jueves, 25 de mayo de 2017

COLOMBIA

EL ESCABROSO CAMINO DEL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ / PAXENCOLOMBIA.ORG

A raíz de un reciente fallo de la Corte Constitucional, como consecuencia de una demanda presentada por un senador del partido Centro Democrático contra la ley que adoptó el mecanismo de vía rápida conocido como fast track para la aprobación de la legislación que permita la implementación de los acuerdos de La Habana, el proceso de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la insurgencia de las Farc vuelve a quedar en la incertidumbre, igual o peor que cuando se perdió el plebiscito sobre la aprobación de los acuerdos suscritos en La Habana, el 2 de octubre de 2016.

En medio de una explosiva bomba social por los múltiples problemas que la administración Santos no ha logrado solventar y cuya consecuencia no es más que la comprobada insatisfacción y las múltiples protestas ciudadanas, el país inaugura con esta decisión judicial un nuevo capítulo de zozobra política sobre el rumbo que tomará el proceso de paz, lo cual abre una serie de interrogantes, no fáciles de responder.

En efecto, el pasado miércoles 17 de mayo, el máximo tribunal constitucional mediante un comunicado informó que fueron declarados inexequibles dos literales del acto legislativo que creó el procedimiento especial conocido como “fast track” (vía rápida), con lo cual traslada al Congreso de la República la responsabilidad principal de aprobación de temas esenciales contenidos en el acuerdo de paz, en lo que tiene que ver, por ejemplo, con el desarrollo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Ley Estatutaria de Garantías de Participación Ciudadana, la reforma política y electoral, la reforma a la ley de Planeación y el desarrollo de las Circunscripciones Transitorias de Paz.

En síntesis, la Corte “tumbó” las disposiciones que establecían que los proyectos de ley solo podrían tener modificaciones en el Congreso con el aval previo del Gobierno; los cuales, además, se votarían en bloque y no cada artículo.

La revista Semana resumió de manera concreta los alcances de esta decisión judicial. “El fallo de la Corte Constitucional que limita el ‘fast track’ es manejable en lo jurídico, un gran riesgo en lo político y un golpe mortal para la confianza de las Farc en el proceso de paz”, explicó la citada publicación.

En últimas, como todo fallo de la máxima instancia constitucional tiene un trasfondo político, la incertidumbre que ha generado es muy grande en un país como Colombia caracterizado por su inestabilidad institucional y por prácticas malsanas de su dirigencia que tiene asiento en el Congreso de la República.

En cuanto a las consecuencias jurídicas del fallo hay que señalar que se mantiene vigente la esencia del mecanismo denominado fast track, cuyo propósito es el de tramitar en forma exprés leyes y reformas a la Constitución que estén orientadas a garantizar el cumplimiento de los acuerdos de paz. Además, este fallo no es retroactivo y por lo tanto aquellas normas aprobadas hasta el momento contempladas en el acuerdo de La Habana no sufrirán modificación alguna. La zozobra que se cierne es en torno a qué va a pasar con el paquete de leyes que está por aprobarse y cuyos temas son decisivos para la implementación del pacto suscrito con las Farc.

Están pendientes para estudio del Congreso, la reforma política y electoral; la ley estatutaria de fortalecimiento de las organizaciones sociales que apunta a descriminalizar la protesta social; el acto legislativo que crea 16 circunscripciones especiales de paz para dar representación a comunidades de 176 municipios que han sido los más afectados por el conflicto armado. También está pendiente la creación del Fondo de Tierras para la Paz que ha encontrado fuerte oposición en los gremios del sector agrícola que se resisten a la democratización de la propiedad rural que en un 63% es informal en el país de acuerdo con las cifras del reciente Censo Nacional Agropecuario del año 2014. Igualmente, resta por aprobar todo el paquete que desarrolla el punto referido al narcotráfico y la sustitución de los cultivos de uso ilícito.

Otro de los puntos pendientes es el que tiene que ver con el proceso de reintegración de los excombatientes de las Farc, en el que se contemplan aspectos nodales como la política del Estado colombiano para el desmonte del paramilitarismo y su reintegración económica.

La decisión de la Corte Constitucional se da a solo dos semanas de que se produzca el desarme de más de 7.000 combatientes de las Farc. Esta circunstancia sumada a las dificultades que se han presentado por parte del Gobierno para la implementación del Acuerdo Final, como los incumplimientos en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN), la lentitud de la aplicación de la amnistía y los retrasos en el Plan Marco de Implementación, en medio además del asesinato sistemático de líderes sociales y defensores de derechos humanos, hace que la situación no solamente sea compleja sino llena de incertidumbre.

Para el exjefe negociador del proceso de paz en La Habana, Humberto de la Calle, el cuadro que muestra el actual momento de la implementación de los acuerdos es preocupante.

“El Gobierno ha señalado que la respuesta a lo ocurrido es solidificar la coalición política, y eso está bien, lo entiendo, pero no minimiza los riesgos de una discusión supremamente tortuosa y envía un mensaje que me parece grave, no solo para la guerrilla sino para la sociedad colombiana porque aquí hay un compromiso ético, y esto es más que jurídico o político. Se hizo un acuerdo con una guerrilla para desarmarla; comienza el proceso de desarme y se está implementando lo acordado. Enviar el mensaje de que la Corte va a revisar o a cambiar elementos centrales de lo que se acordó es un engaño frente al compromiso que tiene el Estado colombiano con el acuerdo de paz. Todo el Estado tiene el compromiso de cumplir con lo pactado, porque fue suscrito con el Ejecutivo, refrendado por el Congreso y siguiendo el lineamiento de la misma Corte Constitucional”, precisó De la Calle en declaraciones al diario El Tiempo.

Por su parte, la columnista de la revista Semana, María Jimena Duzán, dijo que  “hoy, con esa tesis de que la paz es un problema eminentemente jurídico, la Corte Constitucional acaba de tumbar la espina dorsal del fast track y abrió la posibilidad de que los congresistas puedan aprobar las reformas sin respetar el espíritu de lo acordado, con lo cual sobra decir que lo firmado en el (Teatro) Colón es prácticamente letra muerta. Mañana, se hará lo mismo con la ley estatutaria, pasado mañana, con la reforma al ordenamiento de la tierra, con la reforma política”.

Por lo pronto, algunos analistas consideran que es imperativo ampliar en 120 días más el proceso de la dejación de las armas por los combatientes de las Farc, así como es inevitable extender los territorios y plazos de las Zonas Veredales para rescatar el anhelo de paz de amplios sectores de la sociedad colombiana.

Las Farc, por su parte, a través de su vocero Iván Márquez, ha anunciado que toda su militancia actualmente concentrada en las zonas veredales se encuentra en asamblea permanente analizando la situación, al tiempo que su máximo comandante, Rodrigo Londoño (Timochenko), ha señalado que ahora el proceso vuelve a estar en manos del presidente Santos, quien tiene la capacidad de liderar al interior del Congreso con sus mayorías parlamentarias la implementación legal de los acuerdos de paz.

En la práctica, lo que resta por desarrollar de dichos acuerdos depende de una nueva negociación en el Congreso de la República que podrá establecer modificaciones a los textos acordados en La Habana y que de manera genérica fueron  aprobados por el Congreso ante la victoria del No en el plebiscito del 2 de octubre del año pasado.

De esta manera, el escarpado y tortuoso camino de la paz en Colombia sigue su marcha en medio de múltiples tropiezos para superar más de medio siglo de un conflicto que ha destruido el tejido social y ha desestructurado la sociedad de este país. No obstante la actual coyuntura, el Gobierno del presidente Santos está en capacidad de liderar al interior del Congreso de la República las medidas conducentes y los acuerdos políticos que permitan el desarrollo de las leyes que requieren la implementación del acuerdo de paz.

Además, los movimientos sociales y los sectores en Colombia comprometidos con la paz no solo tienen la capacidad de movilización sino que constituyen un elemento clave para monitorear el desarrollo del trámite legal que posibilite la implementación del proceso para el inicio del denominado posconflicto, llamar la atención sobre los inconvenientes  y generar alertas tempranas.






lunes, 27 de marzo de 2017

COLOMBIA

“EN EL CESAR HA HABIDO UN REMOZAMIENTO DEL PARAMILITARISMO”


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

La conflictiva realidad social que se vive en el departamento del Cesar, localizado al noroeste de la geografía colombiana, está determinada en gran medida por su estructura productiva que se asienta tanto en la extracción carbonífera como en la explotación de palma africana. Estas actividades no solamente han generado un alto impacto de violencia por la disputa del dominio de territorios, sino además, una grave situación ambiental, hasta el punto que los 42 ríos y los cuerpos cenagosos del departamento están en riesgo. A ello hay que agregarle que una de las tragedias de esta región son las regalías que percibe por concepto de la explotación minero-energética porque son fuente de corrupción.

El accionar del paramilitarismo

Una de las características de dominio territorial, despojo de tierras, violencia y desplazamiento humano en el Cesar, ha sido el sistemático accionar del paramilitarismo. Si bien el grupo de autodefensa Juan Andrés Álvarez se desmovilizó en 2006, algunas de sus estructuras quedaron en la retaguardia  y se reconvirtieron en lo que actualmente se conocen como ‘Águilas Negras’, ‘Nuevas Autodefensas del Cesar’ y ‘Autodefensas Gaitanistas’.

Antonio Calvo Silva, coordinador regional de PAX Holanda en el Cesar, sostiene que de acuerdo a los reportes de las autoridades, estas estructuras mantienen un preponderante poder económico porque controlan el contrabando de gasolina, actúan en el negocio del narcotráfico, han establecido redes de extorsión así como el sistema usurario de préstamos de dinero conocido como el gota a gota. Además, tienen la pretensión de influenciar en los procesos electorales en la región.

Persecución a líderes sociales

En el Cesar, explica Calvo Silva, estas estructuras paramilitares vienen generando zozobra desde hace algunos meses en varios municipios del departamento no solo porque hacen presencia en las comunidades dejando mensajes y pintando grafitis amenazantes sino que, adicionalmente, son señaladas de presunta responsabilidad en el asesinato en los últimos meses de líderes sociales y comunitarios como Néstor Iván Martínez en Chiriguaná; Aldemar Parra del territorio afro El Hatillo; y Manuel Cantillo de la vereda Entre Ríos. Sus asesinatos tienen en común que los operativos para llevar a efecto la ejecución siguen un mismo modus operandi, que no es predecible de la delincuencia común.

Esta exacerbación de la violencia, explica el funcionario de PAX, ocurre coincidencialmente cuando los acuerdos de paz entre la insurgencia de las Farc y el Gobierno de Santos comienzan a tomar forma y como consecuencia de ello, movimientos alternativos de estirpe social surgen o se reactivan. La acción paramilitar, agrega Calvo Silva, está dirigida entonces a paralizar la acción de la sociedad civil e impedir la participación ciudadana en la zona.

En definitiva, explica, se trata es de frenar o congelar la movilización de los ciudadanos desde la base, “por eso estos liderazgos comunitarios son cercenados con una reiteración asombrosa, no obstante que las autoridades salen a decir que se trata es de ajustes de cuentas y en ese sentido hay una matriz de discurso de la Policía”.

Esta crítica situación de orden público en el Cesar obedece a que “el paramilitarismo no es cosa del pasado y la gente lo está padeciendo. Lo que ha ocurrido es que hay un remozamiento de este fenómeno”.

Gracias a denuncias de PAX ha habido cambio de actitud de transnacionales

En medio de este conflictivo panorama, Calvo Silva destaca que a raíz de las denuncias que hizo PAX Holanda respecto de supuestos vínculos de las transnacionales carboníferas que operan en el departamento como Drummond y Glencore con el paramilitarismo, sus directivos han cambiado de actitud en el sentido de rechazar en forma contundente a través de pronunciamientos públicos los asesinatos de líderes comunitarios que han venido ocurriendo en los últimos meses.

Esta es una señal de que la campaña de PAX en favor del restablecimiento de los derechos de las víctimas del paramilitarismo ha surtido efecto y está generando conciencia sobre el respeto a los derechos humanos, tan conculcados en esta región colombiana.

Acompañamiento de PAX a las comunidades

Desde hace más de tres años PAX viene desarrollando un proceso de atención a las víctimas del conflicto en la zona minera del centro del departamento del Cesar a ocho comunidades a saber: El Toco, El Caimán, La Concordia, Platanal, El Topacio, Santafé, Tucuicito, y Hato La Guajira.

Este programa de PAX Holanda que cuenta con el apoyo de Misereor de Alemania apunta a lograr justicia y reparación para las víctimas, dándoles además asesoría psicosocial tanto a nivel individual como colectivo. Igualmente y a través de investigaciones de memoria histórica se busca lograr verdad y reconciliación, así como propender por la mejora en la región en cuestión de seguridad humana y garantía de derechos humanos.


De esta manera, concluye Calvo Silva, el movimiento PAX contribuye de manera eficaz a generar condiciones en esta región del país para avanzar en el proceso de posconflicto que ahora vive Colombia. 


domingo, 5 de febrero de 2017

DEMOCRACIA

ENTREVISTA CON LA FILÓSOFA ARGENTINA LUCIANA CADAHIA


“HOY, LA BATALLA POLÍTICA SE JUEGA EN EL ÁMBITO DE LO SENSIBLE QUE CONFIGURA MODOS DE COMPRENDER Y ESTAR EN EL MUNDO”

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Analizar el momento político de un mundo convulsionado y sumido en una crisis civilizatoria como consecuencia de los estragos de un modelo capitalista criminal y salvaje como el neoliberal desde la óptica de la filosofía, es provocante y a la vez estimulante. Esta grata oportunidad la tuvimos en Bogotá con una joven filósofa, investigadora social y docente universitaria de origen argentino que realizó sus estudios de maestría y doctorado en Madrid, España. Se trata de Luciana Cadahia, quien desde su particular mirada académica e investigativa se mete a dilucidar los fenómenos políticos, generando reflexiones que contribuyen no solo a elevar el debate sino que tienen la virtud de hacer repensar y sacudir a quienes se aproximen a sus ensayos y trabajos bibliográficos, respecto de la manera cómo en esta primera etapa del siglo XXI hay que refinar las tácticas y estrategias para generar hegemonía y sentido común que posibiliten avanzar en la incesante lucha por la emancipación.

Una primera sugerente observación suya es que la tarea de la izquierda hoy debe estar “orientada a producir identificaciones alternativas que ayuden a comprender los malestares desde otro lugar y comprender quiénes son los verdaderos responsables” de los problemas de las sociedades. Y por ello, agrega, la batalla política “para poder lograr una  hegemonía emancipadora, se juega en el ámbito de lo sensible, de las formas de sensibilidad que configuran nuestros modos de comprender y estar en el mundo”.        

Considera que “uno de los errores de la izquierda en general tiene que ver con desatender la dimensión de la estética y con esto no me estoy refiriendo solamente a la cuestión del arte, me refiero a la dimensión sensible y perceptiva. En la política no solamente funcionan los argumentos racionales sino que hay un componente emocional del ámbito de la sensibilidad que es el que va moldeando los esquemas de percepción de las personas y que hace que, por ejemplo, alguien pueda llegar a creer que Mauricio Macri en Argentina va a resolver sus problemas”.

Por ello sugiere a las fuerzas alternativas y de izquierda, “prestar más atención a ese ámbito de la sensibilidad, a ese ámbito si se quiere cultural porque si no pensamos la articulación entre estética, sensibilidad, cultura y política estamos perdiendo la batalla, por eso el neoliberalismo la ha venido ganando hasta ahora”.

A su paso por Bogotá, tuvimos la oportunidad de dialogar con Luciana Cadahia, quien desde 2015 se encuentra residiendo en Quito, pues es docente titular en áreas como Sociología y Teoría Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Ecuador.

NECESIDAD DE UN HUMANISMO PLEBEYO

-       Uno de tus últimos ensayos es muy provocativo (http://bit.ly/2jMXiM8), pues habla de la necesidad de un humanismo popular ¿Qué quieres decir con  ello?

-       Si bien voy a ofrecer una respuesta más teórica que política, me parece que este enfoque ayuda a comprender ciertas dificultades que tenemos para pensar políticamente nuestra actualidad. Tras la crítica radical de Heidegger al humanismo, el pensamiento político europeo de la posguerra asumió esa crítica como una apuesta claramente antihumanista. Al punto de considerar al humanismo como una especie de chantaje intelectual del cual la filosofía debía deshacerse. En el caso latinoamericano, esta tesis se asumió, al menos en el ámbito de la filosofía política, de manera casi acrítica. Como si este este discurso antihumanista –y sus derivados posthumano, posthistórico, etc…- nos liberase de otro de los engaños de la modernidad.  No obstante, considero que en un momento determinado a esa estrategia anti-humanista le pasan dos cosas: por un lado se vuelve reaccionaria, y por otro, le termina regalando a la derecha una serie de logros históricos, plebeyos y populares que vienen de la tradición humanista; por ejemplo, la política de los derechos humanos. Si prestamos atención a cómo la política de los derechos humanos es implementada en países  como  Argentina, para el caso de la última dictadura militar, o incluso cómo es implementada aquí en Colombia,  a  raíz del conflicto armado, te das cuenta de que hay una dimensión performativa de la humanidad, la construcción de un lugar de enunciación histórico-colectivo de base popular que nada tiene que ver con un esencialismo ahistórico o con la doble moral. Podríamos decir que  permite pensar los instrumentos jurídicos y políticos de un modo muy interesante. Por lo que se vuelve urgente pensar teóricamente esta dimensión de la praxis, es decir, acompañar estos logros políticos con construcciones conceptuales creativas y originales. Resulta un poco contradictorio celebrar ciertas políticas de los derechos humanos en nuestra región y luego asumir sin más el discurso antihumanista europeo. Es como si hubiera un resto colonizado en nuestra forma de pensar. Todo esto tampoco supone caer en un discurso antieuropeo, creo que ambos polos son estériles. Lo que hago estratégicamente es recoger la tradición humanista plebeya de Maquiavelo, del pensamiento florentino, del pensamiento italiano, una cierta recuperación de Gramsci, de Ernesto de Martino, pensador italiano de la misma época del filósofo sardo, que también retoma la necesidad de un humanismo plebeyo. No hay que olvidar que Gramsci y de Martino piensan la posibilidad de un humanismo plebeyo por los mismo años en que Heidegger está construyendo su proyecto antihumanista. Por alguna razón, el discurso de Heidegger se volvió dominante y opacó la propuesta de los pensadores italianos. Me parece interesante recoger esta tradición de humanismo plebeyo y ponerla a dialogar con nuestra propia tradición humanista del siglo XIX –como hace Sanders en su magnífico libro Contentious Republicans para el caso colombiano- y con las formas actuales de lucha política en América Latina. Creo que allí podríamos encontrar unas claves humanistas bien curiosas y capaces de articular un discurso alternativo al neoliberalismo.

-       Siguiendo con tu ensayo, señalas que hoy en día se observa con cierta impotencia cómo la gente, paradójicamente, se siente seducida por lo que causa su propia ruina. ¿Eso quiere decir que el neoliberalismo se volvió sentido común y también  una ‘religión’ puesto que  las grandes mayorías populares, terminan eligiendo a sus verdugos?

-       Sí, me parece que es importante decir dos cosas, en clave foucaultiana: los individuos en tanto sujetos estamos constituidos por el ethos neoliberal, entonces, en nuestra propia subjetividad, en nuestros esquemas perceptivos, en la manera de darle sentido a la vida, las relaciones con los otros están atravesadas por ese ethos neoliberal y es muy difícil romper con él. Las figuras del emprendedor, los libros de autoayuda, la idea de que mis logros dependen de mí y nada más, las formas de gozar con la autoproductividad constante de sí, como si siempre estuviéramos en falta y fuéramos los responsables de las formas de desigualdad que nos constituyen. Es decir, esta forma generalizada del aislamiento individual es la gran estrategia a través de la cual la derecha ha sabido apropiarse del capitalismo actual y ha sido muy hábil para jugar con esos hilos, con ese sentido común de la gente para poder persuadirla y convencerla de que ellos son la mejor elección.

-       Mencionas el alcance del ethos neoliberal, ¿entonces el desafío para los sectores de izquierda y para los gobiernos progresistas es el de construir hegemonía en términos gramscianos? ¿En medio de esta dominación neoliberal que ha generado una nueva barbarie en la humanidad, es posible ello?

-       Creo que es necesario construir una hegemonía alternativa, pero me parece que uno de los límites que ha mostrado la experiencia del progresismo latinoamericano es que esa hegemonía no se puede construir solamente a nivel nacional o plurinacional. Si bien hay que partir de allí,  es importante empezar a articular una hegemonía de carácter internacional, de lo contrario va a ser muy difícil romper con el ethos epocal que nos constituye. Y creo que hay muchos elementos existentes que podrían ayudarnos a configurar esta alternativa, unos sentidos comunes que disputen ciertos relatos y formas de la sensibilidad neoliberal. El problema es que no estamos sabiendo cómo articularlos de manera más operativa. Aunque también es cierto que estas apuestas son de largo plazo, demandan mucho tiempo. Las batallas culturales no se ganan de la noche a la mañana, sino que requieren un trabajo de sedimentación, cuyos tiempos no son los mismos que los de la política. Para el caso de Colombia, es evidente que los dispositivos mediáticos, el blindaje de la mayoría de los medios de comunicación para que surjan otras voces que disputen el sentido común, dificultan aún más la labor. Incluso siempre me ha llamado la atención la disociación entre el lenguaje y la lucidez de los movimientos sociales, ciertas prácticas artísticas y organizaciones políticas populares y el discurso de las élites mediáticas de la cultura y la política. Salvo contadas excepciones, parecieran dos países distintos. Mi inquietud siempre ha sido cómo hacer para que ese lenguaje irrumpa en los medios y revierta cierto blindaje histórico. Igualmente, me gustaría añadir algo y es que yo creo que el neoliberalismo progresista como experiencia política está en horas bajas, está en un momento de agotamiento, está engendrando otra cosa. Lo que yo no sé es qué va a pasar con este ethos neoliberal o ethos del capitalismo, pero lo cierto es que hay que aprovechar esa fragilidad para orientar las fuerzas hacia otros lugares.

-       Es evidente que, como lo que acabas de señalar, el capitalismo está en declive y ello se demuestra de manera palpable con la elección de Trump, así como en el hecho de que, como bien tú reseñas, el autoritarismo hoy es ejercido no solo por los opresores sino también por los mismos oprimidos. En el ensayo del filósofo francés Étienne  de la Boétie, “La servidumbre voluntaria” publicado en 1576, ya sentenciaba que el ser humano por su propia voluntad  termina siendo esclavo de un sistema o régimen que lo oprime. ¿Se podría decir que ese es un rasgo característico del proceso de declive del sistema capitalista?        
                       
-       A mí no me gusta pensar en términos  esencialistas, es decir, no me gusta pensar que los seres humanos inevitablemente producen su propia esclavitud, me parece que siempre es más estratégico tratar las cuestiones en términos políticos, históricos y psicoanalíticos, incluso. Creo que es importante entender que el campo de lo social es un campo de lucha de fuerzas. Volviendo a los términos gramscianos, podríamos decir que en los pueblos habitan tanto fuerzas reactivas –que son las que reproducen formas de esclavitud- como emancipadoras. Entonces, es tarea de los políticos, de los artistas, de los intelectuales, de los maestros, de los militantes, priorizar las posibilidades de las experiencias libertarias para poder potenciar las fuerzas de carácter más emancipador, sabiendo que estas contradicciones son irresolubles. Como diríamos con Hegel, la dialéctica del amo y del esclavo habita en el interior del campo social. Incluso al interior de nosotros mismos. Y el peligro es constatar cómo ciertos dispositivos de liberación del amo no son  otra cosa que la creación de nuevos amos. Quizá el error sea pensar la emancipación de esa manera. Y el trabajo del siglo XXI consista en cambiar esas coordenadas de la lógica amo-esclavo...

-       Sin embargo, ¿no crees que estamos enfrentando en este momento una forma de fascismo sofisticado?

-       Sí, claro, justamente con Chantal Mouffe tenemos esa discusión, porque ella dice que el fascismo es una forma de gobierno determinada que tuvo lugar en una época y punto, y que por lo tanto ahora no podemos aludir a este término y que tampoco sería inteligente retomar ese legado. Aunque comparto su interpretación en términos políticos, creo que el fascismo no solamente debe ser entendido como un régimen de gobierno sino también como un ethos, como una forma de relación con los otros. Y me parece que su característica tiene que ver con una forma de relación donde el otro aparece como una anomalía o como un elemento a eliminar. Ese otro puede recibir distintos nombres: puede ser un inmigrante sirio en Europa; un inmigrante boliviano en Argentina; un inmigrante venezolano en Colombia; o por lo contrario, pueden ser los homosexuales, o los campesinos. Ese otro puede tener distintas identificaciones pero en todos los casos se lo asume como la anomalía que me impediría ser sí mismo. Creo que esa es la lógica o la forma de ser fascista que está operando hoy y me parece que se ha dado una articulación sumamente perversa a raíz del Brexit en Inglaterra; el triunfo de Trump en los Estados Unidos; el posible triunfo de Marine Le Pen en Francia; y tiene que ver con el hecho de que sectores populares en condiciones de extrema debilidad han identificado que sus problemas están relacionados con un otro que debe ser excluido. Y ante eso me parece que no es inteligente despreciar a los pueblos y acusarlos de fascistas. La izquierda lleva mucho tiempo asumiendo el lugar de la conciencia lúcida o juez supremo que condena el accionar de sus pueblos. Hay que cambiar de registro. Es necesario diferenciar la habilidad de los políticos para producir esas identificaciones entre el malestar colectivo y la lógica fascista de un otro a erradicar y las formas de malestar colectivo que produce el capitalismo financiero. Detectar ese matiz nos ayudará a comprender las estrategias fascistas de ciertos actores políticos y nos ayudará a construir una sensibilidad más cercana a las necesidades de la gente, a nombrar con ellos y desde ellos esos dolores colectivos. Un ejemplo de esta estrategia fascista la encontramos acá mismo, en Colombia, como acaba de hacer Vargas Lleras al decir que los “venecos” –en tono despectivo- son los responsables del incremento de la delincuencia en Colombia. Su estrategia es calcada a la de Trump. Por eso, la tarea de la izquierda hoy no puede seguir siendo la de quienes acusan por todos lados y no consiguen ni sumar votos ni construir hegemonía, por el contrario, tiene que ir orientada a producir identificaciones alternativas que ayuden a comprender los malestares desde otro lugar y comprender quiénes son los verdaderos responsables de sus problemas. Y esto no se hace solamente desde un partido político, son necesarios otros actores que asuman la importancia de esta pedagogía desde el ámbito de los medios, el arte, la cultura, las instituciones, la militancia y las organizaciones sociales.

-       ¿Qué papel juega en  los procesos de emancipación y en los proyectos progresistas el elemento de la cultura popular? Hago esta pregunta porque tú rescatas al antropólogo italiano Ernesto de Martino que trabajó las formas de sensibilidad…

-       Me interesa mucho el trabajo de Ernesto de Martino así como el de Jesús Martin-Barbero, que es un español exiliado que ya es colombiano. Me parece que uno de los errores de la izquierda en general tiene que ver con desatender la dimensión de la estética y con esto no me estoy refiriendo solamente a la cuestión del arte, me refiero a la dimensión sensible y perceptiva. En la política no solamente funcionan los argumentos racionales sino que hay un componente emocional del ámbito de la sensibilidad que es el que va moldeando los esquemas de percepción de las personas y que hace que, por ejemplo, alguien pueda llegar a creer que Mauricio Macri en Argentina va a resolver sus problemas. Es decir, ahí no está operando un elemento racional puro -más aún, creo que esta forma de entender la racionalidad es una patraña, puesto que, como diría Schiller, existe una razón sensible, no razón a secas- sino que también participa la dimensión sensible, que es algo que se va cocinando en la cultura. Por eso es importante trabajar esa dimensión, la dimensión de la sensibilidad, porque es a partir de esa comprensión de una razón sensible, donde las pasiones y los afectos tienen lugar de manera irreductible, donde las emancipaciones pueden activarse. Entonces, la labor de los políticos de la tradición de izquierda, de la tradición populista tanto en América Latina como en Europa, es prestar más atención a ese ámbito de la sensibilidad, a ese ámbito si se quiere cultural porque si no pensamos la articulación entre estética, sensibilidad, cultura y política estamos perdiendo la batalla, por eso el neoliberalismo la ha venido ganando hasta ahora. Si bien en Podemos de España asumen explícitamente este problema todavía hay inconvenientes para generar algo así como una “vanguardia popular”. Y creo que deberíamos recoger y reactivar esa simbiosis entre estética y política del primer constructivismo en Rusia, la impresionante apuesta cultural de México en el populismo de Lázaro Cárdenas o en la primera época de la Revolución cubana.  En estos ejemplos que menciono tuvo lugar algo que todavía no hemos sido capaces de reactivar en ninguna de las propuestas progresistas, populistas o de izquierda actuales.


-       ¿En ese sentido coincides con Chantal Mouffe en que  es necesario movilizar  las pasiones y los afectos en política?

-       Me parece que es algo necesario e inevitable. Una de las grandes conquistas de la socialdemocracia europea o esta forma de socialdemocracia en Colombia tiene que ver con el siguiente supuesto: la política civilizada es una política que habría logrado neutralizar los afectos y por lo tanto sería una política de la desafección en donde simplemente estarían operando los argumentos racionales. Pero esta creencia es una gran ficción porque, en el momento en que la desafección política tiene lugar, la gente deja de conectar con la política y canaliza hacia otros lugares esa dimensión afectiva y colectiva en estallidos que muchas veces pueden llegar a ser muy peligrosos y contraproducentes. En ese sentido coincido con Chantal y añadiría algo más, y es que en toda la tradición del pensamiento político las pasiones han tenido un papel muy importante. Por citar algunos ejemplos, en autores como Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes, Schiller o Toqueville el papel de las pasiones y los afectos es central. El problema es que cierto punto de vista liberal de las ciencias políticas y la sociología contemporánea, como muy bien advirtió Schmitt, dejó de pensar en esta clave y  se abocó a un corpus teórico excesivamente racionalista –con una noción muy empobrecida de la racionalidad, vale resaltar-. Por eso, los estudios del populismo y la democracia radical no son una anomalía teórica, sino que reintroducen, de manera novedosa y desplaza, algo que había sido muy importante para el pensamiento político.        

-       ¿O sea, en buena medida la guerra política de acuerdo con tu respuesta, se juega en el ámbito de la estética? 

-       Hoy quizá tenga más sentido decir que la batalla política, para poder lograr una  hegemonía emancipadora, se juega en el ámbito de lo sensible, de las formas de sensibilidad que configuran nuestros modos de comprender y estar en el mundo. 

-       Tú hablas del populismo republicano. ¿Con este término a que quiere aludir?

-       Bueno, es un poco la misma estrategia que con el humanismo, y curiosamente viene de la Italia florentina.  Lo primero que podría decir es que existen muchos estigmas alrededor del populismo y sobre todo del populismo latinoamericano. Por otro lado, suele hacerse una contraposición entre populismo y republicanismo. El populismo se lo asocia con ausencia de instituciones y a los partidos republicanos como los defensores de las mismas. Así, habría un juego entre gobiernos populistas y antiinstutucionalistas y gobiernos republicanos institucionalistas. Y esto me parece que no se ajusta a la verdad. En primer lugar es necesario comprender que no existe una identificación entre partidos republicanos  y la defensa de las instituciones –Macri y Trump son dos buenos ejemplos-. En segundo lugar, habría que preguntarse qué tipo de instituciones construye el republicanismo. Porque sabemos que existe una tradición de republicanismo oligárquico, cuyas instituciones sirven para marcar una frontera entre unos pocos -privilegiados- y los muchos. Pero también existe una tradición de republicanismo plebeyo, cuyas instituciones están al servicio de las mayorías, es decir, garantizan el derecho a tener derechos. Y creo que esta última forma de republicanismo tiene grandes afinidades con el populismo. Por decirlo de forma esquemática, han sido los populismos realmente existentes los que construyeron instituciones y ampliaron derechos en América Latina.

-       ¿El ejemplo típico podría ser en ese sentido el peronismo?

-       Puede ser el peronismo, puede ser Lázaro Cárdenas en México, también Getulio Vargas en Brasil, y si pensamos todo lo que ha sido la transformación andina de Venezuela, Ecuador y Bolivia. Lo que ha tenido lugar en estas experiencias son procesos constituyentes, lo primero que hacen es crear constituciones plurinacionales, entonces esa es la gran paradoja porque para desacreditarlos salen a decir que son autoritarios y anti-institucionalistas pero la primera acción que hacen es crear un nuevo orden constitucional para reconocer a los sectores históricamente excluidos. No hay más republicano que ese gesto y sin embargo se los suele tildar de gobiernos autoritarios, anti-institucionalistas, etc.

-       Estoy ante una filosofa de la historia. Walter Benjamin dice que la historia debe servir de factor de revolución para encender desde el pasado la chispa de la esperanza. ¿Concuerdas  con Benjamin en ese sentido?
           
-       Claro que concuerdo con Benjamin, y cada  vez que paseo por la Carrera Séptima en Bogotá lo único que viene a mi mente es la experiencia irresuelta del 9 de abril de 1948.























                                                                                                                                             







sábado, 21 de enero de 2017

AMÉRICA LATINA

“EN LATINOAMÉRICA, LAS VÍAS ESTÁN ABIERTAS PARA FORJAR UN MUNDO MULTIPOLAR Y  GENERAR MÁS INTERCAMBIO SUR-SUR”: EMIR SADER


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

“Las vías abiertas de América Latina”, un trabajo bibliográfico de análisis que compila ensayos de varios intelectuales sobre la coyuntura social y política de la región, auspiciado por el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) del Ecuador y la Casa de la Cultura Ecuatoriana, fue presentado recientemente en Quito por el destacado politólogo y sociólogo brasileño Emir Sader, quien hizo una provocadora lectura del momento político del hemisferio en momentos en que Estados Unidos estrena nuevo gobernante.

El científico social y docente universitario carioca, exsecretario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), dijo que ante la llegada del ultraconservador Donald Trump a la Casa Blanca debe existir una respuesta continental de más intercambio sur-sur, mayor proteccionismo e integración regional.

Explicó que el ascenso de Trump al poder ejecutivo en Estados Unidos es un rasgo político que permite decir que la historia de la región y del mundo está abierta.

“En el caso de Latinoamérica las vías están abiertas para un mundo multipolar. Porque la paz norteamericana no fue la paz, sino que se multiplicaron las zonas de conflicto en el mundo. Además, la globalización mundial tampoco cumplió las promesas, no solo de globalizar la economía, sino de retomar el crecimiento económico”, y ahora la cabeza bipolar del imperialismo compuesta por el nuevo mandatario estadounidense y Gran Bretaña están cuestionando este modelo ante los evidentes fracasos, explicó Sader.

Hizo un llamado para que los líderes latinoamericanos den una respuesta en conjunto frente a lo que se avecina con Trump, aumentando el intercambio sur-sur, el proteccionismo y fortaleciendo la integración regional.

Dijo que durante la administración Obama, salvo México y Cuba, el resto de América Latina estuvo ausente y algunos gobernantes como los neoliberales Michel Temer de Brasil y Mauricio Macri de Argentina esperaban “la victoria de Hillary Clinton, porque era la comandante de la restauración neoliberal. Al fin y al cabo, ella comandó el golpe en Honduras y Panamá”. Ahora, agregó, “están desconcertados porque se les cerró la puerta con Trump”, quien va impulsar un modelo económico proteccionista en Estados Unidos.

Sader señaló además que el desafío de Latinoamérica ante las agresivas políticas de Trump que se anuncian, es el de buscar caminos alternativos. En ese sentido, agregó, se trata de generar resistencias integradas en el continente.

En el caso de México, Sader dijo que se vendió a la “viuda quebrada” y se prestó para producir con mano de obra barata artículos de exportación hacia el mercado de Estados Unidos.

Según su óptica, la restauración conservadora en la región dependerá en buena medida de cómo evolucione el mundo multipolar, donde juegan Rusia y China en el actual ajedrez de la geopolítica internacional.

“El inmenso bloque progresista que existe, ha comenzado a renacer como alternativa y el 2017 apunta a un mundo multipolar por el debilitamiento del bloque hegemónico nacido desde los Estados Unidos”, dijo.

En el ámbito latinoamericano, explicó, es clave lo que suceda en Brasil con Inácio Lula Da Silva, quien pese a todas las artimañas que le han puesto para obstaculizar su candidatura presidencial en 2018, está decidido a dar la batalla. El resultado en las presidenciales en la nación carioca el próximo año “va hacer que Latinoamérica se vaya a un lado o al otro”, precisó Sader.

Avances de la integración latinoamericana fueron posibles

Sobre los alcances del libro que presentó en la capital ecuatoriana, el científico social brasileño comentó que el año pasado por iniciativa del presidente Rafael Correa, se realizó una reunión en Guayaquil con algunos intelectuales latinoamericanos y el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica para analizar los graves riesgos de restauración del neoliberalismo, pues ya habían ocurrido las victorias electorales de la derecha en Argentina, Venezuela y estaba en plena marcha el golpe parlamentario en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff.

“Allí yo propuse la idea de hacer un balance porque surgía la idea de fin de ciclo. Dije que lo mejor es que se hagan balances desde dentro del proceso, explicando lo que pasó, los logros y las perspectivas futuras”, recordó Sader.

Fue así como se organizó este libro, explicando la situación de cada país y parodiando la clásica obra de Eduardo Galeano, se optó por el título de Las vías abiertas de América Latina, en el que se destacan los avances de integración que fueron posibles gracias a los gobiernos progresistas y cómo se superaron los conflictos entre algunos países. “Eso permitió reintegrar el Mercosur y ampliarlo, además de crear Unasur”. El tratar de desarticular este eje, como lo desea la derecha, afirmó, deja a América Latina sin la perspectiva de comando, de qué hacer”. De ahí que los intentos de restauración conservadora generen inestabilidad, incertidumbre y tensiones internas. “Ahora Brasil y Argentina corren el riesgo de volver al mapa del hambre, al FMI; si se camina por las calles de Buenos Aires y Sao Paulo se vuelve a ver a la gente viviendo en las calles, los niños botados, volviendo a vender chicles en la calle, era una situación que había desaparecido”.

“Pese a que América Latina es la región con mayor desigualdad del mundo se planteó un intercambio regional más amplio, a través de los gobiernos progresistas que intentaron superar las tasas históricas del neoliberalismo”, puntualizó Sader.

Participan como ensayistas de este libro además de Sader, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera; el filósofo argentino Ricardo Forster; el economista y politólogo ecuatoriano René Ramírez Gallegos; el diputado de Bolivia, Manuel Canelas; el historiador español Juan Guijarro; la politóloga y congresista uruguaya Constanza Moreira; y el economista español Alfredo Serran Mancilla, director Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).



viernes, 13 de enero de 2017

EL IMPERIO

ENTREVISTA CON EL EXCANCILLER ECUATORIANO, FANDER FALCONÍ

“LLEGADA DE TRUMP A LA CASA BLANCA TIENE QUE PROVOCAR REACCIÓN LATINOAMERICANA QUE REIMPULSE PROCESO INTEGRACIONISTA CON MUCHA MÁS FUERZA”


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Quito

La asunción como nuevo mandatario de los Estados Unidos del polémico magnate Donald J. Trump, constituye una oportunidad de reacción de las sociedades latinoamericanas frente a sus anunciados despropósitos políticos que, al parecer, están lejos de ser mera retórica de campaña, afirma el excanciller del Ecuador, Fander Falconí Benítez, quien alterna su actividad académica con la militancia política en el movimiento Alianza País, que lidera el presidente Rafael Correa Delgado.

Sobre la coyuntura socioeconómica latinoamericana, el proceso político ecuatoriano y las expectativas frente al nuevo gobierno estadounidense, dialogamos en Quito con este investigador social, doctor en Economía Ecológica y actualmente profesor en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), con sede en esta ciudad.

COMBATE A PARAÍSOS FISCALES TIENE QUE SER POLÍTICA ESTRATÉGICA LATINOAMERICANA


-       Ecuador comienza a presidir el Grupo de los 77 más China y quiere dejar como precedente su lucha contra los paraísos fiscales. ¿Teniendo en cuenta que este organismo está integrado por varios países cuyos gobiernos son partidarios de la globalización neoliberal, la actitud del gobierno del presidente Rafael Correa es para dejar una categórica posición frente a este tema, o avanzar en la lucha contra esas guaridas de dinero de los magnates del mundo?


-       El tener dinero en paraísos fiscales significa un menoscabo del patrimonio de nuestras sociedades, de nuestros pueblos, puesto que por los mecanismos de evasión y elusión fiscal se están llevando a los países ricos entre 21 y 23 trillones de dólares. Esto es una fortuna para nuestras sociedades, implica una descapitalización real, pueden ser entre comillas “mecanismos legales” pero es absolutamente ilícito, no solo porque se generan mecanismos de evasión fiscal sino porque, además, nuestras sociedades y nuestros gobiernos dejan de hacer obra pública, dejan de invertir en educación o en salud. Hay que tener en cuenta también que hay mucho dinero que puede ser colocado por concepto de venta de armas, narcotráfico, o por cualquier tipo de ilegalidades. Entonces, el combate a los paraísos fiscales es una política estratégica para los países latinoamericanos y en ese sentido Ecuador ha impulsado una lucha internacional para evitar los paraísos fiscales. El año pasado salió a la luz revelaciones de los denominados Panamá Papers que alertan sobre los intrincados mecanismos financieros que hay entre bufetes de abogados, empresarios de nuestros países, y evidentemente también funcionarios públicos deshonestos. Por ello creo que esta lucha debe ser llevada al máximo nivel, y efectivamente dentro de la Presidencia pro témpore que va ejercer el país con el G77 mas China, es un punto central de la agenda política que va a impulsar el Ecuador.


-       El gobierno ecuatoriano del presidente Correa también está impulsando internamente la realización de una consulta popular en ese sentido. ¿Cuáles son los alcances de esa consulta?


-       La idea de la consulta popular es que ningún funcionario público pueda ejercer si tiene plata en un paraíso fiscal y que la sociedad ecuatoriana tome conciencia de este flagelo que la afecta de manera directa, porque cuando uno mira y abre la prensa de nuestro país, con cierto desparpajo se ve no solamente cómo hay mecanismos de evasión y elusión, sino que, además, algunos de los candidatos presidenciales como es el caso de uno de los más  opcionados posiblemente a quedar en segundo lugar que es  Guillermo Lasso, de acuerdo a las revelaciones de los Panamá Papers, tiene dinero en Ciudad de Panamá. Esto es una grave situación desde mi punto de vista y la sociedad debe rechazar este tipo de prácticas que son usuales aparentemente en el mundo empresarial, en el mundo financiero, pero que no dejan de ser absolutamente ilícitas en términos morales y éticos.


NEOLIBERALISMO COMO SISTEMA DE MERCANTILIZACIÓN DE LA EXISTENCIA HUMANA


-    ¿Cómo se puede comprender que una sociedad como la ecuatoriana, que  después de una hecatombe económica como la que dejó el feriado bancario de 1999, y de varios años de neoliberalismo que llevó a la crisis política, moral e institucional del país, acepte que Guillermo Lasso, uno de los grandes beneficiarios de esa crisis financiera, sea candidato presidencial? ¿Hay un problema ético en la sociedad ecuatoriana al aceptar ese tipo de aberración?


-       Yo creo que el neoliberalismo no solo es una corriente macroeconómica, es un sistema de vida organizado que involucra aspectos de cultura, con una gran penetración en la sociedad y en el arte de la mercantilización de la existencia humana. Es imponer lo privado sobre lo público y en la macroeconomía se expresa en las formas de privatización, ajustes estructurales, despidos masivos, recortes como los que estamos viendo en la Argentina y hemos visto en todos los países que aplican políticas neoliberales a lo largo y ancho de toda América Latina, el sudeste asiático, entonces es un sistema que tiene unos tentáculos internacionales que se expresan en los tratados de libre comercio, en las normas de la Organización Mundial del Comercio, en los tratados bilaterales de inversión, es decir, en un conjunto de sujeciones internacionales. Este es un combate internacional que involucra a todas las fuerzas progresistas del continente y evidentemente que aquí en el Ecuador hay una expresión de ese neoliberalismo a la usanza criolla y como usted bien dice esto se expresó en la ‘sucretización’ de la deuda en los años ochenta en el gobierno de Osvaldo Hurtado (1981-1984), y en el feriado bancario a finales de los años noventa que implicó un masivo éxodo de ciudadanos ecuatorianos al exterior. Sin embargo, conspicuos representantes de esas políticas aparecen hoy como salvadores de la patria. Se esperaría que la democracia funcione y castigue a aquellos que, justamente, generaron este tipo de políticas tan nocivas para nuestras sociedades y tan beneficiosas para los bolsillos de pocos.


OPORTUNIDAD PARA FORTALECER INTEGRACIONISMO LATINOAMERICANO


-       Dada su experiencia como canciller, ¿cómo ve la perspectiva para América Latina de un gobierno como el de Donald Trump en un momento en la que la administración Obama deja entre comillas “en orden” el patio trasero y debilitados mecanismos multilateres como Unasur, Mercosur,  y aireado un organismo desacreditado como la OEA? ¿Es decir, el horizonte de Latinoamérica frente a la gestión del nuevo inquilino de la Casa Blanca es nublado?


-       Siempre hay que ver esto en una doble perspectiva. Por un lado, es lo que el imperio y sus políticas quieren hacer con nuestros países y la posibilidad  de reacción que tienen nuestras sociedades. Es decir, aquí hay un juego dialectico, yo esperaría que la llegada de Trump a la Presidencia de los Estados Unidos provoque una reacción de volver a pensar en nuestro proceso integracionista con mucha más fuerza porque las políticas que él esgrimió en campaña son absolutamente nocivas para la humanidad no solo para América  Latina. Él habla de la no existencia de un fenómeno que involucra tanta injusticia como el cambio climático; habla de construir un muro en la frontera de Estados Unidos con México; denigra y desprecia a los trabajadores mexicanos; denigra y se burla de los latinoamericanos; en ese sentido la reacción que debería haber es de unidad y fortalecimiento de nuestros mecanismos de integración; de volvernos a mirarnos a nosotros mismos a través de Unasur y de la propia Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Hay que lograr una reacción mucho más fuerte para detener los embates que anuncia Trump y que ojalá no pasen de ser posturas políticas de campaña. Desde mi punto de vista creo que él si quiere implementar determinadas políticas que no son solamente retórica de campaña y por lo tanto frente a ello es imperativo un llamado a la unidad latinoamericana.







           


miércoles, 11 de enero de 2017

ECONOMÍA DEL DESARROLLO

"NO HAY EXCUSA PARA ACEPTAR LOS PARAÍSOS FISCALES; QUIENES LOS UTILIZAN SON LADRONES"


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Quito

La contundente afirmación es de Ha-Joong Chang, (Seúl, 1963), economista heterodoxo surcoreano y profesor de la universidad de Cambridge (Inglaterra), quien analiza el desarrollo económico de un país como la transformación social e intelectual de sus habitantes. Crítico de la economía neoclásica, es prolijo al expresar sus ideas con un discurso discrepante, el cual guarda una enorme distancia con las posturas tradicionales de las instituciones financieras y la visión de los analistas con tintes neoliberales. Este académico e investigador, especialista en economía del desarrollo, considerado como uno de los principales referentes de esta materia en el mundo, estuvo en Ecuador en los primeros días de este mes de enero exponiendo varias de sus tesis y dialogando con actores públicos y privados, entre ellos el propio presidente Rafael Correa.

Sus dos principales obras, Patada a la escalera y ¿Qué fue del buen samaritano?, constituyen trabajos académicos muy bien sustentados que ilustran, en el caso del primero, sobre cuáles fueron las políticas que aplicaron los países denominados del primer mundo para lograr desarrollarse. Y, el segundo, alude sobre todos los obstáculos y argucias de las que se valen estos Estados para evitar que las naciones subdesarrolladas utilicen los mismos mecanismos que ellos optaron para progresar.

Los ilusos economistas neoliberales piensan que podrán usar la misma escalera de los países ricos. La escalera que utilizaron estos países, señaló Chang,  no resiste un segundo usuario, debido a la inequidad social y el deterioro ambiental que genera este tipo de desarrollo. Parafraseando la famosa serie Misión Imposible, dijo que esa escalera ya se autodestruyó hace algún tiempo.

Esos títulos bibliográficos de su autoría son una crítica a los neoliberales que creen a rajatabla en la “ilusión”, según la cual, los países desarrollados consiguieron industrializarse gracias al libre comercio, la desregulación y las privatizaciones. Por el contrario, lo consiguieron vía proteccionismo y regulación de sus economías.

En 2005, el profesor Chang obtuvo el afamado premio Wassily Leontief por ampliar las fronteras del pensamiento económico (entre cuyos ganadores están John Kenneth Galbraith, Amartya Sen, Herman Daly, José Antonio Ocampo, Angus Deaton, Amit Bhaduri, Joan Martínez Alier). Además de los libros ya mencionados  es autor también de los que llevan por títulos: Naciones ricas, políticas pobres; 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo; y Economía para el 99% de la población.

El pasado 5 de enero, ofreció una conferencia magistral en el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), en Quito, sobre el tema “Economía y finanzas del desarrollo del Sur, su relación con el conocimiento y la industrialización”. Convencido de la importancia de mantener un vínculo constante entre producción y conocimiento,  Chang plantea la necesidad en el caso de los países latinoamericanos, de dar fuerza a la industria manufacturera, sin descuidar las actividades tradicionales de la economía doméstica.

La incertidumbre con el gobierno de Trump

Sobre la nueva coyuntura de la política económica estadounidense, dijo que mucha gente está preocupada porque Donald Trump se vuelva proteccionista, dado el énfasis de su discurso en ese sentido, pero hay que tener en cuenta, agregó, que Estados Unidos ha firmado varios acuerdos internacionales, que finalmente el nuevo huésped de la Casa Blanca no tiene la capacidad de reescribir todo, porque ese país siempre ha ignorado las partes que no le convienen en esos pactos de libre mercado. Sí se va a poner más proteccionista, pronosticó, pero no es posible que pueda hacer las cosas totalmente diferentes. Y lo más importante, es que no le van a permitir hacerlo las corporaciones norteamericanas. Imponer un 35% de tarifas sobre importaciones chinas, como lo plantea hacer Trump, quiere decir que los teléfonos Apple van a subir su precio un 35% y la empresa no lo va a permitir. El punto es que la producción hoy en día está tan internacionalizada en el sentido de qué significaría ser proteccionista;  por eso es que va a resultar muy difícil y complejo.

“Quien utiliza paraísos fiscales es un ladrón”

Respecto del tema de los paraísos fiscales, Chang consideró que quienes evaden impuestos, a través de estas guaridas de dinero, son ladrones, están robando. No hay excusa para aceptarlos. Reconoció que hay muchos problemas técnicos de cómo definir los paraísos fiscales, ahora se lo hace únicamente sobre el índice de impuestos. Pero esto no debe ser una excusa para no hacer algo.

Al explicar por qué existen paraísos fiscales, el profesor surcoreano señaló de manera puntual: “porque los países ricos lo permiten. Si Estados Unidos enfrenta a los paraísos fiscales de la misma manera que lo hace con los países que comercian con Irán y Cuba, no existirían paraísos fiscales en el mundo”.

Estos mecanismos de evasión, agregó, realmente están dañando la economía global porque otra gente está haciendo dinero por medio del uso de servicios de manera gratuita. El principio de mercado es que se debe pagar por algo que se está utilizando y muchas compañías predican que no se sigan estos principios básicos. Al final puede ser resuelto por medio de acuerdos internacionales, pero incluso también a nivel nacional. Resaltó el ejemplo de Ecuador, país en el que el gobierno del presidente Rafael Correa está impulsando una consulta popular para aprobar un pacto ético. Se pueden hacer algunas cosas para restar ventajas a la gente que utiliza paraísos fiscales. Ecuador propone discriminar a la gente de la función pública que tiene dinero en estas guaridas. Es decir, hay que disminuir el poder de quienes utilizan estos mecanismos de evasión impositiva. De hecho, hasta cierto punto, se puede penalizar. Esto debe ser visto desde una perspectiva internacional. Va a tomar mucho tiempo, dijo, para que se pueda hacer algo definitivo. Hasta que eso ocurra, los países pueden hacer lo que esté a su alcance para que la gente se desmotive a utilizar paraísos fiscales.

Reconversión productiva

Otro de los temas que Chang abordó en su charla fue el del proceso productivo de los países. Señaló que a largo plazo la concentración en productos primarios, en un número tan pequeño, es un síntoma de un nivel bajo de capacidades productivas, porque lo que distingue a las economías en desarrollo de las más avanzadas es la habilidad de generar nuevas tecnologías, de crear nuevos productos.

La definición de en qué áreas de producción un país puede ser bueno se ve influenciada por el contexto natural. Se refirió a la experiencia de Japón y se interrogó: ¿por qué son tan buenos produciendo carros, si no tienen suficiente espacio? Es porque ellos decidieron ser buenos en eso. Otro caso, dijo, es el de Corea del Sur, uno de los países mayores productores y exportadores de acero en el mundo. No había razón natural para desarrollar la industria del acero, sino que en 1960 el gobierno decidió priorizar esta industria. Depende solo de la visión de cada país. Realmente no hay límites a lo que pueden hacer, precisó.

Necesidad de medidas proteccionistas

Chang considera necesario la adopción de políticas proteccionistas o barreras comerciales para países que requieren avanzar en sus niveles de desarrollo, más aun cuando a lo largo de su propia historia económica las naciones ahora ricas lo hicieron y lo siguen haciendo: basta ver la fuerte acción política de Trump para evitar que las grandes transnacionales de la industria automotriz norteamericana sigan operando en México. Sugiere, además, evitar caer en trampas como la especialización, porque ello es depender de exportaciones de productos primarios.

Correlación entre educación, conocimiento y desarrollo industrial

Durante su disertación, Chang también se refirió a la correlación que debe existir entre la calidad del sistema educativo y la generación de conocimiento como los pilares que sustenten el desarrollo industrial del país. Sugirió potenciar la industria manufacturera, sin que ello implique ignorar las actividades tradicionales vinculadas a los commodities (materias primas). Dijo que ambas industrias se complementan y posibilitan la creación de bienes y servicios con valor agregado. Una alternativa está en la introducción de nuevos cultivos en el área agrícola. Si bien la meta de alcanzar una economía basada en la generación de conocimiento se proyecta a largo plazo, Chang recomienda, a corto plazo, que durante la transición se maximicen las exportaciones de materias primas.

Al recomendar el impulso vigoroso de procesos de industrialización en los denominados países en vía de desarrollo, este analista económico, considera que para lograrlo se requieren proteger y subsidiar a las nacientes industrias.

Tratados de libre comercio no permiten desarrollar industria

En concordancia con la postura del presidente Rafael Correa, el economista surcoreano fue categórico en señalar que los acuerdos de libre comercio no son la receta para el desarrollo de los países. Por eso recomendó que éstos deberían tener un plazo fijo, no ser indefinidos y tener posibilidades de renegociación. Dijo, además, que estos convenios son perjudiciales y nocivos para la generación de industria en un país.

Ha-Joon Chang sostuvo que la historia económica mundial evidencia que la competencia internacional es a todas luces injusta y que aquellos países que se industrializaron aplicaron políticas activas para lograr el desarrollo, todo lo contrario al libre mercado que recomiendan como paradigma los organismos financieros internacionales.

Inversión extranjera y gasto público

Desacralizó las bondades de la inversión extranjera directa, señalando que no es la panacea como muchos creen, pues ella goza de una serie de exenciones tributarias y de muchas gabelas en los países a los cuales destina sus recursos. Ningún país se ha desarrollado gracias a la inversión extranjera, dijo Chang, aunque sugirió que la misma debe atraerse de manera selectiva y los Estados deben contar con mecanismos expeditos para lograr la maximización de sus alcances.

De otro lado, se refirió a las bondades del gasto público. Afirmó que recortarlo como hacen los gobiernos neoliberales so pretexto de enfrentar el déficit fiscal y la deuda es una equivocación. El gasto público, enfatizó, es una inversión que se revierte en beneficio de un país.

La necesidad de un Estado fuerte

Criticó la postura que preconizan los neoliberales, según la cual, se necesita menos Estado para avanzar económicamente. Por el contrario, señaló, se necesita uno grande y eficaz, porque el desarrollo requiere de un Estado con capacidad para apoyar todos los esfuerzos e involucrarse en el afianzamiento de las áreas estratégicas de un país.

Puntualizó que la relación Estado-mercado tiene que ver con una dimensión política y ética.

Conferencia en CIESPAL

La charla magistral del profesor Chang en las instalaciones de CIESPAL, en la que también participaron Julio Peña y Lillo, presidente del Consejo Directivo de esta institución; el excanciller ecuatoriano Fander Falconí; y, Pabel Muñoz, del Instituto de Pensamiento Político del movimiento Alianza País, en el siguiente video:




Extracto del trabajo bibliográfico Patada a la escalera

Una versión resumida del trabajo bibliográfico del profesor Ha-Joong Chang que lleva por título Patada a la escalera: la verdadera historia del libre comercio, puede descargarlo ingresando al siguiente enlace: http://bit.ly/2iklDvy