sábado, 23 de septiembre de 2017

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

¡QUÉ CORREA!


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ 

En medio de un atronador aplauso que se prolongó por más de cuatro minutos, el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia, completamente lleno y de pie, recibió en la tarde del pasado 22 de septiembre al expresidente ecuatoriano Rafael Correa Delgado, quien disertó sobre los retos de la educación superior en Latinoamérica.

En el marco de la celebración del sesquicentenario de la principal alma mater colombiana, el exmandatario del Ecuador que gobernó este país andino por espacio de 10 años (2007-2017), logrando transformaciones políticas y socioeconómicas sin precedentes, expuso la filosofía en que se inspiró para promover e impulsar la profunda revolución educativa que realizó durante su histórica gestión.

Estudiantes, profesores, investigadores, rectores de diversas universidades de Bogotá y público en general, hicieron parte del nutrido auditorio que escuchó las reflexiones de este estadista que antes de meterse de lleno en la política se desempeñó por varios años como docente en el área económica.

“Regresar a la academia realmente me renueva el alma, porque aquí reina la verdad, el saber y la juventud de espíritu. Qué diferencia con el mundo político cuando muestra, y no es poco común, el peor de sus rostros; la falta de autenticidad, la ambición, la mentira”, dijo Correa, al iniciar su conferencia magistral que debió ser transmitida vía pantalla gigante de televisión que se instaló en la emblemática Plaza Che Guevara de la Universidad Nacional, ante el completo aforo del Auditorio León de Greiff.

Al entrar en materia, el expresidente ecuatoriano hizo reparos a los perversos efectos de la globalización neoliberal, la cual, dijo, “ha impuesto una nueva e injusta división internacional del trabajo que consiste en que los denominados países desarrollados o hegemónicos generan conocimiento que privatizan, mientras nuestras naciones del llamado tercer mundo producen bienes ambientales que se mantienen como recursos públicos globales. Nuestro salto, en consecuencia, radica en el afianzamiento de un sistema educativo para ser generadores de conocimiento y romper esa injusta división del trabajo. Un país que le apueste al desarrollo y se proyecta al futuro tiene y debe promover e impulsar la única fuente inagotable de riqueza que es el talento humano, el conocimiento”.

Además, fue enfático en señalar que “las instituciones, las políticas y programas de una país, dependen de quién maneja el poder y América Latina ha estado históricamente dominada por élites que excluyeron de los beneficios del progreso a las grandes mayorías”. Y fue más explícito en su explicación cuando precisó: en América Latina, “la pobreza no es fruto de la escasez de recursos, sino de la inequidad y ésta, a su vez, consecuencia de las perversas relaciones de poder, donde pocos dominan todo, incluyendo los medios de comunicación”.

Una revolución que parecía imposible

Explicó que los factores que incidieron de manera definitiva para lograr el gran salto en educación en el Ecuador fueron calidad, excelencia, investigación y democratización, que convirtieron a esta nación en la que más avanzó en ese sector en el concierto latinoamericano durante la última década.

En su gobierno, la educación fue el principal motor de transformación social y productiva del país. Para ello, entre 2007 y 2016 se asignaron 14.000 millones de dólares pasando del 0,7 % del PIB en 2006 al 2,16 % en 2015, lo que convierte a Ecuador en el país de la región que más ha aumentado el gasto en este sector.

Correa contó paso a paso su lucha para lograr ampliar el acceso a la educación de las clases menos favorecidas, sin sacrificar la calidad.

“Lo importante es que nadie tenga como barrera de acceso a la educación su condición social o económica, y para esto se necesita voluntad política”, dijo.

Para aumentar la inversión en educación puso en orden las prioridades, liberó recursos renegociando la deuda externa y los contratos petroleros, y triplicó la recaudación tributaria aplicando cero tolerancia a la evasión de impuestos.

Entre sus medidas más controversiales se destaca la intervención de su gobierno a tres centros de estudios superiores por graves deficiencias académicas y administrativas, y el cierre definitivo de 14 universidades y escuelas politécnicas consideradas “de garaje”, es decir, que no cumplían con los requisitos mínimos de calidad necesarios.

“Por lo general eran negocios con fines de lucro; pero como de acuerdo a nuestra Constitución la educación superior no debe percibir lucro, todas estas universidades se nombraron organizaciones sin fines de lucro. Muchas de ellas en realidad eran organizaciones de lucro sin fin”, explicó en tono irónico.

Recordó que cuando se cerraron esas universidades, “unos 40 mil chicos quedaron sin universidad, por tanto se hizo un plan de contingencia extremadamente exitoso, donde prácticamente todos los estudiantes pudieron terminar sus estudios”.

Explicó también que “otro fuerte incentivo para mejorar la calidad educativa ha sido el diseño y la implementación de una nueva fórmula para la distribución de fondos del Estado”. Esta fórmula, “incorpora el costo de la carrera y la calidad de la enseñanza. En consecuencia, si una universidad quiere obtener más recursos tienen que hacer que las carreras sean pertinentes al costo y la calidad. Ese ha sido un poderoso incentivo para incrementar la calidad de las universidades”.

Para garantizar educación de excelencia su gobierno creó cinco nuevas universidades con estándares internacionales: la Universidad de las Artes (Uniartes); la Universidad Yachay Tech, denominada también Ciudad del Conocimiento, donde se desarrollan ciencias duras; la Universidad Nacional de Educación (Unae), dedicada a formar docentes; y la Universidad Regional Amazónica, Ikiam, que tiene como propósito el estudio de la biodiversidad y generación de bioconocimiento.

Cada una de estas instituciones académicas fue pensada estratégicamente para responder a las necesidades sociales del país y aumentar la cobertura y el acceso a personas con bajos recursos económicos. Así mismo sus políticas se orientaron a mejorar la educación básica y media para que los jóvenes llegaran capacitados a la educación superior.

También destacó otro de los programas de promoción de calidad educativa como el proyecto Prometeo, un sistema de becas estatales que permite la selección y reclutamiento de académicos internacionales del más alto nivel, pagados totalmente por el gobierno ecuatoriano para las universidades públicas y centros de investigación.

Adicionalmente, Ecuador cuenta con más de 10 mil becarios en la actualidad alrededor del mundo, la mayoría de ellos matriculados en programas de maestría y doctorado en las mejores universidades del planeta. “Esto –significó Correa- representa la mayor inversión, con respecto al Producto Interno Bruto, en becas en toda América Latina”.

De esta manera, agregó, “se ha pulverizado la clásica disyuntiva entre equidad y calidad que nos decía: o se elige democratizar el sistema (masificar) optando por el principio de equidad (que ingrese todo el mundo), o se busca el mérito y la excelencia académica optando por el principio de la calidad; en este caso, los pobres serían los más perjudicados porque normalmente tenían peor preparación, sobre todo en el sector rural”.

“Nuestras políticas han demostrado al mundo que ambos principios se pueden conjugar armónicamente y que este juego de suma cero es esencialmente una falacia. Lo hemos logrado por medio de la garantía; hemos logrado calidad, con mayor acceso para los pobres, por medio de la garantía constitucional, y la gratuidad en la educación superior por el amplio programa de ayuda financiera”.

“El talento humano, el conocimiento y la excelencia, además de tener adecuadas instituciones que sepan estimular el esfuerzo, el emprendimiento y la innovación para el bien común son la clave para el progreso de las naciones. Creo firmemente en el poder trasformador de la ciencia y de la tecnología”, agregó el exmandatario.

Señaló que los países que no generen conocimiento serán cada día más ignorantes y dependientes, por lo que la educación superior y el desarrollo científico deben ser una de las grandes preocupaciones centrales de las naciones.

Entre los desafíos de Latinoamérica mencionó que es necesario que las universidades de la región ingresen a los 100 primeros puestos de los rankings internacionales como las mejores del mundo.

Es preciso, añadió, que “iniciamos la revolución del conocimiento y la innovación para pasar de la economía de recursos finitos a la única economía de recursos infinitos: aquella basada en las ideas, el talento y el conocimiento humanos”.

Resaltó que la mejor manera de aportar al desarrollo del país es desde la academia: “los estudiantes deben estar preparados en función de las necesidades, pero también de la justicia social”.

“No me gusta hablar del ser humano como factor de producción, porque éste es el fin mismo de la producción –recalcó-, pero, el principal recurso con que se cuenta para sacar adelante un país es el talento humano. Los países sin este potencial van a desertificar el jardín más florido, como ha ocurrido tantas veces en América Latina, y los países con este potencial serán capaces de hacer florecer hasta el desierto”.

Al preguntarle cómo logró transformar el sistema educativo de su país, Correa en tono informal, respondió: “Era imposible, pero como nadie nos lo dijo, lo hicimos”.

El exmandatario mediante una gran dosis de persuasión convenció a la sociedad ecuatoriana mediante acciones concretas de la necesidad de reformar los métodos que se estaban utilizando para educar a las nuevas generaciones.

Explicó que no se puede hablar de competencia y competitividad, para utilizar los términos del argot neoliberal, si no hay igualdad de oportunidades.

Durante su intervención incluso se permitió hablar de corrupción y del papel de las universidades para evitarla: “La academia debe contribuir diciendo la verdad y luchando por la transparencia y la formación en valores”.

El enfoque de la gestión del conocimiento


Aunque afirmó que la crisis económica que trajo la “larga y triste noche neoliberal” a los pueblos de América Latina también fue “una crisis de ideas”, porque “terminamos aceptando todo lo que nos decían”, Correa atenuó su crítica a este malhadado modelo al expresar que “si en algún nivel, la globalización es válida, es en aquella dimensión del acceso al conocimiento, la academia, la educación y a las nuevas tecnologías de la información y comunicación”.

Dijo que la gestión del conocimiento debe estar orientada a la edificación de nuevas prácticas y formas de organización, de manera que apunten a producir bienes y servicios para solucionar los problemas propios del país o la región. “La innovación tiene que direccionar aspiraciones sociales y potenciar aquellas ventajas comparativas que ya tenemos de antemano para la construcción de una democracia de calidad”.

Uno de los retos que tiene Latinoamérica, agregó, es el de “generar pensamiento propio y conocimiento en función de nuestras necesidades”. Por eso llamó la atención sobre la necesidad de la pertinencia en la educación, la cual tiene que ver con lo que requiere el país, y por lo tanto, tiene que estar ligada a su Plan Nacional de Desarrollo.

La transición de una sociedad primaria-extractivista como la latinoamericana a una sociedad del conocimiento, explicó, solo será posible si hay un empeño político como Nación en la generación y transferencia de conocimiento, la formación de personas e instituciones de excelencia, fomentando el ambiente propicio para incrementar la productividad sistémica del país y desarrollar nuevas áreas de investigación como las bio-ciencias, las tecnologías de la información y la comunicación, las nano-ciencias, las energías alternativas, entre otras. En ese sentido, Correa considera que las naciones latinoamericanas deben profundizar en el estímulo y proyección de las denominadas ciencias duras.

En su concepto, “los adelantos científicos y tecnológicos no solo generan bienestar sino que constituyen motores de cambios sociales que cualquier lucha de clases o la búsqueda del lucro individual”. En ese sentido, añadió, “no hay que olvidar que el desarrollo de la agricultura convirtió a la humanidad de nómoda a sedentaria; la revolución industrial la transformó de rural a mayoritariamente urbana; y más recientemente, el espectacular avance de las tecnologías transformó a las sociedades industriales en sociedades del conocimiento”.

“Los sistemas políticos y económicos que prevalecerán en el inmediato futuro –pronosticó- serán los que posibiliten el mayor avance científico y tecnológico en aplicación a objetivos del bien común”.

El líder de la histórica Revolución Ciudadana en Ecuador, recordó la frase del gran Simón Bolívar: “no nos dominarán por la fuerza, sino por la ignorancia”, por lo que puntualizó que el gran desafío de la humanidad en el siglo XXI es político y consiste en lograr el desarrollo social que empieza por liberar a las grandes mayorías del dominio de las élites para lograr la supremacía de los seres humanos sobre el capital, de la sociedad humana sobre el mercado y anteponer el interés de nuestras naciones sobre el de los países hegemónicos. Y terminó con un llamado a la esperanza: “¡No pongamos límites a nuestros sueños!”

“Ganamos las elecciones pero fue como si las hubiéramos perdido”

Durante la conferencia en la Universidad Nacional de Colombia, el expresidente Correa aprovechó la sesión de preguntas para referirse a la terrible traición a los postulados de su proyecto político de amplio calado social por parte de quien hoy funge como presidente del Ecuador, Lenín Moreno Garcés, quien llegó al Palacio de Carondelet gracias al capital político, el prestigio y el amplio respaldo popular del exmandatario y líder de la Revolución Ciudadana.

Al hacer mención sobre la coyuntura política ecuatoriana, Correa dijo que si bien “ganamos las elecciones presidenciales”, lo cierto, por las actuaciones de Moreno que terminó entregándose a los intereses oscuros y corporativos de la corrupta partidocracia de derecha, es “como si las hubiéramos perdido”.

Ante el futuro de su país, expresó que espera que el pueblo ecuatoriano no permita volver al pasado, sino que se mantenga avanzando y consolidando los logros ya alcanzados.

En entrevista exclusiva para la agencia AFP durante su estancia en Bogotá, Correa trató de "mediocre" y "traidor" a Moreno Garcés, quien fuera su vicepresidente entre 2007 y 2013. Lo acusó de querer ponerlo preso, como se pretende hacer con el expresidente Luiz Inácio Lula en Brasil, y destapó su carta en la insospechada crisis que fracturó al oficialismo: recuperar el poder a través de una Asamblea Constituyente.

"Es terrible, es tremendamente doloroso, tremendamente ingrato, tremendamente injusto”, lo que está ocurriendo con el nuevo gobierno del Ecuador, precisó el exmandatario, pues “esta gente está aplicando el programa de la oposición, nos está persiguiendo, nos está haciendo quedar como corruptos, como inútiles (....) Es una deslealtad, una ingratitud terrible y se atreven a decir que no están traicionando a la revolución cuando cuestionan el manejo económico, que ha sido extraordinario".

Al ser interrogado si piensa retornar a la política frente a la traición de Moreno, el expresidente contestó: "Yo quería retirarme al menos por algunos años y probablemente de forma definitiva. Pensaba retirarme y estaba tan calmado, que dije: ganamos gracias al pueblo ecuatoriano, tenemos mayoría en la asamblea (legislativa), ganamos la Presidencia y ahora es peor que si hubiera ganado la oposición, con mucha más maldad, con mucha más mentira, con mucha más desvergüenza”.

Advirtió que “si siguen destruyendo lo logrado, vamos a impulsar una Asamblea Nacional Constituyente”, y si se convoca, “tendré que volver como candidato, eso me va a costar muchísimo a nivel familiar, pero entiendo claramente la responsabilidad que tengo ante la historia".















lunes, 21 de agosto de 2017

ECUADOR

CRÓNICA DEL RETROCESO POLÍTICO ECUATORIANO DEBIDO A LA FELONÍA DE UN IMPOSTOR



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Un exmandatario colombiano estrechamente vinculado a Ecuador, con su ironía característica, señalaba en alguna oportunidad que la política en el mundo se divide en dos: la política como tal y la política ecuatoriana por su singularidad, complejidad, lo pintoresco y ductilidad de sus protagonistas. Pues bien, la actitud despreciable y ruin que ha asumido el presidente Lenín Moreno Garcés desde que asumió el poder en el Palacio de Carondelet el pasado 24 de mayo no solo confirma ese comentario sino que llama a escándalo porque no es más que la felonía, el desprecio y la ingratitud con un proyecto político progresista y emancipador sustentado en el movimiento Alianza País que durante la última década logró sacar a este país andino de la ruina moral y económica, liberándolo de la mafiosa y criminal partidocracia derechista ecuatoriana que lo sumió en esa profunda crisis, gracias al talante, energía y total entrega de su líder, Rafael Correa Delgado.

Si hay algo sorprendente en este Lenin Moreno que, en mala hora lleva de nombre el seudónimo de ese genio excepcional de la política de inicios del siglo XX, Vladimir Ilich Ulianov, que tanto odia la supuesta “democracia liberal” de occidente y sus partidos de derecha, es su capacidad expedita de traicionar un proyecto político que lo hizo Presidente de la República. Tan solo a dos días de que fuera elegido, el 4 de abril de 2017, inició conversaciones con el propósito de buscar una inexplicable alianza política con un personaje no solo de ingrata recordación para los ecuatorianos sino alguien que caracteriza lo más prosaico y ruin de lo que es el ejercicio público, como es el excéntrico expresidente Abdalá Bucaram Ortiz, hasta hace poco exiliado en Panamá, por sus delitos más que comprobados en desarrollo de los seis meses que durante 1997 malgobernó el Ecuador.

Ni siquiera guardó las apariencias sino que, con la disculpa de poner en práctica un hipócrita “diálogo nacional”, el nuevo mandatario de manera artera y rápida entró en tratativas con los líderes de la derecha ecuatoriana, caracterizada por su conducta mafiosa y su visión neoliberal que durante 28 años, en el lapso comprendido entre 1979 y 2007, sumió a esa nación en una de las peores crisis sociales, económicas e institucionales que registre su historia, como consecuencia de haber aplicado una criminal fórmula de acumulación por desposesión, para usar la frase del geógrafo inglés David Harvey, que consistió, entre otros desafueros, en la convertibilidad por parte del gobierno de Osvaldo Hurtado Larrea  (1981-1984) de la deuda privada de dólares a sucres (cuando el país contaba aún con soberanía monetaria) para favorecer a determinados grupos y familias de la decadente oligarquía del país, lo que significó una pérdida de aproximadamente 3 mil millones de dólares para el Estado; y un feriado bancario decretado por el presidente Jamil Mahuad (1998-2000) con el propósito de devolverles los favores de aportes económicos a su campaña a los especuladores financieros que lo apoyaron, el cual significó la desaparición de 8000 millones de dólares que fueron sustraídos de las cuentas de los ahorradores, en una operación gansteril que debió de asumir el erario.

Cabe anotar, además, que durante los gobiernos de la denominada partidocracia de derecha, el Estado ecuatoriano fue desmantelado, la mayor parte de sus activos públicos fueron privatizados; la inversión en un sector tan importante como la educación se redujo del 30% al 12%, el servicio de la deuda se incrementó del 16% a más del 40%, y perdió su autonomía monetaria al adoptar el dólar como su moneda oficial.

Al asumir Rafael Correa la Presidencia el 15 de enero de 2007 se juega la vida y su prestigio en refundar el Ecuador que los mafiosos partidos de derecha liderados por mandatarios que avergüenzan la historia de ese país como Osvaldo Hurtado, León Febres Cordero, Sixto Durán-Ballén, Abdalá Bucaram, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez y Alfredo Palacio, dejaron en la ruina total, lo que originó que en la primera década del 2000 haya emigrado más de 2 millones de ecuatorianos.

Correa durante los diez años de su exitosa administración que denominó Revolución Ciudadana generó no solo una nueva arquitectura institucional mediante un proceso constituyente sino que cambió la matriz productiva, multiplicó la inversión pública, redujo históricamente los niveles de pobreza, desarrolló planes de vialidad que convierten al Ecuador en uno de los mejores países de América Latina en infraestructura física, dignificó el trabajo, elevó significativamente la calidad de la educación y de atención en salud, modernizó el Estado, construyó hidroeléctricas y ejecutó varios proyectos multipropósito. En definitiva, elevó la vida de los ecuatorianos como nunca antes se había visto. Pero sobre todo, logró modificar la correlación de fuerzas y por ello la furia y el odio que desató en sus opositores, tanto de derecha como de la seudo izquierda sustentada con recursos tanto de Washington como de Europa.

RESTAURACIÓN CONSERVADORA EN ALIANZA CON LOS MÁS CORRUPTOS

Durante los últimos dos años se ha venido presentando un cambio de signo político en América Latina para lo cual ha movido sus hilos, como ha sido tradicional en la política de este hemisferio, el poder hegemónico de Washington. Paulatinamente los gobiernos denominados progresistas han sido derrotados vía elecciones como el caso argentino o mediante golpes parlamentarios como sucedió en Brasil con la presidenta Dilma Rousseff. Si bien Ecuador es un país pequeño sin mayor peso en la geopolítica de la región, cuenta con recursos naturales, principalmente energéticos, que lo hacen atractivo para el expolio del capital especulativo transnacional y el imperio no iba a dejar que el gobierno de Moreno Garcés siguiera siendo una piedra en el zapato para sus intereses y continuara además haciendo parte del eje Venezuela-Bolivia.

El hecho de que Moreno Garcés sea un político de bajo perfil, carente de liderazgo, sin consistencia política alguna y sin una sólida formación académica, que lo sacó del anonimato Rafael Correa para hacerlo su vicepresidente durante sus primeros seis años de gobierno, posibilitó que Washington y sus lacayos de la derecha en Ecuador, lo hayan cooptado rápidamente.

Lo único rescatable de Moreno que le ha permitido tener figuración pública es su condición de discapacidad, y como tal haber liderado desde la Vicepresidencia la exitosa Misión Solidaria Manuela Espejo que logró atender a millares de ecuatorianos con alguna limitación física gracias a la realización de una investigación social y clínica para hacerles seguimiento y registrarlos georreferencialmente y de esta manera, además, asignarles un bono económico.

Al carecer de consistencia política y de ética, adolecer de principios, visión estratégica y demostrar debilidad de carácter, la derecha le lanzó algunos cantos de sirena y Moreno se ha creído el cuento según el cual él tiene las condiciones políticas y el liderazgo para “unir” a la sociedad ecuatoriana, reducir ostensiblemente la polarización, y hacer un gobierno con todos. Como si la política no fuera un campo de batalla en el que se disputan intereses.

Este Tartufo de la mezquina política ecuatoriana que engañó a Correa, a Alianza País y por supuesto a su electorado, está abonando el terreno para la restauración conservadora en el país andino concretando acuerdos secretos y haciendo alianzas con lo más corrupto de los partidos de la ultraderecha, mediante la entrega de sectores estratégicos como la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) a la inescrupulosa familia Bucaram y Aduanas al Partido Social Cristiano del cuestionado alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, como cuotas burocráticas y reparto de botín.

LA MANO DE LA EMBAJADA Y DE LA CIA

En la actitud traidora de Moreno con su electorado y el movimiento Alianza País, aparece la mano de la embajada gringa y la omnipresente CIA. En efecto, recién elegido como mandatario, designó como asesores a los hermanos Gustavo y Marcelo Larrea Carrera, dos seudo izquierdistas que terminaron de feroces opositores de Rafael Correa, no obstante que el primero fue su ministro de Gobierno. Ambos fueron descubiertos hace algunos años de ser informantes de la Embajada norteamericana en Quito y  colaboradores de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Antes de posesionarse Moreno como Presidente, los Larrea hicieron contactos con líderes de la mafiosa derecha ecuatoriana para, según ellos, garantizarle “gobernabilidad” al nuevo mandatario, comenzando por el candidato perdedor, el impresentable banquero Guillermo Lasso, quien logró enriquecerse de manera superlativa gracias al aprovechamiento que hizo del feriado bancario durante el gobierno de Mahuad, del cual fue superministro de Economía.

El plan de estos hermanos colaboradores de la CIA consiste fundamentalmente en dividir a Alianza País, iniciar una campaña de desprestigio contra el expresidente Rafael Correa, defenestrar de la Vicepresidencia de la República a Jorge Glas, utilizar al presidente de la Asamblea legislativa, José Serrano para cooptar a diputados del oficialismo, y buscar un mecanismo popular como un referéndum para derogar legislación clave de la Revolución Ciudadana como las Leyes de Comunicaciones, de Herencias, Paraísos Fiscales y Reelección Popular.

Además, lograron designar como director del diario El Telégrafo, el principal medio público impreso, a un chileno, Fernando Larenas, difamador profesional de ultraderecha, seguidor de la ideología de Pinochet, que se hace llamar “periodista” y que hasta hace poco fue asesor del banquero y excandidato Lasso.

AHORA, EL GOBIERNO DE CORREA RESULTÓ SER “UNA MAFIA DE INÚTILES”

Aunque Moreno hizo parte en su calidad de vicepresidente durante seis años del gobierno de Correa, ahora, siguiendo el libreto diseñado por la embajada gringa y sus adláteres de la derecha, se ha ido lanza en ristre contra la obra de la Revolución Ciudadana.

Según sus últimos pronunciamientos, todo lo que dejó la administración de Correa es malo. Dijo que recibió un país sobre-endeudado; que todas las obras de infraestructura fueron mal hechas; que el manejo del gasto público fue irresponsable; que las escuelas del milenio fueron mal proyectadas. Y para completar, dio a entender que el de Correa fue un gobierno de mafiosos e inútiles.

Ante semejante dislates, Correa publicó en sus cuentas de las redes sociales un video en el que muestra a un Lenín Moreno hablando maravillas del exmandatario y a renglón seguido envío el siguiente mensaje: “Mientras me necesitaba era ‘el mejor presidente de la historia’. Ahora somos una ‘mafia de inútiles’. Nadie debe confiar en alguien así”.   

Además, el expresidente preguntó: ¿por qué no denunció Moreno en su calidad de vicepresidente los supuestos actos de corrupción del gobierno del que hizo parte y lo hace ahora cuando se ha aliado con la ultraderecha?

Paulatinamente, Moreno Garcés ejecuta al pie de la letra el plan de la embajada  para entregarse a los criminales intereses neoliberales. Comenzó por quitarle las funciones al vicepresidente Glas, quien viene siendo víctima de una malintencionada campaña de desprestigio por parte de la canalla mediática para vincularlo con casos de corrupción ligados con los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht, sin que hasta el momento se haya sacado a relucir prueba alguna en su contra. El siguiente paso es arreciar sus críticas contra Correa, y muy seguramente el próximo será concretar la escisión de Alianza País, mediante la cooptación de diputados para tener la disculpa de entregarse por completo a las fauces de los sectores de la derecha que tienen asiento en la Asamblea Nacional.

En el ámbito de las relaciones internacionales, el mandatario ecuatoriano cada vez busca adoptar el libreto de los gobiernos de derecha de América Latina para satanizar y aislar a Venezuela.

UN TRAIDOR QUE HACE ENROJECER LA HISTORIA ECUATORIANA

Definitivamente, Moreno Garcés, quien resultó ser un impostor profesional, es un caricaturesco personaje de la pequeña política del Ecuador, como Juan José Flores, Osvaldo Hurtado, Febres Cordero, Abdalá Bucaram, o Lucio Gutiérrez, que hace enrojecer la triste historia de ese país. Podría señalársele como “Lenín el breve”, para significar la rapidez con que traicionó a su mentor y al movimiento político que lo llevaron a Carondelet. Es que no tuvo el más mínimo rubor para ejecutar su vil traición. Por lo menos Lucio Gutiérrez (2003-2005) dejó esperar algunos meses hasta que en forma pública confesó abiertamente que se entregaba a los dictados del gobierno de George W. Bush, tras una audiencia que éste le concedió en el salón Oval de la Casa Blanca.

Y en el caso colombiano, Juan Manuel Santos traicionó a su mentor Álvaro Uribe Vélez, luego de haber pasado tres años de su primer gobierno, no obstante que tienen el mismo pensamiento conservador en lo económico y político, lo hizo al menos por una causa noble como es la búsqueda de la paz con la insurgencia de las Farc.

Qué oportunas las palabras que en alguna ocasión escribió el verdadero Lenin refiriéndose a un dirigente ruso, las cuales perfectamente se pueden transpolar para referirse al felón de la actual coyuntura política ecuatoriana: “Se revuelve, estafa, posa a la izquierda y ayuda a la derecha”.


O como bien lo señaló recientemente la cantante ecuatoriana Marisol Bowen en su cuenta de Facebook: “Es grave cuando el pueblo se equivoca eligiendo a un traidor, pero es más grave ¡que un traidor se equivoque con el pueblo!”




MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

ENTREVISTA CON EL COMUNICÓLOGO ARGENTINO GUILLERMO MASTRINI

“EN EL ÁMBITO GLOBAL DE LA COMUNICACIÓN LA CAPACIDAD DE CONTROL DEMOCRÁTICO ES MUCHO MENOR”



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

El desafío que tienen hoy los movimientos sociales, los grupos alternativos, es cómo comunicar; porque la comunicación en la actualidad se está dando a través de otras maneras”, sostiene el comunicólogo e investigador argentino, Guillermo Mastrini.

En esta entrevista realizada en Bogotá, este catedrático universitario, especializado en políticas públicas de medios masivos y derecho a la información hace un detallado análisis de los alcances de la comunicación en el siglo XXI a partir de lo que ha sido la prensa durante la centuria pasada.

Autor de varios libros entre los que sobresalen Los dueños de la palabra y Los monopolios de la verdad, en coautoría con su colega Martín Becerra, Mastrini es uno de los principales referentes en Argentina y América Latina en el tema. En su país es profesor de las Universidades de Quilmes, Buenos Aires y General San Martín. Durante el segundo semestre de este año se encuentra en la capital colombiano invitado por las Universidades Javeriana y Uniminuto.

HAY QUE REPENSAR LA COMUNICACIÓN

-       La información es un derecho público que en buena medida lo están proveyendo los oligopolios privados. ¿El hecho de que una empresa privada que busca el lucro y además tener influencia política, puede garantizar efectivamente dicho derecho?


-       Yo creo que hay que entender que la gran transformación del mundo de la información se da a partir de los inicios del siglo XX cuando se mercantiliza la cultura. Hay que recordar que una vez consolidado el capitalismo que tiene sus orígenes en el siglo XVI, la cultura queda por fuera de la producción capitalista. Es decir, la reproducción del capital no incluía la cultura. La cultura necesitaba de un capital excedente que se extraía de las áreas productivas y era básicamente lo que se llamaba un capital improductivo, o sea, no generaba más capital, lo cual no habla de las particularidades de la producción cultural, que son más difíciles de transformase en mercancía que otros bienes. Pero en el siglo XX se consolida un proceso industrial de producción y una de las primeras grandes transformaciones es precisamente la prensa que pasa de un ámbito de reproducción ideológica y social a incorporar las lógicas del capital. En consecuencia, pasa de cumplir una función meramente ideológica a desempeñar también  una función económica. Desde mi punto de vista ese cambio se da a partir, centralmente, de la inclusión de la publicidad como gran fuente de financiamiento de la prensa. Antes la prensa se financiaba exclusivamente por la venta de ejemplares y aunque podía tener algún recurso publicitario era mínimo.  Cuando la prensa se empieza a financiar a través de la publicidad a finales del siglo XIX, comienzos del siglo XX, dependiendo de los países, es una prensa ideológica, partidaria, partisana. La prensa moderna del siglo XX, sus periódicos, se van transformado en empresas que también mantienen su ideología. Lo que cambia es que lo que organiza la producción desde entonces es la búsqueda de la ganancia capitalista. Actualmente estas empresas tienen por lógica obtener el mayor beneficio capitalista posible y para ello saben que tienen que presionar a los gobiernos con el fin de obtener las mejores condiciones. Ahora bien, en relación a tu pregunta en concreto me parece que no se puede responder si no se tiene este contexto. Desde la transformación que implicó la prensa y una segunda gran transformación que es la que estamos viviendo desde fines del siglo XX, que es la digitalización, se profundiza la lógica de la mercantilización pero al mismo tiempo, el abaratamiento de los costos de producción. El abaratamiento muy significativo de la capacidad productiva hace que aparezcan un montón de proyectos vinculados a las lógicas no comerciales.

-       ¿Cómo por ejemplo?


-       Los blogs, las páginas web, es decir, hoy tenemos una enorme capacidad comunicativa. Piensa que en el siglo XIX tienes por ejemplo una prensa anarquista con una capacidad de llagada, de venta y de distribución enorme.  Una prensa no económica, no organizada económicamente, puramente ideológica. En el caso de la Argentina a principios del siglo XX la prensa anarquista vendía 20 mil ejemplares diarios. Estamos hablando de que tenías prensa ideológica que llegaba a niveles insospechados durante el transcurso del siglo XX. La mercantilización implicó la desaparición o la marginación, no desaparecieron pero quedaron marginales de esos espacios de prensa.  La digitalización los vuelve a poner, vuelve a dar la posibilidad de que estos espacios tengan, porque sus costes son alcanzables, una prensa offset, en la década del 50 era imposible para cualquier grupo social.  Hoy los grupos sociales han vuelto a tener capacidad comunicativa.


-       ¿Tú crees que internet ha contribuido en algo a democratizar la propiedad de los medios?


-       Creo que las tecnologías no por sí mismas. Las tecnologías no son neutras, depende mucho de su uso social, de su impacto y de su capacidad. En el caso particular de internet el hecho de que los códigos sean abiertos, ha permitido que esta tecnología no sea onerosa y ha posibilitado mover una mayor producción alternativa de comunicación  que no se condice siempre con un consumo. En muchos casos hay mucha más diversidad en la producción que en el consumo. El consumo sigue estando vinculado mayoritariamente a los formadores masivos de opinión. Me parece que es importante registrar que ha habido una emergencia de capacidad comunicacional superior a la que había en las décadas de la segunda mitad del siglo XX. Entonces, ahora la pregunta es ¿qué tan democrática es la comunicación en la actualidad? Yo creo que poco, pero eso nos lleva a muchas preguntas. Efectivamente hay una estructura empresarial concentrada que tiene capacidad de llegar a la inmensa mayoría de la población y estructuras alternativas emergentes que si bien tienen su peso no logran equilibrar ni contrabalancear los procesos vinculados a los grandes grupos de comunicación. Creo de todas formas sí, que hay algunas posibilidades de hacer emerger temas que antes no poseían canales como  la comunicación de los movimientos sociales que tenían mucha dificultad para trascender y ahora tienen capacidad autónoma de producir sus propios discursos. Fíjate que internet cambia en un punto las formas de intermediación. Antes para un movimiento social la única forma de trascender era a través de los medios de comunicación. Hoy puede tener sus propios medios de comunicación. No indispensablemente dependen de un tercero para trascender socialmente. Ahí hay elementos interesantes, emergentes, no contradicen que la lógica predominante sea. En cuanto al problema de la democratización de la comunicación,  creo que las estructuras siguen siendo muy importantes, y me parece también que hay que pensar otros problemas que no son los más conocidos, como por ejemplo, ¿qué es estar informado hoy? ¿Cuál es la información que está requiriendo la sociedad? Ya no es la misma información que requeríamos hace 20 o 40 años. El desafío que tienen hoy los movimientos sociales, los grupos alternativos, es cómo comunicar; porque la comunicación en la actualidad se está dando a través de otras maneras. Yo trabajo mucho con estudiantes jóvenes de 20 años que no leen el periódico, no miran la televisión, no escuchan la radio, entonces lo que quiero decir es que esa estructura que es muy grande, muy poderosa, también está siendo desafiada por nuevas formas de comunicación, lo cual no quiere decir que sean más democráticas, solo que son otras. A qué me refiero. Hoy la mayor parte del consumo informativo de los jóvenes se da a través de redes sociales. Muchas veces esas redes terminan llegando a medios de comunicación pero por lo que les recomiendan sus amigos, no por una lectura selectiva. Por eso me parece que tenemos que repensar también el consumo de la comunicación, no poner todo el peso solo en las estructuras, que insisto, no es para relativizar su influencia sino para entender que los procesos de comunicación hoy están en un proceso de cambio muy fuerte en el cual va a tener más éxito quien logre comprender las nuevas lógicas del consumo sobre todo en los jóvenes. No podemos seguir pensando la comunicación como fue cuando nosotros éramos jóvenes que era un modelo muy claro donde había muy pocos medios, donde las fuentes informativas eran muy limitadas y donde había una tradición de lectura, de tomar un periódico de complejidad informativa. Hoy la lectura es totalmente fragmentada, dispersa, entonces me parece que hay un montón de cuestiones que necesariamente hay que ver en materia de comunicación para entender esto. También se plantea un nuevo desafío y es el desplazamiento de la soberanía nacional a una comunicación de tipo global.  Es decir, los grandes formadores de opinión desde las naciones del siglo XX comienzan a ver resquebrajado su poder por la acción de grupos de carácter global que tienen mucho más poder económico pero también mucha más capacidad de incidencia y me refiero  a Facebook, a Google, porque ya no solo es por su capacidad de comunicación sino también por la utilización de la información que hacen de los usuarios, o sea, es otra forma de mercantilizar la información completamente distinta. Ya no es solo la producción de un artículo que te vendo sino la comercialización de la información que uno genera cuando navega a través de esas redes.


-       Con lo que me acabas de decir entonces cobra vigencia la frase de Marshall McLuhan, según la cual “el medio es el mensaje”…


-       No, yo no creo que el medio sea el mensaje para nada, para nada. No sé por qué llegas a esa conclusión.


-       Porque tú haces un análisis de la importancia de canales como internet, de cómo hoy se ha diversificado su utilización por parte de sectores sociales y terminas tu reflexión con la globalización de los medios…


-       Yo estoy hablando de los usos sociales de esos medios no del medio en sí, no es la tecnología la que determina. La tecnología es una posibilidad, una herramienta, pero después lo que va a determinar cómo funciona cada uno concretamente es el uso social y la apropiación que hagan distintos grupos sociales de esas posibilidades y de esas herramientas.


-       ¿Y por qué estás en contra de la frase de McLuhan?


-       Yo creo ciertamente que la frase de McLuhan se aproxima a un determinismo tecnológico que yo rechazo de plano. Considero que las tecnologías no determinan y de hecho me parece probado en la historia que hay muchas tecnologías que no tuvieron apropiación social y fueron dejadas de lado y otras que sí. En general cuando uno trata de pensar esto, lo más difícil es explicar el fracaso. Nosotros no sabemos de las herramientas tecnológicas que fueron quedando de lado porque la sociedad conoce el éxito pero no del fracaso. Es muy parecido en un punto con lo que les ocurre a los futbolistas: uno conoce a Messi pero no conoce a los miles de jugadores que quedaron en el camino para que llegara a haber un Messi. En este sentido yo creo que el determinismo tecnológico no contribuye a pensar la complejidad de la sociedad hoy. Evidentemente la tecnología, insisto, no es neutra, tiene su impacto, tiene sus condicionamientos pero también está en relación a apropiaciones que hace  de ella el usuario, la sociedad, que va poniendo en juego. Pongamos casos históricos como el teléfono. Marconi nunca pensó que el teléfono iba a ser para la comunicación interpersonal, él tenía otra idea de lo que era la comunicación telefónica.  La radio misma en sus orígenes.

-       ¿Marconi o Graham Bell?


-       Bueno Graham Bell era más el económico. Marconi era el tecnólogo.  Graham Bell tenía más interés en la comercialización, digamos. Él si fue una persona más dedicada al negocio, a la industria. En el caso de la radio en sus orígenes tampoco estuvo pensada para una comunicación punto masa.  Internet mismo en sus orígenes, tuvo un origen militar, después fue transformado en otras situaciones. Quiero decir, hay apropiaciones y derivaciones que no necesariamente están marcados por el tipo tecnológico sino desde mi punto de vista por el uso social que se le da a la tecnología.



-       ¿Quién defiende hoy el derecho del público a saber, a informarse? ¿El público está expósito en ese sentido?   


-       Creo que hay instancias donde se ha trabajado relativamente bien, digo para salir de la academia, porque la academia es un lugar cómodo y poco incidente.  Hay organismos como la Convención Interamericana de Derechos Humanos que hace un gran trabajo, con sus limitaciones por supuesto pero que ha promovido elementos de garantía del derecho a la información. No me animaría a decir que a la comunicación pero sí a la información, a criterios, a la elaboración de estándares básicos de una información más plural y diversa.


-       ¿La Unesco?


-       La Unesco mucho menos, aunque tuvo un valor en los últimos años. Desde mi punto de vista se ha hecho una relectura significativa de lo que fue el informe MacBride en los 80, en el que ahí si había un compromiso. En los años 80 había un compromiso con la democratización de la comunicación pero, ya que lo mencionas, su Convención para la diversidad cultural da elementos para una política cultural del Estado en una promoción de la diversidad y con un intento de eliminación parcial del excesivo mercantilismo. La Convención para la diversidad cultural no puede ser entendida por fuera de todo el desarrollo nacional de comercio, de las prácticas más liberales en términos culturales y de hecho toda la Convención se explica como una respuesta a eso, al auge de la OMC en materia cultural. Lo más complejo para mí en la actualidad es el distanciamiento de la sociedad con los centros de toma de decisiones en materia de comunicación que cada vez son menos y están más localizados en estas cuatro, cinco grandes empresas mundiales de comunicación global que son Google, Amazon, Facebook, Apple, Netflix, Spotify, los grandes circuladores de cultura en estos momentos a nivel global y con una capacidad de penetración nunca antes vista. Uno podría hablar del imperialismo cultural, con toda la crítica que se le pueda hacer a ese concepto respecto del cine norteamericano en la décadas del 50 y el 60, pero finalmente ese cine entraba a un territorio nacional por una aduana, los Estados ponían cuota de pantalla, es decir, había una política cultural limitativa dependiendo, había fomento a la producción nacional, ello no tiene punto de comparación con lo que es Netflix que no tiene territorialidad, que no tiene oficinas en los países, no tiene fronteras, lo mismo con Spotify. Los jóvenes hoy están escuchando la música en dos sitios que son Youtube y Spoify. Y esos lugares en términos de capacidad estatal no pueden ser regulados ni existe capacidad de incidir sobre ellos porque están fuera de tu territorialidad. Esta reconfiguración que se está dando de lo que es el territorio es una de las claves para entender el mundo hoy. Es decir, la pérdida de soberanía total y la distancia entre los centros de decisión y los usuarios. En ese escenario, por un lado hay algunas instancias y se ha generado un cierto consenso y estándares mínimos de la necesidad de la protección del derecho a la información y de la diversidad;  y por otro lado, hay una tendencia que observo con preocupación y es la del ámbito global de la comunicación donde la capacidad de control democrático es mucho menor.



-       Tú hiciste referencia al informe MacBride. Después de 37 años de su publicación y observando la gran concentración de los medios sobre todo en lo que se denomina el "mundo desarrollado", se puede afirmar que dicho diagnóstico se queda corto frente a la actual  realidad. Son 6 o 7 empresas que dominan prácticamente todo el ámbito comunicacional en el mundo. ¿Hace falta restablecer un nuevo espíritu MacBride en este momento en el que el mundo enfrenta esa obscena concentración de la propiedad mediática?


-       Si es por la idea de pensar cómo democratizar la comunicación sin duda hay que repensarla en términos de una situación y un contexto político totalmente distintos. Los diagnósticos del MacBride que fueron muy útiles y muy importantes en su momento ya no tienen ningún tipo de validez porque la situación ha cambiado totalmente, pero sí, el espíritu del informe sigue absolutamente vigente, y coincido contigo en que la concentración es peor que en los años 80. Incluso ahora con este fenómeno que se habla tanto de la convergencia, la situación tiende a agravarse porque efectivamente vamos hacia la reunión de estos mundos que tradicionalmente estuvieron separados como son los de los servicios de comunicación por un lado y los de telecomunicaciones por el otro, y ahí también hay escenarios de disputas en términos de grandes grupos de la comunicación que tienen que ver con el territorio. Aquí en Colombia, por ejemplo, han permitido que rápidamente Claro se posicione como la gran distribuidora de televisión por cable junto con AT&T que es la dueña de Directv. Por otro lado, la disputa más general entre estos grupos globales es que quieren, bajo un discurso de la libertad absoluta, la libertad del mercado, que no haya regulación. En consecuencia, tenemos por un lado, una disputa territorial, y por otro, una de carácter global,  las cuales me parecen que son los ejes de las grandes discusiones a nivel de política hoy. Y por supuesto después está cómo los movimientos sociales, los grupos alternativos inciden para colocar en esa agenda elementos, protección de datos personales, derechos al habeas data, cómo controlo y qué se hace con la información que produzco. Todo el tema por supuesto que hay que rediscutir sin duda que es el del derecho a la propiedad intelectual. Es un derecho vinculado a una etapa analógica y en la etapa digital hay que rediscutirlo completamente porque ya no sirve eso. Era una situación cuando el derecho a la propiedad intelectual estaba vinculado al control material del soporte, es decir el libro, y otra cosa es cuando el soporte se ha desmaterializado totalmente y volvemos a una época casi preanalógica que es cuando toda la producción cultural está disponible para que la consuma quien quiera. Al desmaterializarse, todos podemos acceder a la cultura en cualquier momento. Entonces, porqué sostener sistemas de propiedad intelectual restrictivos cuando estamos en un escenario de plena disponibilidad de los bienes culturales. Esto quiere decir que hay un montón de temas de la agenda que pueden y necesitan ser reincorporados y rediscutidos en el contexto de esta digitalización.

-       Hablemos de América Latina y la pregunta es esta: ¿tú consideras que en este momento coyuntural que vive el hemisferio, lo que se está dando es una disputa por el relato?

-       Bueno, lo ha habido en los últimos años. América Latina, los últimos 20 años tuvo la particularidad de que casi por única vez en su historia coincidió que hubo muchos gobiernos, yo le pongo todas la comillas que puedo, "progresistas", digamos que efectivamente uno de los méritos y logros que tuvieron estos gobiernos fue que promovieron el debate en torno de las políticas de comunicación. Podemos decir que uno de los saldos positivos sin duda es que la política de comunicación tuvo como nunca en la historia relevancia pública.  Hasta la década del noventa uno podía pensar que estos temas nunca entraban en la agenda pública, lo cual no quiere decir que no hubiera política sino que se hacía en el ámbito privado. En los últimos 20 años la política de comunicación y especialmente donde hubo gobiernos "progresistas" el tema tomó estado público, lo cual es algo notable. Ahora, creo que hay que hacer un balance crítico de esas políticas. Esas políticas tuvieron un discurso muy fuerte en términos de democratización de la comunicación, pero si uno observa el balance en los países donde esos gobiernos ya han dejado de existir, y me refiero centralmente a Brasil y Argentina, el saldo es bastante escueto. Durante uno tibio como el brasilero, nunca se planteó una reforma real, nunca lo pudo poner en la agenda; hay situaciones también entendibles, el sistema de gobierno brasilero hace que sean sistemas de alianzas políticas para poder tener mayoría en el parlamento. Esto es muy distinto en Argentina, que si bien es un sistema presidencial, en general el partido del gobierno tiene una mayoría o suele tener una mayoría, no es el caso actual. En Brasil, el Partido de los Trabajadores nunca tuvo una política de comunicación fuerte de cara a cambiar la estructura, sí ocurrió eso en Argentina y sin embargo creo que hoy cuando uno hace un balance de los 8 años de política de comunicación del kirchnerismo en relación a los medios, la estructura varió muy poco; es decir, no tuvo la capacidad de hacer. Talvez la única política que sí implicó un cambio significativo, palpable, apreciable por la sociedad en materia de comunicación en Argentina, fue el de la distribución del futbol.  La posibilidad de que la gente accediera de forma no onerosa a ‘Futbol para todos’. Ahí hubo un cambio palpable, la gente antes tenía que pagar, ya no tuvo que hacerlo. Yo me resisto a usar la palabra gratis, porque gratis en la vida creo que es el afecto nada más. Cosas gratis no hay, no hay futbol gratuito, hay maneras distintas de financiarlo. Son formas de financiamiento distribuido, creo que el concepto de gratuito se usa muy fácilmente, pero lo que quiero marcar es que esa política tuvo legitimidad social al punto que ahora, el gobierno de Mauricio Macri lo va a desarmar, a partir del próximo campeonato ya no va a haber más ‘Futbol para todos’. Sin embargo, para empezar, lo tuvo que mantener sus primeros 19 meses de gobierno porque no lo podía quitar dada la legitimidad que tenía. Pero ahora que lo va a suspender negoció con las empresas que ganaron el concurso para transmitir el futbol de nuevo pago y que recién van a empezar a cobrar después de las elecciones. ¿Por qué? Porque saben que si empiezan a cobrar antes va a tener un impacto electoral. También Macri cambió toda la Ley de Servicios de Comunicación Visual y eso no tuvo un impacto en la vida de las personas.  Por eso es que no hubo ningún tipo de reclamo. Quiénes reclamaron: la comunidad académica, los grupos minoritarios vinculados a los medios de comunicación alternativos o comunitarios, pero para la sociedad la ley no implicó un cambio sustantivo en la forma de vida. Entonces lo que quiero decir es, el discurso de la democratización de la comunicación está muy bien pero si no genera cambios palpables, no gana legitimidad. Legitimidad en el sentido de que le ofrece nuevas herramientas a la sociedad, de lo contrario son políticas construidas con pies de barro y que cualquier otro gobierno las puede cambiar de manera autoritaria como lo hizo Macri.  


-       Siguiendo con América Latina. Tu hacías referencia cuando comenzamos esta charla al hecho de que los medios siempre han defendido una postura ideológica y el periodismo tiene una esencia política por antonomasia, sin embargo lo que se observa hoy en día es que los medios se volvieron actores políticos ante el fracaso de la representación de los partidos. ¿Esa prensa hegemónica, en tu concepto, esta imbuida por lo que hoy se denomina posverdad?

-       Te voy a ser franco, ninguno de los dos conceptos me gusta: ni prensa hegemónica ni posverdad. Tendría mucho cuidado con lo de la prensa hegemónica en este sentido. Es decir, esta prensa nunca apoyó a los gobiernos "progresistas". El diario El País de Montevideo y los canales uruguayos fueron sistemáticamente opositores del Frente Amplio. El diario Clarin de Buenos Aires hizo campaña en el año 2011 totalmente en contra de Cristina, junto con sus medios de televisión y radio que son los de mayor alta audiencia. O Globo en Brasil estuvo en contra de los últimos dos gobiernos de Dilma Rousseff. Sin embargo estos gobiernos triunfaron electoralmente y triunfaron en algunos casos con amplia popularidad. Lo que quiero señalar es que hay que tener cuidado con el efecto de los medios. Yo no quiero decir que no tengan efecto pero lo que pasa es que a veces tiende a usarse eso como excusa para pensar.  Digamos, yo no creo en el receptor neutro y tonto, tampoco considero que la ciudadanía toma decisiones en base a la información que recibe y no siempre esa información es absolutamente plural y diversa, en la mayoría de casos no lo es. Pero creo también que la población se informa de otras cosas muchas más básicas  como es el precio de la leche. Es decir, la noción de hegemonía de Antonio Gramsci es una noción de conducción y yo lo que digo es que la prensa no tiene esa capacidad conductiva que se le atribuye tan marcadamente. Si fuera tan hegemónica no habría más nada que hacer porque haríamos lo que dicen los medios y hay muchas pruebas de que en múltiples ocasiones las sociedades han tomado caminos que no son los que proponían los dueños de las empresas de comunicación. No digo que no tengan incidencia.  Lo que señalo es que no necesariamente. Si la prensa fuera hegemónica no se puede explicar el 54% de los votos de Cristina Kirchner en el 2011 porque toda la prensa hegemónica estaba en contra de ella.

-       Bueno, Juan Domingo Perón lo decía: “Cuando teníamos toda la prensa en contra ganamos las elecciones y cuando la teníamos a favor perdimos”…


-       Por eso te digo, lo que me parece es que si bien hay una enorme influencia de los medios, éstos no conducen a la sociedad. Aunque no es mi especialidad, este asunto lo han estudiado mucho en capacidad de instalación de temas, se llama agenda setting, establecer marcos de referencia de lectura, el framing y montón de teorías que explican la enorme capacidad de los medios y su incidencia. Por eso creo que el concepto de prensa hegemónica no contribuye a problematizar el tema. Insisto, los medios tienen una enorme incidencia en la sociedad pero no la conducen. La sociedad ha demostrado niveles de autonomía. Así como efectivamente en términos de comunicación social tiene una enorme capacidad para instalar los temas, yo creo que como ciudadanos, en el sentido más básico de la ciudadanía política, la población también se informa de otras maneras respecto de su situación económica y social comparativa. Tiene memoria de cómo vivió y cómo vive y esa memoria no es un vacío al cual los medios le penetran y la vacían de sentido. 


-       Hace pocos meses la Unesco publicó un folleto sobre la concentración de los medios en América Latina cuyos autores Gustavo Gómez, Ángel García Castillejo y Toby Mendel van en la dirección de tu libro Los dueños de la palabra que elaboraste con Martin Becerra. La pregunta es: ¿tú crees que la estructura de la propiedad mediática hoy atenta seriamente contra las frágiles democracias de América Latina?

-       Sí, yo creo que la concentración nunca es buena. La concentración es un problema por varios motivos. En primer lugar por eso, porque hay condicionamientos a un ejercicio real del pluralismo. En segundo lugar, creo que de esto se habla bastante menos también pero porque afecta la propia capacidad crítica del ejercicio del periodismo. Cuando hay menos grupos comunicacionales en la sociedad, también los propios periodistas se sienten limitados en poder ir de un medio a otro porque finalmente todos son del mismo dueño, entonces pelearse con un grupo mediático hoy en América Latina para un periodista implica pelearse con la mitad de los medios y además, en general, estos grupos tiene prácticas cartelizadas. Entonces si un medio no contrata un periodista tampoco lo contrata el otro, lo cual hace que por una lógica de supervivencia más básica y familiar del ejercicio periodístico la capacidad crítica se haya limitado. Igual creo que dentro del ejercicio periodístico hay espacios de márgenes. Hay periodistas que asumen esto y lo viven sin contradicciones y otros que tratan de ejercitar un periodismo lo más amplio posible aun dentro de las restricciones.



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      ¿Y está afectando la frágil democracia de la región?


-       Bueno sí, lo que pasa es que creo que la democracia es afectada por muchas cuestiones, no solo por la concentración de la propiedad de los medios, esa es una de ellas.

-       Finalmente, ¿cuál crees que es el reto de lo que llaman comunicación alternativa frente a la comunicación preponderante?


-       Bueno, son muchos sin duda. Yo creo que el primero es subsistir porque es una cuestión básica, creo que hay gente que lo está haciendo muy bien. Tenemos en Argentina una experiencia interesantísima de un colectivo popular que se llama Barricada TV que ha logrado con mucho esfuerzo desarrollar su trabajo. Y es ahí donde vienen las aplicaciones virtuosas de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, porque quien le da la licencia a Barricada TV es el macrismo, es casi una paradoja, ¿pero por qué?, porque no tenía la posibilidad de no hacerlo. No lo podía no hacer. Ahora por qué no tuvimos 500 Barricadas TV si había un gobierno progresista y hubo que esperar a que la licencia se la diera finalmente el macrismo no porque quisiera, no es porque el macrismo quiera alentar ese tipo de comunicación. Este tipo de proyectos demuestra que se puede generar sustentabilidad. Es un caso casi único, un canal de televisión digital abierta sostenido con un colectivo popular. Segundo, hay que pensar en las audiencias. ¿Qué es una audiencia de televisión hoy? ¿Le vamos a seguir hablando a la audiencia como a la televisión de las décadas del 60 o del 70? O vamos a hablar sobre un modelo donde la gente mira más Youtube que televisión.  Cuando digo la gente claramente me refiero a los jóvenes, no a la gente de 50 o 60 años que somos analógicos para ver televisión todavía. Mis alumnos, por ejemplo, no se sientan a ver televisión. Entonces, está excelente que existan estos  medios pero yo creo que justamente también ahí hay otra de las virtudes de Barricada TV en el sentido de fragmentar la programación: hacerla parte on line y parte en abierto. Por eso digo que el desafío principal hoy para los sectores comunitarios primero es ser sostenibles, generar un modelo económico que les permita la continuidad en el tiempo, eliminar las experiencias fragmentarias. Creo que hay elementos para eso hoy en el mundo de internet por la baja de costos para poder hacerlo. Y la otra cuestión es cómo me relaciono con las audiencias.  Quien no piense en las audiencias del siglo XXI va a ser un canal para gente grande y ello no es sostenible en el tiempo. De nada sirve tener las infraestructuras, tener la capacidad comunicativa, si no se tiene la capacidad de dialogo. Por eso es que hay que repensar toda la comunicación.