domingo, 5 de julio de 2020

NEOLIBERALISMO


LAS EXPECTATIVAS DE AMÉRICA LATINA FRENTE A LA AGENDA POST-PANDÉMICA DEL EXPOLIADOR Y DESVERGONZADO CAPITAL FINANCIERO INTERNACIONAL




POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ /

Nuevamente América Latina queda a la expectativa de la última movida del expoliador y cínico capital financiero internacional, cuya camarilla  nucleada en el poderoso Foro Económico Mundial (World Economic Forum) que cada año, en la última semana de enero, se reúne en la localidad suiza de Davos, en el sentido de que, ante la pandemia del Covid-19, ha determinado presentar en 2021 una agenda que busca salvaguardar el fracasado sistema capitalista, cuyos operadores mundiales son directamente responsables tanto de la crisis socioeconómica, climática como sanitaria por la que atraviesa actualmente el planeta. 

Secundado por del depredador Fondo Monetario Internacional (FMI) y de organismos rapaces que congregan gánsteres económicos como el Club Bilderberg y la Fundación Rockefeller, el Foro Económico Mundial (FEM) quiere reinventar el horizonte del capitalismo para, a través de una nueva agenda de acciones, continuar asaltando a la humanidad, como lo ha venido haciendo a través de los “Big Money” (léase bancos, fondos de pensiones, entidades financieras e inversoras de alcance global), con la complicidad de los Estados que en su gran mayoría han adoptado el modelo neoliberal.

Frente a la propuesta de agenda de los buitres financieros, América Latina no puede quedar a merced de lo que terminen imponiendo estos despojadores planetarios, por lo que se hace prioritario y urgente que los sectores denominados progresistas, o de izquierda, los movimientos sociales y los gobiernos que en la región le apuesten a un nuevo horizonte una vez superada la crisis generada por la emergencia sanitaria, comiencen a debatir una serie de temas que permitan anteponerlos a las pretensiones de nuevo despojo de los globalistas neoliberales que han malgobernado el mundo, llevándolo a una crisis civilizatoria.

El coronavirus está permitiendo clarificar los debates y esclarecer las pugnas que estaban planteadas veladamente. Queda, sin embargo, sacar las conclusiones adecuadas y aprovechar el contexto para actuar rápidamente. El reto para las fuerzas progresistas de la región es hacer una lectura pertinente de las tendencias en desarrollo.


Expectativas para Latinoamérica

Varios analistas coinciden en que la pandemia es una oportunidad para transitar hacia un mundo algo más justo recuperando las funciones del Estado, cercenadas por un modelo económico criminal como el neoliberal que ha condenado a la mayoría de la humanidad a la miseria, la depredación ambiental, ahondando las inequidades sociales, convirtiendo la vida humana en una vil mercancía en beneficio de unos pocos.

En lo que concierne a América Latina, amplio sectores aspiran a que luego de los rigores de la pandemia, los países del hemisferio tengan la posibilidad de entrar por la senda del Estado de Bienestar en términos de acción y de consenso social y político. La realidad, en contraste, de ninguna manera es halagüeña frente a tan legítima aspiración, por cuanto lo que demuestra la crisis vírica es que mientras buena parte de la economía mundial se hunde, los gigantes de la economía digital se expanden aceleradamente con dos tendencias muy firmes: ganancias extraordinarias de corto plazo y concentración monopólica. Además, se consolida el desarrollo de un capitalismo de vigilancia. Ello deja en evidencia la existencia y profundización de un campo de tensión entre la dinámica técnica-económica y las ingentes necesidades, así como las dificultades por lograr el desarrollo social.

Una nueva agenda para afianzar el despojo y el control global

En medio de la emergencia planetaria, el Foro de Davos a través de dos de sus más representativos e inescrupulosos voceros como el príncipe Carlos de Gales y el empresario alemán, integrante del Club Bilderberg, Klaus Schwab, fundador de esa cofradía de la especulación y la usura que se reúne en la mencionada ciudad helvética anualmente, anunciaron la realización de una ‘cumbre gemela’ en la que se presentará la nueva agenda de lélitegobernante y financiera, bautizada con el nombre de El gran reinicio.

Para estos delincuentes financieros de cuello blanco se trata de reiniciar o ‘resetear” el mundo, como cuando se paraliza un computador, de ahí la alegoría, una vez las naciones superen la crisis sanitaria. De esta manera, buscan pasar a la ofensiva y sentar las bases de lo que será el mundo post-pandémico para continuar sus actividades de pillaje, ampliamente conocidas y así perpetuar el despojo y el control global.



En un lenguaje edulcorado, Schwab escribió un artículo periodístico publicado en el portal web del FEM el pasado 3 de junio que tituló Ahora es el momento de un "gran reinicio", en el que de manera ladina plantea la necesidad de invertir la lógica neoliberal retornando al fortalecimiento de los Estados, a la regulación fuerte de los mercados y a la aplicación de un sistema tributario en virtud del cual los potentados contribuyan más para equilibrar las obscenas desigualdades sociales en el mundo.
Aunque el FEM viene repitiendo demagógicamente que su propósito es impulsar la equidad y el progreso de la humanidad, construyendo los fundamentos del sistema económico y social para un futuro más justo, sustentable y resiliente", en esta oportunidad su narrativa la quiere disfrazar con un lenguaje ciber-fármaco-ambientalista, aludiendo a su muy controvertida "Cuarta Revolución Industrial". Dentro de ese contexto, estos aprovechadores económicos se enfocan también a promover el debate sobre la crisis climática, aunque siguen hablando de “catástrofes naturales” para evitar referirse a los efectos depredadores de un sistema como el capitalista, para lo cual buscan escarbar cómo sería una economía “descarbonizada”.

Necesidad de una contra-agenda de los países víctimas del neoliberalismo


Ante la agenda farmacológica, cibernética y financierista del Foro de Davos que hay que analizar cuidadosamente entre líneas y develar sus calculadas intenciones, es preciso que el mundo marginado y en vías de desarrollo genere una contra-agenda. Ojalá se pudiera reeditar una especie de Foro Social Mundial, con el suficiente peso específico intelectual para darle una respuesta por parte de los pueblos víctimas del neoliberalismo a estos gánsteres financieros. Se trata, en consecuencia, como ya lo han señalado algunos analistas del campo progresista, de formular una propuesta en que si bien se planteé la necesidad de devolverle los fueros al Estado, revirtiendo el mal llamado libre comercio, acabando con las privatizaciones de los bienes comunes y estructurando un sistema tributario equitativo, también se aborden asuntos de gran trascendencia, entre otros como la condonación de la deuda externa, el tratamiento a las migraciones, la utilización de la inteligencia artificial, el acceso democrático a la información, la cibervigilancia global y la garantía a la soberanía alimentaria de los pueblos y a una Renta Básica Universal para todo ciudadano.

El reto, entonces, es que los pueblos, ojalá desde América Latina, se preparen y asuman el debate que han planteado los expoliadores económicos y timadores financieros para que no continúen tomando por asalto y estafando a la humanidad.












































miércoles, 8 de abril de 2020

CRÓNICAS DEL PODER

ARREBATOS DE PODER, CARTOGRAFÍA Y SU INCIDENCIA EN BOGOTÁ


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ /
Caso singular en la intrincada historia de Colombia es la de quien como militar, político, diplomático y gobernante logró poner en práctica la concepción del destacado estratega prusiano en asuntos castrenses del siglo XIX, Carl von Clausewitz, según la cual, “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, y al mismo tiempo conjugarla también de manera contraria. Es decir, como la invirtió el filósofo francés Michel Foucault, al señalar que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”. Sin duda, esa habilidad la ejerció el general caucano Tomás Cipriano de Mosquera(1798-1878), el dirigente colombiano más importante de la centuria decimonónica, después del precursor Antonio Nariño.
Hombre aguerrido, audaz, perseverante, enérgico y de acción, fue protagonista del devenir político de la naciente nación que en principio se llamó República de la Nueva Granada, hasta el punto que desempeñó por cuatro veces el cargo de Presidente.
Su dilatada carrera militar que la comenzó a la temprana edad de 14 años bajo el mando de Antonio Nariño en las filas patriotas, y su gran perspicacia que lo llevó a que el libertador Simón Bolívar lo hiciera su edecán, le permitieron solidificar su talante de guerrero que posteriormente supo conjugar con su visión política y su rol de estadista.
Sus múltiples batallas en el campo militar y las diversas faenas por la disputa del poder que lo llevó a liderar la única revolución triunfante en Colombia en 1861, no fueron óbice para que cultivara de manera autodidacta disciplinas como la geografía, la etnografía, la cartografía, las matemáticas y la historia, las cuales fueron clave en su visión de gobernante, habida cuenta que le permitieron enrutar al país en la modernización.
Personaje determinante en el proceso de consolidación de Colombia, como República, se jactaba de sus ancestros y de su selecto grupo familiar que hacía parte del entorno gobernante del país de entonces. Comentaba que su apellido tenía por origen que uno de sus antepasados, combatiendo contra los moros al lado de Fernando V, el Católico, recibió una profunda herida en el cuello; sin hacer caso a ello siguió en campaña, y como viera el rey que su llaga estaba cubierta de moscas, le dijo: “el lanzazo de tu cuello no parece ya una herida, sino una mosquera”. (1) En adelante, el guerrero ya no tuvo otro nombre.
Punto de arranque de la modernización del país
El legado de gobierno de Mosquera durante sus cuatro gestiones presidenciales constituye el punto de arranque para la modernización colombiana a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Sobre todo su primera administración entre 1845 y 1849 se puede calificar de brillante: restablece la navegación por el río Magdalena; reabre el canal del Dique; realiza la reforma monetaria que unificó los instrumentos de cambio; implanta el sistema métrico decimal; inicia la construcción del ferrocarril de Panamá y del Capitolio Nacional; estimula el ahorro y la educación; efectuó el primer censo nacional y modernizó el sistema tributario.
Codazzi, eficiente aliado en eproceso de construcción de identidad nacional
Es también durante su primer gobierno que prioriza la necesidad de describir cartográficamente al país, precisando las características del territorio, habida cuenta que concebía que a partir de un elemento tan determinante como la descripción geográfica integral, física y etnográfica, se avanzaba sustancialmente en la construcción de identidad nacional en una naciente república. Para tal propósito creó por ley la denominada Comisión Corográfica y llamó para que la organizara y proyectara su trabajo al ingeniero y militar italiano Agustín Codazzi, cuya obra ha sido considerada al nivel de la del científico alemán Alexander von Humboldt.
Codazzi fue un aliado clave de Mosquera en este empeño, por cuanto que desde dicha Comisión llevó a cabo el levantamiento del plano cartográfico de la República y de sus provincias.
Este ingeniero militar italiano, nacido en Lugo en julio de 1793, que había participado en las guerras napoleónicas, experto en Geografía, Cartografía y Ciencias Naturales, llegó por primera vez a Bogotá en enero de 1849, procedente de Venezuela, gracias a la invitación que le cursara Mosquera para que liderara la Comisión Corográfica. Venía de levantar los planos del litoral venezolano y realizar un mapa del entonces departamento de Zulia.
La labor investigativa realizada por Codazzi fue determinante para la proyección de la obra de gobierno de Mosquera, ya que desde su óptica de estadista, tuvo como prioridad avanzar de manera sustancial en el estudio de las características que conforman la realidad física y humana del territorio nacional. Determinar sus componentes, diversidad, estructura geológica, climas, paisajes, regiones, era de suma importancia para representar y visualizar el territorio del país como conjunto con el fin de proyectar no solo políticas públicas de desarrollo sino consolidar el proceso de construcción de identidad nacional. Es así como la representación de espacio físico del país constituye uno de los acontecimientos importantes en el ámbito de la cartografía granadina de mediados del siglo XIX. Entre 1847 y 1865 se elaboraron al menos 6 mapas del conjunto del país, centrados en la geografía física y en la división política, entre ellos la denominada Carta de la república de la Nueva Granada conforme a su última división política (1852), realizada a instancias de Mosquera.
Cimentando los primeros pasos para la ingeniería colombiana
Durante su segundo gobierno, Mosquera funda en 1861 el Colegio Militar y la Escuela Politécnica que serán la base para proyectar posteriormente la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia. En este propósito científico y académico el estadista caucano también vinculó a Codazzi.
Así como la Revolución Francesa fue la partera de la famosa École Polytechnique en 1794, los incipientes pasos de la ingeniería colombiana tuvieron como contexto un ciclo revolucionario inusitado. A su nacimiento asistieron el derrumbe de la Confederación Granadina y su secuela la guerra de 1860-61; la presidencia de facto de Mosquera; la convocatoria de la Convención Nacional Radical de Rionegro que expedirá la Constitución de 1863; y el golpe de Estado en 1867 al gran General (título que creó el Congreso para Mosquera en 1864).
Del mismo modo que Napoleón procuró que sus ingenieros politécnicos organizasen la infraestructura del imperio francés en expansión, a la vez que administrasen los nuevos recursos coloniales, Mosquera, al establecer el Colegio Militar y la Escuela Politécnica, buscó que sus egresados fueran administradores eficientes de la guerra y organizadores estratégicos de la paz. Dentro de su cuerpo de profesores sobresalía la figura científica del ingeniero y militar italiano que había dejado huella por su labor investigativa en la Comisión Corográfica.
Bajo la dirección de Codazzi, quien fungía como inspector del Colegio Militar, sus alumnos levantaron el primer plano topográfico de Bogotá y sus alrededores.
El sucesor de Mosquera en el Gobierno, José Hilario López, continuó la iniciativa geo-cartográfica del General caucano, y encomendó a Codazzi seguir desarrollándola mediante la elaboración de dos textos explicativos: la geografía física y la geografía política, así como un mapa general de la Nueva Granada. (2)
La relación personal de Codazzi y Mosquera se proyectó en el tiempo.  Estando el ingeniero militar italiano en Panamá, en 1854, se presentó en Bogotá el golpe de Estado contra el general José María Obando por parte del también general José María Melo, quien asumió la presidencia de facto en abril de ese año.
Mosquera, volvió por sus fueros militares, organizó junto a los generales Pedro Alcántara Herrán y José Hilario López lo que se denominó tropas constitucionalistas para derrocar a Melo. Para esa operación político-militar, el gran General designa a Codazzi como jefe de Estado mayor de su ejército. Como recompensa por su contribución, recibió el grado de general. (3)
Mosquera y el Distrito Federal de Bogotá
En un ambiente embrollado y con los ánimos políticos exaltados, los distintos grupos partidistas en 1855 avanzan en un acuerdo para debatir un proyecto de constitución federal y de esta manera adoptar un nuevo orden político para la nación. Para ello se creó una comisión en el Congreso, la cual entre los diversos temas que debatió estuvo el de erigir por primera vez a Bogotá, como distrito federal. Durante el candente debate que originó esta iniciativa, el senador por el Estado de Bolívar, Tomás Cipriano de Mosquera, sustentó la idea del distrito federal en el sentido de que esta ciudad era la destinada a convertirse como tal, por su centralidad geográfica, ser el eje natural de comercio, haber sido desde los tiempos coloniales el lugar señalado para capital y contar con los edificios y centros educativos y científicos más importantes de la República. Otro punto a su favor eran los costos que supondría el traslado de la capital a cualquier otro lugar del país. Anticipando los reparos que pudiera expresar el Estado de Cundinamarca, al que pertenecía la ciudad, Mosquera recordaba que no era una gracia la que se pedía (la cesión de la ciudad a la Confederación), sino una exigencia que hacía la nación para que esta continuase siendo su centro político. Asimismo, rechazaba la situación actual de Bogotá que, en su calidad de capital dual del Estado y la Federación, hacía a los poderes federales meros huéspedes de las autoridades cundinamarquesas. No obstante, dejaba claro que, en caso de que se decidiese la traslación del distrito a otro lugar del territorio nacional, Bogotá sería reincorporada al Estado de Cundinamarca.
El estallido de la guerra civil aplazará la creación del distrito federal hasta 1861, decretada por Mosquera como presidente provisional de los Estados Unidos de Nueva Granda. Aunque dejaba su reglamentación en manos de una ley posterior, el Decreto de 23 de julio de ese año cesaba toda autoridad del Estado de Cundinamarca sobre Bogotá, debiendo proceder su legislatura a la inmediata designación de una nueva capital estatal. El territorio del distrito estaba limitado al oeste por los cerros orientales, al norte por el río Arzobispo, al sur por el río Fucha y al occidente por el río Funza.
El Pacto de Unión suscrito el 20 de septiembre de 1861 por los estados de Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Santander y Tolima, que creaba los Estados Unidos de Colombia y que reemplazaba de manera provisional la caduca Constitución de 1858, ratificó el distrito federal.
“En los albores del gobierno del Distrito Federal se despertó un verdadero sentimiento de civismo y un gran ánimo de cooperación. Un grupo de distinguidos caballeros, cuyo único interés fue el de trabajar armónicamente por la ciudad, logró que la Municipalidad creara la Junta de Fomento en julio de 1865, compuesta por dos miembros de la Municipalidad y un grupo de vecinos idóneos nombrados por la corporación”. (4)
Para algunos historiadores esta “Junta de Fomento” constituye la partida de nacimiento de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.
Incursionando en geografía colombiana
Además de la milicia, la política y la diplomacia, el gran General incursionó en el estudio de la geografía, disciplina que le apasionaba y cuyos aportes para el país están materializados en un libro. “Compendio de geografía general política, física y especial de los Estados Unidos de Colombia, dedicado al Congreso General de la Unión” (Londres, Imprenta Inglesa y Extranjera (SIC) de H. C. Panzer, 1866), fue el trabajo bibliográfico de Mosquera que elabora en Nueva York, donde se radica, luego de que culmina su primer periodo presidencial en 1849. Este texto, según edición de 1852, fue introducido a las actas del Congreso de la Sociedad Geográfica neoyorquina.  
Tras dejar su tercera presidencia viajó a París como embajador. En esa misma época pasó una temporada en Londres y aprovechó para publicar su Compendio en versión castellana, para lo cual inició correspondencia con el traductor Pedro María Moure. (5)
El trajinar existencial de este hombre visionario, de vicisitudes y retos, está íntimamente ligado con el proceso de desarrollo de Bogotá, pues su legado de gobierno y su aporte científico para la ciudad constituyen marca indeleble en su proyección urbana como principal centro de acción política y socioeconómica del país.
Notas:
1.- Arteaga, Manuel; Arteaga Jaime (1999). Historia Política de Colombia. Bogotá: Editorial Planeta.
2.- Anteni, Giorgio (1993). Las obras y los días de Agustín Codazzi. Bogotá: Museo Nacional.
5.- Castrillón Arboleda, Diego (1979). Tomás Cipriano de Mosquera. Bogotá: Litografía Arco.











sábado, 14 de diciembre de 2019

NEOLIBERALISMO


“MEDIANTE MANIPULACIÓN Y DISCIPLINAMIENTO, EL NEOLIBERALISMO HA PROMOVIDO CONDENSADORES DE ODIO PARA ELIMINAR LA POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA”



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Entrevista con la psicoanalista y politóloga argentina Nora Merlin. Léala haciendo clic aquí









sábado, 19 de octubre de 2019

CIUDAD NEOLIBERAL


BOGOTÁ, EL PARADIGMA DE CIUDAD NEOLIBERAL: “SE PRETENDE ALTERAR LA DINÁMICA DEMOGRÁFICA DE LA CIUDAD PARA FAVORECER LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA”



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ /

La especulación inmobiliaria desaforada que busca aceleradamente proyectar tipos específicos de urbanización y edificación para negociar de diferentes maneras la vida de la ciudad, es uno de los rasgos característicos del modelo neoliberal.

Bogotá, la capital colombiana, gobernada actualmente por una élite conservadora que privilegia lo “light” que se asocia con las imágenes de una falsa prosperidad sustentada en la generación de posibilidades ciertas para los negocios del capital especulativo, va camino de convertirse en uno de los paradigmas de “ciudad neoliberal” en América Latina.
“Ciudad neoliberal”, entendida como el espacio urbano para las megaobras y microobras que corroen el tejido social y el paisaje circundante y cuyo único interés es la búsqueda de nuevos negocios que beneficien el capital especulativo.

El controvertido alcalde de la capital colombiana, Enrique Peñalosa Londoño, defensor a ultranza del esquema neoliberal, antes de finalizar su cuestionado mandato que va hasta este 31 de diciembre, busca por todos los medios imponer un Plan de Ordenamiento Territorial para Bogotá (POT), que le dé alas a la especulación inmobiliaria para que el capital pueda hacer de las suyas.

El POT, de acuerdo con los lineamientos de la legislación colombiana, es una construcción social de la población con su territorio, el cual debe concretarse en un instrumento técnico y normativo de planeación y gestión de largo plazo.

Un Plan sustentado sobre proyecciones falsas

Para analizar los alcances de esta carta de navegación para los próximos 12 años, presentada por el alcalde Peñalosa a consideración del Concejo de la capital colombiana, invitamos a dialogar a Carlos Roberto Pombo Urdaneta, arquitecto de la Universidad Javeriana con especializaciones en planeamiento urbano y regional, y quien preside los organismos antes mencionados, desde los cuales viene dando una lucha por concientizar a la ciudadanía bogotana de los perjuicios que tendría para su urbe si se aprueba un POT como el que se pretende ejecutar.

Una de las primeras declaraciones que usted dio a partir del estudio que realizó el Consejo Territorial de Planeación sobre el POT, que presentó el alcalde Peñalosa, fue que ese plan está desestructurado.  ¿Por qué?

Por muchas razones. Lo primero es que un Plan de Ordenamiento Territorial lo que busca es poder armonizar u optimizar la relación entre demanda del suelo urbano, con oferta del suelo urbanizable. Si una de las dos premisas de la ecuación falla, todo el plan falla.

La demanda de suelo estimada a partir de unas proyecciones de población falsas, pues está desestructurando todo el Plan. Las proyecciones son falsas porque no tuvieron en cuenta los datos del Censo de 2018; se basaron en unas proyecciones elaboradas varios años antes con base en el Censo de 2005 y eso daba que Bogotá tendría, más o menos 8.200.000 habitantes en el año 2018, pero ya en noviembre de 2018, el director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) había dado los resultados preliminares del Censo y decía que Bogotá no tenía sino 7.181.000. Eso es una diferencia muy grande; no porque la cifra en sí tenga mayor discusión, que no la tiene porque el DANE es la única autoridad en materia de estadística, sino que, si se proyecta con ese error, al año 2031, nos va a resultar un error del tamaño de Barranquilla.

Eso quiere decir que el POT como está, está mal estructurado. Se plantean unas series de expansión al norte, muy grandes, pero al mismo tiempo se proyectan unas zonas de renovación al interior de la ciudad. Entonces se encuentra un conflicto entre renovación y expansión.

Alguien dice que no nos podemos meter en la dicotomía de renovación y expansión.  Es que no se trata de esa dicotomía, sino de que están mal proyectadas las cifras de población. Como están mal proyectadas las cifras, se proyecta también mal la demanda de vivienda.

La administración distrital habla de más o menos 900 mil viviendas al año 2031 y nosotros con ejercicios que hemos hecho con el doctor Ernesto Rojas, que fue director del DANE dos veces, y con el doctor Eduardo Pachón, nos da más o menos 230 mil; es una diferencia enorme y eso da como resultado una diferencia también enorme en la demanda de suelo urbano.  O sea, por eso es que la ecuación está mal plateada.

Y en ese sentido el estudio con las observaciones que hace el Consejo Territorial de Planeación ¿ha tenido eco? ¿Usted considera que en el Concejo de Bogotá ese documento con las observaciones que se hacen, puede tener asidero?

Yo creo que el Consejo Territorial ha hecho un enorme esfuerzo por comunicar el concepto; hemos hablado con muchos concejales; hemos dialogado con candidatos a la Alcaldía de Bogotá. Lamentablemente, el concepto del Consejo Territorial no es vinculante, sin embargo aprobar un POT, bien sea el acuerdo del Concejo o bien sea un decreto con un concepto negativo del Consejo Territorial, eso es un proyecto que ya queda con ciertos visos de ilegitimidad que es lo que me parece que puede llegar a pasar con el POT, y ese sería un mal precedente para un Plan que va a regir los destinos durante 12 años.

La comunidad está en contra del POT, la participación fue muy baja, la votación del Consejo Territorial de Planeación fue importante, ha habido movimientos en diferentes barrios en contra del POT.

Ahora, el Concejo de la ciudad si lo aprueba, lo hará en unas condiciones muy precarias, y hay que agregarle que estamos en campaña, entonces los concejales no asisten, han asistido a algunas reuniones con quórum precario, le ponen muy poco interés a la discusión. Hay que resaltar sí que esta discusión del POT se ha vuelto un debate público importante; la ciudadanía es consciente de su importancia; se ha politizado el tema del ordenamiento territorial, cosa que es muy buena porque es que esa es la esencia de la democracia local, ya que el POT es la única disposición que requiere de la participación ciudadana.

La Ley 388 consagra en dos artículos la necesidad de la participación ciudadana para poder promulgar un POT.  Porque es que esa norma atañe a la vida cotidiana de todos los ciudadanos.

Por eso es que es tan importante, si pudiéramos darle mayor dimensión y discusión a las normas que nos competen directamente, estaríamos revitalizando la democracia local y eso sí que es importante porque es que es ahí donde realmente reforzamos la democracia.  Esto puede ser una revolución silenciosa de enormes proporciones si sabemos manejarla con mucho cuidado.

Usted habla de algo muy grave y es que, según afirma, el Plan presentado por el gobierno de Peñalosa, está sustentado sobre proyecciones falsas.  Si es así, desde el punto de vista jurídico se podría demandar…

Bueno, no es lo mismo proyecciones falsas que falsas motivaciones. Sin embargo, yo insisto en proyecciones falsas porque la única autoridad, y así lo dicen diferentes normas, es el DANE la entidad que puede emitir concepto respecto de la proyección del suelo de expansión para lo cual se requieren también de proyecciones de población. Usted y yo podemos tener unas proyecciones de población o usted, y afirmar que a nuestras casas no las censaron, pero con eso no desvirtuamos la cifra del Censo.  Es que el censo es la operación estadística más grande que se hace en cualquier país. En ese sentido, el DANE en noviembre de 2018, cuando no estaba radicado el POT ya se había pronunciado.

Se busca alterar la dinámica demográfica de Bogotá

Hay un fallo del Consejo de Estado en virtud del cual se manda a que la ciudad debe ordenarse en torno del agua con base o en concordancia con el saneamiento del río Bogotá. ¿Se cumple con ese mandato del fallo en el POT?

Si bien el POT incorpora la sentencia, propone al mismo tiempo lo que se llama Ciudad Río que no deja sino 30 metros de la franja.  Entonces por un lado borra con el codo lo que hace con la mano. El proyecto de Ciudad Río es muy discutible en término del tema ambiental, lo mismo va a pasar con la Reserva Van der Hammen. Más que el tema ambiental es el tema demográfico. ¿Si no se necesita ese suelo, para qué se proyecta esa ciudad? No se puede ofertar suelo por encima de las proyecciones demográficas, entonces no es viable la proyección de Ciudad Río.

¿Esa Ciudad Río sería entorno del río Bogotá?

Sí, a lo largo del río.

¿Y por qué no sería viable?

Porque la administración distrital está hablando, repito, de cerca de 900 mil viviendas durante la vigencia del POT con unas proyecciones equivocadas o falsas.  Nosotros con las mismas proyecciones estamos diciendo que solo se necesitarán 230 mil unidades de vivienda, si solo se necesitan 230 mil unidades de vivienda no se necesita esa expansión. Es que sobre ofertar suelo es muy grave, es tan grave que no solamente alteramos la dinámica demográfica y la dinámica del mercado inmobiliario en la ciudad sino incluso a nivel nacional.

¿Por qué?

Porque estamos ofertando suelo en Bogotá, lo cual tendrá como consecuencia que seguramente vendrán capitales foráneos y población foránea. Quién puede absorber, quién tiene el musculo financiero para mantener una gran inversión a muy largo plazo si es que con la vigencia del POT no va haber sino 230 mil.  Es que es un tema de oferta y demanda, es el tema de la oferta del suelo urbano versus la demanda de suelo urbanizable, la demanda no da sino para 230 mil. Cálculos muy juiciosos que han hecho los doctores Ernesto Rojas y el doctor Álvaro Pachón, demuestran que Bogotá más o menos en 20 años dejará de crecer. El crecimiento de la ciudad va a ser cero.

¿Por qué lo dice?

Por la reducción de la tasa de natalidad que es muy importante; es tan importante que ya Colombia y en eso hay varios análisis que lo demuestran, la tasa de fecundidad de Bogotá está por debajo de 2.  Por debajo de 2 quiere decir que estamos por debajo de la población de reemplazo. La tasa de mortalidad sube, entre otras razones no solo porque hay nuevas enfermedades, sino porque nos estamos envejeciendo. La tasa de envejecimiento de Bogotá es alta. Entonces vamos a tener un crecimiento vegetativo igual a cero. 

Pero por otro lado, Bogotá está expulsando población.  Está expulsando población de esta dimensión: si el vegetativo fue cerca de un millón de personas entre 2005 y 2018, pero el crecimiento real fue solamente de 500 mil, quiere decir que Bogotá expulsó 500 mil.  De Bogotá se están yendo 500 mil personas. 

El mismo censo dice que en el último año Bogotá perdió 60 mil. Mucha de esa población se está yendo a municipios cercanos. Hay gente que se están yendo más lejos, se están yendo a Villavicencio, al Eje cafetero, se a la Costa inclusive.  No es posible reversar esa tendencia.  No es posible que por un acto administrativo que se llama POT se revierta una dinámica demográfica de esa magnitud, entre otras cosas porque la vida en Bogotá es mucho más cara. Recientemente un artículo periodístico daba cuenta que un arriendo en Bogotá es más o menos 35% más caro que en Medellín y en Medellín más o menos 10% más caro que en Cali, luego Bogotá está 35% más caro que en Cali, esas condiciones no se pueden revertir.

Como no se pueden revertir y tenemos un crecimiento vegetativo igual a cero y un saldo migratorio negativo es posible que Bogotá en el año 2031 tenga menos de los 7.500.000 habitantes.


Fomentando la especulación inmobiliaria

Usted acaba de afirmar algo que es grave y es el tema de la sobre oferta del suelo.  ¿Si está contemplada la sobreoferta del suelo en el POT de Peñalosa, eso quiere decir que se está fomentando la especulación inmobiliaria?

Claro, claro, no hay la menor duda.  Estamos llegando a unos niveles de sobreoferta descomunales. La diferencia entre 200 mil y 900 mil son 700 mil hogares. 700 mil hogares son igual a una ciudad como Barranquilla. Es de una dimensión enorme el error que se está cometiendo. Enorme y esto puede ser catastrófico.

Ahora, qué quiere decir catastrófico. Quiere decir que vamos a tener una sobre oferta no solamente en la zona norte sino en el mismo interior de la ciudad.  Entonces al interior de la ciudad, hoy, ya el mercado inmobiliario está muy resentido y si usted amplía una oferta de esa magnitud vamos a tener viviendas sin arrendar muchos años, vamos a tener desvalorizaciones, vamos a tener deterioro de la ciudad.

Es que el Plan de Ordenamiento Territorial lo que busca es armonizar la demanda con la oferta, pero si alteramos unos de los dos factores artificiosamente generamos una situación caótica.

O sea que nosotros estamos a años luz de conquistar aquel derecho que lo caracterizó un francés Henri Lefevre y que lo retoma un británico, un geógrafo como David Harvey, el derecho a la ciudad.  ¿Nosotros en Bogotá no tenemos derecho a la ciudad con base en lo que usted acaba de señalar?

La teoría de Lefevre, fantástico, pues es él quien introdujo el concepto de Sociología Urbana y hablaba que era el proceso del tránsito de una ciudad, de un país rural a un país urbano y construía las bases para un país urbano.

Discípulo de Lefevre es Manuel Castells, el catalán, quien habla del tema de las comunicaciones y la participación ciudadana en la formación de ciudad. Sus dos últimos libros son extraordinarios. Alude a la ciudad red y habla de una ciudad enredada, que es construida con redes donde la ciudadanía participe activamente y tome sus decisiones.  No que le tomen las decisiones arbitrariamente sobre lo que va a pasar con su propiedad.

Se están adoptando decisiones arbitrarias en Bogotá

¿En Bogotá se están tomando decisiones arbitrariamente?

Totalmente arbitrarias. Y qué quiere decir arbitrarias, es al arbitrio de un funcionario de turno para llevar a cabo sus caprichos. La única posibilidad, y eso lo dicen también varios tratadistas como Jaime Orlando Santofimio, es no cometer arbitrariedades.  Una vez que se le han dado poderes discrecionales a la administración local es que se sustente con argumentos técnicos sumamente serios, y aquí los argumentos técnicos fueron desconocidos de una manera flagrante, y ellos sabían que los estaban tomando equivocadamente, porque conocían los datos del censo que fueron públicos.

En ultimas, como diría un pronunciamiento de la Maestría de Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia, la gran síntesis es que este POT contempla una búsqueda obsesiva por encontrar terrenos para el desarrollo de nuevos negocios, a partir de un enfoque neoliberal. ¿Usted lo considera así?

Claro, claro y más grave todavía. Es la búsqueda de nuevos negocios en renovación urbana donde hay seguramente pequeños inversionistas que podrían desarrollar proyectos; pero grandes inversiones en terrenos de expansión no lo pueden hacer sino grandes capitales.

Pero es gravísimo lo que me está diciendo porque eso da juego para blanqueo de grandes capitales en un país como Colombia que tiene una mercancía que ya sabemos hacia dónde viene y para dónde va. Si son capitales muy grandes los que se requieren, entonces esto da pábulo para las economías ilegales.

Sí u otro tipo de economías por eso yo habla de economías foráneas.  Es posible, por ejemplo, grandes fondos de inversión europea.

Ah, especulación financiera…

Macro, global con población local. Capitales internacionales jugando con población local, población de muy bajos recursos.  El 82% de la ciudad es estrato 1, 2, 3. El Sisbén es para eso y más o menos el 50% de la ciudad está en Sisben, el 83% de la ciudad en estrato 1, 2 y 3. Entonces, especular para hacer 900 mil unidades de vivienda cómo, dónde está el capital, dónde está esa demanda, dónde está la demanda efectiva.

Mire, una discusión grande que tuvimos fue sobre el impacto de la población venezolana. Aunque no tenemos certeza de las cifras pero por diferentes estudios, como uno de la Universidad Externado, es que es una población con muy bajos recursos, de menos de 300 mil pesos mensuales.  Cuál es la demanda efectiva de vivienda y qué tipo de vivienda puede ocupar esta población. Entonces, cuando hablamos de 900 mil viviendas de tamaño importante estamos hablando para otra población.

Uno de los argumentos que usa el Distrito es que, para los grandes proyectos inmobiliarios en desarrollo, tratamiento de desarrollo hay que reservar suelo, no ceder, reservar suelo; 20% para VIS (Vivienda de Interés Social), 20% para VIP (vivienda para estrato alto). Eso qué quiere decir, que, si queremos reservar suelo para 20% de VIS, necesitamos construir 60 mil viviendas no VIS para poder cubrir las 20 mil viviendas que se construyen anualmente en la informalidad.  Si queremos contrarrestar la informalidad con este mecanismo necesitaríamos desarrollar 60 mil no VIS, y dónde está la demanda de 60 mil no VIS.

Bogotá crece informalmente

¿Y la ciudad sigue creciendo informalmente?...

La ciudad crece de una manera impresionante informalmente. Hay datos de que casi está creciendo alrededor de mitad y mitad, mitad formal y mitad informal.  Hay otros datos propios de la Secretaria de Planeación que se están generando 20 mil unidades anuales en vivienda informal.  Pero eso no es lo grave, lo grave es que ya hay fenómenos de invasión que no pasaba sino desde hace muchos años. En Usaquén, hay una invasión famosa, existen los famosos tierreros y todavía funcionan. Eso es absolutamente miserable que existan, porque el Estado no ha sido capaz de enfrentar el tema de la informalidad, ni ha sido capaz de ofertar suelo para población de muy bajos recursos. 

Con lo que acaba de decir, la ciudad no está produciendo vivienda requerida para población de bajos ingresos…

Claro que no, la única posibilidad es vía VIS y VIP. Pero para poder producir VIS o VIP se necesita desarrollar no VIS, vivienda para estratos medios y altos para poder reservar suelos.  Es que no es ceder, los grandes urbanizadores no ceden, reservan suelo para VIS y VIP. Entonces, una población que gana menos de 2 salarios mínimos no tiene acceso a VIS y a VIP, por lo tanto no le queda más remedio sino la informalidad o irse.

¿En ese sentido entonces Bogotá es una ciudad segregada?

RP: Altamente segregada, preocupantemente segregada. La realidad de Bogotá es muy grave.

La reserva forestal Van der Hammen

Pasemos a otro tema que también ha sido muy controvertido y es: ¿se necesita zonificar la reserva forestal Tomas Van der Hammen?

No, para nada.

¿Por qué?

Porque no hay necesidad, no se necesita más suelo porque la ciudad ya no va a crecer más, porque esa enorme expansión que estaban planteando al norte no existe, esa demanda es ficticia, no es real, no existe, no va a existir, nunca va a existir.  Por qué digo nunca.  Porque si en el año 2039 Bogotá no va a crecer nada, cero, de ahí en adelante cero. Es que lo raro es que no nos demos cuenta que eso es verdad.

La tasa de fecundidad de Bogotá está por debajo de 2, ya se lo dije y ese fenómeno está pasando en muchas partes del mundo, las ciudades grandes no están creciendo, las ciudades “grandes” entre comillas están experimentando el fenómeno que llaman del vacío.  Se están vaciando. Hoy Bogotá tiene, según el censo, más o menos unas 130 mil viviendas desocupadas.  Para qué pensar en expansión, cómo no pensar en utilizar de manera más racional, sobre todo para los más pobres este tipo de vivienda.

Bogotá y la crisis climática


Hay otro tema también que es de suma preocupación y es el POT frente a la vulnerabilidad de la ciudad en cuanto a la crisis climática. ¿Este plan del alcalde Peñalosa contempla algunos mecanismos para atenuar este fenómeno o no se avanza nada?

Me gusta que diga la crisis climática más que el cambio. Por ejemplo, las zonas amenazadas por inundación, o los mapas de amenazas por inundación o de riesgo por inundación, se sustrajeron de unas áreas importantes de los mapas anteriores de amenaza por inundación.  Eso es peligroso.  Las zonas de remoción en masa, si sigue creciendo la informalidad, continuaremos teniendo población amenazada por remoción en masa. Pero mire, hay un tema muy delicado, es la amenaza sísmica, de eso no se ha hablado mucho hoy.

¿En Bogotá?

Sí, en Bogotá. Ingeominas está tratando de modificar el mapa de riesgos sísmicos o la zonificación sísmica. Estas construcciones de la informalidad que se intensifican, construyen una placa encima de la otra con un voladizo más, son escalonadas, tienen un riesgo sísmico altísimo y Bogotá no le ha puesto atención a eso. Y son tres riesgos muy, muy peligrosos.  Es que lo que pasa es que, si nos concientizáramos que Bogotá no va a crecer más podíamos pensar en mejorar la calidad de vida de los que hoy estamos, sobre todo de los más necesitados.  Habría un vuelco enorme en la planeación de la ciudad. Una concepción completamente diferente.  No es una ciudad que crece, es una ciudad que vamos a mejorar, pero mientras no nos cambiemos ese chip y entendamos que eso es lo que pasa y eso es lo que va a pasar, digo pasa porque en el mundo está pasando. Las ciudades grandes están dejando de crecer. Deberíamos estar pensando en cómo mejorar todo eso, sobre todo la población más necesitada, es que no podemos ser tan obtusos de seguir pensando en urbanizaciones fastuosas, cuando tenemos una población viviendo en deplorables condiciones.

¿En el Consejo Territorial de Planeación del cual usted es presidente y en la Sociedad de Ornato y de Mejoras de la ciudad son conscientes de que hay que cambiar el modelo neoliberal y la concepción urbanística de que el suelo de la ciudad no puede ser suelo para la especulación financiera?

Imagínese si no. Tanto en el Consejo Territorial como en la Sociedad de Ornato y Mejoras veninmos trabajando el tema con con grandes especialistas como los doctores Ernesto Rojas y Álvaro Pachón, entre muchos otros.

En el Consejo Territorial hay consciencia clarísima sobre la necesidad de cambio: es que la votación en su interior fue importante: 36 votos negativos al POT contra 19 abstenciones, no hubo ninguno afirmativo y había perfectamente quórum, todo estaba en orden y es un concepto negativo.

El Concejo de la ciudad no, porque el Concejo de la ciudad sí está cooptado por los políticos. Por los intereses políticos que mencionábamos hace un momento.

Conurbanización

Otro tema que es muy complejo y que de alguna manera algunas administraciones tanto de la capital como del departamento han tratado de avanzar, pero por supuesto los intereses financieros y políticos no dejan, es el conurbanismo de Bogotá, lo que se ha denominado Ciudad-Región. ¿Es necesario el conurbanismo de la Sabana, de los municipios circunvecinos de Bogotá? ¿El POT contempla algo al respecto?

El POT dice que reconoce que hay unos hechos regionales. Reconocer que hay unos hechos regionales y no reconocer es exactamente igual. Claro, la Sabana está creciendo, la Sabana es el nicho ecológico más valioso, es que es el único, es la única área del trópico frío a esas magnitudes a 2600 msnm, es una cosa valiosísima y no hay conciencia sobre eso.

Es claro que Bogotá está expulsando a la Sabana, pero no en las dimensiones que están pensando.  El crecimiento total de la región, Bogotá más la Sabana incluyendo Facatativá más Fusagasugá está creciendo a nivel de 80 mil viviendas año, que es lo que el POT cree que va a crecer Bogotá. La verdad es que es toda la región, sólo crece 80 mil.

No hay una autoridad de planeación regional.  La CAR que es la que podía por excelencia estar pensando en eso, está pensando en otro cuento; porque a ella es la que le compete expedir los conceptos previos desde el punto de vista ambiental de la formulación de los POT, no solo de Bogotá, sino de toda la región.

Ahora, el gobierno nacional debería estar muy preocupado por este tema y no está entendiendo lo que está pasando. Tengo aquí un atlas que me llegó hace poco del Departamento Nacional de Planeación: Atlas de la aglomeración de Bogotá, y dice que la ciudad tiene en el año 2005, tiene 8.300.000 habitantes y el censo dice que tiene 7.180.000.  Esto ya está totalmente desfasado. Porqué la importancia de la población. Primero tenemos la población, luego tenemos hogares, luego tenemos vivienda y luego tenemos suelo. Si nos equivocamos en la base de la pirámide, la población, nos equivocamos en la demanda de suelo; y qué es el ordenamiento territorial, es la organización del suelo, del territorio y es por eso que el gobierno nacional tampoco se interesa por el tema, lo cual es sumamente grave.