martes, 28 de octubre de 2014

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

ENTREVISTA CON LA SOCIÓLOGA ARGENTINA PAULA KLACHKO

“AMÉRICA LATINA ES HOY UN LABORATORIO DE EXPERIENCIAS ALTERNATIVAS QUE CONVIVE CON LA DESCOMPOSICIÓN DEL ESTADO CAPITALISTA”




POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


La continuidad del proceso por la obtención de mayor soberanía de los pueblos que combina interesantes elementos de anticapitalismo para enfrentar el criminal modelo neoliberal y que se viene dando en buena parte de América Latina depende de que haya la posibilidad de profundizar los cambios, se logre una mayor integración y se recree la unidad interna del campo popular, sostiene la socióloga argentina, Paula Klachko.


Esta investigadora social y docente universitaria destaca los avances que los gobiernos progresistas de la región han logrado en los procesos de nacionalización de los recursos estratégicos, en la creación de empresas estatales, en los altos índices de inversión social, en los esfuerzos por lograr una mayor integración política que rebase lo meramente comercial. Considera que la actual fase de descomposición del capitalismo es una buena oportunidad para seguir avanzando en la construcción de un modelo de Estado con elementos socialistas.


Klachko, investigadora de temas relacionados con historia y conflictividad social, participó como expositora de las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizaron a finales de septiembre pasado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.


Al término de su charla orientada a analizar la geopolítica regional, las tensiones y las alternativas en un sistema mundial multipolar, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, dialogó con ella y las siguientes fueron sus reflexiones:

    

-       Ha señalado usted en su disertación en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires que el capitalismo está en fase de descomposición pero que eso no quiere decir que se vaya a terminar o que vaya a morir en un breve lapso, y que ese proceso de descomposición puede durar mucho tiempo.  ¿En su concepto, qué elementos característicos tendría esa etapa de descomposición del capitalismo?

-       La caracterización de la fase de descomposición tiene que ver centralmente con tres grandes elementos indicadores. Por un lado, lo que planteaban los clásicos que lo vislumbraban y que actualmente lo podemos ver en su forma manifiesta que es, que las relaciones sociales, de producción, de ser motor del desarrollo de las fuerzas de producción, ahora son un freno, no porque no haya desarrollo de las fuerzas productivas sino porque este desarrollo está desquiciado, atado a la lógica del consumo antes que nada y a la tasa de ganancia a cualquier precio. Entonces, hay un desarrollo desquiciado de estas fuerzas productivas, anárquico que si tiene un potencial para resolver los problemas verdaderos, profundos de la humanidad y que todo lo contrario, los exacerba.  Eso es en un primer plano. Después en otro sentido hay una cuestión que ya estaba incluso en el Manifiesto Comunista.  Esto de tener que alimentar a sus esclavos en vez de ser alimentados por ellos.  Hay una gran parte de la población que ya no puede reproducir su vida en condiciones normales del sistema, y por otra parte, hay una tendencia  de largo plazo a la expulsión de población de los lugares sociales que ocupaban, es decir, no en el sentido de exclusión del sistema, porque todos somos parte del sistema, pero si el sentido de sobrepoblación o población sobrante desde el punto de vista del capitalismo. También al contrario de otros modos de producción antiguos habían terminado cayendo como producto de la falta de fuerza de trabajo, la falta de esclavos, de servidumbre, en este caso el capitalismo le cobra a la población sobrante que a veces está latente en algunos puestos de muy baja productividad.

-       Pero esa población “sobrante” para el capitalismo es desechable, ¿o no?


-       Sí, qué más quisieran, pero no es tan fácil desechar porque es una tendencia que aumenta, y tampoco es tan fácil deshacerse de esa parte. Para ponerlo en términos muy crudos: desecharla, aniquilarla, matarla, tampoco es tan sencillo en el marco del capitalismo que además, toma en la actualidad forma de democracia liberal, supuestamente.


-       Pero a veces el capitalismo adopta mecanismos bélicos como una guerra, como un conflicto, para poder superar sus crisis…

-       Sin duda, pero como tendencia de largo plazo no va a resolver su crisis con un conflicto bélico, además que no está planteado en el escenario la posibilidad de una tercera guerra mundial en términos de lo que fueron la primera y la segunda, lo que no significa que no haya guerras. Entonces no es tan fácil de aniquilar esta población sobrante que crece enormemente.

-       Hablemos de geopolítica. ¿Desde su óptica cree que América Latina es en este momento un observatorio, un escenario geográfico, donde se están dando pasos de anticapitalismo?

-       Sí, yo creo que sí. Teniendo de presente la realidad que de la que siempre hay que analizar y tener en cuenta no en términos ideales de lo que uno quiera, de cómo debe ser una sociedad, sino en términos de la realidad inmediata anterior y de la realidad histórica. Si en esos términos tenemos en cuenta el contexto histórico inmediatamente anterior, de las olas revolucionarias desde el 59, yo creo que en medio de una gran derrota popular en América Latina, en el mundo, la caída de la Unión Soviética que generó todo una quiebra en el ideario socialista, en el horizonte revolucionario, hoy estamos frente a un laboratorio de experiencias alternativas. Porque teniendo en cuenta eso, ese fin de la historia, el fin de la lucha de clases que fueron los noventa, supuestamente el triunfo del capitalismo sobre el globo; años en que nadie hablaba de socialismo, que era un término de unos pocos locos en las universidades, sí creo que hoy por hoy en América Latina con estas experiencias que nacen a partir de los procesos de resistencia al neoliberalismo de la década de los noventa, con cada gobierno popular, cada experiencia, toma su característica en relación a cómo fueron esos procesos. Y creo que sí, que hay una experimentación, un laboratorio de prácticas alternativas sociales, lo cual no quiere decir que hay socialismo. Hay que tener de presente que en Europa y en Estados Unidos están los verdaderos centros de poder económico y de pensamiento y que ahí además se encuentran las maquinarias que mueven los hilos de la humanidad por lo que es difícil pensar en una sociedad socialista, aun habiendo laboratorios y experiencias que dan pasos en este sentido.

-       ¿Y cómo configura las experiencias políticas de Venezuela Bolivia y Ecuador?

-       Creo que avanzan, se plantean, buscan ir hacia el poscapitalismo, se proponen salir del capitalismo y avanzar hacia una alternativa. Lo que pasa es que si bien se proponen la cuestión del socialismo no sé si lo van a ver, puede ser, de repente las oportunidades políticas se dan, como decía Atilio Boron en una charla: la Revolución cubana tampoco se planteó el socialismo sin embargo, las cosas se dieron de tal manera que hubo la coyuntura para plantearlo. Bueno, no sé. ojalá eso pase. Pero más allá de eso creo que hay elementos y teniendo en cuenta estos justamente es todo mucho más gradual. Además son procesos mediados por elecciones con esta envoltura democrática liberal, que es muy permisiva porque también se democratiza la corrupción y muchas otras cosas, no solo las cosas buenas.  Entonces, me parece que hay elementos del socialismo, elementos de antiimperialismo, de anticapitalismo, que conviven con todo lo viejo y conviven con el Estado capitalista, conviven con los monopolios capitalistas, en esa lógica yo pienso, hay un esfuerzo porque primen, porque prevalezcan los elementos socialistas, creo que son los que hay que defender a muerte.  Ojalá se profundicen, pero no hay posibilidades que se profundicen si no hay una integración mayor regional de esos proyectos, si no hay unidad interna de lo que significa la izquierda o el campo popular que sostenga, porque hay mucho rupturismo también.

-       De todas maneras hay que sobrevivir en un mundo capitalista y estos experimentos son valiosos porque están enfrentando toda la ola especulativa en lo económico y una guerra política y mediática sin cuartel, ¿no le parece?

-       Absolutamente valiosos, por eso hay que defenderlos a muerte y creo que ahí en esos propios territorios tiene que prevalecer la unidad, la autocritica cuando merece, hay que darla. Es lo más valioso que tiene la humanidad en este momento, como avance hacia otra cosa y ojalá que no quede en un testimonio y que puedan avanzar.


-       Dentro de la experiencia latinoamericana de principios de este siglo es notorio el avance en soberanía, como señalaba en su disertación…

-       Sí, en los casos de los países que estamos hablando se han dado pasos más que concretos, con toda la nacionalización de los principales recursos estratégicos en Bolivia; el petróleo y el gas en Venezuela, que garantiza la base material para el despegue de una política independiente en todos los sentidos, en el plano de lo económico o en el plano de lo cultural. En Bolivia, el rescate de lo propio, de la dignidad del pueblo en sus diferentes fracciones, el rescate del trabajador, del obrero, de su cultura; en el ámbito internacional, cuando vemos que se paran los presidentes y le dicen al imperialismo unas cuantas verdades en su rostro como lo hizo el Che Guevara en la década del 60. En ese sentido hay avances en materia de soberanía importantes, insisto como destacamentos más avanzados en estos tres países, pero también en los otros, en los llamados países moderados, como Argentina.


-       En su charla se quedó corta al referirse a un tema fundamental como es la necesidad de una nueva doctrina militar para  América Latina que sepulte la funesta doctrina de seguridad nacional. ¿Cuál es en ese sentido su enfoque?

-       Para avanzar en la consolidación de la construcción del poder popular, porque no es lo mismo, como decía Evo Morales, llegar al gobierno que tener el poder, se hace necesario además de lograr soberanía en lo económico, en lo político, en lo  internacional, en lo cultural, obtenerla en el ámbito militar.   Esta cuestión de tener una férrea defensa militar, es una fase que todavía falta consolidar. Si bien han habido avances falta una verdadera reestructuración de las fuerzas armadas.  Ni hablar en países como Argentina que todavía están manchadas de sangre, o en países como Colombia. Pero esa es una realidad aparte, porque Colombia no entra en ningún proceso de cambio como los que estamos hablando, ni siquiera un cambio moderado, ni progresista, teniendo en cuenta eso sí que es importante el proceso de paz y que hay que apoyarlo puntualmente. Volviendo a los proceso de cambio, a los procesos reformistas, incluso en Argentina, hay un cierto grado de restructuración, no son las mismas fuerzas militares, no son los mismos asesinos, sin embargo, tampoco hay una restructuración profunda en cuanto a su doctrina. En Bolivia hay un avance, hay una democratización, una inclusión de hijos de trabajadores y de movimiento campesino indígena en la estructura de las fuerzas armadas, por lo menos en el discurso de los altos mandos, un discurso antiimperialista, incluso bastante anticapitalista, pero hay que ver qué grado real. Y en Venezuela también, Chávez había incentivado permanentemente la formación de milicias obreras, de milicias de defensa de la revolución, de milicias populares en el campo, en las fábricas. Aunque en realidad no tengo en la mano estudios que hablen sobre el revelado de realidad de esos avances, cuánto se avanzó en la aplicación, en la formación de esas milicias obreras, qué rol tuvieron, si cumplieron algún papel preciso en algún enfrentamiento. Sí hubo avances en cuanto a cómo pensarlas, cómo también popularizar las fuerzas armadas y con la visión de lo que decía Chávez de la guerra popular prolongada.  Ya con la visión de que algún momento Venezuela iba a entrar en el punto de bifurcación. Como dice el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, o en términos de Gramsci, en el momento de la relación de fuerzas político-militares, porque sabemos que en algún momento cuando puede la derecha asecha cada vez más y en un momento los procesos pueden entrar perfectamente en un proceso de guerra civil, como ha ocurrido en cualquier proceso revolucionario de la historia.  Y llegado ese momento era claro que había que tener el pueblo en armas. 

-       Ha señalado usted que un palo en la rueda para la integración regional es la Alianza del el Pacífico a la que ha caracterizado como un Alca pero sin Estados Unidos…  

-       Sí, sin duda es una verdadera amenaza. El imperio es muy hábil y no va a hacer la misma embarrada dos veces. Es decir, no se va a poner el mismo disfraz dos veces, pero sí, la Alianza del Pacífico es un nuevo Alca, una nueva zona del libre comercio, reforzada con una matriz política. Es evidente que constituye un muro, incluso geográficamente, y geopolíticamente en el Pacífico.  Un muro contra la consolidación y el avance que venía presentando estos procesos reformistas con el gigante Brasil, con Argentina, Venezuela  y ahora hay que hacerle frente a este monstruo del imperialismo, que aparece potente y que es una amenaza para el avance de la integración regional.


CENTROAMÉRICA

ANÁLISIS DEL POLITÓLOGO MEXICANO NAYAR LÓPEZ CASTELLANOS

COMO REACCIÓN AL DOMINIO DE ESTADOS UNIDOS EN CENTROAMÉRICA HAN IRRUMPIDO SECTORES DE IZQUIERDA CON PROPUESTAS ALTERNATIVAS






POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Aunque no con la contundencia esperada por las múltiples circunstancias políticas e históricas adversas, en varios países de Centroamérica vienen irrumpiendo procesos de izquierda como respuesta al férreo dominio estadounidense en esa región del continente. El hecho tiene importancia, por cuanto no hay que olvidar que las naciones centroamericanas  históricamente han soportado dominio y represión por parte de sus oligarquías que tradicionalmente han estado al servicio de Washington. A partir del derrocamiento del gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954 organizado y perpetrado desde la Casa Blanca a instancias de la United Fruit Company, se han desatado varios conflictos internos que en el lapso del último medio siglo ha dejado como trágico saldo más de medio millón de muertos, una desintegración social muy fuerte y un estancamiento económico con altos niveles de desigualdad y pobreza.


Con estos antecedentes, afirma el politólogo mexicano Nayar López Castellanos, es notable el avance que en las últimas elecciones de algunos países de Centroamérica vienen teniendo los sectores de izquierda que, pese a sus limitaciones por la hegemonía neoliberal imperante, han logrado que sus propuestas alternativas no solo estén teniendo eco sino un aceptable apoyo popular en las urnas, con perspectivas a crecer.


Destaca, por ejemplo, el triunfo en segunda vuelta en el mes de marzo de este año en El Salvador del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) que sin alianzas logró un nuevo periodo presidencial con Salvador Sánchez Cerén, quien sucedió a su coideario Mauricio Funes.


Según este autorizado analista, doctor en Ciencia Política con maestría en Estudios Latinoamericanos, profesor e investigador de las Universidades Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y Nacional Autónoma de México (UNAM), autor de varios libros, quien participó en las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizó el pasado mes de septiembre en la Universidad de Buenos Aires, la experiencia de El Salvador es interesante por cuanto hay que tener en cuenta que el FMLN es un partido surgido de las entrañas del pueblo que logró en 2009 romper la hegemonía de la ultraderecha que históricamente ha gobernado esta nación.


Además, agrega López Castellanos, Sánchez Cerén se está planteando coordenadas diferentes a las tradicionales en la orientación de su gobierno, no obstante que aún es muy temprano para tener una lectura de este proceso político habida cuenta que apenas asumió en junio pasado.


Relieva igualmente el papel que tuvo la izquierda de Costa Rica que en las elecciones presidenciales y legislativas realizadas en febrero de 2014 logró superar el 17% de la votación a través de la conformación de un Frente Amplio.


De Honduras, este analista político, hace un reconocimiento especial de la resistencia popular que sigue en pie de lucha ante el fraude electoral perpetrado en los comicios presidenciales de 2013 contra Xiomara Castro del Partido Libertad y Refundación y frente al golpe de Estado contra su esposo Manuel Zelaya en junio de 2009. Este partido con el liderazgo del expresidente Zelaya viene jugando un papel decisivo en el propósito de reconquistar el poder.


LA CONTRADICCIÓN DEL SANDINISMO EN NICARAGUA


El punto de quiebre del avance de la izquierda en Centroamérica es, según López Castellanos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que con el presidente Daniel Ortega en el gobierno desde 2007 juega a un pragmatismo poco explicable.


Aunque hace parte del ALBA, el proyecto integracionista bolivariano impulsado por el presidente venezolano Hugo Chávez, Nicaragua está en la lógica neoliberal porque integra tanto el Plan Puebla-Panamá, hoy rebautizado con el nombre de Proyecto Mesoamérica (para favorecer a las transnacionales y al capital financiero especulativo a través de la ejecución de grandes obras de infraestructura), como el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, CAFTA (por sus siglas en inglés).


Por ello, afirma este investigador social mexicano, “el sandinismos no es lo que fue”, pues salta a la vista su contradicción política.


E.U. Y OLIGARQUÍAS NACIONALES CONVIRTIERON A CENTROAMÉRICA EN UNA MAQUILA






De países como Guatemala y Panamá no hay nada que decir respecto del rol que juega la izquierda en esos países que siguen gobernados por la ultraderecha, sostiene López Castellanos. La izquierda guatemalteca, explica, se encuentra evaporada electoralmente, y en el istmo luego del gobierno nacionalista de Omar Torrijos, impera el statu quo.


Lo evidente, agrega, es que Centroamérica fue  convertida por Estadios Unidos y sus aliados, los representantes de las oligarquías nacionales, en una maquila, que sirve además de equilibrio geopolítico para Washington en su patio trasero, razón por la cual el Pentágono a través del Comando Sur ha instalado varias bases militares.


Además, por esta importante zona geográfica pasa el 80% del comercio de alucinógenos hacia Estados Unidos.


MÉXICO SE CONVIRTIÓ EN EL PEÓN OBSECUENTE DE WASHINGTON


Sobre su país, México, el análisis de López Castellanos es contundente: “se convirtió en un peón totalmente obsecuente de Estados Unidos”. Hoy por hoy, explica, la nación azteca depende en un 80% del gran hegemón norteamericano; más del 30% del territorio mexicano viene siendo explotado sin ninguna consideración medioambiental por las mineras canadienses; y a su clase dirigente nucleada mayoritariamente en partidos de derecha como el PRI (actualmente en el gobierno con Enrique Peña Nieto) y el PAN no le interesa reintegrarse a América del Sur.


Se lamenta de que un sector considerado de izquierda como el Partido de la Revolución Democrática (PRD) haya terminado pactando con el cuestionado gobierno de Peña Nieto.


“El panorama de México es muy sombrío”, afirma este politólogo que no tiene que dar mayores detalles ante las nefastas noticias que día tras día se transmiten sobre esta gran nación y que asombran al mundo por tragedias como la desaparición forzada de 43 estudiantes en Iguala, en el Estado de Guerrero.



En medio de ese mar de desesperanza, dice López Castellanos, alumbra con luz propia el movimiento zapatista que es rechazado por la izquierda partidaria mexicana, y que “se ha convertido en un laboratorio de ética, de autogestión, ejemplo para la humanidad”.


SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

EL ÚLTIMO LIBRO DEL FILÓSOFO Y MILITANTE ARGENTINO NÉSTOR KOHAN


UNA LECTURA LATINOAMERICANA SOBRE EL ESPÍRITU LIBERTARIO DE SIMÓN BOLÍVAR EN EL SIGLO XXI







POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Una lectura que permite “liberar el pasado”, reivindicar la verdadera causa revolucionaria de la primera emancipación de los pueblos de Suramérica, enterrar la visión oficial de una historia manipulada e impuesta por los sectores dominantes, a través de una mirada propia sin los estereotipos eurocentristas, es lo que posibilita el último libro del filósofo, investigador social y docente universitario argentino Néstor Kohan, “Simón Bolívar y nuestra independencia. Una lectura latinoamericana” (Editorial Yulca, Buenos Aires, 2013).


Además de ser una pieza bibliográfica amena por el manejo de un estilo nada acartonado y académico como suelen ser los estudios históricos tradicionales, este nuevo libro de Kohan tiene la singularidad de derrumbar mitos respecto de la interpretación europeísta que los historiadores oficiales de las oligarquías latinoamericanas le han dado al periodo de la Independencia de los pueblos del sur.


En primer término, este investigador social, profesor de la Universidad de Buenos Aires, coordinador de la Cátedra Che Guevara, autor de varios libros, hace justicia al reivindicar el sujeto político de la primera etapa emancipatoria del siglo XIX, por cuanto sitúa el ciclo de la rebelión anticolonial “en 1780-1781 con Tupac Amaru II y se prolonga en 1791-1804 con Haití” que fue pionero en América en declarar la independencia, “hecho ‘olvidado’ por la historia oficial que no acepta que los negros de las colonias fueron la vanguardia de la libertad”.


Haití, recalca Kohan en su libro, “marcará a fuego la conciencia política de Simón Bolívar y su lucha contra la esclavitud”. Además, el general Alexandre Pétion, uno de los primeros presidentes de Haití, se convierte en apoyo fundamental de Bolívar y su causa emancipadora, a quien socorrió en 1814 facilitándole apoyo logístico, combatientes, armamento y todo tipo de recursos.


De esta manera, el autor desarrolla “una nueva mirada de la historia social y política, articulada desde abajo, desde los pueblos sometidos y clases explotadas y desde la rebeldía descolonizadora del Tercer Mundo, anclada en el marxismo latinoamericano que no se arrodilla sumisamente ante el fetiche del Progreso”.


En ese sentido, Kohan remarca en su trabajo bibliográfico el hecho relevante de que la gesta de Bolívar no fue “la de un individuo aislado sino la de todo un pueblo”, cuyas repercusiones llegan hasta nuestros días porque “el bolivarianismo se ha convertido en el siglo XXI en el emblema y en la mecha de una rebelión anticapitalista y antiimperialista continental”.


Para Estados Unidos, Bolívar no fue más que “un loco que estaba al frente de un ejército de negros y era peligrosísimo” por su mirada continental respecto del alcance de su gesta emancipadora. Además, en 1865 decretó la libertad de los esclavos, medio siglo antes que Abraham Lincoln lo hiciera en territorio estadounidense, pero el héroe mediático es él y no Bolívar.


Kohan también resalta el hecho de que la lucha emancipadora del siglo XIX combinó reivindicaciones sociales y nacionales y hace énfasis en que los ejércitos libertadores tanto de Bolívar como de José de San Martín estaban constituidos por sectores populares.


Porque esta lucha contra el yugo español tenía también motivaciones de reivindicación social fue que “las burguesías criollas dieron la espalda a los proyectos libertarios y emancipadores de Bolívar, San Martín, Mariano Moreno, Hidalgo, Morelos, Artigas y otros libertadores para construir pequeñas naciones y republiquetas con una institucionalidad, una liturgia falsamente patriotera”.


Eso explica “el abandono de San Martín y Simón Bolívar, los asesinatos de Sucre, Moreno Monteagudo y Morazán, así como el exilio forzoso de Artigas o el enjuiciamiento de Juan José Castelli (patriota argentino) expresan el desprecio y odio visceral que estos líderes populares independentistas se fueron ganando por parte de las clases dominantes vernáculas”.


No hay que olvidar que los líderes independentistas “solo pasaron a ser llamados ‘héroes’ y tener estatuas de bronce en las escuelas y plazas después de triunfar. Antes… los llamaban ‘sediciosos’, ‘infieles’, ‘jacobinos’, ‘indianos’, ‘insurgentes’, ‘impuros’, ‘indecentes’, ‘locos’, ‘subversivos’. ¿Suena conocido?”


Por ello no es gratuito que en los documentos Santa Fe IV de la CIA estadounidense se señale a Bolívar como “enemigo” de la democracia por ser un inspirador de la causa contra el imperialismo. De ahí que es obvio que la matriz y motor de inspiración de las insurgencias, las resistencias y las rebeldías en Nuestra América sea el gran caraqueño.

Otro de los mitos que derrumba Kohan es la infundada antipatía según la versión de los manipuladores de la historia oficial entre Bolívar y San Martín, cuando lo real es que ambos patriotas se profesaron mutua admiración.

En el libro, el autor cuenta la anécdota según la cual San Martín tenía en su casa tres retratos del libertador caraqueño, uno de los cuales pendía en su habitación. ¿Cómo se explica entonces tal animadversión? Al mismo tiempo el libertador argentino escribió sobre Bolívar: “puede afirmarse que sus hechos militares le han merecido, con razón, ser considerado como el hombre más extraordinario que ha producido la América del Sur”.


Por su parte, Bolívar en carta a Antonio José de Sucre en noviembre de 1824 escribió: “El genio de San Martín nos hace falta y sólo ahora comprendo porque cedió el paso para no entorpecer la libertad que con tanto sacrificio había conseguido para tres pueblos”.







EL BOLÍVAR DE MARX


Sobre el nada afortunado artículo periodístico que a finales de 1857 escribió Karl Marx contra Bolívar, Kohan señala que desafortunadamente el filósofo alemán no comprendió “su papel de primer orden en la emancipación del colonialismo español ni su proyecto de construir una gran nación latinoamericana”.


En buena medida la visión equivocada de Marx sobre Bolívar, explica Kohan, se debió a que las fuentes historiográficas que el autor de El Capital encuentra en el Museo Británico para elaborar su texto periodístico tenían una fuerte carga eurocentrista, férreamente opositora al líder independentista. Entre las fuentes testimoniales se encuentran declaraciones de soldados europeos que estuvieron luchando en los ejércitos libertadores por interés mercenario. Varios de ellos por diversos motivos mantuvieron conflictos personales con Bolívar, aunque algunos se arrepintieron y se retractaron públicamente de lo que escribieron contra el Libertador.


TERMINAR DE CONSTRUIR EL PROYECTO INCONCLUSO DE LA PATRIA GRANDE


El análisis y las reflexiones de este filósofo argentino consignadas en su imprescindible libro que contribuye a comprender el devenir histórico de Nuestra América es además una invitación a asumir el compromiso para culminar el proceso inconcluso de emancipación que lideraron en el siglo XIX patriotas y revolucionarios de la talla de Bolívar y San Martín.


“No habrá –colige Kohan- liberación nacional sin emancipación social y jamás lograremos reorganizar la nueva sociedad sobre bases no capitalistas ni mercantilistas si al mismo tiempo no logramos constituir ese proyecto inacabado de Patria Grande, rompiendo con toda sumisión y dependencia”.


En palabras del economista argentino Claudio Katz, “este libro sobre Simón Bolívar es una obra 
donde la historia está vista como  historia de la lucha de clases y nos permite abordar la historia desde el ángulo de los oprimidos. Con esta mirada, con este enfoque, con esta visión se recorre toda la historia. La independencia como una  lucha social donde vemos el poder colonial, el poder de las élites criollas y las mayorías excluidas. El libro está estructurado sobre un relato donde vamos viendo a lo largo de toda una historia los momentos de convergencia de los oprimidos con las élites y los momentos de divergencia entre estos sectores. Néstor Kohan relata muy bien la primera etapa jacobina de la independencia: Moreno, Belgrano, Monteagudo… Hace un interesante paralelo entre lo ocurrido en el Río de la Plata y la Gran Colombia y luego la segunda etapa. Aquella etapa de la independencia, la de la guerra social y colonial. Bolívar apelando a la doctrina del pueblo en armas,  el ‘contagio’ de Haití, la decisión de liberar a los esclavos, el sostén de sus luchas en los llaneros, en los montoneros, en las fuerzas plebeyas, la convergencia con San Martín, su oposición a las oligarquías sudamericanas que los traicionaron y los abandonaron”.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

ENTREVISTA CON FRANCISCO SIERRA CABALLERO, DIRECTOR DE CIESPAL

“SOLO SI LOGRAMOS EL DERECHO A LA COMUNICACIÓN PODREMOS HACER REALIZABLE LOS DEMÁS DERECHOS HUMANOS”





POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

El derecho a la comunicación no es una cuestión de libertad de expresión, no es una autonomía de línea editorial, en ese ámbito nos estamos jugando los derechos humanos. Solo si logramos el derecho a la comunicación podremos hacer realizable los demás derechos: a la educación, a la salud, a la igualdad económica, a la dignidad”, afirma Francisco Sierra Caballero, director del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) con sede en Quito, Ecuador, quien a finales del pasado mes de agosto asistió como expositor principal de la Octava Semana Internacional de la Comunicación organizada por la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto) de Bogotá, así como cumplió con otros compromisos académicos.

Para Sierra Caballero, quien acaba de asumir apenas hace tres meses la Dirección General de CIESPAL, su reto al frente de este importante centro de pensamiento es impulsar una atractiva agenda comunicacional que apueste por la integración regional y el impulso del pensamiento alternativo en esta materia.

En Latinoamérica sostiene este docente universitario español e investigador social de amplia trayectoria, “desafortunadamente no se ha avanzado en una agenda comunicacional común, supranacional, aunque ha habido algunas manifestaciones de representantes de países de Unasur en el sentido que hay que situar el tema en el ámbito de la integración regional. Si hablamos de comunicaciones, de gobernanza de Internet, de copyright, de temas que son estratégicos para el futuro como la soberanía tecnológica, el desarrollo de nuestra industria cultural, requerimos de una agenda común”, recalca.

En el ámbito regional, el director de CIESPAL resalta los ejercicios democráticos que en materia de acceso comunicacional se vienen dando en algunos países de América Latina que apuntan a abrir el debate público sobre la regulación y organización de sistemas de comunicación públicos y la definición de una estructura más equilibrada en cuanto a la propiedad de los medios.

Francisco Sierra Caballero, doctor en Ciencias de la Información y posgraduado en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en Ciencia, Tecnología y Sociedad por la UNED. Se desempeñó como profesor titular de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla, donde dirigió además el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (COMPOLÍTICAS) y la Revista para el Desarrollo Social de la Comunicación (REDES.COM). Experto en políticas de comunicación, nuevas tecnologías y participación ciudadana de la Unión Europea, ha impartido clases y conferencias como profesor invitado en prestigiosas universidades y centros de investigación de Europa y América Latina. Autor de numerosos estudios y ensayos en materia de comunicación y desarrollo, políticas de comunicación y teoría de los medios, su último trabajo bibliográfico lleva por título: “Políticas de comunicación y educación. Crítica y desarrollo de la sociedad del conocimiento” (Gedisa, Barcelona, 2006). Es director de Centros Asociados del Consejo Directivo de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS) y Secretario Internacional de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC).

El gobierno ecuatoriano del presidente Rafael Correa postuló su nombre para que fuera elegido como director de CIESPAL, centro de pensamiento de la comunicación a nivel hemisférico, por un periodo de cinco años. Desde este organismo internacional fundado por la UNESCO y la República del Ecuador en 1959, se propone generar una sinergia con los sectores sociales, las universidades, los medios de comunicación comunitarios y alternativos, entre otros, para impulsar y desarrollar una estrategia comunicacional a nivel de América Latina que tenga como espíritu la integración, democratización del derecho a la comunicación y el impulso del pensamiento crítico y emancipatorio.

GEOPOLÍTICA DE LA COMUNICACIÓN

Aprovechando su presencia en Bogotá, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net dialogó ampliamente con Sierra Caballero y estas fueron sus reflexiones:

-       Recientemente en CIESPAL se realizó un interesante conversatorio para abordar el tema de la geopolítica de la comunicación y la integración. ¿Dentro del contexto de disputa política, económica e informativa en que se debate América Latina, qué es la geopolítica de la comunicación?

-       Muchos colegas y periodistas me lo han preguntado porque parecería un oxímoron en el sentido de que la política nada tendría que ver con la comunicación. En buena medida porque hay una inercia, una tradición en comunicación muy técnica, muy profesionalista, poco política, y efectivamente en América Latina estamos asistiendo a un proceso de democratización. Lo que hay que situar es el paso de las políticas democráticas a las visiones geopolíticas: procesos de integración, reposicionamiento de la región no tanto solo por el sueño de la Patria Grande sino también porque solo de ese modo América Latina va a poder tener un proyecto propio, autónomo, de cohesión, de desarrollo, de articulación y de identidad para avanzar en los sueños emancipatorios y libertarios. Entonces la geopolítica, la economía política y el pensamiento crítico desde la comunicación es situar una visión estratégica. Ello porque desde la comunicación mercantilista no se tiende a pensar de manera estratégica los procesos, en esta caso geopolíticos, de vertebración de la región, a partir de una visión amplia de los retos que tiene por delante. Y en CIESPAL precisamente el proyecto que tenemos es situar en la agenda pública los procesos de integración regional; la agenda de comunicación en proyectos como Unasur o CELAC; porque de ello depende en buena medida el avance de los mismos, así como la emancipación y el desarrollo de América Latina. Pongamos el caso de los fondos buitre que pareciera que es una cuestión exclusivamente económica pero tiene que ver también con política: cómo están informando; quiénes se informan sobre la situación de la crisis financiera en la región en el caso argentino. Evidentemente son agencias con intereses que marcan enfoques y visiones sobre la economía argentina y la situación que viven otros países. Estamos viviendo un momento en que esa agenda geopolítica es estratégica, por eso vamos a insistir en el análisis en torno a las políticas democráticas y de integración en Unasur, haciendo estudios comparados sobre procesos regulatorios de Uruguay, Argentina, Brasil y desde luego la Ley de Comunicación ecuatoriana. Esa visión comparativa, supranacional, geopolítica, es estratégica, no es un oxímoron. Hay reflexión poca, escasa en el campo académico, y por eso este tipo de temas los vamos a impulsar desde CIESPAL porque creemos que es importante para el desarrollo y los avances democráticos que ha habido en comunicación a nivel regional.

-       No obstante el avance tecnológico en las comunicaciones, usted ha señalado que los latinoamericanos estamos desconectados. ¿Por qué?

-       Por varias razones: primero no tenemos agenda común, necesitamos políticas públicas que piensen lo supranacional, pongamos el caso de la política de telecomunicaciones para desarrollar las propias tecnologías, para garantizar la soberanía tecnológica y una gobernanza democrática de Internet. Esto no se está planteando de manera articulada o coordinada, se está haciendo de manera aislada, y también conocemos poco porque los medios y las agendas de información vienen marcadas del norte. Conocemos poco de la realidad, por ejemplo en el área andina hay poca conexión entre sus países. Necesitamos avanzar en una agenda común y en una mayor conectividad entre las universidades, en el mundo profesional, en las políticas públicas de comunicación. Aquí cabe un dicho de Néstor García Canclini: somos diferentes, es verdad; desiguales cada vez menos, decía yo, gracias a las políticas de igualdad impulsadas por los gobiernos progresistas de la región, pero estamos desconectados. Para mí esta desconexión desde CIESPAL es estratégica porque si hacemos agendas en común, conectamos a las comunidades académicas, hacemos proyectos de convergencias, sea en telecomunicaciones o en derecho a la comunicación con los movimientos populares, pongamos el caso de los medios comunitarios, estaremos en capacidad de enfrentar los retos que tiene la región en términos de desarrollo económico, de autonomía y soberanía tecnológica, para poner un ejemplo.

POR UNA PERSPECTIVA PROGRESISTA DEL DERECHO A LA COMUNICACIÓN







-       Democratizar la palabra desde CIESPAL se ha planteado usted como desafío al asumir la Dirección General de esta importante institución. ¿Empecemos por explicar que es CIESPAL, una institución que nació en 1959, y cuáles son los retos de su gestión en los próximos cinco años?

-       CIESPAL tiene una larga trayectoria, sin embargo me he encontrado con una institución que no ha ido acompañando los procesos de democratización y por esa razón nos proponemos cumplir tres objetivos: primero, acompañar las luchas de los movimientos populares y de las organizaciones sociales que reivindican el derecho a la palabra y en ese ámbito CIESPAL tiene que cumplir un papel de articulación de pensamiento, de convergencia de movimientos populares de liberación para el desarrollo de una agenda común en el nivel regional. Un segundo objetivo que es más académico pero muy importante, es que tenemos que recuperar la potencia del pensamiento latinoamericano en comunicación. Tenemos que impulsar una comunicología del Sur, un pensamiento desde el Sur para el Sur por cuanto América Latina tiene un pensamiento propio que hay que valorizar porque desafortunadamente en nuestras universidades y en sus mallas curriculares no está ese pensamiento sobre comunicación. Además de ello tenemos una gran potencia creativa y de transformación desde el punto de vista del pensamiento, todo lo cual debe estar valorizado en nuestras universidades, en la formación de periodistas, en la capacitación, en el impulso del pensamiento crítico emancipatorio que ha sido una tradición potente latinoamericana. Y el tercero y fundamental tiene que ver con la capacidad que tiene CIESPAL de articulación entre sociedad civil, organizaciones profesionales, industria cultural, poderes públicos y academia. Y en esa labor de mediación o puente vamos a trabajar intensamente para lograr una perspectiva progresista del derecho a la comunicación y las demandas de reivindicación de la palabra que pide la ciudadanía. Creo que estamos viviendo un proceso de transformación con la convergencia digital, la gente está tomando la palabra, quiere participar en la comunicación, tiene algo que decir y quizás los medios convencionales no están dando esa voz y esa sensibilidad que está demandando la ciudadanía. CIESPAL tiene la labor de articular esos procesos de convergencia para hacer posible que esta dinámica se dé y convertirlo de esta manera en un centro de pensamiento emancipador.

-       ¿Desde su óptica de docente e investigador, considera que la comunicación es política?

-       Sin duda alguna, si estamos hablando de comunicación estamos hablando de lo común, de la cívicas, estamos hablando de derechos, de ciudadanía. La comunicación es la realización de la subjetividad, de la construcción de ciudadanía, del espacio en común, de la vida en sociedad. Plantear esto no significa hacer grandes esquemas transversales y de complejidad que articulen una reflexión sobre sistemas y contextos. Pensar sistema de comunicación y contextos es justamente politizar las posibilidades de organización del sistema en su entorno. Por tanto pensar la comunicación inevitablemente desde una perspectiva crítica es pensar la política; es pensar la vida en común; y yo soy de la idea de que comunicación es construcción de comunidad, de proyectos de vida común.

LOS MONOPOLIOS MEDIÁTICOS COMO ACTORES POLÍTICOS






-       Si la comunicación es política, deontológicamente hablando ¿hasta dónde es legítimo y ético que canales de televisión como NT24 cuya sede está en Colombia, se haya convertido en la Fox News latinoamericana para desprestigiar y atentar contra los gobiernos progresistas de la región? Y también, ¿hasta dónde es legítimo que un gremio conservador como Andiarios que asocia a todos los periódicos colombianos, que no sobra decirlo, son de propiedad del establecimiento, haya asumido una posición netamente política para desestabilizar al gobierno del presidente Nicolás Maduro a través de su muy publicitada campaña “Todos somos Venezuela” enviando papel a los diarios de corte fascista en ese país?

-       Lo que es legítimo como libertad de expresión es que estos medios de comunicación sean opositores y planteen una crítica permanente a los gobiernos. Lo que no es legítimo es presentar su punto de vista o cualquier otro como ataques a la libertad de expresión. Todos sabemos por ejemplo que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ocultó, reivindicó y defendió la posición de medios como Mercurio en Chile y de otros periódicos de la región que fueron cómplices de la violación sistemática de los derechos humanos en situaciones como la de la Operación Cóndor, y por tanto cuando habla de libertad de expresión hay que plantear cuestiones sustantivas: su acción no es independiente, son emisores con una posición política, legítima, la pueden tener contra un gobierno, pero dese luego lo que no pueden hacer y ahí entramos en el tema de los límites, es, como ha sucedido en Venezuela, organizar golpes de Estado o incitar a la sedición y a la contrarrevolución en procesos de transformación histórica, y ello desde luego no tiene nada que ver con la libertad de expresión. Y esto está documentado, se pueden comprobar los nexos entre estos medios y la SIP con los procedimientos de sabotaje. Esa posición ya no es legítima. Es legítimo tener una posición editorial contraria al gobierno, pero no lo es coordinar otras formas de organización con la USAID, la agencia estadounidense de “cooperación”. A mí lo que me llama la atención es que justamente los que más hablan de libertad de expresión no toleran otras líneas editoriales. Es decir, no aceptan que haya medios públicos en la región, no soportan que otros actores denuncien ciertas prácticas periodísticas que podríamos llamar contrarias al derecho de la información, por lo que tenemos que ir haciendo un poco de pedagogía. Quienes tanto hablan de libertad de expresión son los primeros liberticidas de ella, porque la libertad de expresión consiste en mantener una autonomía de opinión, contraria si quieren al gobierno, pero dese luego respetando el derecho y los derechos humanos. Hemos vivido capítulos recientes como en Ecuador en el que un medio de comunicación se atreve, aprovechando la difusión de canales de televisión en este caso de Colombia, a argumentar que su cierre es debido a una acción de acoso del gobierno. Quien quiera analizar objetivamente los hechos puede constatar que está también objetivamente demostrado que el cierre se debe a otras razones. Yo he tenido recientemente debates en Ecuador sobre la constitucionalidad de convertir la comunicación en servicio público esencial y he escuchado opiniones de representantes de periodistas en contra de esta posición que para rebatirla sostienen que dicha conversión es propio del régimen de Mussolini o del de Franco. Esto significaría entonces que Inglaterra, Alemania, España, Portugal, los países nórdicos que tienen las conquistas más avanzadas en derechos profesionales y en el derecho a la libertad de expresión, son regímenes fascistas, y yo no lo sabía hasta la fecha. Lo que no se puede decir son barbaridades en los medios de comunicación y hacer campañas que son contrarias a la verdad, igual que en España un presidente del gobierno se permite decir que los haberes han aumentado cuando los datos estadísticos demuestran lo contrario, amparándose en la libertad de expresión. Eso es mentir, difamar u orquestar golpes de Estado y esto no lo ampara la libertad de expresión, diga quien lo diga, por tanto hay que situar las cosas en sus debidos términos.

-       Las agendas comunicacionales de los monopolios mediáticos vienen impuestas desde el norte. Sin embargo se vienen haciendo esfuerzos por trazar agendas desde el sur. ¿Cuál es su visión? ¿Se está avanzando en ello?

-       Creo que muy lentamente. Hay grandes avances en el marco del Estado-Nación. Los procesos regulatorios que ha habido en Argentina, Ecuador, en Bolivia, entre otros, han sido muy positivos pero necesitamos avanzar desde una perspectiva supranacional por el tema de la convergencia digital. El único episodio pero muy puntual de cooperación ha sido la TDT, la Televisión Digital Terrestre con la adopción de la norma nipo-brasileña, que va a permitir un desarrollo de la industria audiovisual propia, con el caso excepcional de Colombia. Desafortunadamente no se ha avanzado en una agenda común, supranacional, aunque ha habido algunas manifestaciones de representantes de países de Unasur en el sentido que hay que situar el tema en el ámbito de la integración regional. Si hablamos de comunicaciones, de gobernanza de Internet, de copyright, de temas que son estratégicos para el futuro como la soberanía tecnológica, el desarrollo de nuestra industria cultural, requerimos de una agenda común. Cierto es que hay voluntad, hay sensibilidad y conciencia de que eso es importante pero creo que hay que avanzar de manera mucho más rápida porque los procesos que se están dando en industrias estratégicas como las telecomunicaciones afectan el desarrollo y la autonomía de los países.

EL PENSAMIENTO EN AMÉRICA LATINA HA SIDO COOPTADO




-       Otra de las limitantes es que la academia en América Latina esta aprisionada y cooptada por el pensamiento del norte y por lo tanto aislada de la realidad de la región. También allí es prioritario lograr revertir la situación…

-       Eso está escrito en documentos del Pentágono, en los denominados Documentos de Santa Fe I y II, en los objetivos estratégicos de Estados Unidos respecto de la región. Los años 80 y 90, las décadas neoliberales tenían varios objetivos, uno de ellos es el pensamiento: la universidad, la academia, procesos de cooptación, cambio de agendas de investigación, despolitización del trabajo intelectual de los académicos. Cuando hago una crítica y autocrítica señalo que históricamente los estudios de comunicación han pensado poco estratégica y políticamente. Y si hubo una época dorada de los años 70 de crítica, de pensamiento emancipador, los años 80 y 90 no han pasado en balde en la universidad. Hoy me encuentro que hay procesos de políticas públicas avanzadas en varios países de la región que no están acompañados de las agendas de investigación de los académicos. Hay que investigar cuestiones prioritarias: industria cultural, economía política, derechos humanos, derecho a la comunicación, pensamiento estratégico de integración regional, y no se está haciendo, creo que en general, hay excepciones claro está, que la academia no está a la altura de los tiempos en la formulación de políticas avanzadas por lo que considero que la universidad tiene la obligación moral con la ciudadanía, con sus países, con los pueblos latinoamericanos, con este proyecto de integración y de avance de la región, de estar acompañando estos procesos.


-       Volviendo al ámbito de las comunicaciones y desde un punto de vista académico, se podría señalar que el Informe McBride impulsado por la Unesco en 1980 (cuyo título "Voces múltiples, un solo mundo”, redactado por una comisión presidida por el Premio Nobel de Paz irlandés Seán MacBride), para analizar el desequilibrio en el mundo en los ámbitos tecnológicos y de la información quedó en los anaqueles teniendo aún tanta vigencia ¿Ese importante diagnóstico comunicacional a nivel mundial quedó en nada?


-       Fue boicoteado por los Estados Unidos, quedó en nada, quedó como papel mojado, en proyectos técnicos de capacitación, pero existe el espíritu McBride.  La voluntad en CIESPAL y en los espacios críticos y de articulación de pensamiento emancipatorio es justamente revivir en política práctica, concreta a nivel nacional y regional, una agenda en común y si alguien en el mundo puede liderar esta transformación de las industrias culturales y de comunicación es América Latina porque fue la que abanderó las políticas públicas en la UNESCO, precisamente Luis Ramiro Beltrán (periodista y comunicólogo boliviano), a quien este 23 de septiembre le hacemos un homenaje por lo que significó, cómo convocó al pensamiento crítico latinoamericano y de otras regiones para discutir en la década de los 70 lo que fueron los antecedentes del Informe MacBride: una alternativa de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación. Ese espíritu MacBride hay que recobrarlo y hay que hacerlo desde la academia, desde los movimientos populares, desde las necesidades de los pueblos latinoamericanos y de otros pueblos para hacer alianzas y plantear este reto. Por eso desde CIESPAL nos proponemos discutir el tema de gobernanza de Internet. Queremos la democratización, no puede seguir siendo Estados Unidos el que controle. Y ya no se trata de una batalla de Estados Unidos y la Unión Europea, queremos que haya procesos y gobiernos multilaterales y en esa agenda y en ese espíritu MacBride hemos de avanzar, retomar el legado de ese documento que si hoy hiciéramos el diagnóstico sería mucho más grave de lo que hicieron Juan Somavía,  Hubert Beuve-Mary, Gabriel García Márquez, entre otros, que participaron en la elaboración del Informe. El diagnóstico fue terrible, bueno, la situación hoy en día es muchísimo peor que en 1980, razón por la cual hay razones de sobra para ese enfoque político, democrático, de avance, retomando un poco las palabras y enseñanzas del maestro Luis Ramiro Beltrán: necesitamos repensar, articular, revivir ese espíritu MacBride, claro en otro contexto, mucho más complejo, más grave hoy en día desde el punto de vista de concentración del poder de información como se ha descubierto con WikiLeaks y con Edward Snowden.

NECESIDAD DE ARTICULAR REDES Y ALIANZAS SOCIALES







-       Usted ha señalado la importancia de aprender de los lenguajes de los vínculos. ¿En qué consiste?


-       Justamente es un pensamiento muy gramsciano, del concepto de hegemonía, de articular alianzas, bloques históricos, procesos de empoderamiento, coordinación, convergencia. Si CIESPAL tiene una razón de ser como organismo internacional, como centro de pensamiento, es su capacidad de articular redes, por lo que estamos trabajando con actores comunitarios para hacer real un concepto de comunicación para el Buen Vivir capaz de crear procesos contrahegemónicos ante esta situación en la que nos jugamos todo. Yo siempre digo que el derecho a la comunicación no es una cuestión de libertad de expresión, no es una autonomía de línea editorial, en ese ámbito nos estamos jugando los derechos humanos. Solo si logramos el derecho a la comunicación podremos hacer realizable los demás derechos: a la educación, a la salud, a la igualdad económica, a la dignidad. Pongamos el ejemplo de las finanzas y la información, sobre lo cual vamos a convocar un evento para analizar el tema en profundidad. Cuando estamos debatiendo la cobertura sobre los fondos buitre pareciera que hay un mal manejo del gobierno y la agenda viene marcada por cuatro fuentes básicas de información económica internacional: Reuters; Bloomberg del antiguo alcalde de Nueva York, que son virtuales monopolios; Wall Street Journal y Financial Times. Si uno ve la conexión del señor Rupert Murdoch y sus empresas se constata que el 99% de la información financiera internacional está concentrada en el muro de Wall Street. Y evidentemente si quieren destruir una economía como la de España, como la de Grecia o como la de Argentina perfectamente lo pueden hacer. Entonces es una cuestión que tiene que ver con el derecho a la comunicación, a la información pública. Si no acometemos esa lucha y la democratizamos el derecho económico de la autonomía y soberanía de la política financiera de la Argentina o de otro país no se podrá hacer real, o se corre el riesgo de que puedan especular contra una moneda local de cualquier nación. Por ello el derecho a la comunicación y a la información es central para garantizar los derechos humanos, razón por la cual no podemos abstraernos desde CIESPAL de ese reto y de ese deber moral.

POSCONFLICTO EN COLOMBIA NO SOLO DEBE REHABILITAR VÍCTIMAS SINO TAMBIÉN DEMOCRATIZAR DERECHO A LA COMUNICACIÓN


-       En su visita a Bogotá tuvo la oportunidad de hablar con funcionarios del Ministerio de Cultura de Colombia sobre su visión en torno de las experiencias de países vecinos en la aplicación de leyes regulatorias de Comunicación. Si bien es cierto que hablar en este país de la posibilidad de una Ley de Comunicación constituye un pecado de lesa patria y quien lo haga no lo bajan de “castro-chavista” (risas), habida cuenta que los medios están más concentrados que en la Argentina con el Grupo Clarín, ¿cuál es la percepción que le dejó la reunión con funcionarios del gobierno neoliberal de Juan Manuel Santos?


-       Yo soy de la idea de que Colombia sí o sí va a cambiar. El escenario de posconflicto va a implicar otro espacio público, otra realidad. Es verdad probablemente que las empresas dominantes en el sector y que los profesionales de la información no estén en general a la altura de los cambios pero la sociedad colombiana va a liderar un cambio, va  a transformarse. En ese escenario mi percepción es que respecto de muchos derechos, entre los cuales incluyo el derecho a la comunicación, va a haber necesariamente cambios. En ese sentido, me alegra saber que existen muchas expectativas aunque me resulta curioso e interesante ver cómo ha sido el proceso de la política pública en Colombia en esta materia. Empezando por la TDT, en la que el país se ha salido de la norma nipon-brasileña, lo cual le va a perjudicar pues ya lo están viendo los propios sectores interesados que cuando tengan que exportar telenovelas o productos audiovisuales el costo se va a incrementar notablemente en razón a que los otros países tienen otras norma estándar, lo que va a exigir adaptar. En ese escenario lógicamente uno a priori pensaría que no hay condiciones, pero yo soy de la idea de que en Colombia estamos asistiendo a un proceso de transición interesante. Previsiblemente habrá un proceso de democratización y gobiernos de progreso a medio plazo y en esos escenarios abrir el diálogo a los actores desde el Ministerio de Cultura es vital. Y lo que he percibido desde la Dirección General de Política de Comunicación de ese Ministerio es que hay voluntad de escuchar a los actores como primer paso para democratizar la palabra. Por mi parte les he manifestado que tienen todo el respaldo de CIESPAL para acompañar ese proceso de democratización. He percibido también expectativas en sectores de la academia colombiana, del sector de la comunicación, que están un poco recelosos y reacios a debatir o a ilusionarse con un proceso de democratización. Por lo tanto en este escenario yo no hablaría tanto de impulsar una ley que en un marco político de estructura y de teoría del Estado no se dan las condiciones en Colombia, pero en una etapa de transición, dialogar, abrir espacio y foros ciudadanos con los diferentes agentes culturales, movimientos sociales, medios comunitarios y diferentes sectores, construir en los territorios las demandas de acceso y democratización de la palabra puede ser muy positivo y además puede contribuir a esa nueva construcción de dominio público, de espacio público, de democracia deliberativa y de democracia participativa. Puede ser un aporte importante para el proceso de paz, pero sobre todo para una nueva Colombia. Yo estoy ilusionado de que pueda haber ese proceso, intuyo que se va a dar en el momento en que se abra el espacio público. También hay que señalar que el conflicto no puede ser justificante de acusación para que se digan barbaridades como he visto en los medios sobre el actual Presidente de Colombia a quien algunos sectores lo califican como “castro-chavista”, y no entiendo cómo esos mismos medios puedan plantear este tipo de temas en la agenda porque no es serio y no pueden seguir el camino de Rupert Murdoch, quien ha sido denunciado en Inglaterra por malas prácticas, por corrupción, por espiar. Creo que ese modelo de malas prácticas periodísticas no son adecuadas. Por eso es tan necesario generar un proceso de abrir la palabra, ciudadanizar los medios, de hablar de ciudadanía cultural, de ciudadanía mediática, de plantear en la agenda la necesidad del derecho a la palabra de los medios comunitarios. Porque Colombia tiene una rica tradición, la más innovadora en toda América Latina y en todo el mundo en medios comunitarios, en comunicación para la paz, en mediación intercultural, esto hay que ponerlo en valor y ya no tanto como resistencia al conflicto sino como propuesta de política de gobierno y CIESPAL va a estar ahí respaldando, auspiciando e impulsando. Quizás los medios no tengan una receptividad tan positiva a ese diálogo pero desde luego harían un flaco favor al país y a su propia legitimidad como empresas y como profesionales de la información ir en contra de un proceso democrático deliberativo sobre cuál es la agenda, y aquí hay experiencias magníficas de medios públicos y comunitarios de ciudadanizar el derecho a la palabra y a la comunicación. Todo esto debe estar formando parte de una política de Estado justamente si queremos que en el nuevo contexto de posconflicto haya ciudadanos a los que se les garantice su dignidad, sus derechos, su palabra, su voz, su memoria, y que por lo tanto tengan espacios de interlocución y de diálogo con el Estado para construir el modelo de país que se quiere. El problema de la comunicación en Colombia no es solo del gobierno sino también de sectores que por décadas de neoliberalismo han dispersado, privatizado, ocluido cualquier espacio común de encuentro. Que no sea entonces una política de Estado o de gobierno la regulación en materia comunicacional sino de proceso constituyente, de articulación, de modelo de comunicación deseable para crear ciudadanos que tengan la posibilidad de ejercer su derecho a la cultura, porque el posconflicto no solo debe rehabilitar a las víctimas sino también hacer posible el reconocimiento del ciudadano en el espacio público, en la platea mediática, y eso los profesionales y los medios lo deben entender, si no van a sufrir la desconexión o afrontar una crisis irreversible de legitimidad y credibilidad.