dando mayor capacidad de poder al ejecutivo que, por lo general, termina por cooptar a los legisladores para lograr mayor capacidad de manipulación política. Lo que algunos equivocadamente llaman “gobernabilidad”.

Y en el caso del poder judicial, señala Sánchez Torres, se ha terminado en “el gobierno de los jueces”. En Colombia, explica, los jueces gobiernan a través de las tutelas o los fallos modulados o condicionados que emite la Corte Constitucional.

“La finalidad de Montesquieu con la división tripartita de poderes era lograr el equilibrio de los mismos para evitar la corrupción y garantizar la libertad”, señala este experimentado catedrático universitario, pero ello era dable hasta bien entrado el siglo XX. Ahora, en contraste, frente a los múltiples cambios históricos esta tesis se ha hecho deleznable, precisa.

Transición constitucional

Para ampliar algunas consideraciones expuesta en su conferencia, dialogamos con el profesor Carlos Ariel Sánchez.

- ¿El fenómeno conocido como globalización ha generado un debilitamiento definitivo del concepto del Estado-Nación?

- Si hay un debilitamiento, no diría definitivo porque son ciclos históricos, pero si es mucho más débil el Estado-Nación que hace cien años. En el caso colombiano hace cien años estábamos consolidando el Estado-Nación en el gobierno de Rafael Reyes que centralizó todo el poder, ahora vemos que fuerzas externas como consecuencia de la globalización han erosionado aunque no destruido sectores importantes como la soberanía, la justicia y los temas comerciales.

- ¿Frente al colapso y el fracaso del neoliberalismo es imperativo que se genere en el mundo una propuesta sobre nuevos roles para el Estado?

- Exactamente, habrá la necesidad de que en cuestiones en que el mercado no funciona, no satisface y es un fracaso, tiene el Estado que volver a asumir un rol activo para enfrentar las situaciones en las cuales el libre mercado no responda.

- Usted ha señalado que como consecuencia de la globalización el Estado ya no es la última instancia en aspectos económicos, comerciales e inclusive judiciales. ¿Sin embargo en temas como violación de derechos humanos y jurisdicción internacional, por ejemplo, no hay ahí un avance para la humanidad?

- Sí, eso está bien. Esto lo que demuestra es que la globalización tiene tanto aspectos positivos como negativos, el hecho de que en temas como el de violación de derechos humanos no se agote el papel del Estado es muy positivo.

- ¿Hacia dónde cree usted que se puede encauzar una nueva teoría sobre los roles del Estado en el siglo XXI?

- Yo diría que se está viviendo una transición teórica de Constituciones. En América Latina, los casos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, demuestran que existe una tendencia a reivindicar el concepto de soberanía popular para construir desde ahí simple y llanamente una democracia. Estamos en medio de una tendencia a vivir en una democracia más plebiscitaria que representativa y eso tiene riesgos.

- Ante el debilitamiento de los órganos legislativos aparecen en el plano político los medios de comunicación como verdaderos factores de poder, echando mano de la manipulación para satisfacer sus intereses. ¿Ese no es un fenómeno de la globalización?

- Sí, eso está ocurriendo con los medios de comunicación, pero yo creo que la sociedad civil puede ser más influyente y más fuerte porque hay formas de comunicación que puede utilizar, que no son controlados por el Estado, como es el caso de Internet que debe ser destacado.


Bogotá, Octubre de 2009

domingo, 18 de octubre de 2009

GLOBALIZACIÓN


JORDI BORJA, URBANISTA CATALÁN EN DIÁLOGO CON CRONICÓN

“HAY QUE REPLANTEAR LOS DERECHOS CIUDADANOS PORQUE SE QUEDARON CORTOS”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

El modelo neoliberal a través del “perverso mercado financiero” encontró en las urbanizaciones un excelente negocio de inversión especulativa que generó la gran crisis capitalista al comenzar el siglo XXI y que explotó con las denominadas hipotecas basura en Estados Unidos. Por ello, se hace prioritario elaborar alternativas de modelos de desarrollo urbano distintos al de la ciudad como negocio y, simultáneamente, “reinventar los derechos ciudadanos” porque se quedaron cortos para responder a las demandas sociales, afirmó el sociólogo, urbanista y abogado catalán, Jordi Borja.

Al abrir la Cátedra Orlando Fals Borda promovida por la Administración Distrital de Bogotá, La Registraduría Nacional del Estado Civil, la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Corporación Viva la Ciudadanía, el especialista español hizo un completo análisis sobre los desafíos de la participación ciudadana y la necesidad de generar nuevas propuestas de modelos urbanos en los que haya una simetría entre las políticas públicas y los requerimientos sociales.

Borja ha alternado su trabajo de investigación y docencia con la actividad política y la consultoría. En su larga trayectoria profesional se ha desempeñado como diputado al Congreso de Cataluña, vicealcalde de Barcelona, director de la Maestría de Políticas y Proyectos Urbanos de la Universidad de esa ciudad y ha participado en la elaboración de planes estratégicos y proyectos de desarrollo urbano de varias urbes europeas y latinoamericanas. Entre los libros que ha publicado se destacan Local y Global: la gestión de las ciudades en la era de la información (Taurus Ediciones, 1997) en colaboración con Manuel Castells, y La ciudad conquistada (Alianza Editorial, 2003). Este científico social es, en resumen, uno de los urbanistas españoles más importantes y de mayor proyección a nivel mundial.

LA CIUDAD COMO ESPACIO DEMOCRÁTICO

Uno de los elementos esenciales en los procesos democráticos es la participación ciudadana, que para Borja no se debe confundir con movilización social, sino que consiste en crear un escenario que permita una simetría entre los ciudadanos que expresan sus demandas y aspiraciones y las instituciones gubernamentales encargadas del diseño y ejecución de las políticas públicas. De esta manera se logrará responder a las necesidades de las comunidades.

Y es que la ciudad es parte fundamental de la solución a la crisis de modelo económico generado por el neoliberalismo que con su desmedido propósito rentístico dejó todo al albur del mercado. “Los gobiernos locales son más eficaces en la solución de los problemas porque están más cerca de las realidades”, explica.

Para avanzar hacia ciudades más democráticas, Borja plantea la necesidad de que los sectores sociales e intelectuales radicalicen su crítica y sus actitudes de resistencia frente a lo que él denomina la “ideología del miedo” que se expresa mediante la construcción de conjuntos cerrados que atentan contra el uso de los espacios públicos.

Es un crítico de los complejos arquitectónicos ostentosos porque generan segregación y desigualdad. Aunque es consciente de lo avanzado de su planteamiento no duda en proponer que habrá necesidad de avanzar en la “municipalización del suelo urbano”, pues “¿es lícito la propiedad privada del suelo?, se pregunta. “El suelo como el agua, la energía, el aire, son bienes naturales de la humanidad que no pueden ser propiedad privada”, responde.

Ante las actuales circunstancias del capitalismo, el urbanista catalán considera indispensable para lograr mayor justicia social que las plusvalías urbanas se reviertan en un alto porcentaje a solventar las necesidades de las comunidades.

“Hacer ciudad es el respeto por la dignidad de las personas”, garantizando en forma real y efectiva sus derechos, colige.

MULTICULTURALISMO E INTEGRIDAD


Para enfatizar sobre estos tópicos el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET abordó al profesor Jordi Borja.

- Usted ha señalado que estamos en la primera fase del multiculturalismo en las ciudades. ¿Por qué?

- Históricamente ha existido el mito de que en las ciudades la gente tenía unos mismos comportamientos, compartía unas pautas culturales, por lo tanto las sociedades eran compactas, homogéneas, en las que se tenían unos mismos valores, una misma religión, eso es exagerado, pero si que es cierto que en nuestra época por efectos de la globalización y los mercados financieros se han producido unas migraciones importantes y mucho más diferenciadas, porque proceden de diversas partes del mundo. Esto no es un problema porque las ciudades siempre han sido muy integradoras y multiculturales. De otro lado, los que vivimos en la ciudad también hemos adquirido comportamientos culturales de otros lugares porque hemos viajado o por efectos de los medios audiovisuales, por eso creo que todos somos un poco multiculturales. Yo creo que ahora las ciudades son en buena medida más multiculturales que antes porque sus habitantes también lo son individualmente.

- El sociólogo alemán Ulrich Beck habló de la necesidad de “pensar globalmente y actuar localmente”. ¿Tras el fracaso total del neoliberalismo se puede seguir planteando ese presupuesto?

- Usted atribuye esa frase a Ulrich Beck, pero él la ha copiado de movimientos sociales que la utilizaron mucho antes que aparecieran en sus escritos. Sí, se puede decir ello, pero también se puede decir lo contrario. Las dos cosas valen porque cada realidad local, cada ciudad es una identidad en sí misma, tiene una especificidad y una cultura propias no solo generadas por la historia sino por el presente. Para defender la identidad local también tenemos que actuar globalmente porque en cada ámbito local recibimos los efectos de procesos globales.

- ¿O sea, podríamos hablar de un término nuevo como la “glocalización”?

- Sí, ese es un término que yo utilicé por primera vez hace unos quince años, junto con otras personas. Hay una dialéctica en torno a lo global y lo local permanente. Por eso reitero lo que manifesté anteriormente: hay que pensar tanto global como localmente.

- ¿Cuál es el desafío de la participación ciudadana hoy en día en los procesos políticos y de gobierno?

- La participación supone una relación entre unos ciudadanos que tienen derechos, demandas y reclamos, y unas políticas públicas que instituciones más o menos democráticas promueven. Entonces, la participación es el punto de encuentro cuando se generan escenarios en que coinciden unos y otros. Para esto, las políticas públicas y los derechos ciudadanos deben tener una cierta simetría para que haya efectiva respuesta. En estos momentos creo que hay que replantear las políticas públicas urbanas puesto que nos han llevado a situaciones catastróficas; y hay que replantearse los derechos de los ciudadanos porque los clásicos como los derechos civiles, políticos, sociales como el derecho al empleo, por ejemplo, no son suficientes. En una época de precarización del empleo y del trabajo, pues debe haber derecho al salario ciudadano, derecho a la formación continuada. El derecho a la vivienda cuando se crean conjuntos a kilómetros de donde hay un tejido social, una oferta cultural, ya no es suficiente. Hace falta vivir en un tejido urbano, tener accesibilidad, contar con equipamientos, movilidad, espacio público, etcétera. Por lo tanto, el desafío de la participación es el de reinventar los derechos ciudadanos y elaborar alternativas de modelos de desarrollo urbano distintos.

- ¿Es lo que usted denomina Derecho a la Ciudad?

- Exactamente, es el Derecho a la Ciudad, sobre el que hemos escrito varios autores como David Harvey, Habitat International Coalition, entre otros, y que constituye uno de los grandes temas de nuestra época.

Bogotá, octubre de 2009.