miércoles 8 de julio de 2009

GLOBALIZACIÓN


ENTREVISTA CON EL ECONOMISTA ARGENTINO CLAUDIO KATZ

“LA SOLUCIÓN A LA CRISIS DEL CAPITALISMO TIENE QUE SER POLÍTICA”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Buenos Aires

L
a salida a la crisis sistémica del capitalismo tiene que ser necesariamente política y “un proyecto socialista puede madurar en esta turbulencia”, sostiene el economista, filósofo y sociólogo argentino Claudio Katz, quien advierte además, que la “situación económica mundial es muy grave y vamos a tener que tocar fondo, aunque estamos en el primer momento de la crisis”.

Katz, un destacado profesor de la Universidad de Buenos Aires en las áreas de Economía, Filosofía y Sociología es, al mismo tiempo, un activista de los derechos humanos e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. Es autor de numerosos textos de interpretación del capitalismo contemporáneo y ha estudiado el impacto regresivo del neoliberalismo en América Latina. Participa activamente en los foros continentales de impugnación del endeudamiento externo. Su libro "El porvenir del socialismo" obtuvo una mención honorífica en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico (Venezuela 2005). Igualmente es integrante del colectivo internacional Economistas de Izquierda (EDI) y actualmente se desempeña como asesor externo del gobierno venezolano.

Reunidos en uno de los acogedores cafés de Buenos Aires, el profesor Katz dialogó con WWW.CRONICON.NET sobre la realidad económica mundial, el proceso político de Latinoamérica, la amenaza de una irrupción de la derecha en la región y lo que denominó “la gran inquisición mediática” para referirse a la manipulación de los grandes conglomerados de la comunicación y la información.
Primer momento de la crisis capitalista

- Los teóricos en economía han señalado que la crisis del capitalismo actual es sistémica y no cíclica, pero lo que llama la atención es que no se ve una salida para implementar un nuevo modelo, o una alternativa capaz de reemplazar al sistema capitalista. ¿Usted cree que encontrarle una salida a esta crisis es más un problema político que económico?

- Yo creo que definitivamente el gran problema es político porque todas las grandes crisis económicas se resolvieron positiva o negativamente por cursos políticos, según si intervinieron o no en esos procesos las mayorías populares. Esta es una crisis muy profunda que los neoliberales han tratado de disminuir la gravedad culpando a la codicia, ocultando la especulación financiera. También los heterodoxos presentan esta crisis como una falta de regulación. Pero esta es una crisis del sistema, una crisis del capitalismo. Y me parece que es una crisis del modelo capitalista de los últimos veinte o veinticinco años del modelo neoliberal cuyas consecuencias estamos viendo ahora. Hemos tenido dos, tres décadas de plena acción neoliberal: privatizaciones, desregulaciones, ampliación del radio de las empresas transnacionales a la ex Unión Soviética, a China, a todo el planeta, y ahora vemos las consecuencias de esa expansión del capital, de la sobreproducción, de la sobreacumulación, y los efectos de pobreza, de miseria, de desempleo que la OIT (Organización Internacional del Trabajo) pronostica que van a ser muy gravosos en los próximos años. Entonces, estamos me parece a mí, en el primer momento de la crisis, el comienzo de la crisis, el debut.

- ¿Es decir que vamos a tener que tocar fondo?

- Sí, vamos a tener que tocar fondo y sobre todo la población de Europa y Estados Unidos, que no está acostumbrada, a diferencia de los latinoamericanos a este tipo de catástrofes económicas, va a tener que procesar esto y eso va a llevar un tiempo. Recordemos que éstas últimas décadas de neoliberalismo debilitaron a los sindicatos en los países centrales, debilitaron política e ideológicamente a la izquierda, a las fuerzas progresistas en Europa y en los Estadios Unidos, y habrá que reconstruir una experiencia de movilización social que ya se está empezando a notar, más en Europa que en los Estados Unidos. Esto se ve ya en Francia, en Grecia, en países donde ha habido movilizaciones populares que están cambiando el clima de esos países. Pero, vamos hacia varios años de desempleo, pobreza, exclusión social, y habrá que ver cómo reaccionan los pueblos.

- ¿Cuál es su visión respecto del proceso político y socioeconómico que se esta dando en América Latina?

- Yo creo que es distinto al proceso de los Estados Unidos, de Europa, y es especialmente distinto, primero, porque nosotros ya hemos vivido este tipo de crisis, y no fue en los años treinta, fue en los años ochenta, noventa, este tipo de debacles financieras que conducen a la expansión de la pobreza, la hemos visto en Argentina, en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador. Entonces, ya hay una cierta experiencia de los pueblos con este tipo de exclusiones del neoliberalismo. Y al mismo tiempo, probablemente, no es seguro pero es probable, que el impacto económico de la crisis no sea tan grave como en los países centrales, porque como nosotros ya hemos vivido, en forma muy cercana, estos impactos, pues los bancos están con las carteras un poco más limpias, ya hubo una valorización del capital, y probablemente el proceso no sea tan traumático. Pero lo más importante de América Latina son las experiencias políticas. A mí me parece que lo interesante de nuestra región es que hubo resistencia al neoliberalismo y hubo además resultados. Hemos tenido sublevaciones en muchos países y nuevos gobiernos: Bolivia, Venezuela, Ecuador, que han cambiado la agenda de las sociedades latinoamericanas. En ese sentido yo creo que son bastante distintos los gobiernos, digamos, nacionalistas, radicales, progresistas de Venezuela, Ecuador y Bolivia de unos gobiernos como Lula, o como Kirchner, que en última instancia recomponen el poder dominante.

- ¿El hecho de que en América Latina aparezcan estos gobiernos no es un síntoma de reconfiguración del sujeto político?

- Si. Lo que pasa es que hay síntomas y síntomas. Un síntoma es el que lleva a Venezuela a hacerse al control nacional sobre sus recursos y decidir nacionalizaciones, adoptar medidas de redistribución del ingreso, promover una integración regional con principios del ALBA, con principios de intercambio comercial equitativo. Y otro tipo muy distinto es MERCOSUR, UNASUR, políticas que recomponen más los intereses de los grandes grupos económicos dominantes de América Latina que los intereses genuinos de las mayorías populares. El caso ahora de Argentina, ha habido cambios y transformaciones muy importantes pero la distribución de ingresos sigue siendo tan regresiva, o más regresiva, que en los años noventa. Los cambios que interesan a los pueblos son los que mejoran los niveles de vida de la población y reducen la desigualdad. Y esta mejora popular y reducción de la desigualdad solo se comienza a observar en algunos países latinoamericanos, no en toda la región.

Cachetada al neoliberalismo

- ¿Qué opinión le merecen a usted las nacionalizaciones que esta haciendo el gobierno de Chávez en Venezuela?

- En primer lugar me parece que son muy auspiciosas porque ponen como un punto final a la idea de que solo se puede privatizar. Es como una cachetada al neoliberalismo. Es la reversión completa de los principios neoliberales que creen que los grandes recursos naturales del país deben de ser manejados por grupos privados. Me parece que es interesante el hecho de que Chávez prometió nacionalizaciones y cumplió. En general, en América Latina estamos acostumbrados a que se promete una cosa y después no se hace. Y después me parece que es una necesidad para un país como Venezuela porque es un país carente de una estructura industrial mínimamente integrada. En realidad es carente, casi, de una industria en el sentido que podemos hablar de Brasil, México o Argentina. Venezuela es un país de niveles intermedios, pero basado en una riqueza petrolera y en una cultura rentista derivada de su explotación. Y el único cambio en una sociedad como la venezolana es el desarrollo industrial que lo hace el Estado o no lo hace nadie. La burguesía venezolana no lo hizo en el pasado y no lo va a hacer en el futuro. Es un grupo social que ha vivido siempre de la renta petrolera, es un grupo muy parasitario, que se acostumbró siempre a la fuga de capitales, al derroche, al consumo, al estilo de vida Miami, a la falta de inversión, y entonces solo puede haber un proceso de industrialización si el Estado toma las riendas. El único peligro que yo veo es el costo, cuánto se esta pagando en indemnizaciones, por que ahí hay una ecuación muy complicada. Si el precio del petróleo siguiera alto, entonces se puede manejar. Pero si en los próximos años, comienza a bajar, como ha estado bajando el último año, a mí me parece que comprometer los recursos del tesoro en indemnizaciones a estas empresas, puede resultar problemático, teniendo en cuenta que la administración popular, lo que Chávez llama el control obrero, se lo puede ejercer estatizando y sin estatizar. Yo ahí veo un problema, pero el proceso me parece muy promisorio.

- ¿Las privatizaciones que se están dando en Argentina van en la misma dirección de las realizadas por Chávez en Venezuela?

- No. El gobierno de Cristina Kirchner adoptó algunas medidas de nacionalización, por ejemplo, los fondos de pensiones, que eran privados, ellos los volvieron a tomar en manos del Estado, y un conjunto de pequeñas empresas también pasaron a la orbita del Estado. Pero, primero, no son las empresas estratégicas, esta es la primera diferencia clave con Venezuela. No solo no son las empresas estratégicas, sino que lo más llamativo es que la nacionalización en Venezuela tiene repercusión directa en Argentina por que se nacionaliza una empresa argentina como es Techint y el gobierno de Kirchner ha salido a respaldar el reclamo y la critica que han hecho grupos económicos tras la nacionalización.

Batalla contra la derecha

- ¿Usted considera que el proceso político de América Latina, dadas las experiencias de gobiernos denominados progresistas, sigue su curso, o como dijo Fidel Castro, puede venir una irrupción de la derecha?

- Yo creo que la derecha está retomando la ofensiva. Y esto se ve en la campaña mediática internacional que existe contra Chávez, contra Correa, y en el intento de reelección de Uribe, en el intento de la derecha chilena con Piñera; se ve en Perú con el gobierno de Alan García, en México con Calderón y Panamá con el reciente triunfo de Martinelli. O sea, hay como una línea derechista latinoamericana que retrocedió, pero que tiene sus bastiones. El principal bastión, sin lugar a dudas, es Uribe en Colombia y Calderón en México, y eso se mantiene. Hay una presión importante en Argentina que se vio en el conflicto en el campo del año pasado de retomar la ofensiva. Diría entonces que los principales objetivos de la derecha no fueron logrados. La derecha tenía el objetivo de tumbar al gobierno de Evo Morales, a través de un golpe de Estado y fracasó el año pasado, como fracasó en el intento de secesión de las provincias del oriente boliviano; fracasó también en el intento de derrotar electoralmente tanto a Chávez en Venezuela como a Correa en Ecuador. Es decir, en los tres países donde el proceso político ha avanzado más, la derecha no ha logrado recomponer su poder. Y en otros lugares predominan los grises. La derecha ganó en Panamá, pero perdió en El Salvador donde el Farabundo Martí ganó las elecciones. Es un equilibrio, pero yo creo que hay que hay que evitar aquí el impresionismo, la idea de que vuelve la derecha.

- Estamos prácticamente ad portas del bicentenario de la emancipación de América Latina, ¿En este bicentenario podríamos señalar nuevamente la entronización de España en el hemisferio?

- No, me parece que el momento de entronización de España fue el quinto centenario del descubrimiento en 1992. En ese momento, en la década de los 90, España desplegó sus inversiones en la región, compró petróleo, telecomunicaciones, e ingresó con fuerza. En cambio, en el último año se está viendo un proceso contrario porque la crisis está golpeando más severamente a España que a ningún otro país con intereses en el exterior de Europa. El desempleo y la deuda pública en España está a niveles record, y la crisis económica, industrial y financiera española, probablemente es una de las más graves de Europa. Me parece que esto a mediano plazo va a afectar mucho las inversiones españolas en América Latina. Vamos al bicentenario en un momento en el que hay una crisis de dominación norteamericana muy evidente en toda la región y una crisis de dominación en Suramérica, y una política de estrechamiento de vínculos en Centroamérica. Es como si el continente haya quedado partido en dos. Estados Unidos refuerza su dominio, su control sobre México, el Caribe, Centroamérica, Colombia, Perú, pero pierde capacidad de influencia en el Cono sur. No olvidemos que en el año pasado fueron expulsados los embajadores norteamericanos de Bolivia y Venezuela, y estuvieron en ambos países durante doce meses sin los jefes de las misiones diplomáticas de Washington. Entonces, en la reunión de Trinidad y Tobago, se vio una política de Obama intentando volver al esquema de Clinton, volver a la política más diplomática. Y esto visibiliza las dificultades reales que tiene los Estados Unidos por su crisis económica y por el pantano militar que enfrenta en el Medio Oriente.

- Immanuel Wallerstein habla de la declinación de los Estados Unidos como imperio…

- Yo no soy muy ajeno a la idea de la declinación inexorable del imperio norteamericano. Puede declinar y puede recomponerse. Se ha recompuesto muchas veces. Me parece que es como una filosofía de victoria. Me parece que es una predestinación donde la historia son sucesiones de potencias que ascienden y descienden. No creo que el ciclo de la historia contemporánea estuvo signado por esa inexorabilidad. Me parece que distintos desenlaces dan distintos resultados.

Paradoja del capitalismo

- ¿Aunque Estados Unidos está débil en el escenario global tiene muchos años para seguir rigiendo como la gran hegemonía mundial?

- Estados Unidos es la potencia militar de todo el territorio mundial. Y es el protector de todos los capitalistas del mundo. No hay ningún país capitalista que esté dispuesto o tenga posibilidades de sustituir al Pentágono en el control de cien bases militares en todo el mundo. Primero, Estados Unidos tiene la OTAN, y tanto Europa como Japón se recuestan en la OTAN. Estados Unidos mantiene la supremacía militar, y ese es el gran instrumento de dominación del que subsiste. En el plano económico y financiero, la cosa es más compleja porque, paradójicamente, Estados Unidos es el centro de la crisis actual pero el refugio de todos los capitalistas del mundo es el dólar. Entonces hay una paradoja, el país más amenazado es el refugio, y al mismo tiempo el país que busca la reconstitución del FMI que impone la política monetaria mundial a través de la Reserva Federal, sigue siendo Estados Unidos. Hay que separar lo coyuntural del mediano plazo. Estados Unidos está en una crisis muy aguda, pero sigue teniendo los resortes claves de la geopolítica mundial.

- Se ve en América Latina una capacidad de influir por parte de la derecha española a través de la Fundación FAES de José María Aznar, el fascista Partido Popular y sus corifeos en la región como los Vargas Llosa, Enriques Krause, Marianos Grondona, Jorges Castañedas. ¿Esa intervención puede estar generando alguna perturbación en los gobiernos progresistas?

- Yo diría que los perturba más la derecha latinoamericana que la española. La derecha latinoamericana es lo suficientemente conservadora y reaccionaria y tiene sus reservas y resortes suficientes como los Mariano Grondona, Piñera, Vargas Llosa y los herederos de Octavio Paz. La derecha cultural, neoconservadora latinoamericana ha gobernado la región durante décadas, da alimento a los gobiernos militares, tiene un pensamiento elitista, liberal, europensante, eurocéntrico.

La gran inquisición mediática

- Y tienen capacidad de la manipulación mediática…

- Claro, que es la novedad. Porque ellos gobernaban históricamente a través de la iglesia, de sus recursos, de sus escuelas, ahora como tienen los medios de comunicación bajo su dominio ejercen una influencia despótica a través de ellos.

- ¿Los medios de comunicación son ahora lo que fue la iglesia católica?

- Son la gran inquisición y ejercen una influencia nefasta. Por eso me parece tan saludable y transformadora la decisión de Chávez de quitarle la licencia a RCTV. Yo creo que esa medida es mucho más trascendente que cualquier nacionalización de una empresa siderúrgica.

- Pero con esa respuesta van a decir en países de derecha como Colombia, Perú o México que Claudio Katz es un tipo totalitario. ¿Qué responde usted?

- Eso lo dicen porque para ellos manejar monopólicamente un grupo de medios de comunicación, es un ejemplo de democracia. Hay una hipocresía absoluta. Los dueños de los medios de comunicación son un puñado de gente, un grupo minúsculo que no es efectivo, es una cosa paradójica, cualquier congresista tiene que ser votado, cualquier presidente, los alcaldes y gobernadores, lo mismo, en cambio los medios de comunicación que tienen un poder mucho más sólido y estable que todas las autoridades electivas de cualquier país, nadie los elige, son puro poder del divino. Ellos dicen que compiten entre sí a través del cambio del canal, pero la oferta es minúscula. O sea, el televidente puede optar entre la CNN y Globovisión, pero esa no es una opción.

- ¿Cómo democratizar los medios de comunicación en América Latina?

- Como se democratiza cualquier institución. No puede haber un privilegio de los medios de comunicación sobre cualquier institución. Nosotros tenemos que democratizar la vida política, las escuelas, las instituciones, las fuerzas armadas, la sociedad, todo. Hay una preocupación cotidiana, de genero, terminar con las discriminaciones de raza, de etnia. En América Latina estamos cambiando las constituciones de muchos países para incorporar nuevos derechos, para incorporar los derechos olvidados de los indígenas, de la juventud, de los niños. O sea, el desenvolvimiento de la sociedad es la ampliación de los derechos. Del único derecho del que no se puede hablar, es el derecho a la comunicación. Ese quiere ser intocado.

- El politólogo brasileño Emir Sader, actual secretario ejecutivo de CLACSO, decía que los medios de comunicación para ser democratizados, necesariamente tendrían que ser estatizados. ¿Esta usted de acuerdo?

- Yo creo que tienen que ser de propiedad pública, pero ojo, no pueden ser manejados por un gobierno porque eso nos llevaría a formas totalitarias. Hay muchas experiencias en los últimos 50 o 60 años de instituciones públicas que no dependen del gobierno. El caso de la BBC de Londres ha suido muy comentado, yo no lo tengo estudiado, no puedo opinar, pero sé que hay muchas experiencias donde lo importante es que estén sometidos a un régimen legal que les impida la manipulación del gobierno, por ejemplo. No podemos pasar de medios manipulados por grupos capitalistas a medios manipulados por el gobierno. Tiene que haber libertad informativa, pero también propiedad pública. Yo creo que los mecanismos de propiedad democrática de los medios de comunicación hay que discutirlos.

- ¿Usted tiene la sensación de que en América Latina se está dando un proceso de reconfiguración política?

- Yo tengo la sensación de que es un proceso de largo plazo y que tendrá que enfrentar escollos importantes. No va a ser lineal. Y vamos a un punto en el que nuestra batalla contra la derecha va a ser muy dura, la derecha de Uribe, de Calderón, de Alan García y también la derecha militar. Estados Unidos mantiene sus bases militares. Nosotros no podemos dejarnos llevar con la imagen de Obama como el que ha transformado las relaciones con la región. Las bases del Comando Sur con una estructura de control militar en toda la región siguen intactas, incluso medidas mínimas como el cierre de Guantánamo no se implementa, la anulación del embargo a Cuba no se modifica. Es decir, los grandes problemas de la soberanía política en nuestra región en el bicentenario siguen estando al orden del día.

Colombia, una sociedad militarizada

- ¿Cómo analiza la carrera armamentista de Colombia para enfrentar su conflicto interno y su repercusión directa en la economía de ese país?

- Lo peor de Colombia es que ese gasto terrible, ese despilfarro de fondos en gasto militar no se hace para la defensa de la soberanía nacional, no es una necesidad del país para defender sus fronteras frente a una agresión externa, que es la única justificación real que puede tener una nación que en cierto momento destine tantos recursos a la actividad bélica. Solo si está amenazada la soberanía del país y la vida de sus ciudadanos, cabe eso. En Colombia hay vísperas de la formación de una sociedad militarizada para servir a los intereses de los grupos dominantes que manejan los resortes de este país. Yo creo que hay una tendencia a la militarización en América Latina, que está en marcha, no solo ello es evidente en Colombia sino también en Brasil que está destinando un alto porcentaje al gasto militar, fabricando submarinos, firmando convenios con Francia para hacer inversiones extraordinariamente elevadas en este sector y tiene fuerzas militares ocupando en este momento Haití. Nosotros tenemos que ser muy conscientes en América Latina que nuestra censura es al Pentágono, es al imperialismo, a los norteamericanos, pero es también al gasto militar en la región con fines no populares. Tenemos que estar muy atentos a eso y tener prendidas las alertas.

- Pero para los países que fabrican armas eso es un excelente negocio…

- Ellos viven de eso. La guerra es una necesidad del imperialismo, es una necesidad estructural, no es una opción. Si se fabrican armas, se tiene que usarlas. Hay un grupo de contratistas que viven directamente de esto. Estados Unidos y todo su dispositivo militar asociado: Israel, Colombia, Egipto, Australia. Para Estados Unidos es una necesidad para mantener su supremacía bélica, es una advertencia permanente a otros países como China, en el sentido de que se queden tranquilos, que no intenten desafíos. Hay una reproducción de guerras y una tendencia a la guerra infinita, a la guerra sin proporciones, como forma de ejercer permanentemente esa supremacía, advirtiendo al resto del mundo que nadie se atreva a desafiar el poder imperialista. Contra eso tenemos que batallar.

- Finalmente, ¿usted no descarta que en este proceso terminemos, si no en una guerra mundial, en una serie de conflictos periféricos como estrategia para superar la actual crisis sistema del capitalismo?


- Si, es posible. Pero hay una gran diferencia con los años 30 y es que ya la guerra no es entre potencias tipo Francia contra Alemania, Estados Unidos contra Japón. Hay un imperialismo colectivo asociado que hace guerras contra los frentes periféricos, y hace guerras de advertencias contra países periféricos que pueden ascender. A mí me parece que vamos a tener muchos conflictos porque el imperialismo necesita de ellos, con crisis financiera y sin crisis financiera. Los Estados Unidos terminaron de devastar a Irak, ahora se aprestan a devastar a Afganistán, y están advirtiendo a Irán permanentemente de una posible invasión, así como le están haciendo con Corea del Norte. La crisis acentúa esa tendencia a la guerra, porque está en la naturaleza del sistema, por eso son tan importantes las alternativas como el Foro Social Mundial, mirar las coaliciones antibélicas en el mundo contra la guerra. Surgieron y emergieron unas minorías colectivas en Europa, en América Latina de resistencia a la guerra y me parece que van a seguir reactivándose.

viernes 3 de julio de 2009

DERECHOS HUMANOS


EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ HABLÓ EN EXCLUSIVA PARA CRONICÓN

“ÁLVARO URIBE HA GENERADO UNA POLÍTICA DE TERROR EN COLOMBIA”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Buenos Aires

En Colombia, donde se ejerce el terrorismo de Estado por parte del gobierno de Álvaro Uribe Vélez no hay democracia”. La frase contundente es del activista argentino de derechos humanos y Premio Nobel de Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, quien en diálogo con CRONICÓN.NET, fue enfático en señalar que dicho gobierno “es responsable de crímenes de lesa humanidad”.

En la sede de su Fundación Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), localizado en el añejo sector de San Telmo de Buenos Aires, nos recibe con mucha afabilidad este incansable defensor por las causas humanitarias y la democracia en América Latina, la cual ve amenazada por los acontecimientos de los últimos meses.

Con relación al golpe de estado en Honduras, Pérez Esquivel observa que hay que tener muy presente el hecho de que “en el continente hay remanentes de fuerzas armadas golpistas, impregnadas de la Doctrina de Seguridad Nacional y con añoranza de las dictaduras que, en lugar de estar al servicio del pueblo, se han transformado en tropas de ocupación de sus propios pueblos, violando los derechos democráticos y los derechos humanos”.

Son estos sectores antidemocráticos, agrega, los que “pretenden imponer conflictos y guerras de baja intensidad en la región para defender sus intereses y evitar la soberanía y autodeterminación de los pueblos”. Y advierte a renglón seguido que en Latinoamérica “los grupos de poder económico, eclesiástico y político que no quieren cambio alguno y están dispuestos a imponer nuevamente gobiernos dictatoriales en los países que intenten cambios estructurales y la conquista de la soberanía y autodeterminación de los pueblos”.

La memoria es el caminar de los pueblos

El análisis sobre la crisis humanitaria que vive Colombia fue el tema recurrente de esta entrevista con Pérez Esquivel, quien se refirió a tópicos como la memoria histórica, los procesos de reparación a las víctimas de los crímenes de Estado, las violación sistemática de los derechos humanos por parte del gobierno de Uribe Vélez y el contaste, que frente a todo ello, significa el esfuerzo que desde la administración de Bogotá hace el alcalde Samuel Moreno Rojas para consolidar una política pública de Seguridad Ciudadana, cuyo énfasis es el desarrollo humano para garantizar los derechos fundamentales.


- Uno de los aspectos esenciales en la reparación de víctimas por violación de derechos humanos es la recuperación de la memoria histórica. ¿En América Latina estamos en posibilidad de desarrollar en aquellos países víctimas de violación de derechos fundamentales procesos que nos permitan encontrar la verdad?

- Sí, venimos trabajando en distintos países procesos de recuperación de memoria histórica, como es el caso concreto de Argentina por todo lo que representa en sus distintos aspectos. Nosotros este proceso lo llevamos a la opinión pública a través de universidades, escuelas, centros culturales, porque la memoria no puede estar restringida a un sector, dado que ella con sus luces y sombras constituye el caminar de los pueblos. Hay que tener en cuenta que la memoria histórica no es para quedarnos en el pasado sino para iluminar el presente, porque es a través del presente que podemos generar y construir mejores condiciones de vida, lograr el fortalecimiento democrático, la vigencia de los derechos humanos, que mejora la vida de un pueblo en su integridad, y esto es fundamental. Pongo un ejemplo: nosotros en la Argentina venimos haciendo un trabajo de memoria con la Fuerzas Armadas que fueron las más duras en cuanto a la dictadura y la represión en el cono sur de América Latina, no obstante que las nuevas generaciones de oficiales no tienen nada que ver con esas Fuerzas Militares, sí tienen que asumir la responsabilidad institucional.

- ¿Cuál es el enfoque de ese trabajo?

- Trabajamos el tema de la memoria con los altos mandos de las Fuerzas Armadas, fundamentalmente yo vengo desarrollando una labor con la Marina y la Policía Federal en el sentido de comprender cuál es el rol de las Fuerzas Militares en la construcción democrática, y pienso que no puede haber un proyecto de país si estas instituciones están ausentes, pero tienen que estar presentes con una mentalidad al servicio del pueblo y no lo que fueron y lo que son en las dictaduras como tropas de ocupación de sus propios pueblos.

- ¿Y en cuanto a reparación de víctimas que nos puede decir, teniendo en cuenta que en Colombia estamos en ese sentido en un proceso muy prematuro?

- Primero, la reparación parte del derecho de verdad y de justicia, después puede venir la reparación social e institucional, porque muchas veces cuando se alude a este tema se habla de una reparación económica pero nunca ésta resuelve el problema de vida de las víctimas. Este problema se ha resuelto de distintas formas dependiendo de los países. En Argentina hay un trabajo que se viene realizando de búsqueda de verdad y justicia, la sanción, juicio y castigo a los responsables de crímenes de lesa humanidad y también la compensación que el Estado como tal tiene que hacer a las víctimas, muchas de las cuales quedaron en la total indigencia.

Uribe, cómplice de los paramilitares

- Ustedes en Argentina lograron consolidar organizaciones que han sido definitivas en defensa de los Derechos Humanos. En Colombia apenas se están dando pasos en ese sentido y es destacable la labor que viene realizando la senadora liberal Piedad Córdoba con la concreción de un colectivo denominado Colombianas y Colombianos por la Paz. ¿Cómo ve usted este proceso organizativo?

- La senadora Piedad Córdoba es una luchadora, es una mujer que viene trabajando por la toma de conciencia del pueblo colombiano, por el derecho de verdad y de justicia; ha estado en esta misma Fundación, hemos conversado largamente; me parece que es una figura emblemática no sólo para Colombia sino para América Latina. Es una gran labor la que está haciendo no solo por encontrar la paz para su pueblo sino por lograr la liberación de las personas que están en manos de las Farc. Pero también por la denuncia que hace del gobierno de Uribe que viola sistemáticamente los derechos humanos. Yo como presidente del Tribunal Permanente de los Pueblos y mis compañeros pudimos comprobar esto. Es evidente el hecho de la responsabilidad del Estado y del gobierno de Uribe apoyando a los paramilitares y a los parapoliciales, generando una política de terror, lo cual lógicamente daña la democracia en Colombia y es un pésimo precedente para América Latina.

- ¿Usted considera que en las actuales circunstancias hay democracia en Colombia?

- No, en Colombia no hay democracia.

- ¿Por qué lo dice?

- Democracia significa derecho e igualdad para todos. Democracia no es poner un voto en una urna que muchas veces es un proceso manipulado. Democracia es el derecho a la libertad de cada una de las personas que no existe en Colombia porque cuando un Estado ejerce el terrorismo no puede haber democracia. Y el Estado colombiano es terrorista y por lo tanto no hay democracia. De qué estamos hablando: poner el voto en una urna no garantiza la democracia. Lo que la garantiza es el respeto a la Constitución y las leyes, su cabal aplicación y el respeto al pueblo, y eso no existe en Colombia.

La seguridad pasa por políticas sociales

- Usted hizo parte recientemente de una comisión internacional que trabajó el tema de la seguridad tanto nacional como ciudadana. ¿Cuál es su visión al respecto?

- Sí, yo trabajé este tema con la Comisión de Paz a nivel latinoamericano que fue presidido por el actual director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía. En esta Comisión abordamos los temas de seguridad ciudadana, seguridad interior, seguridad nacional y regional y el resultado de este estudio lo entregamos tanto a la OEA como a Naciones Unidas. Primero hay que definir en qué consiste la seguridad. Todo ciudadano y ciudadana tiene derecho a la seguridad, ¿pero a qué tipo de seguridad? ¿Qué pasa con los niños abandonados, explotados, violados y marginados? ¿Qué pasa con el derecho de un ciudadano en una sociedad, con sus libertades cívicas, con los derechos económicos, sociales y culturales? ¿Qué pasa con eso? Y la respuesta es que hoy en día están carentes. Entonces, la seguridad no pasa por poner más policías y más soldados, al contrario, ello genera mayor inseguridad. La seguridad pasa por políticas sociales: educación salud, vivienda digna, condiciones de trabajo, por redistribución de la riqueza que hoy en países como Colombia y Argentina no existe, porque hay una gran concentración de la misma en pocas manos y un alto índice de exclusión. Cuando hablamos de seguridad tenemos que tener en cuenta ésta no consiste en lo que quería hacer el ex presidente Bush de mandar sus tropas a todos los rincones del planeta para defender sus intereses, o lo que hacen las multinacionales que en el caso de Colombia contratan a los ejércitos privados y a los paramilitares para proteger sus negocios.

Lo que se hace en Bogotá es seguridad

- En el caso de Bogotá, la administración distrital del alcalde Samuel Moreno Rojas le apuesta a la Seguridad Ciudadana invirtiendo en lo social. De cada cien pesos que recibe el Distrito 75 se invierten en programas sociales…

- Ahí está la seguridad, lo que se está haciendo en Bogotá es la seguridad, esa es la seguridad social, que todo ciudadano tiene derecho, que ningún gobierno se la regala. Es el derecho ciudadano y el ejercicio participativo de la democracia. Por eso hay que profundizar los conceptos de seguridad. Para mí, seguridad es que no falte un plato de comida en ningún hogar, que todos tengan acceso a la salud, a la educación, a un trabajo digno, al derecho a las libertades ciudadanas, ahí vamos a construir una democracia. Porque la democracia y la vigencia de los derechos humanos son valores indivisibles, si se violan los países dejan de ser democráticos, porque como dice ese gran escritor de América Latina y amigo uruguayo, Eduardo Galeano, hablando de las condiciones de varias de nuestras naciones, esto más que democracias se asemejan a “democraduras”, utilizando ese juego que tiene de la palabra; la palabra que camina como dicen los hermanos indígenas del Cauca; hay que hacer caminar la palabra. Y en este sentido quiero rescatar una cosa y es esta: el pueblo colombiano no ha bajado los brazos a pesar de todo, tiene la capacidad de la resistencia de hombres y mujeres que quieren otra Colombia.

- En su condición de Premio Nobel de la Paz, terminemos esta conversación con un mensaje suyo al pueblo colombiano…

- Mucha fuerza, mucha esperanza y hay que seguir construyendo a pesar de todo. Creo que aquel que baja los brazos es porque está vencido y el pueblo colombiano no está vencido, yo lo pude comprobar. Los colombianos tienen que unirse, pensar en las alternativas sociopolíticas, económicas, culturales, espirituales para construir un nuevo amanecer. Sigo muy atento día a día lo que pasa en Colombia, así que un fraterno abrazo solidario como hermano latinoamericano.

lunes 4 de mayo de 2009

COLOMBIA


AFIRMA EL INVESTIGADOR CATALÁN VICENÇ FISAS

“EN COLOMBIA NO SE PUEDE HABLAR DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA CUANDO HAY CRÍMENES DE ESTADO”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

En un país como Colombia, “donde se presentan cosas como los falsos positivos, en los que está implicada la propia fuerza pública, donde hay desapariciones, existe paramilitarismo y se dan fenómenos como la parapolítica, de ninguna manera puede afirmarse que existe Seguridad Democrática”, sostuvo en diálogo con CRONICÓN.NET, el director de la Escuela Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, Vicenç Fisas.

Según el destacado experto catalán en temas de resolución de conflictos y titular de la cátedra de la Unesco sobre Paz y Derechos Humanos, la única salida que tiene Colombia para enfrentar su conflicto interno es la negociada, porque las experiencias en el mundo indican que “el péndulo de la guerra se está moviendo hacia la paz”.

Según su análisis, en el conflicto interno colombiano, “hay señales de humo por parte de la guerrilla ante el cambio de lenguaje, y porque además, los inamovibles se han ido flexibilizando”.

Al señalar que en el acontecer mundial “los conflictos ya no se resuelven por la vía militar” y que actualmente el 75% de los mismos se encuentra en proceso de negociación, el investigador catalán señaló que Colombia debe allanar una salida política. “En buena hora –agregó-, la sociedad civil a través de organizaciones como Colombianas y Colombianos por la Paz está impulsando una solución negociada al conflicto”.

Pero para concretar un proceso de diálogo se requiere, dijo, de “una agenda de transformación para el futuro porque los diagnósticos ya están hechos. Y esa transformación debe partir de la sociedad y no del establecimiento”. Para ello, recomendó, buscar apoyo internacional.

“El protagonista para apoyar un proceso de paz en Colombia va a ser América Latina”, sentenció.

Estimó, igualmente, que la solución a la confrontación interna de este país “no puede ser a lo africano, es decir, el reparto del botín político”. Por el contrario, dijo, buena parte de la salida está en que “Colombia debe transformarse para lograr ser una democracia real”.

Fisas desestimó “las listas de grupos terroristas que manejan tanto Estados Unidos como la Unión Europea porque son un obstáculo para iniciar negociaciones” con grupos guerrilleros como las Farc y el ELN en el caso colombiano.

INVERSIÓN MILITAR FRENTE A DESARROLLO HUMANO

El analista internacional, estuvo recientemente en Bogotá en el lanzamiento de su libro Anuario procesos de paz 2009, una publicación que analiza los conflictos armados en el mundo en los que hay procesos exploratorios, incipientes o estancados de negociación que buscan poner fin a la violencia y a la lucha armada. Aprovechamos esta oportunidad para dialogar con él.

- El Estado colombiano está destinando algo más del 6% de su producto interno bruto al componente militar. ¿Esto no terminará agravando aún más la confrontación interna en el país?

-Es como una consecuencia inevitable del estado de la situación. Evidentemente lo más preocupante es que esto quita recursos para inversiones que el país necesita en un momento de crisis que va a afectar de manera dolorosa también a Colombia. Esta alta inversión militar debe servir de reflexión sobre lo absurdo de la situación y de acicate para encontrar una solución negociada que ponga fin a tener un pie de fuerza tan enorme.

-Entre seguridad pública y privada en Colombia se está dedicando el 1% de su población. ¿Esta circunstancia puede colapsar la situación social del país?

-El fenómeno de seguridad de empresas privadas está ocurriendo en muchos países de América Latina, lo cual es una desgracia porque es un síntoma de un porcentaje alto de personas dedicadas a la delincuencia, la cual está relacionada con la pobreza, falta de oportunidades y falta de equidad. En la medida en que haya un desarrollo humano y justo, un país con transparencia, control público, y buena gobernabilidad, disminuye el porcentaje dedicado a seguridad, por lo tanto hay una relación directa entre lo uno y lo otro.

-En Bogotá se vienen enfrentando los fenómenos de inseguridad con una estrategia denominada Seguridad Ciudadana que asume el problema desde un todo, es decir, al lado de la represión del delito está el componente de la inversión social para procurar desarrollo social. ¿Qué opinión le merece esta política pública?

-He estado analizando todos los programas que en Bogotá están en marcha en materia de seguridad y considero que es una alternativa a lo que en Colombia llaman Seguridad Democrática. Creo que la Seguridad Ciudadana es un concepto más próximo a la gente porque está vinculado a sus problemas reales y busca darles solución, lo cual es ejemplar.

-¿Y qué concepto tiene de la Seguridad Democrática?

-Primero debo decir que yo no creo en el concepto de Seguridad Democrática que se aplica en Colombia. Hasta hace un tiempo había un tratado de Seguridad Democrática que se desarrollaba en Centroamérica y que se aplicó por espacio de 20 años. Hablar de este tipo de seguridad en un país donde se presentan cosas como los falsos positivos, en los que está implicada la propia fuerza pública, donde hay desapariciones, existe paramilitarismo y se dan fenómenos como la parapolítica, de ninguna manera puede ser democrática. Y tampoco podemos hablar de democracia en Colombia, por eso esta nación necesita de un revolcón muy profundo en el ámbito político. Los partidos tienen que sacarse de encima la corrupción y la vinculación con los paramilitares y los narcotraficantes. Por eso hablar de Seguridad Democrática no tiene sentido.

- ¿La situación colombiana respecto del conflicto interno está empantanada?

- Por el momento hay señales de humo y esto debe servir para tomar medidas audaces no dentro de año y medio, sino ya, dentro de un mes o mes y medio. En este periodo pueden darse acciones audaces tanto del gobierno como de la guerrilla para ambientar un proceso de conversaciones.

-¿Qué tipo de medidas audaces, por ejemplo?

-La guerrilla debe escuchar el mensaje muy claro de la población: liberen a todos los secuestrados, pero no a cuenta gotas sino todos de una vez. Y el gobierno debe tener mayor flexibilidad para entender que no puede imponer actos unilaterales sino que deben ser bilaterales.

SOCIALISMO SIGLO XXI


CONFIGURACIÓN DE UN NUEVO SUJETO POLÍTICO EN AMÉRICA LATINA

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ*

Como consecuencia de la metástasis que ocasionó el modelo neoliberal en el sistema capitalista mundial y que previamente originó protestas y levantamientos populares en buena parte del mundo, los pueblos de América Latina han despertado a la acción política. Ante el alto grado de exclusión y desesperanza que ha generado el modelo económico imperante, amplios sectores sociales y políticos se movilizan para tratar de instalar gobiernos que representen intereses nacionales y populares.

Es por eso que al despuntar el siglo XXI la región vive un candente proceso dialéctico de imprevisibles consecuencias por lo que sus escenarios aunque en el corto plazo pueden ser pesimistas, abre una ventana de esperanza en cuanto ha comenzado el declive del capitalismo y, en consecuencia, “la solución de fondo solo puede ofrecer una alternativa socialista”, como atina a señalar el sociólogo argentino Atilio Borón. (1)

En prácticamente todos los países latinoamericanos hay síntomas de movilización social, pues paulatinamente se va creando conciencia en la población de la necesidad de cambios profundos tanto en el ámbito político como socioeconómico. Sus habitantes a través de ejercicios de organización social o política, o simplemente mediante la protesta callejera están dispuestos a no rendirse ante la insensatez de la férula neoliberal que busca degradarlos a condición de parias.

Procesos políticos como los que se están viviendo en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, invitan a reflexionar si en el hemisferio latinoamericano se esta configurando un nuevo sujeto político.

La crisis actual del capitalismo que ha sacudido al mundo tiene un origen estructural por su carácter especulativo, salvaje, si se quiere, y neocolonial, lo que ha terminado por agudizar las contradicciones. Ello, por supuesto ha contribuido a generar una conciencia y solidaridad regionales que tendrá que conducir a dinamizar acciones políticas para que los sectores sociales y los marginados asuman un mayor rol protagónico en la toma de grandes decisiones a corto y mediano plazo.

Este es el momento de los sectores sociales y los partidos políticos progresistas de América Latina para recrear utopías, reafirmar sus acciones y plantear objetivos que hoy seguramente pueden ser sueños pero que mañana terminen convirtiéndose en realidades.

Ciertamente que si bien esta es una magnífica oportunidad para consolidar posturas anticapitalistas y horadar sus estructuras de dominación, también constituye una voz de alarma para la oligarquía tradicional y la “burguesía imperial”, en palabras de Borón, que buscará recuperarse de la actual crisis acudiendo a prácticas fascistoides si es el caso. Una radiografía sobre lo que está ocurriendo hizo el escritor mexicano Carlos Fuentes en un comentario de prensa al señalar que “la mayor parte de Latinoamérica vive bajo regímenes democráticos, pero junto a la democracia hay inseguridad y falta de desarrollo. Eso es sumamente peligroso porque puede generar nostalgias autoritarias”. Y como recientemente lo advirtió Fidel Castro, pueden presentarse rebrotes de la ultraderecha.

CREANDO ALTERNATIVAS

Por eso es prioritario “la construcción de alternativas”, aunando esfuerzos y “construyendo espacios comunes de acción política”, como lo reclama el profesor y sociólogo chileno Marcos Roitman Rosenmann, quien al mismo tiempo invita a “entender el significado de la radicalidad política de la alternativa”. (2)

América Latina cuenta con un rico bagaje de luchas y de resistencias a lo largo de los 500 años de su devenir histórico que ha moldeado un sujeto político, entendido éste como el conjunto de clases sociales, movimientos o fuerzas populares que ha sido capaz en medio de las adversidades de transformar realidades sociopolíticas y con ello generar historia.

Y es que el tiempo de la alternativa y de la revolución social debe “construirse por medio de una práctica deliberada donde los sujetos pueden orientar la acción hacia un horizonte democrático”, (3) teniendo en cuenta que hoy la solución a la crisis actual no está dentro del capitalismo.

Si bien Roitman sostiene que un sino trágico de América Latina es que llegó “tarde a la historia”, esta región ha debido atravesar múltiples etapas y experimentos económicos, la mayoría fracasados, para desembocar en lo que es hoy: desde el colonialismo, el capitalismo periférico, el proceso de acumulación del capital y las distintas fases de explotación, la férula de la dependencia, la conquista del mercado interno, el modelo de sustitución de importaciones, hasta llegar a la globalización, o lo que es lo mismo, el “colonialismo global”.

IRRUPCIÓN DE VANGUARDIAS COLECTIVAS

Aunque la crisis del capitalismo es sistémica (económica, política, ecológica, social), su desplome definitivo no se va a dar en el corto plazo. Ello dependerá en buena medida del esfuerzo de organización y preparación en el ámbito de la conciencia popular para enfrentar el modelo económico imperante por parte de los movimientos de resistencia social y los partidos de izquierda en el mundo. En ello, como señala Roitman, se conjuga la “voluntad de acción y propuesta. Sin una transformación en la conciencia no es posible concluir el proceso. Nuevas formas de actuar y pensar” (4)

Para el sociólogo belga y teólogo de la liberación, Francois Houtart, en la actual coyuntura mundial no solo “se trata de construir una conciencia colectiva, sino realmente construir un nuevo sujeto histórico que ya no es la clase obrera. Como la globalización afecta a todos los grupos sociales subalternos, en su vida cotidiana, el sujeto histórico que está naciendo incorpora a todos los que sufren de la lógica del capital: campesinos, pueblos indígenas, mujeres, estudiantes, etc. A sí, el nuevo sujeto histórico que se construye es un sujeto plural, por lo que se necesitan análisis para construir la coherencia, más allá del concepto de multitud. Dicho concepto es totalmente abstracto y desmovilizador. Por eso se necesita no solamente la conciencia y la construcción del sujeto, sino una definición de objetivos estratégicos comunes”. (5)

Con Houtart coincide Borón al señalar que no basta con que se produzca una crisis de la magnitud que actualmente enfrenta el capitalismo para que ella ocasione su derrumbe. “Lenin lo dijo en 1917: el capitalismo jamás caerá solo, caerá si hay una fuerza social que lo haga caer. Podemos tener una gran crisis; pero si no tenemos el sujeto histórico que lleve adelante la revolución, la revolución no se hace: Y entonces, vendrá la barbarie, aquella vieja contradicción que popularizó Rosa Luxemburgo entre socialismo y barbarie. O hay solución socialista a la crisis o una salida capitalista será también una salida reaccionaria, militarista, de criminalización de la protesta social”. (6)

Ahora bien, en el mundo y concretamente en América Latinas han emergido las condiciones objetivas para el debilitamiento y desarticulación del sistema capitalista, pero como coinciden los científicos sociales mencionados arriba, el sujeto político eficaz y realmente transformador irrumpirá con fuerza cuando su conciencia política esté plenamente constituida. Esto no se dará en forma espontánea sino que es el resultado de un proceso de luchas y de resistencias sociales en conjunción con el conocimiento.

En Latinoamérica, tras el fracaso del modelo neoliberal que el Consenso de Washington impulso bajo la estrategia de ampliar mercados y lograr la “seguridad” hemisférica, ha irrumpido lo que “al calor de las experiencias centroamericanas algunos teóricos marxistas, en los años 70 y 80, acuñaron el concepto de vanguardias colectivas, para significar la formación de un sujeto único a partir de una cantidad plural de integrantes, cada uno de los cuales cede algo de su identidad particular para hacerse parte de un todo orgánico más amplio, con base en una identidad mayor en un proyecto unificador que asegura la convergencia”. (7)

EL RETO DEL SUJETO POLÍTICO LATINOAMERICANO

El proceso político que están viviendo los países latinoamericanos en medio de las vicisitudes de su subdesarrollo socioeconómico es apasionante, habida cuenta de que la crisis del modelo neoliberal ha generado espacios de debate y de resistencia que han permitido o están posibilitando el surgimiento de movimientos, partidos y líderes progresistas, muchos de los cuales han conquistado espacios de poder.

En varias de estas naciones, como lo ha dicho el presidente Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, se ha conseguido gobierno más no poder, no obstante es destacable el espacio obtenido democráticamente en los procesos electorales, en los que la derecha y las oligarquías locales han ido perdiendo terreno, hasta tal punto que sus partidos políticos han perdido capacidad de convocatoria y esto se evidencia frente al hecho de que los gobiernos progresistas de la región tienen como opositores a los oligopolios mediáticos que han terminado por convertirse en fines políticos.

Las oligarquías locales ante la decadencia en que se encuentran sus organizaciones partidistas se han aferrado a mantener a como dé lugar el control de la palabra y la información y han convertido a sus medios de comunicación en una verdadera arma para desprestigiar, estigmatizar y atacar a quienes consideran sus adversarios.

Adicionalmente, la derecha latinoamericana quedó sin norte, no cuenta con alternativas para ofrecer, pues su modelo de vida, el capitalista colapsó, y para rematar, perdió la orientación de Estados Unidos, su principal timonel ideológico.

SEGURIDAD Y MERCADOS

Los gobiernos progresistas de América Latina han debido hacerle frente a la política norteamericana de seguridad y mercados, que sustentaba el esquema neoliberal, hoy colapsado. Esta estrategia utilizada por Estados Unidos para consolidar su poder dominante en el mundo no es nueva. Simplemente retomaba el esquema que han puesto en marcha los imperios a través de la historia de la humanidad en su afán de ensanchar sus tentáculos.

Así como en la antigüedad las caravanas de mercaderes atravesaban desiertos y extensas montañas debidamente flanqueadas por poderosos ejércitos protectores, ahora Washington hace presencia militar en prácticamente todos los continentes del globo terráqueo con el propósito de asegurar sus intereses mercantiles. Por eso, en el caso de América Latina no es gratuito la instalación de bases militares a lo largo y ancho de la región.

Para desarrollar esta política “bélica-mercadotecnista” es imperativo construir un “enemigo” y fabricar unas alianzas. De esta manera se puede definir hacia quién se apunta para destruir al adversario con miras a establecer un escenario de paz y prosperidad. Esto tampoco es nuevo. Estados Unidos que se convirtió en potencia después de la Segunda Guerra Mundial tuvo como enemigo perfecto al comunismo y en su empeño por combatirlo y ampliar su poderío intervino en forma directa en prácticamente todos los procesos y conflictos políticos que se presentaron en el mundo durante el lapso que duró la Guerra Fría.

Los sucesos del 11 de septiembre de 2001 le cayeron como anillo al dedo al fracasado gobierno de Bush, pues le facilitaron la invención del nuevo enemigo de Estados Unidos en el siglo XXI: el terrorismo internacional.

El mundo tuvo un suspiro con la elección de Barack Obama como nuevo presidente estadounidense, pero habrá que ver hasta dónde llega su plan de ajustes y de reformas para superar la funesta herencia de George W. Bush, que no es otra que la decadencia en todos los órdenes de la principal potencia mundial. Y será de vital importancia conocer en toda su magnitud cual será el rol que esta administración demócrata asumirá frente a América Latina, que por fin está buscando, en un esfuerzo dialéctico, su propia senda de desarrollo sin los amarres y la dependencia de Norteamérica. En ese sentido, los gobiernos de izquierda de Latinoamérica le ganaron el pulso a Washington que no pudo imponer la malhadada fórmula del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y varios de sus sustitutos, los Tratados de Libre Comercio (TLC) quedaron en medio camino.

De ahí que la consolidación de un sujeto político latinoamericano es imprescindible para avanzar en un proyecto de izquierda que debe sustentarse en la transferencia tanto del poder económico como del poder político a la sociedad, y que al mismo tiempo introduzca un concepto real y material de soberanía nacional incluyente. No se puede concebir una alternativa al capitalismo global sin viabilizar la integración latinoamericana y caribeña, tantos años aplazada.

En esa dirección debe avanzar el proceso de emancipación de los pueblos latinoamericanos, puesto que los sectores de izquierda y los movimientos sociales y de resistencia que lleguen o estén en el poder no pueden dedicarse a redistribuir los ingresos fiscales existentes que son escasos y provienen de la expoliación de los asalariados, sino que están obligados a frenar el desangre que constituye la deuda externa e interna que va a parar al gran capital especulativo.

¿QUÉ HACER?

Los retos para ingresar a una etapa de poscapitalismo comienzan con el fortalecimiento de los sectores de izquierda, movimientos populares, organizaciones sociales que en buena medida han convergido en el Foro Social Mundial y en su capítulo en América Latina, pero sobre todo, en su unidad, coordinación y profunda capacidad de estudio y de análisis para formular alternativas viables a la globalización.

No puede ser que la izquierda en esta coyuntura histórica termine como simple administradora de la crisis. Borón ha dado a grandes rasgos las pautas para comenzar a transitar por la senada anticapitalista. Considera este sociólogo argentino en forma puntual que hay que propugnar porque “se recupere el control de los recursos básicos de nuestras sociedades; se reviertan las privatizaciones y las desregulaciones puestas en práctica por el neoliberalismo; se lleve a cabo una profunda reforma tributaria que ponga fin a su escandalosa regresividad; resolver a favor del campo popular los desafíos planteados por la crisis alimentaria y del agua, mediante una profunda reforma agraria concebida en función de las necesidades de la época actual; fortalecer los mecanismos de integración supranacional, esquemas como el ALBA y sus instituciones, y proyectos que permitan construir un núcleo de resistencia ante las tentativas de las clases dominantes del imperio de descargar el costo de la crisis en nuestros pueblos”. (8)

Para concretar estas aspiraciones, será necesario el afianzamiento de la resistencia social y la coherencia política de los sectores izquierda, dado que, como lo predijo en 1995 el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein, “los próximos 30-40 años será el momento de la desintegración del sistema histórico capitalista. No será un momento agradable de vivir. Será un periodo negro, lleno de inseguridades personales, incertidumbres frente al futuro y odios viciosos. Al mismo tiempo, será un periodo de transición masiva hacia alguna otra cosa, hacia un sistema (o unos sistemas) nuevos (s)”. (9)

Si se consolida una voluntad colectiva de convencimiento y el sistema capitalista se sigue desmoronando, lo cual es imparable, el mundo en un sentido sensato de sobrevivencia tendrá que mirar necesariamente hacia el socialismo, que será el resultado necesario y posible para salir de esta gran crisis.

“Marx y Engels descubrieron que el socialismo podía realizarse cuando se suman las condiciones adecuadas entre las que había que contar forzosamente la conciencia de la posibilidad de su realización, la aspiración a realizarlo y la organización y lucha correspondientes. El socialismo como alternativa al capitalismo resulta así no solo un producto histórico posible y necesario sino un ideal fundado objetiva e históricamente”. (10)

Las condiciones para esa gran transformación están dadas. Los desafíos y retos para generar un nuevo proyecto histórico no son de poca monta y solo se podrán enfrentarán con la consolidación de ese sujeto político que ya comienza a dar sus frutos en nuestro continente para revertir la circunstancia actual de pesimismo y posibilitar una Patria Grande, en la que hagamos realidad la enseña de que otra América Latina mejor, definitivamente, “es posible”.

Notas:

1.- Borón, Atilio, Ponencia presentada al XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, La Habana, Cuba 2-6 de Marzo de 2009.

2.- Roitman, Marcos, “Cambio y continuidad en la historia de América Latina (Parte 3), en Curso virtual “Procesos políticos y estructura de poder en América Latina”, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires, Julio 2008.

3.- Roitman, Marcos, Op. Cit.

4.- Roitman Marcos, Op.Cit.

5.- Houtart, Francois, intervención en el XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, La Habana, Cuba 2-6 de Marzo de 2009, en www.lajirabilla.cu.

6.- Borón, Atilio, durante una intervención en uno de los foros realizados con ocasión del XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, en La Habana, Cuba, entre el 2 y 6 de Marzo de 2009, en www.lajirabilla.cu.

7.- Caycedo Turriago, Jaime, Memorias del primer seminario Marx vie, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá 26 – 28 de agosto de 1998.

8.- Borón, Atilio. Op. Cit.

9.- Wallerstein, Immanuel, La crisis estructural del capitalismo, Ediciones desde abajo, Bogotá, Colombia, 2007.

10.- Sánchez Vázquez, Adolfo, Entre la realidad y la utopía, ensayos sobre política, moral t socialismo, Fondo de Cultura Económica, México, 2207.

*Trabajo presentado por Fernando Arellano Ortiz para aprobar el Curso virtual “Procesos políticos y estructuras de poder en América Latina” dictado por el Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro de la Cooperación, Buenos Aires, Argentina.

domingo 26 de abril de 2009

SOCIALISMO SIGLO XXI


EL SIGNIFICADO DE LA NUEVA VICTORIA ELECTORAL DE RAFAEL CORREA

A PASO FIRME AVANZA LA REVOLUCIÓN CIUDADANA EN ECUADOR

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Definitivamente, como el propio presidente Rafael Correa lo ha venido señalando desde que llegó al poder hace dos años y medio, el Ecuador está en plena “época de cambio”, en la que por fin se ha enterrado la mafiosa “partidocracia”, la negra noche neoliberal y los líderes de barro, para avanzar hacia un modelo político solidario, democrático e incluyente.

El nuevo triunfo electoral de Correa el pasado 26 de abril constituye un hito en el proceso político de este pequeño país andino de algo más de 12 millones de habitantes. Por primera vez después de 30 años de que en esta nación se reinstauró el juego democrático, un mandatario es elegido en la primera vuelta electoral. Y por primera vez, también, se inaugura un proceso político que está antecedido por un cambio sustancial tanto en lo institucional como en la correlación de fuerzas, gracias al impulso de una nueva Constitución liderado por el gobierno del Movimiento Alianza País.

Las últimas tres décadas para el Ecuador han sido de frustración y desesperanza, luego de que unos partidos corruptos de derecha utilizaron el poder como botín para saquear al Estado, consolidar unas camarillas lideradas por los banqueros, acabar con la soberanía monetaria, adoptando como moneda oficial el dólar, y mantener al país en permanente crisis institucional.

Proceso de transformación

El ascenso al poder de Correa ha significado para los ecuatorianos iniciar una etapa de transformación política y socioeconómica en su atormentado devenir histórico dado que es la primera vez, en décadas, que un mandatario cuenta con un verdadero proyecto de país, sustentado en equidad social, renovación institucional y soberanía nacional.

Este proyecto político comenzó a plasmarse hace dos años y medio cuando Correa llegó al Palacio de Carondelet a enfrentarse con la mafia “partidocrática” de derecha que dominaba todos los poderes públicos, los especuladores financieros que mantienen aún los grandes medios de comunicación y los sectores más pudientes de la sociedad ecuatoriana que se beneficiaron en grado superlativo del modelo neoliberal.

La lucha de este mandatario ha sido denodada. Inició haciendo realidad una de sus principales ofertas de campaña consistente en la convocatoria de una Asamblea Constituyente para lo cual debió enfrentarse con el Congreso Nacional que estaba dominado por los sectores tradicionales. Derribado ese primer obstáculo, convocó a elecciones para escoger a los miembros de dicha asamblea que redactarían el nuevo estatuto constitucional. Ese fue un primer avance considerable porque los aliados del gobierno obtuvieron un resultado exitoso. Y vino luego la consolidación del proceso transformador cuando en referendo fue aprobada la nueva Constitución por algo más del 64% de los electores.

Entierro de tercera

Con el nuevo marco constitucional se hizo necesario renovar todas las instancias de poder en el Ecuador y por eso se convocó a elecciones generales, en las cuales Correa no solo logró otro contundente triunfo y mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa que le permitirá desarrollar sin traumatismos su programa de gobierno, sino que, además, se dio entierro de tercera a los cadáveres insepultos de la corrupta “partidocracia”.

En efecto, los ecuatorianos en forma abrumadora les dieron la espalda a los líderes responsables del desafortunado pasado de esa nación andina. El desprestigiado ex presidente Lucio Gutiérrez, quien fuera defenestrado por actos de corrupción y por haber traicionado a su electorado al haberse aliado con el gobierno norteamericano de Bush y con el ultraconservador mandatario colombiano Álvaro Uribe, manteniendo el modelo neoliberal y apoyando decididamente el malhadado Plan Colombia. El magnate bananero Álvaro Noboa Pontón, quien por cuatro veces consecutivas ha buscado llegar a la Presidencia para convertir al Ecuador en una “banana republic” y en un paraíso fiscal para beneficio de sus desmedidos intereses personales y empresariales. Martha Roldós Bucaram, sobrina tanto del excéntrico ex presidente Abdalá Bucaram como del ex dirigente político León Roldós, abogado de los inescrupulosos banqueros, quien posó de líder de izquierda, cuando todos en el país saben de la catadura ética de su clan familiar que tuvo un protagonismo nefasto en la política ecuatoriana del último medio siglo.

Hacia el Socialismo del Siglo XXI

Gracias al liderazgo de Correa, en el Ecuador se ha constituido una fuerza política que es el movimiento Alianza País, que a su vez, ha logrado generar una fuerza social con lo cual ha cambiado las correlaciones de poder en ese país.

De esta manera, el mandatario ecuatoriano en sus escasos dos años y medio de gobierno ha puesto a andar un nuevo proyecto de sociedad en el que se privilegia la supremacía del trabajo humano sobre el capital, la acción colectiva para el desarrollo, el papel preponderante del Estado en la vida socioeconómica de la nación, el respeto por el medio ambiente, los derechos humanos, la justicia social, y la búsqueda por la real integración latinoamericana. Principios, todos éstos, que hacen parte de lo que en América Latina se conoce como Socialismo del Siglo XXI, que es un proceso en construcción.


Lo anterior se ha traducido en un amplio paquete de ayudas económicas para que los menos favorecidos puedan tener acceso a la vivienda, a la compra de material escolar y uniformes. Así mismo el gobierno ecuatoriano ha impuesto la gratuidad de los servicios de salud y en sólo dos años ha multiplicado por ocho el gasto público. Igualmente, ha exigido a las compañías petroleras que paguen más impuestos y se negó a renovar la concesión al gobierno norteamericano para continuar con la base militar de Manta.

Los gobiernos progresistas de esta América mestiza como Venezuela, Bolivia y Ecuador a pesar de sus diferencias, tienen tres coincidencias fundamentales: la lucha por la igualdad social enterrando el criminal modelo neoliberal, la democratización política y la soberanía nacional.

Así como al amanecer del siglo XX un gran visionario y patriota como Eloy Alfaro fue el protagonista de la revolución liberal, ahora, cien años después, Rafael Correa Delgado, ha asumido el liderazgo para hacer realidad la que ha denominado “Revolución Ciudadana”.

martes 21 de abril de 2009

SOCIALISMO SIGLO XXI


AFIRMA EL SOCIÓLOGO ARGENTINO ATILIO BORÓN

ES VITAL UN NUEVO SUJETO POLÍTICO, EMANCIPADOR Y REVOLUCIONARIO PARA ENFRENTAR AL CAPITALISMO

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Las condiciones objetivas son extremadamente favorables en la actual coyuntura para derrotar al capitalismo y generar un proceso revolucionario, siempre y cuando se articule una gran instancia mundial que logre coordinar la lucha de los movimientos sociales y de los partidos políticos de izquierda”. Esta reflexión es del científico social argentino Atilio Borón en desarrollo de su teleconferencia en el marco del Coloquio Internacional postcolonialismo y utopía en el bicentenario, que se realizó en la Universidad Nacional de Colombia, entre el 15 y el 18 de abril.

Para Borón, el Foro Social Mundial es el llamado a avanzar en esa dirección, pues según dijo, “debe dejar de ser el gran escenario de debate y de la pluralidad de los sujetos para transformarse en la instancia articuladora de la lucha que hay quedar contra el capitalismo”.

“Así como el capitalismo está librando una lucha planetaria para enfrentar su crisis, los movimientos sociales y las fuerzas progresistas no pueden dar una lucha local, parcial y parroquial, sino que es necesario concretar una coordinación mundial de todas las resistencias a lo largo y ancho de todos los continentes. Este es el gran desafío de los actores populares”.

Sin embargo, el politólogo y actual director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED) de Buenos Aires, considero que esta crisis sistémica del capitalismo llega en un momento en que “hay un retraso en las condiciones subjetivas que tienen que ver con la conciencia y la organización de los sujetos sociales”.

SE REQUIERE FUERZA QUE HAGA CAER AL CAPITALISMO

Por ello recalcó la necesidad de potencializar los movimientos de masas y los partidos de izquierda. “Todo depende de su articulación, de su clarividencia, de su audacia y capacidad para forjar alianzas que posibiliten avanzar en la dirección de hacer caer el capitalismo”.

“El capitalismo –explicó- no se va a caer solo, se necesita de una fuerza que lo haga caer” y en el caso de Estados Unidos que es el bastión hegemónico por ahora irremplazable, no ha aparecido ni se ha formado el sujeto político que sea determinante y protagonista activo para que produzca el colapso final.

Ante esta circunstancia, dijo Borón, es de suma trascendencia que surja “un nuevo sujeto político, popular, emancipador y revolucionario y con él una nueva alternativa superadora, porque de lo contrario, el capitalismo saldrá de esta crisis gracias a los diversos mecanismos con que cuenta”.

El sustento del capitalismo radica en el poderío militar de los Estados Unidos que cuenta con un enorme dispositivo de controles satelitales e informáticos, así como con 700 bases militares distribuidas en todo el mundo. Es un hecho, entonces, señaló el politólogo argentino, que “no va a ceder en sus posiciones a no ser que haya una gran fuerza planetaria de presión”.

Lo que sí es claro de esta crisis sistémica es que en el capitalismo no se va a encontrar la solución. “Parte de la solución está en recortar las prerrogativas al capital, propender por la autogestión de la economía, desmercantilizar la salud, la educación, recuperar por parte del Estado el manejo de los servicios públicos esenciales”, sostuvo Borón.

Dentro de su análisis, consideró que en la actual coyuntura socioeconómica del mundo no ve la posibilidad de que irrumpa un capitalismo tipo keynesiano como el que surgió después de la Segunda Guerra Mundial y que permitió el fortalecimiento del movimiento obrero, los sectores sociales y los partidos progresistas que salieron legitimados de la lucha antifascista.

Si bien, agregó, China puede jugar un papel en la actual crisis por ser una potencia económica, su debilidad está en que no tiene la fortaleza militar de los Estados Unidos. No obstante, fue categórico en afirmar que el capitalismo enfrenta “insolubles contradicciones” que hacen que “su ocaso vaya a ser muy prolongado”.

Criticó lo que denominó “la claudicación de la izquierda europea que se ha convertido en una socialdemocracia que no está aprovechando políticamente las condiciones críticas del capitalismo en este momento”.

En contraste, se refirió al “horizonte socialista” que se puede otear desde América Latina, poniendo como ejemplo los casos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador.

LA ALTERNATIVA ES EL SOCIALISMO

Finalmente, Borón dijo que esta crisis que no es solamente económica sino ecológica, energética, alimentaria y política, no tiene más alternativa que una salida socialista.

Puso como ejemplo la crisis ecológica, la cual, señaló, fue causada en forma directa y depredadora por el sistema capitalista “que utiliza la naturaleza como fuente de enriquecimiento” y, claro, parte de su solución pasa también por su desmercantilización.

Para develar los fines protervos del capitalismo, Borón hizo énfasis en el rol que deben cumplir los intelectuales de izquierda, al señalar que su compromiso es denunciar las mentiras e influir con su pensamiento alternativo en los movimientos sociales y partidos progresistas para enfrentar la manipulación mediática de los grandes oligopolios planetarios que comercializan con la información.

Lo bueno de esta crisis, concluyó, “es que va a enseñar mucho tanto a los movimientos sociales como a los partidos de izquierda”.

SOCIALISMO SIGLO XXI


JAIME CAYCEDO, ORGANIZADOR DEL COLOQUIO POSTOCOLONIALISMO Y UTOPÍA

BICENTENARIO DE LA EMANCIPACIÓN LATINOAMERICANA ES MOTIVO PARA EMPUJAR LAS REBELDÍAS SOCIALES

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

La crisis del capitalismo actual en su forma imperialista y mundializada, empuja las rebeldías sociales en dirección a búsquedas más profundas de emancipación”, sostuvo el antropólogo y actual concejal de Bogotá por el Polo Democrático Alternativo (PDA), Jaime Caycedo Turriago, coordinador del Observatorio Sociocultural de la Mundialización de la Universidad Nacional de Colombia, uno de los organizadores del Coloquio internacional postcolonialismo y utopía en el bicentenario, realizado entre el 15 y el 18 de abril en la capital colombiana.

Caycedo Turriago explicó que las reflexiones de este evento académico estuvieron dirigidas a que la celebración del bicentenario de independencia de las naciones latinoamericanas del yugo español, no termine en una acción puramente retórica y ritual que mine el verdadero significado que un acontecimiento de este calado debe tener.

Para este catedrático universitario, dicha efemérides “no puede quedar limitada a la simple rememoración ritual, o aún peor, al ajuste pragmático de los planes de los Estados a los Objetos del Milenio para la superación de la pobreza extrema, bajo el auspicio del Banco Mundial, o en el caso colombiano, a los proyectos de terminación sangrienta del conflicto armado interno de carácter prolongado”.

“Los hechos indican que, en la América Latina del bicentenario, no se marcha, inevitablemente, hacia un nuevo colonialismo. Por el contrario, se advierte un espíritu de cambios y ensayos de nuevos rumbos que parecen inscribirse en una idea de emancipación. En tal enfoque pueden situarse las experiencias diferentes que tienen lugar en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, por una parte; Brasil, Argentina y Uruguay, por otra”.

HERENCIA DE REBELDÍA

Para Caycedo Turriago los 200 años de la independencia americana constituyen “una herencia de rebeldía frente a la injusticia, a la desigualdad, los privilegios y la exclusión. La idea de que nada de eso es aceptable, ni entonces ni ahora bajo el capitalismo globalizado, representa un legado irrenunciable de los pueblos del continente”.

Las sociedades y los seres humanos, agrega, “no están sujetos irremediablemente al pasado, ni a la explotación inhumana, ni a la violación sistemática de los derechos fundamentales, por el contrario, hay posibilidades de formas de sociedad liberadoras de esas cadenas, lo cual resume el gesto y la voluntad de lo que pudiéramos llamar emancipación”.

Al mismo tiempo, este antropólogo sostiene que América Latina es heredera del anticolonialismo. “Por lo menos, -explica- de un anticolonialismo que permitió el florecimiento de repúblicas como semilleros de un capitalismo nacional, en el contexto del mundo capitalista y de modalidades imperialistas y neocoloniales. El postcolonialismo, entre tanto, ha mostrado que el mundo periférico no logró, por el hecho de haberse librado de los lazos coloniales, alcanzar mejores condiciones de igualdad y de satisfacción de expectativas. Infortunadamente la colonialidad, como ha denunciado y escrito Aníbal Quijano, hace parte, en buena medida, de nuestra conciencia social, en las formas del racismo, del machismo, de los prejuicios. La propia ciencia social latinoamericana se muestra afectada por una especie de complejo de inferioridad frente al conocimiento del mundo desarrollado. La noción de identidad, de pensamiento propio, de proyectos alternativos con el sello de lo nuestro, se mira con desconfianza. El poder imperial ha querido enclaustrar en los límites del terrorismo las expresiones de resistencia y los ensayos de cambio en América Latina y el Caribe”.

LATINOAMÉRICA VIVE PROCESOS NUEVOS

En los últimos dos siglos, afirma Caycedo, ha habido varias revoluciones en el hemisferio latinoamericano y otros tantos procedeos avanzados, no sólo al comienzo de las movimientos de liberación anticolonialista.

“Hoy mismo existe una revolución socialista en Cuba que tiene una identidad propia. En sus primeros 50 años, que se conmemoran actualmente, nos enseña mucho sobre las potencialidades que encierran las luchas populares, independientemente de sus formas. Las revoluciones mexicana de 1910 y boliviana de 1952 tuvieron frenos, límites y reversazos. Desde finales del siglo XX América Latina vive procesos nuevos, que están en franco desenvolvimiento que en varios casos podrían desembocar en auténticas revoluciones, si los guía un ideario transformador y si las fuerzas motoras, con sus instrumentos políticos, logran atravesar unidos los complejos momentos de contradicción”.