domingo, 14 de julio de 2019

AMÉRICA LATINA


“EN AMÉRICA LATINA NO SOLO SE PUEDE SINO QUE SE DEBE GENERAR PENSAMIENTO CRÍTICO DESDE LA ACADEMIA PARA HACERNOS LAS PREGUNTAS Y ENCONTRAR LAS RESPUESTAS” 



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ 
Entrevista con la secretaria ejecutiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la socióloga uruguaya Karina Batthyány Dighiero.
Desde enero de este año asumió las riendas de dirigir ese nodo de articulación académica latinoamericana y caribeña que es CLACSO con el imperativo de elaborar agendas de investigación en torno de los temas prioritarios y de debate que concitan la atención del hemisferio, abordándolos a partir de una óptica inter y multidisciplinaria desde la diversidad de las Ciencias Sociales y la interacción con otras ciencias.
La complejidad de una región en permanente ebullición como América Latina amerita ampliar los horizontes de la oferta educativa, de la investigación social, crear y consolidar espacios de encuentros académicos, políticos y sociales más allá de los tradicionales, todo lo cual implica la reivindicación de las Ciencias Sociales en su potencial crítico y transformador. A partir de esta concepción, Batthyány Dighiero ha asumido el reto de liderar este organismo de investigación y divulgación académica desde una visión plural, integradora, tolerante y respetuosa de las diferencias en el marco del compromiso con la justicia social, la igualdad, la democracia y el Estado de Derecho para abordar la realidad regional, analizando sus implicaciones y visualizar las tendencias en perspectiva para entender qué ha sucedido en América Latina, hacia dónde va y qué se puede hacer para fortalecer la construcción de alternativas democráticas que superen los modelos de exclusión que amplían las brechas de desigualdades de toda índole.
Entre el 6 y 9 de julio, CLACSO organizó una serie de encuentros, foros, reuniones de centros miembros y de grupos de trabajo tanto en Medellín como en Bogotá para proyectar su actividad investigativa en Colombia.
Aprovechando su presencia en la capital colombiana, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, invitó a dialogar a esta doctora en Sociología de la Universidad de Versailles Saint Quentin en Yvelines (Francia) y desde 1992 docente en la Universidad de la República (Uruguay) para abordar temas sobre su rol al frente de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO y los desafíos de la región en materia de educación e investigación social.

Generar conocimiento para la transformación de la sociedad latinoamericana

Como bien tú has señalado, América Latina “se encuentra en una encrucijada” en la actual coyuntura histórica. ¿En ese contexto complejo, desde la academia se puede construir pensamiento crítico que contribuya a generar alternativas para la región?

Se puede y se debe. No solamente se puede, debemos hacerlo; efectivamente, estamos en una encrucijada, digamos con situaciones complejas en el continente, algunas por supuesto muy perturbadoras, quizá la más perturbadora puede ser el caso de Brasil, pero no solamente ese caso, hay otras más alentadoras; el país al que yo pertenezco, el Uruguay, que hace 15 años tiene un proceso progresista consolidado y que aspiramos a que lo siga teniendo en las próximas elecciones del mes de octubre; el caso de México, por nombrar dos simplemente, hay otros. Estamos en ese proceso y quienes trabajamos en las Ciencias Sociales y Humanas en América Latina estamos desafiados a hacernos las preguntas y encontrar las respuestas. Qué es lo que estamos haciendo, cómo llegamos hasta aquí y cuáles son los caminos hacia adelante.
Desde esa mirada de pensamiento crítico, tratando de aportar porque esa es la obsesión. CLACSO tiene la misión de aportar no solo reflexión académica, sino conocimiento que permita transformar nuestras sociedades en sociedades más igualitarias, que respeten los derechos humanos de todos; más inclusivas y democráticas, y ya que estamos aquí en Colombia, más pacíficas, donde los procesos de paz efectivamente sean una realidad.
En una América Latina dominada por políticas neoliberales, ¿aún es posible democratizar el acceso al conocimiento?
Bueno, es el desafío. En el marco de estas políticas neoliberales y no solamente de ellas sino de lo que se ha denominado la mercantilización de la educación, el capitalismo cognitivo, tenemos la obligación de seguir aportando a la educación como un bien común, como un bien público, como un derecho. A la ciencia y al conocimiento como un derecho también. Desde CLACSO impulsamos firmemente estas políticas, promovemos además, por ejemplo, toda la política de acceso al conocimiento, de acceso abierto a las revistas, a lo que producen las universidades y los centros de investigación de nuestros países, apoyamos esa idea de la educación y el conocimiento como bien público. Claro que es difícil, porque las universidades, especialmente las públicas, están siendo muy atacadas, particularmente las Facultades de Ciencias Sociales y Humanas están siendo muy atacadas de distinta manera, algunas de forma más explícita y otras por la vía de recortes presupuestales o cierres de programas. El caso más claro ahí es todo lo vinculado a estudios de género que están siendo firmemente combatidos en todas nuestras universidades. Tenemos la obligación de reforzar y redoblar nuestros esfuerzos, porque por supuesto seguimos creyendo y defendiendo el conocimiento como bien público y tenemos que garantizarlo. Además sabemos que en la educación están muchas de las soluciones a los problemas que tiene nuestro continente.

CLACSO tiene la misión de aportar no solo reflexión académica, sino conocimiento que permita transformar nuestras sociedades en sociedades más igualitarias, que respeten los derechos humanos de todos; más inclusivas y democráticas

En ese sentido tú has señalado que en América Latina se está presentando un fenómeno de antifeminismo beligerante. Se habla por parte de sectores de la derecha de “ideología de género”, entre comillas. ¿Cómo estas observando ese proceso?
Exactamente, se ha convertido al feminismo en un enemigo, en lugar de ver al feminicidio y al ataque al derecho de las mujeres como el problema.
Se han demonizado todos los planteos que provienen del campo de los estudios de género porque en definitiva las mujeres en América Latina hemos ganado una cantidad de derechos en los últimos 50 años, estamos ocupando posiciones públicas y eso genera mecanismos de reacción y de ataque muy fuerte hacia ese movimiento.
Movimiento de mujeres que además ha mostrado ser de los más activos en la región. Pensemos en los casos de Chile y de Argentina, con las mujeres en las calles reclamando derechos, derechos de distinto tipo, derechos asociados a la salud sexual y reproductiva, derechos asociados a la autonomía de las mujeres y esto de la ‘ideología de género’ y el ataque tan fuerte que estamos sufriendo es un mecanismo de reacción que se enmarca por supuesto dentro de los mecanismos que la derecha está desarrollando para ir en contra de los avances en materia de derechos para todos en nuestra región.
Pero de todas maneras lo que se viene dando en la Argentina con el pañuelo verde, o lo que se está haciendo en tu país, Uruguay, son avances que habría que destacar…
Por supuesto, por eso hablo de un mecanismo de reacción que se da cuando hay avances muy significativos y si hay algo que es seguro es que las latinoamericanas hemos salido a las calles, nos las hemos tomado y estamos planteando los problemas de desigualdad y discriminación que hemos sufrido durante mucho tiempo y eso no tiene marcha atrás. Hay muchas conquistas en los últimos 50 años, pero todavía quedan muchos nudos críticos de desigualdad de género en nuestra región. Afortunadamente esas banderas las han tomado las más jóvenes. Porque si analizamos los movimientos de mujeres en nuestros países, la cantidad de muchachas y de jóvenes que están participando es realmente alentador.

Se han demonizado todos los planteos que provienen del campo de los estudios de género porque en definitiva las mujeres en América Latina hemos ganado una cantidad de derechos en los últimos 50 años, estamos ocupando posiciones públicas y eso genera mecanismos de reacción y de ataque muy fuerte hacia ese movimiento

Otro de los propósitos que te alienta desde la Secretaría Ejecutiva de CLACSO es la interlocución académica Sur-Sur, con el continente africano, con el ámbito asiático, con el mundo árabe. ¿Cuál es la perspectiva en ese sentido de tu gestión?
Es una perspectiva del sur global de trabajar los problemas en común que tenemos en América Latina en conjunto con colegas, cientistas sociales de otras regiones. Por eso estamos trabajando codo a codo de manera articulado con el Consejo Africano de Ciencias Sociales y el Consejo Árabe de Ciencias Sociales, analizando problemas globales que nos afectan a nuestras regiones y que creemos que desde el sur tenemos respuestas para dar. Tenemos conocimiento para mostrar. Las Ciencias Sociales han producido mucho en nuestros países, muchas respuestas a esos problemas y tenemos que trabajarlas en conjunto y potenciarnos en conjunto. Estamos trabajando muy activamente en este aspecto.
En Medellín, CLACSO, CEDALC y la Secretaría de Educación del departamento colombiano de Antioquia, en un esfuerzo conjunto, acaban de presentar el último libro de Boaventura de Sousa Santos que lleva por título Educación para otro mundo posible, en el que el autor portugués reitera su reflexión sobre la emergencia de las epistemologías del sur y en uno de sus capítulos alude a la necesidad de “una pedagogía del conflicto”. América Latina está atravesada por conflictos muy fuertes surgidos básicamente por las múltiples desigualdades. ¿Se hace prioritario generar desde la academia una pedagogía para el conflicto?
Sin duda. Efectivamente, lanzamos ese libro, fue un acto muy emocionante, además se les entregó a 2500 maestros y maestras colombianas. La epistemología del sur es una de las necesidades porque justamente cuando planteamos esta mirada desde el sur significa aprender a tener miradas desde nuestros lugares, miradas que descolonialicen la forma como hemos pensado, que rompan desde el punto de vista epistemológico y metodológico con algunas formas de pensar los problemas que tenemos instalados en muchos casos en las Ciencias Sociales. Estamos apostando también muy fuerte a eso, trabajando con esta noción de conflicto. Las sociedades son conflictivas esencialmente. En el caso de América Latina pueden estar exacerbados esos conflictos, bueno por ser la región más desigual del planeta, por distintos elementos o dimensiones de esa desigualdad que se manifiesta a veces hasta trágicamente, pero tenemos que trabajar analizando y proponiendo maneras alternativas para superar esos conflictos. Los conflictos existen, lo que tenemos que aprender es cuáles son las formas, y eso en el caso de Colombia queda muy claro en el sentido de resolverlos de manera pacífica y democrática, respetando los derechos de todos.
Tú vienes de la universidad pública y tu carrera académica básicamente la has desarrollado en ella. Boaventura de Sousa dice que la universidad pública en este momento se configura como “un campo de disputa”. Los gobiernos de derecha buscan acabarla, poniendo además toda clase de obstáculos para no garantizar el derecho a la educación. ¿Cuál es tu opinión?
Sí, yo soy esencialmente una universitaria y una universitaria pública. Me formé, me crie y trabajé toda mi vida y sigo trabajando en la universidad pública. Y cuando decimos la universidad pública implica realmente la universidad para todos, gratuita en todos sus niveles, con puertas abiertas al acceso de todos aquellos que quieran formarse en ella. Ese es un valor a defender que sin duda está siendo atacado en nuestros países, que hay una voluntad de mercantilizar la educación universitaria y de asfixiarla presupuestalmente. Quizás donde se ve de manera más dramática es en los niveles de posgraduación, maestrías, doctorados, en los que realmente la posibilidad de formarse gratuitamente está muy restringida en la región. Tenemos que recuperar esos valores, defenderlos y seguir creyendo en la universidad pública de acceso gratuito para todos, para que realmente el derecho a la educación en todos los niveles sea una garantía.


Uno de los aspectos en los que tú has hecho énfasis en tu visita a Colombia es la recuperación de la memoria. Te reuniste con directivos de la Comisión de la Verdad.  ¿Cuál va a ser el trabajo de CLACSO con esta Comisión y cómo analizas el problema de la memoria respecto de nuestros conflictos en América Latina?
La memoria es fundamental, los pueblos sin memoria repiten en muchos casos los errores. Nosotros hemos decidido impulsar muy fuertemente en CLACSO el tema de la memoria por medio de formación, investigación, actividades públicas y también con convenios con instituciones que están trabajando en este aspecto en los países de la región.
Es el caso de la Comisión de la Verdad, firmamos un acuerdo para trabajar principalmente en torno de distintas políticas dirigidas a la población que ha sido víctima de los procesos de guerra aquí en Colombia, principalmente en formación, en capacitación, en investigar las problemáticas de esas comunidades. Particularmente, la población víctima del conflicto que tiene situaciones de discapacidad. Vamos a trabajar conjuntamente en estos temas.








lunes, 10 de junio de 2019

HISTORIA


AVELINO ROSAS, EL OLVIDADO TALENTO MILITAR Y LUCHADOR POR LAS CAUSAS LIBERTARIAS DE NUESTRA AMÉRICA





POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Invitado por el general Antonio Maceo a hacer parte del ejército libertador de Cuba, tras la muerte en combate de José Martí, el teniente coronel colombiano, oriundo del departamento del Cauca, Avelino Rosas Córdoba, fue no solo un talentoso militar sino un aguerrido revolucionario que participó en la denominada Guerra de los Mil Días que desgarró a Colombia entre 1899 y 1902.

Tras su participación en la gesta cubana, donde fue ascendido a general de División en Matanzas, el “león del Cauca”, como lo llamaba Maceo, retornó a su patria para ponerse al frente de las fuerzas liberales del sur y combatir a las huestes gobiernistas conservadoras que condenaron a Colombia al statu quo político y cultural, impidiéndole ingresar a la modernidad.
Durante la Guerra de los Mil Días, Rosas, nacido en la población caucana de Dolores en 1856, publica, distribuye y pone en práctica el Código de Maceo (el manual de lucha guerrillera más importante del siglo XIX y comienzos del XX). Viaja al Ecuador y solicita ayuda a su amigo, el presidente Eloy Alfaro. Con los pertrechos obtenidos gracias al mandatario ecuatoriano, atraviesa la frontera y organiza su ejército cerca de la población nariñense de Ipiales, en la vereda Yarumal, una región caracterizada por su conservadurismo, con inmensa influencia del clero, dirigido por el obispo de Pasto, Ezequiel Moreno Díaz, un clérigo español fanático, incendiario e intolerante, quien paradójicamente fue elevado a los altares; famoso por proclamar al liberalismo como pecado y sostener que este era fuente de desorden y negación de la paz.
Este guerrero liberal combate en la población de Puerres, en el sur del departamento Nariño, en la vereda La Laguna, al mando de setecientos hombres, contra tres mil novecientos gobiernistas. Herido en una pierna, es apresado y dejado en custodia en un escarpado rural. El cura José Manuel Bravo intentó confesarlo sin respuesta. El soldado Chamizo del batallón Calibío disparó al herido, que se encontraba en estado de indefensión, asesinándolo vilmente, junto a su secretario José María Caicedo, el 19 de septiembre de 1901. Su cadáver fue llevado a Ipiales, en donde, atado de pies y manos y suspendido de un palo, fue expuesto al escarnio en la plaza pública. Avelino Vela Coral, ipialeño de raigambre liberal, recogió el cadáver para sepultarlo.
Rosas, luchador comprometido con la libertad americana, dedicó buena parte de su vida a combatir las expresiones autoritarias y respaldar el ascenso de gobiernos de matiz progresista y liberal de la época. Por ello participó de manera activa en algunos sucesos como el golpe de cuartel en Lima en 1872 que culminó con el asesinato del presidente peruano José Balta y Montero, líder del primer militarismo en la nación inca; la conspiración en Quito en contra del despótico teócrata ecuatoriano Gabriel García Moreno; la intervención en Venezuela, en el derrocamiento del general Raimundo Andueza Palacio en 1892;  y su accionar en el grupo de la Internacional Liberal, cuyo fin era apoyar la emancipación de Cuba e instaurar gobiernos de corte popular en Ecuador, Perú, Colombia y México.
La historia oficial en Colombia ha pretendido borrar las huellas de Avelino Rosas, con el único propósito de desconocer su legado de compromiso con las causas libertarias de Nuestra América.







sábado, 25 de mayo de 2019

CHINA

“EN INFRAESTRUCTURA, TECNOLOGÍA FINANCIERA, SERVICIOS, COMERCIO, INVERSIÓN Y CAPITAL, CHINA CONSTITUYE UNA ENORME OPORTUNIDAD PARA AMÉRICA LATINA”



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Entrevista con Carlos Ronderos Torres, presidente de la Cámara Colombo-China de Inversión y Comercio.

El protagonismo geopolítico que viene teniendo China en el mundo y particularmente en América Latina va camino a modificar en el mediano plazo las relaciones comerciales y económicas en este hemisferio.
Para el economista y exministro de Comercio Exterior, Carlos Ronderos, “Estados Unidos está llegando un poco tarde a una situación en la que China ya domina los hilos de comercio en América Latina”.
En su opinión, Washington “descuidó a sus aliados estratégicos tradicionales y China no ha desaprovechado ninguna oportunidad para posicionarse en ellos”.
Conocedor ampliamente del proceso de ascenso económico y de la historia del gigante asiático, este profesor universitario, analista económico y columnista de prensa, resalta la vocación imperial de China desde sus orígenes y su interesante irrupción en Europa a través de la Ruta de la Seda.
En términos de la historia, dice, los chinos proyectan a largo plazo, y aunque todavía están detrás de Estados Unidos en términos de ingreso per cápita, esta nación oriental de más de 1.400 millones de habitantes, está llamada a ser la primera economía mundial en el siglo XXI.
En su calidad de fundador y presidente de la Cámara Colombo-China de inversión y Comercio, invitamos a Ronderos a dialogar con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, para que nos diera su perspectiva respecto de la dinámica presencia geoestratégica del “dragón” asiático en la región.

El siglo XXI abrió toda una ruta hacia el Pacífico

¿Desde el punto de vista geopolítico, qué significa la erupción económica y comercial de China en el mundo y para América Latina, específicamente?
Significa una nueva alternativa de una realidad que no solo incluye a China sino a Asia en su conjunto.  América Latina y Colombia en particular habían estado durante todo el siglo XX y el XIX también, mirando hacia el Atlántico, sus relaciones eran con Europa y principalmente con la costa de Estados Unidos. Creo que el siglo XXI abrió toda una ruta hacia el Pacífico porque allí tenemos los países de mayor crecimiento económico: China, India, antes los tigres asiáticos; entonces toda esta nueva realidad empezó a darle una nueva alternativa al comercio de América Latina. Dejar de ser tan dependiente de dos mercados, que eran los de Estados Unidos y Europa. Hoy en día hay una mayor diversificación, no en todos los países, pero en una buena parte de ellos. Brasil, por ejemplo, ya tiene una diversificación muy importante en los mercados asiáticos; de hecho, China es hoy su principal socio comercial; otro tanto sucede con Uruguay, Chile, Perú, y Argentina. De manera que hay un cambio de una unipolaridad hacia una bipolaridad o multi, porque muchos de esos mercados asiáticos no son necesariamente China, son también asiáticos.
¿Como por ejemplo?
Para importación se han vuelto muy importantes India, Vietnam, Bangladés.
¿Las Coreas?
Desde luego las Coreas. Colombia ya tiene un mercado de libre comercio con Corea; México está negociando un tratado de libre comercio. Hay cada vez mayor incidencia y mayores productos que vienen de Indonesia, de Malasia, Singapur, Hong Kong.
¿Es conveniente para América Latina que China se encuentre en el primer lugar de la economía mundial?
Para América Latina que su gran fortaleza competitiva es la producción agropecuaria la posibilidad del mercado chino es infinita y eso es lo que se ha demostrado en la realidad de todos estos países.
Hay que ganar acceso, hay que saber entender la cultura y el mercado chinos que es un tema muy complejo y que no se ha logrado mucho, sobre todo en Colombia, en temas como accesos fitosanitarios, el tipo de bienes que consumen, como los cárnicos. El resultado de eso es que tenemos un potencial inmensamente grande de un mercado en crecimiento de los productos que nosotros estamos en capacidad de exportar.
China es un país que está sacando a cientos de personas al año de la pobreza, generando una clase media, la mitad del país es desértico y no tiene ninguna posibilidad de satisfacer sus demandas internas de comida.
En contraste, Estados Unidos que ha sido nuestro principal mercado es uno de los productores agrícolas más grandes del mundo y lo mismo lo son Canadá y Europa con niveles de ingresos muy altos. Su propensión al consumo de productos agrícolas es muy baja. Es decir, un producto que se pone de moda como el aguacate sube su demanda pero en términos generales los gringos ya no están dedicados a comer más sino a comer menos. Han cambiado su dieta, consumen más productos verdes que es un mercado que ha explotado mucho México.
“Estados Unidos descuidó a sus aliados estratégicos tradicionales y China no ha desaprovechado ninguna oportunidad para posicionarse en ellos”
En el caso de Colombia no se están aprovechando esas posibilidades…
Colombia en el último año ha hecho un esfuerzo por ganar acceso real con accesibilidad fitosanitaria para la carne de res. Eso venía avanzando hasta que vinieron los brotes de aftosa y quedó un poco empantanado. Lo mismo con la carne de cerdo, esos son los productos que tienen un enorme potencial. Y en ello está trabajando la Asociación de Porcicultores de Colombia a la que hemos acompañado desde la Cámara a varias misiones en China.
¿Culturalmente el chino consume carne de cerdo?
Sí, consume las partes que nosotros no consumimos, como por ejemplo los pulmones, eso es una delikatessen en China, la lengua, y todo lo que desechamos del cerdo no solo les gusta a los chinos, sino que pagan muy bien. Entonces es un mercado muy interesante.
Ya empezaron a entrar algo de flores. Colombia no ha sabido entrar con café de manera seria. Es increíble, toda la juventud china está empezando a tomar café y Starbucks tiene más de quinientas tiendas, en cambio nosotros no tenemos ninguna presencia, apenas Café Buendíaestá abriendo oficina ahora en China. Estamos empezando a darnos cuenta además que el transporte a China no es caro porque como trae tantas cosas a América Latina los buques tienen que regresar vacíos. Entonces, los costos logísticos a China no son tan altos, a pesar de la distancia.
¿La erupción de China en América Latina, genera el mismo círculo vicioso que hemos tenido con los Estados Unidos y con Europa, en el sentido en que estamos condenados en este hemisferio a seguir produciendo materias primas?
Creo que eso ha cambiado en el mundo porque hoy en día la producción de bienes industriales no es un deseable. Hoy en día la producción de bienes manufacturados es una cosa que se traslada a países del tercer mundo que quieran ser contaminados y que desean tener mano de obra barata. En el caso colombiano contamos con más de 5 millones de hectáreas cultivables, ese es un potencial que no hemos explotado. Además, tenemos el gran reto en los servicios, que es hoy en día lo que está moviendo la economía del mundo, y ahí las alianzas con China pueden ser muy interesantes. En la Cámara estamos trabajando estos temas con Fintech. China es un país muy avanzado en tecnologías financieras.

En plataformas digitales, software…
En China no se utiliza el dinero efectivo. La última vez que estuve, el año pasado, me quedé sin usar la tarjeta y la plata porque todo es con el WeChat que es el mismo sistema de WhatsApp pero en chino, ahí cargan sus cuentas. Todo se paga a través de ese sistema. Tienen un mercado financiero muy sofisticado y desarrollado. Gracias a esos avances uno encuentra que se pueden hacer alianzas en cuanto a ciudades inteligentes, como las que está haciendo Huawei en varios lugares. En infraestructura también, en servicios y por otro lado en inversión y capital.
En cuanto a bienes con la China estamos condenados a productos primarios y agrícolas, pero reitero, creo que tenemos un gran potencial en servicios, en capital, e inversión extranjera en América Latina y en Colombia, particularmente.
En infraestructura es notorio lo que ha hecho China con la denominada Ruta de la Seda en África, donde ha hechos unas enormes inversiones y también en algunos países de América Latina. A los chinos les quedó más fácil entrar en algunos países porque ellos no están acostumbrados a participar en licitaciones públicas sino de manera directa mediante el mecanismo Government to government.
Es lo que pasó con los casos de Ecuador, Argentina, Venezuela y Brasil que durante los mandatos de Correa, Kirchner, Chávez-Maduro y Lula se hacían acuerdos de gobierno a gobierno para hacer, por ejemplo, autopistas. Los chinos las financiaron y estos países garantizaban su pago, por ejemplo, con petróleo. En Colombia, en cambio, tienen que entrar a una licitación y los chinos no conocen esa dinámica.
¿La Ruta de la Seda es una oportunidad para América Latina, si se la sabe aprovechar?
Es una enorme oportunidad; en el caso de Colombia creo que estamos entrando tarde a la Ruta de la Seda que fue inicialmente un programa para unir a China con Europa por vía terrestre y por vía marítima, era la antigua ruta de Gengis Kan. Después dada su presencia tan fuerte en África, China la extendió a este continente y en la reunión de Celac el año pasado decidió promover la iniciativa en América Latina y casi todos sus países la han suscrito. Colombia no la ha hecho aún
¿La Alianza para el Pacífico es un mecanismo que tiene Washington para sacar a China del área hemisférica o es una oportunidad?
Es una oportunidad.  Mire que la Alianza del Pacífico tiene tres de los cuatro países que habían suscrito el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP). El TPP del cual no hacía parte China, se cayó.
Se cayó por Trump…
Estados Unidos renunció. Y eso ha provocado, desde Chile hasta Nueva Zelanda la conformación de un nuevo tratado que no ha tenido hasta ahora mucha atracción; porque el TPP era una estrategia contra China, para aliar a los países del Pacífico con Estados Unidos. Si eso era lo que quería Estados Unidos se derrumbó esa estrategia saliéndose y lo que se ha generado es la posibilidad de un nuevo TPP con China incluido, sin los Estados Unidos, que incluiría a los países de la Alianza del Pacífico. Desde luego el país que está más marginado de eso es Colombia.  ¿Por qué?, porque tanto México, Chile, como Perú pertenecen a APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation), y Colombia no. Los tres habían suscrito el TPP, nosotros no lo hicimos. Entonces, yo no creo que la Alianza del Pacífico sea hoy por hoy una estrategia para neutralizar a China, por el contrario, es una estrategia para entrar a China.

“La guerra comercial de Trump contra China tiene más de propaganda interna para las elecciones de los Estados Unidos”
¿Qué significa que China desplace a Estados Unidos en el mundo en materia económica y comercial?
Pues es un gran reto para los Estados Unidos porque descuidó a sus aliados estratégicos tradicionales y China no ha desaprovechado ninguna oportunidad para posicionarse en ellos. Es que curiosamente todos los países que tienen todas estas negociaciones con China cuentan con superávit comercial, el único que tiene déficit es Colombia.
Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Perú tienen superávit con China. Estamos hablando de exportaciones en el caso de Chile de 25 o 30 mil millones. Es decir que lejos de ser una invasión, ha resultado ser un negocio muy atractivo para los países de América Latina y ha habido noticias de que se han dado presiones por parte de Estados Unidos contra el presidente Sebastián Piñera por la profundización que está haciendo en relación al protocolo con China.
Brasil que tiene un presidente muy pro norteamericano acaba de reafirmar su interés en profundizar las relaciones que tiene con China. Eso ya se volvió una realidad y Estados Unidos está llegando un poco tarde a una situación en la que China ya domina los hilos de comercio en América Latina.
Creo que el hecho de que Colombia no haya suscrito la Ruta de la Sede tiene mucho que ver con los compromisos de nuestro país con Estados Unidos. El otro país que no lo ha suscrito es Paraguay que no tiene relaciones diplomáticas con China sino con Taiwán.
¿Cómo analiza la guerra comercial de Estados Unidos contra China?
Esa es una guerra comercial que no le ayuda a nadie. Creo que esta guerra durará hasta octubre de este año. En octubre se acaba, porque esta es una guerra que tiene más de propaganda interna para las elecciones de los Estados Unidos. El presidente Trump tiene que llegar a las elecciones diciendo derroté a los chinos, yo gané, aquí está el primer presidente que derrota a los chinos y cosas similares. Esta guerra comercial no se puede negociar ahora porque cuando llegue el momento de la elección va a ser un tema viejo, entonces él tiene que prolongarla hasta octubre.  Esa es la visión de los sectores agrícolas con los que me he reunido en Estados Unidos. Sostienen además que ellos son los grandes damnificados, porque son los sectores agrícolas de Estados Unidos los mayores exportadores a China.  La carne de cerdo que comen los chinos, por ejemplo, es gringa. La empresa más grande de cerdo en Estados Unidos que se llama Smithfield es inversión china. Entonces esos son los grandes perjudicados que a su vez son la base electoral de Trump, pero ellos sienten que esta guerra es más una herramienta interna política.








jueves, 16 de mayo de 2019

LIBROS


JUSTICIA TRANSICIONAL EN SURAMÉRICA, UN ANÁLISIS COMPARADO


CRONICÓN.NET /
Publicado por la editorial colombiana Uniacademia Leyer, acaba de aparecer el trabajo bibliográfico Justicia Transicional, análisis comparado, cuyos autores, la abogada penalista Rosa Inés Salazar Solarte y el director del Observatorio Latinoamericano www.cronicon.netFernando Arellano Ortiz, realizan un ejercicio de parangón a partir del contexto histórico y la descripción de los diferentes mecanismos judiciales y extrajudiciales adoptados en los países suramericanos para tratar de enfrentar su traumático pretérito de violación de derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario.


Este libro escudriña la génesis de la historia traumática de Suramérica y aborda la estructuración y desarrollo de los esquemas de justicia, en los diversos países, suministrando insumos teóricos para un diseño judicial que sirve de guía para que otros procesos transicionales en el mundo puedan avanzar en situaciones de posconflicto.
Se describen los horrores y delitos de lesa humanidad a partir de una visión de la geopolítica codiciosa y rapaz por consolidar una hegemonía política-económica en el hemisferio dentro de la puja del enfrentamiento internacional durante el periodo de la Guerra Fría que va desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial hasta el derribamiento del muro de Berlín, en 1989, que simboliza la caída de los regímenes comunistas. En este lapso histórico en América Latina se cometieron a nombre “del mantenimiento de la democracia y de la economía de mercado”innumerables crímenes y violaciones de los derechos humanos que avergüenzan a varios de sus Estados, los cuales adoptaron mecanismos de justicia transicional para obtener la verdad, tratar de recuperar la memoria y propender porque haya sanción a los victimarios y reparación a las víctimas.
También se hace un estudio de derecho comparado por países, teniendo en cuenta su realidad histórica y la implementación de mecanismos en las justicias transicionales, referenciando el periodo comprendido entre los años setenta y los noventa, caracterizado por fórmulas de justicia penal clásica con un acentuado enfoque de justicia retributiva, de utilización de mecanismos de perdón con figuras como la amnistía que se aplicaron de diversas maneras, con políticas de gobierno como el establecimiento de las comisiones de verdad en su gran mayoría creadas directamente por el poder ejecutivo mediante mecanismos legales y reformas constitucionales.
La obra estudia el caso colombiano, concretamente el modelo teórico diseñado a partir de los criterios interpretativos para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Se seleccionaron algunas variables como la identificación de las fuentes del derecho convencional internacional y la recepción en el derecho nacional de principios universales, indagando por la posición jurídica asumida por el Estado colombiano y el desarrollo jurisprudencial elaborado por la Corte Constitucional respecto de esta temática. Para ello se analiza el alcance del derecho a la paz como principio orientador y conceptos como la justicia prospectiva, así como los deberes del Estado respecto al derecho internacional, de investigar, esclarecer, perseguir y sancionar; de respetar y garantizar los derechos humanos y las garantías de la verdad, justicia, reparación y no repetición. En segundo lugar, se estudia la caracterización de la JEP, su naturaleza y objeto, así como se reconoce el respeto por las funciones de la jurisdicción indígena; la centralidad de los derechos de las víctimas, su participación efectiva y las garantías en el caso específico de violencia sexual.
Se definen los principios que orientan los procedimientos de quienes comparezcan ante la JEP, como el de legalidad, defensa, gratuidad, debido proceso y seguridad jurídica, entre otros. El derecho aplicable en esta jurisdicción y las fuentes del derecho en materia procesal.
El propósito que se persigue en este detallado análisis es verificar si el modelo teórico colombiano de justicia transicional es compatible con el derecho internacional y si constituye o no un avance como diseño judicial, en tanto, ha sido calificado por expertos del Derecho Penal Internacional  como el jurista alemán Kai Ambos, de ser “la legislación más sofisticada en el tema de justicia de transición y procesos de paz”.
Imagen: Sofía Moncayo Salazar
Este texto ofrece una nueva visión de los contextos transicionales en Suramérica por medio del cual se pueda comprender la relevancia de los conflictos políticos prolongados, asumiendo una postura histórica. Los cambios recientes como el caso colombiano de una justicia penal transicional, con un diseño inédito sin precedentes en los procedimientos de investigación y enjuiciamiento es una oportunidad para reflexionar sobre el potencial de las disposiciones jurídicas que promueven una transformación normativa sustancial.