miércoles, 8 de abril de 2020

CRÓNICAS DEL PODER

ARREBATOS DE PODER, CARTOGRAFÍA Y SU INCIDENCIA EN BOGOTÁ


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ /
Caso singular en la intrincada historia de Colombia es la de quien como militar, político, diplomático y gobernante logró poner en práctica la concepción del destacado estratega prusiano en asuntos castrenses del siglo XIX, Carl von Clausewitz, según la cual, “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, y al mismo tiempo conjugarla también de manera contraria. Es decir, como la invirtió el filósofo francés Michel Foucault, al señalar que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”. Sin duda, esa habilidad la ejerció el general caucano Tomás Cipriano de Mosquera(1798-1878), el dirigente colombiano más importante de la centuria decimonónica, después del precursor Antonio Nariño.
Hombre aguerrido, audaz, perseverante, enérgico y de acción, fue protagonista del devenir político de la naciente nación que en principio se llamó República de la Nueva Granada, hasta el punto que desempeñó por cuatro veces el cargo de Presidente.
Su dilatada carrera militar que la comenzó a la temprana edad de 14 años bajo el mando de Antonio Nariño en las filas patriotas, y su gran perspicacia que lo llevó a que el libertador Simón Bolívar lo hiciera su edecán, le permitieron solidificar su talante de guerrero que posteriormente supo conjugar con su visión política y su rol de estadista.
Sus múltiples batallas en el campo militar y las diversas faenas por la disputa del poder que lo llevó a liderar la única revolución triunfante en Colombia en 1861, no fueron óbice para que cultivara de manera autodidacta disciplinas como la geografía, la etnografía, la cartografía, las matemáticas y la historia, las cuales fueron clave en su visión de gobernante, habida cuenta que le permitieron enrutar al país en la modernización.
Personaje determinante en el proceso de consolidación de Colombia, como República, se jactaba de sus ancestros y de su selecto grupo familiar que hacía parte del entorno gobernante del país de entonces. Comentaba que su apellido tenía por origen que uno de sus antepasados, combatiendo contra los moros al lado de Fernando V, el Católico, recibió una profunda herida en el cuello; sin hacer caso a ello siguió en campaña, y como viera el rey que su llaga estaba cubierta de moscas, le dijo: “el lanzazo de tu cuello no parece ya una herida, sino una mosquera”. (1) En adelante, el guerrero ya no tuvo otro nombre.
Punto de arranque de la modernización del país
El legado de gobierno de Mosquera durante sus cuatro gestiones presidenciales constituye el punto de arranque para la modernización colombiana a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Sobre todo su primera administración entre 1845 y 1849 se puede calificar de brillante: restablece la navegación por el río Magdalena; reabre el canal del Dique; realiza la reforma monetaria que unificó los instrumentos de cambio; implanta el sistema métrico decimal; inicia la construcción del ferrocarril de Panamá y del Capitolio Nacional; estimula el ahorro y la educación; efectuó el primer censo nacional y modernizó el sistema tributario.
Codazzi, eficiente aliado en eproceso de construcción de identidad nacional
Es también durante su primer gobierno que prioriza la necesidad de describir cartográficamente al país, precisando las características del territorio, habida cuenta que concebía que a partir de un elemento tan determinante como la descripción geográfica integral, física y etnográfica, se avanzaba sustancialmente en la construcción de identidad nacional en una naciente república. Para tal propósito creó por ley la denominada Comisión Corográfica y llamó para que la organizara y proyectara su trabajo al ingeniero y militar italiano Agustín Codazzi, cuya obra ha sido considerada al nivel de la del científico alemán Alexander von Humboldt.
Codazzi fue un aliado clave de Mosquera en este empeño, por cuanto que desde dicha Comisión llevó a cabo el levantamiento del plano cartográfico de la República y de sus provincias.
Este ingeniero militar italiano, nacido en Lugo en julio de 1793, que había participado en las guerras napoleónicas, experto en Geografía, Cartografía y Ciencias Naturales, llegó por primera vez a Bogotá en enero de 1849, procedente de Venezuela, gracias a la invitación que le cursara Mosquera para que liderara la Comisión Corográfica. Venía de levantar los planos del litoral venezolano y realizar un mapa del entonces departamento de Zulia.
La labor investigativa realizada por Codazzi fue determinante para la proyección de la obra de gobierno de Mosquera, ya que desde su óptica de estadista, tuvo como prioridad avanzar de manera sustancial en el estudio de las características que conforman la realidad física y humana del territorio nacional. Determinar sus componentes, diversidad, estructura geológica, climas, paisajes, regiones, era de suma importancia para representar y visualizar el territorio del país como conjunto con el fin de proyectar no solo políticas públicas de desarrollo sino consolidar el proceso de construcción de identidad nacional. Es así como la representación de espacio físico del país constituye uno de los acontecimientos importantes en el ámbito de la cartografía granadina de mediados del siglo XIX. Entre 1847 y 1865 se elaboraron al menos 6 mapas del conjunto del país, centrados en la geografía física y en la división política, entre ellos la denominada Carta de la república de la Nueva Granada conforme a su última división política (1852), realizada a instancias de Mosquera.
Cimentando los primeros pasos para la ingeniería colombiana
Durante su segundo gobierno, Mosquera funda en 1861 el Colegio Militar y la Escuela Politécnica que serán la base para proyectar posteriormente la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia. En este propósito científico y académico el estadista caucano también vinculó a Codazzi.
Así como la Revolución Francesa fue la partera de la famosa École Polytechnique en 1794, los incipientes pasos de la ingeniería colombiana tuvieron como contexto un ciclo revolucionario inusitado. A su nacimiento asistieron el derrumbe de la Confederación Granadina y su secuela la guerra de 1860-61; la presidencia de facto de Mosquera; la convocatoria de la Convención Nacional Radical de Rionegro que expedirá la Constitución de 1863; y el golpe de Estado en 1867 al gran General (título que creó el Congreso para Mosquera en 1864).
Del mismo modo que Napoleón procuró que sus ingenieros politécnicos organizasen la infraestructura del imperio francés en expansión, a la vez que administrasen los nuevos recursos coloniales, Mosquera, al establecer el Colegio Militar y la Escuela Politécnica, buscó que sus egresados fueran administradores eficientes de la guerra y organizadores estratégicos de la paz. Dentro de su cuerpo de profesores sobresalía la figura científica del ingeniero y militar italiano que había dejado huella por su labor investigativa en la Comisión Corográfica.
Bajo la dirección de Codazzi, quien fungía como inspector del Colegio Militar, sus alumnos levantaron el primer plano topográfico de Bogotá y sus alrededores.
El sucesor de Mosquera en el Gobierno, José Hilario López, continuó la iniciativa geo-cartográfica del General caucano, y encomendó a Codazzi seguir desarrollándola mediante la elaboración de dos textos explicativos: la geografía física y la geografía política, así como un mapa general de la Nueva Granada. (2)
La relación personal de Codazzi y Mosquera se proyectó en el tiempo.  Estando el ingeniero militar italiano en Panamá, en 1854, se presentó en Bogotá el golpe de Estado contra el general José María Obando por parte del también general José María Melo, quien asumió la presidencia de facto en abril de ese año.
Mosquera, volvió por sus fueros militares, organizó junto a los generales Pedro Alcántara Herrán y José Hilario López lo que se denominó tropas constitucionalistas para derrocar a Melo. Para esa operación político-militar, el gran General designa a Codazzi como jefe de Estado mayor de su ejército. Como recompensa por su contribución, recibió el grado de general. (3)
Mosquera y el Distrito Federal de Bogotá
En un ambiente embrollado y con los ánimos políticos exaltados, los distintos grupos partidistas en 1855 avanzan en un acuerdo para debatir un proyecto de constitución federal y de esta manera adoptar un nuevo orden político para la nación. Para ello se creó una comisión en el Congreso, la cual entre los diversos temas que debatió estuvo el de erigir por primera vez a Bogotá, como distrito federal. Durante el candente debate que originó esta iniciativa, el senador por el Estado de Bolívar, Tomás Cipriano de Mosquera, sustentó la idea del distrito federal en el sentido de que esta ciudad era la destinada a convertirse como tal, por su centralidad geográfica, ser el eje natural de comercio, haber sido desde los tiempos coloniales el lugar señalado para capital y contar con los edificios y centros educativos y científicos más importantes de la República. Otro punto a su favor eran los costos que supondría el traslado de la capital a cualquier otro lugar del país. Anticipando los reparos que pudiera expresar el Estado de Cundinamarca, al que pertenecía la ciudad, Mosquera recordaba que no era una gracia la que se pedía (la cesión de la ciudad a la Confederación), sino una exigencia que hacía la nación para que esta continuase siendo su centro político. Asimismo, rechazaba la situación actual de Bogotá que, en su calidad de capital dual del Estado y la Federación, hacía a los poderes federales meros huéspedes de las autoridades cundinamarquesas. No obstante, dejaba claro que, en caso de que se decidiese la traslación del distrito a otro lugar del territorio nacional, Bogotá sería reincorporada al Estado de Cundinamarca.
El estallido de la guerra civil aplazará la creación del distrito federal hasta 1861, decretada por Mosquera como presidente provisional de los Estados Unidos de Nueva Granda. Aunque dejaba su reglamentación en manos de una ley posterior, el Decreto de 23 de julio de ese año cesaba toda autoridad del Estado de Cundinamarca sobre Bogotá, debiendo proceder su legislatura a la inmediata designación de una nueva capital estatal. El territorio del distrito estaba limitado al oeste por los cerros orientales, al norte por el río Arzobispo, al sur por el río Fucha y al occidente por el río Funza.
El Pacto de Unión suscrito el 20 de septiembre de 1861 por los estados de Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Santander y Tolima, que creaba los Estados Unidos de Colombia y que reemplazaba de manera provisional la caduca Constitución de 1858, ratificó el distrito federal.
“En los albores del gobierno del Distrito Federal se despertó un verdadero sentimiento de civismo y un gran ánimo de cooperación. Un grupo de distinguidos caballeros, cuyo único interés fue el de trabajar armónicamente por la ciudad, logró que la Municipalidad creara la Junta de Fomento en julio de 1865, compuesta por dos miembros de la Municipalidad y un grupo de vecinos idóneos nombrados por la corporación”. (4)
Para algunos historiadores esta “Junta de Fomento” constituye la partida de nacimiento de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.
Incursionando en geografía colombiana
Además de la milicia, la política y la diplomacia, el gran General incursionó en el estudio de la geografía, disciplina que le apasionaba y cuyos aportes para el país están materializados en un libro. “Compendio de geografía general política, física y especial de los Estados Unidos de Colombia, dedicado al Congreso General de la Unión” (Londres, Imprenta Inglesa y Extranjera (SIC) de H. C. Panzer, 1866), fue el trabajo bibliográfico de Mosquera que elabora en Nueva York, donde se radica, luego de que culmina su primer periodo presidencial en 1849. Este texto, según edición de 1852, fue introducido a las actas del Congreso de la Sociedad Geográfica neoyorquina.  
Tras dejar su tercera presidencia viajó a París como embajador. En esa misma época pasó una temporada en Londres y aprovechó para publicar su Compendio en versión castellana, para lo cual inició correspondencia con el traductor Pedro María Moure. (5)
El trajinar existencial de este hombre visionario, de vicisitudes y retos, está íntimamente ligado con el proceso de desarrollo de Bogotá, pues su legado de gobierno y su aporte científico para la ciudad constituyen marca indeleble en su proyección urbana como principal centro de acción política y socioeconómica del país.
Notas:
1.- Arteaga, Manuel; Arteaga Jaime (1999). Historia Política de Colombia. Bogotá: Editorial Planeta.
2.- Anteni, Giorgio (1993). Las obras y los días de Agustín Codazzi. Bogotá: Museo Nacional.
5.- Castrillón Arboleda, Diego (1979). Tomás Cipriano de Mosquera. Bogotá: Litografía Arco.











No hay comentarios: