martes, 28 de octubre de 2014

CENTROAMÉRICA

ANÁLISIS DEL POLITÓLOGO MEXICANO NAYAR LÓPEZ CASTELLANOS

COMO REACCIÓN AL DOMINIO DE ESTADOS UNIDOS EN CENTROAMÉRICA HAN IRRUMPIDO SECTORES DE IZQUIERDA CON PROPUESTAS ALTERNATIVAS






POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Aunque no con la contundencia esperada por las múltiples circunstancias políticas e históricas adversas, en varios países de Centroamérica vienen irrumpiendo procesos de izquierda como respuesta al férreo dominio estadounidense en esa región del continente. El hecho tiene importancia, por cuanto no hay que olvidar que las naciones centroamericanas  históricamente han soportado dominio y represión por parte de sus oligarquías que tradicionalmente han estado al servicio de Washington. A partir del derrocamiento del gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954 organizado y perpetrado desde la Casa Blanca a instancias de la United Fruit Company, se han desatado varios conflictos internos que en el lapso del último medio siglo ha dejado como trágico saldo más de medio millón de muertos, una desintegración social muy fuerte y un estancamiento económico con altos niveles de desigualdad y pobreza.


Con estos antecedentes, afirma el politólogo mexicano Nayar López Castellanos, es notable el avance que en las últimas elecciones de algunos países de Centroamérica vienen teniendo los sectores de izquierda que, pese a sus limitaciones por la hegemonía neoliberal imperante, han logrado que sus propuestas alternativas no solo estén teniendo eco sino un aceptable apoyo popular en las urnas, con perspectivas a crecer.


Destaca, por ejemplo, el triunfo en segunda vuelta en el mes de marzo de este año en El Salvador del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) que sin alianzas logró un nuevo periodo presidencial con Salvador Sánchez Cerén, quien sucedió a su coideario Mauricio Funes.


Según este autorizado analista, doctor en Ciencia Política con maestría en Estudios Latinoamericanos, profesor e investigador de las Universidades Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y Nacional Autónoma de México (UNAM), autor de varios libros, quien participó en las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizó el pasado mes de septiembre en la Universidad de Buenos Aires, la experiencia de El Salvador es interesante por cuanto hay que tener en cuenta que el FMLN es un partido surgido de las entrañas del pueblo que logró en 2009 romper la hegemonía de la ultraderecha que históricamente ha gobernado esta nación.


Además, agrega López Castellanos, Sánchez Cerén se está planteando coordenadas diferentes a las tradicionales en la orientación de su gobierno, no obstante que aún es muy temprano para tener una lectura de este proceso político habida cuenta que apenas asumió en junio pasado.


Relieva igualmente el papel que tuvo la izquierda de Costa Rica que en las elecciones presidenciales y legislativas realizadas en febrero de 2014 logró superar el 17% de la votación a través de la conformación de un Frente Amplio.


De Honduras, este analista político, hace un reconocimiento especial de la resistencia popular que sigue en pie de lucha ante el fraude electoral perpetrado en los comicios presidenciales de 2013 contra Xiomara Castro del Partido Libertad y Refundación y frente al golpe de Estado contra su esposo Manuel Zelaya en junio de 2009. Este partido con el liderazgo del expresidente Zelaya viene jugando un papel decisivo en el propósito de reconquistar el poder.


LA CONTRADICCIÓN DEL SANDINISMO EN NICARAGUA


El punto de quiebre del avance de la izquierda en Centroamérica es, según López Castellanos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que con el presidente Daniel Ortega en el gobierno desde 2007 juega a un pragmatismo poco explicable.


Aunque hace parte del ALBA, el proyecto integracionista bolivariano impulsado por el presidente venezolano Hugo Chávez, Nicaragua está en la lógica neoliberal porque integra tanto el Plan Puebla-Panamá, hoy rebautizado con el nombre de Proyecto Mesoamérica (para favorecer a las transnacionales y al capital financiero especulativo a través de la ejecución de grandes obras de infraestructura), como el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, CAFTA (por sus siglas en inglés).


Por ello, afirma este investigador social mexicano, “el sandinismos no es lo que fue”, pues salta a la vista su contradicción política.


E.U. Y OLIGARQUÍAS NACIONALES CONVIRTIERON A CENTROAMÉRICA EN UNA MAQUILA






De países como Guatemala y Panamá no hay nada que decir respecto del rol que juega la izquierda en esos países que siguen gobernados por la ultraderecha, sostiene López Castellanos. La izquierda guatemalteca, explica, se encuentra evaporada electoralmente, y en el istmo luego del gobierno nacionalista de Omar Torrijos, impera el statu quo.


Lo evidente, agrega, es que Centroamérica fue  convertida por Estadios Unidos y sus aliados, los representantes de las oligarquías nacionales, en una maquila, que sirve además de equilibrio geopolítico para Washington en su patio trasero, razón por la cual el Pentágono a través del Comando Sur ha instalado varias bases militares.


Además, por esta importante zona geográfica pasa el 80% del comercio de alucinógenos hacia Estados Unidos.


MÉXICO SE CONVIRTIÓ EN EL PEÓN OBSECUENTE DE WASHINGTON


Sobre su país, México, el análisis de López Castellanos es contundente: “se convirtió en un peón totalmente obsecuente de Estados Unidos”. Hoy por hoy, explica, la nación azteca depende en un 80% del gran hegemón norteamericano; más del 30% del territorio mexicano viene siendo explotado sin ninguna consideración medioambiental por las mineras canadienses; y a su clase dirigente nucleada mayoritariamente en partidos de derecha como el PRI (actualmente en el gobierno con Enrique Peña Nieto) y el PAN no le interesa reintegrarse a América del Sur.


Se lamenta de que un sector considerado de izquierda como el Partido de la Revolución Democrática (PRD) haya terminado pactando con el cuestionado gobierno de Peña Nieto.


“El panorama de México es muy sombrío”, afirma este politólogo que no tiene que dar mayores detalles ante las nefastas noticias que día tras día se transmiten sobre esta gran nación y que asombran al mundo por tragedias como la desaparición forzada de 43 estudiantes en Iguala, en el Estado de Guerrero.



En medio de ese mar de desesperanza, dice López Castellanos, alumbra con luz propia el movimiento zapatista que es rechazado por la izquierda partidaria mexicana, y que “se ha convertido en un laboratorio de ética, de autogestión, ejemplo para la humanidad”.


SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

EL ÚLTIMO LIBRO DEL FILÓSOFO Y MILITANTE ARGENTINO NÉSTOR KOHAN


UNA LECTURA LATINOAMERICANA SOBRE EL ESPÍRITU LIBERTARIO DE SIMÓN BOLÍVAR EN EL SIGLO XXI







POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Una lectura que permite “liberar el pasado”, reivindicar la verdadera causa revolucionaria de la primera emancipación de los pueblos de Suramérica, enterrar la visión oficial de una historia manipulada e impuesta por los sectores dominantes, a través de una mirada propia sin los estereotipos eurocentristas, es lo que posibilita el último libro del filósofo, investigador social y docente universitario argentino Néstor Kohan, “Simón Bolívar y nuestra independencia. Una lectura latinoamericana” (Editorial Yulca, Buenos Aires, 2013).


Además de ser una pieza bibliográfica amena por el manejo de un estilo nada acartonado y académico como suelen ser los estudios históricos tradicionales, este nuevo libro de Kohan tiene la singularidad de derrumbar mitos respecto de la interpretación europeísta que los historiadores oficiales de las oligarquías latinoamericanas le han dado al periodo de la Independencia de los pueblos del sur.


En primer término, este investigador social, profesor de la Universidad de Buenos Aires, coordinador de la Cátedra Che Guevara, autor de varios libros, hace justicia al reivindicar el sujeto político de la primera etapa emancipatoria del siglo XIX, por cuanto sitúa el ciclo de la rebelión anticolonial “en 1780-1781 con Tupac Amaru II y se prolonga en 1791-1804 con Haití” que fue pionero en América en declarar la independencia, “hecho ‘olvidado’ por la historia oficial que no acepta que los negros de las colonias fueron la vanguardia de la libertad”.


Haití, recalca Kohan en su libro, “marcará a fuego la conciencia política de Simón Bolívar y su lucha contra la esclavitud”. Además, el general Alexandre Pétion, uno de los primeros presidentes de Haití, se convierte en apoyo fundamental de Bolívar y su causa emancipadora, a quien socorrió en 1814 facilitándole apoyo logístico, combatientes, armamento y todo tipo de recursos.


De esta manera, el autor desarrolla “una nueva mirada de la historia social y política, articulada desde abajo, desde los pueblos sometidos y clases explotadas y desde la rebeldía descolonizadora del Tercer Mundo, anclada en el marxismo latinoamericano que no se arrodilla sumisamente ante el fetiche del Progreso”.


En ese sentido, Kohan remarca en su trabajo bibliográfico el hecho relevante de que la gesta de Bolívar no fue “la de un individuo aislado sino la de todo un pueblo”, cuyas repercusiones llegan hasta nuestros días porque “el bolivarianismo se ha convertido en el siglo XXI en el emblema y en la mecha de una rebelión anticapitalista y antiimperialista continental”.


Para Estados Unidos, Bolívar no fue más que “un loco que estaba al frente de un ejército de negros y era peligrosísimo” por su mirada continental respecto del alcance de su gesta emancipadora. Además, en 1865 decretó la libertad de los esclavos, medio siglo antes que Abraham Lincoln lo hiciera en territorio estadounidense, pero el héroe mediático es él y no Bolívar.


Kohan también resalta el hecho de que la lucha emancipadora del siglo XIX combinó reivindicaciones sociales y nacionales y hace énfasis en que los ejércitos libertadores tanto de Bolívar como de José de San Martín estaban constituidos por sectores populares.


Porque esta lucha contra el yugo español tenía también motivaciones de reivindicación social fue que “las burguesías criollas dieron la espalda a los proyectos libertarios y emancipadores de Bolívar, San Martín, Mariano Moreno, Hidalgo, Morelos, Artigas y otros libertadores para construir pequeñas naciones y republiquetas con una institucionalidad, una liturgia falsamente patriotera”.


Eso explica “el abandono de San Martín y Simón Bolívar, los asesinatos de Sucre, Moreno Monteagudo y Morazán, así como el exilio forzoso de Artigas o el enjuiciamiento de Juan José Castelli (patriota argentino) expresan el desprecio y odio visceral que estos líderes populares independentistas se fueron ganando por parte de las clases dominantes vernáculas”.


No hay que olvidar que los líderes independentistas “solo pasaron a ser llamados ‘héroes’ y tener estatuas de bronce en las escuelas y plazas después de triunfar. Antes… los llamaban ‘sediciosos’, ‘infieles’, ‘jacobinos’, ‘indianos’, ‘insurgentes’, ‘impuros’, ‘indecentes’, ‘locos’, ‘subversivos’. ¿Suena conocido?”


Por ello no es gratuito que en los documentos Santa Fe IV de la CIA estadounidense se señale a Bolívar como “enemigo” de la democracia por ser un inspirador de la causa contra el imperialismo. De ahí que es obvio que la matriz y motor de inspiración de las insurgencias, las resistencias y las rebeldías en Nuestra América sea el gran caraqueño.

Otro de los mitos que derrumba Kohan es la infundada antipatía según la versión de los manipuladores de la historia oficial entre Bolívar y San Martín, cuando lo real es que ambos patriotas se profesaron mutua admiración.

En el libro, el autor cuenta la anécdota según la cual San Martín tenía en su casa tres retratos del libertador caraqueño, uno de los cuales pendía en su habitación. ¿Cómo se explica entonces tal animadversión? Al mismo tiempo el libertador argentino escribió sobre Bolívar: “puede afirmarse que sus hechos militares le han merecido, con razón, ser considerado como el hombre más extraordinario que ha producido la América del Sur”.


Por su parte, Bolívar en carta a Antonio José de Sucre en noviembre de 1824 escribió: “El genio de San Martín nos hace falta y sólo ahora comprendo porque cedió el paso para no entorpecer la libertad que con tanto sacrificio había conseguido para tres pueblos”.







EL BOLÍVAR DE MARX


Sobre el nada afortunado artículo periodístico que a finales de 1857 escribió Karl Marx contra Bolívar, Kohan señala que desafortunadamente el filósofo alemán no comprendió “su papel de primer orden en la emancipación del colonialismo español ni su proyecto de construir una gran nación latinoamericana”.


En buena medida la visión equivocada de Marx sobre Bolívar, explica Kohan, se debió a que las fuentes historiográficas que el autor de El Capital encuentra en el Museo Británico para elaborar su texto periodístico tenían una fuerte carga eurocentrista, férreamente opositora al líder independentista. Entre las fuentes testimoniales se encuentran declaraciones de soldados europeos que estuvieron luchando en los ejércitos libertadores por interés mercenario. Varios de ellos por diversos motivos mantuvieron conflictos personales con Bolívar, aunque algunos se arrepintieron y se retractaron públicamente de lo que escribieron contra el Libertador.


TERMINAR DE CONSTRUIR EL PROYECTO INCONCLUSO DE LA PATRIA GRANDE


El análisis y las reflexiones de este filósofo argentino consignadas en su imprescindible libro que contribuye a comprender el devenir histórico de Nuestra América es además una invitación a asumir el compromiso para culminar el proceso inconcluso de emancipación que lideraron en el siglo XIX patriotas y revolucionarios de la talla de Bolívar y San Martín.


“No habrá –colige Kohan- liberación nacional sin emancipación social y jamás lograremos reorganizar la nueva sociedad sobre bases no capitalistas ni mercantilistas si al mismo tiempo no logramos constituir ese proyecto inacabado de Patria Grande, rompiendo con toda sumisión y dependencia”.


En palabras del economista argentino Claudio Katz, “este libro sobre Simón Bolívar es una obra 
donde la historia está vista como  historia de la lucha de clases y nos permite abordar la historia desde el ángulo de los oprimidos. Con esta mirada, con este enfoque, con esta visión se recorre toda la historia. La independencia como una  lucha social donde vemos el poder colonial, el poder de las élites criollas y las mayorías excluidas. El libro está estructurado sobre un relato donde vamos viendo a lo largo de toda una historia los momentos de convergencia de los oprimidos con las élites y los momentos de divergencia entre estos sectores. Néstor Kohan relata muy bien la primera etapa jacobina de la independencia: Moreno, Belgrano, Monteagudo… Hace un interesante paralelo entre lo ocurrido en el Río de la Plata y la Gran Colombia y luego la segunda etapa. Aquella etapa de la independencia, la de la guerra social y colonial. Bolívar apelando a la doctrina del pueblo en armas,  el ‘contagio’ de Haití, la decisión de liberar a los esclavos, el sostén de sus luchas en los llaneros, en los montoneros, en las fuerzas plebeyas, la convergencia con San Martín, su oposición a las oligarquías sudamericanas que los traicionaron y los abandonaron”.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

ENTREVISTA CON FRANCISCO SIERRA CABALLERO, DIRECTOR DE CIESPAL

“SOLO SI LOGRAMOS EL DERECHO A LA COMUNICACIÓN PODREMOS HACER REALIZABLE LOS DEMÁS DERECHOS HUMANOS”





POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

“El derecho a la comunicación no es una cuestión de libertad de expresión, no es una autonomía de línea editorial, en ese ámbito nos estamos jugando los derechos humanos. Solo si logramos el derecho a la comunicación podremos hacer realizable los demás derechos: a la educación, a la salud, a la igualdad económica, a la dignidad”, afirma Francisco Sierra Caballero, director del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) con sede en Quito, Ecuador, quien a finales del pasado mes de agosto asistió como expositor principal de la Octava Semana Internacional de la Comunicación organizada por la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto) de Bogotá, así como cumplió con otros compromisos académicos.

Para Sierra Caballero, quien acaba de asumir apenas hace tres meses la Dirección General de CIESPAL, su reto al frente de este importante centro de pensamiento es impulsar una atractiva agenda comunicacional que apueste por la integración regional y el impulso del pensamiento alternativo en esta materia.

En Latinoamérica sostiene este docente universitario español e investigador social de amplia trayectoria, “desafortunadamente no se ha avanzado en una agenda comunicacional común, supranacional, aunque ha habido algunas manifestaciones de representantes de países de Unasur en el sentido que hay que situar el tema en el ámbito de la integración regional. Si hablamos de comunicaciones, de gobernanza de Internet, de copyright, de temas que son estratégicos para el futuro como la soberanía tecnológica, el desarrollo de nuestra industria cultural, requerimos de una agenda común”, recalca.

En el ámbito regional, el director de CIESPAL resalta los ejercicios democráticos que en materia de acceso comunicacional se vienen dando en algunos países de América Latina que apuntan a abrir el debate público sobre la regulación y organización de sistemas de comunicación públicos y la definición de una estructura más equilibrada en cuanto a la propiedad de los medios.

Francisco Sierra Caballero, doctor en Ciencias de la Información y posgraduado en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en Ciencia, Tecnología y Sociedad por la UNED. Se desempeñó como profesor titular de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla, donde dirigió además el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (COMPOLÍTICAS) y la Revista para el Desarrollo Social de la Comunicación (REDES.COM). Experto en políticas de comunicación, nuevas tecnologías y participación ciudadana de la Unión Europea, ha impartido clases y conferencias como profesor invitado en prestigiosas universidades y centros de investigación de Europa y América Latina. Autor de numerosos estudios y ensayos en materia de comunicación y desarrollo, políticas de comunicación y teoría de los medios, su último trabajo bibliográfico lleva por título: “Políticas de comunicación y educación. Crítica y desarrollo de la sociedad del conocimiento” (Gedisa, Barcelona, 2006). Es director de Centros Asociados del Consejo Directivo de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS) y Secretario Internacional de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC).

El gobierno ecuatoriano del presidente Rafael Correa postuló su nombre para que fuera elegido como director de CIESPAL, centro de pensamiento de la comunicación a nivel hemisférico, por un periodo de cinco años. Desde este organismo internacional fundado por la UNESCO y la República del Ecuador en 1959, se propone generar una sinergia con los sectores sociales, las universidades, los medios de comunicación comunitarios y alternativos, entre otros, para impulsar y desarrollar una estrategia comunicacional a nivel de América Latina que tenga como espíritu la integración, democratización del derecho a la comunicación y el impulso del pensamiento crítico y emancipatorio.

GEOPOLÍTICA DE LA COMUNICACIÓN

Aprovechando su presencia en Bogotá, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net dialogó ampliamente con Sierra Caballero y estas fueron sus reflexiones:

-       Recientemente en CIESPAL se realizó un interesante conversatorio para abordar el tema de la geopolítica de la comunicación y la integración. ¿Dentro del contexto de disputa política, económica e informativa en que se debate América Latina, qué es la geopolítica de la comunicación?

-       Muchos colegas y periodistas me lo han preguntado porque parecería un oxímoron en el sentido de que la política nada tendría que ver con la comunicación. En buena medida porque hay una inercia, una tradición en comunicación muy técnica, muy profesionalista, poco política, y efectivamente en América Latina estamos asistiendo a un proceso de democratización. Lo que hay que situar es el paso de las políticas democráticas a las visiones geopolíticas: procesos de integración, reposicionamiento de la región no tanto solo por el sueño de la Patria Grande sino también porque solo de ese modo América Latina va a poder tener un proyecto propio, autónomo, de cohesión, de desarrollo, de articulación y de identidad para avanzar en los sueños emancipatorios y libertarios. Entonces la geopolítica, la economía política y el pensamiento crítico desde la comunicación es situar una visión estratégica. Ello porque desde la comunicación mercantilista no se tiende a pensar de manera estratégica los procesos, en esta caso geopolíticos, de vertebración de la región, a partir de una visión amplia de los retos que tiene por delante. Y en CIESPAL precisamente el proyecto que tenemos es situar en la agenda pública los procesos de integración regional; la agenda de comunicación en proyectos como Unasur o CELAC; porque de ello depende en buena medida el avance de los mismos, así como la emancipación y el desarrollo de América Latina. Pongamos el caso de los fondos buitre que pareciera que es una cuestión exclusivamente económica pero tiene que ver también con política: cómo están informando; quiénes se informan sobre la situación de la crisis financiera en la región en el caso argentino. Evidentemente son agencias con intereses que marcan enfoques y visiones sobre la economía argentina y la situación que viven otros países. Estamos viviendo un momento en que esa agenda geopolítica es estratégica, por eso vamos a insistir en el análisis en torno a las políticas democráticas y de integración en Unasur, haciendo estudios comparados sobre procesos regulatorios de Uruguay, Argentina, Brasil y desde luego la Ley de Comunicación ecuatoriana. Esa visión comparativa, supranacional, geopolítica, es estratégica, no es un oxímoron. Hay reflexión poca, escasa en el campo académico, y por eso este tipo de temas los vamos a impulsar desde CIESPAL porque creemos que es importante para el desarrollo y los avances democráticos que ha habido en comunicación a nivel regional.

-       No obstante el avance tecnológico en las comunicaciones, usted ha señalado que los latinoamericanos estamos desconectados. ¿Por qué?

-       Por varias razones: primero no tenemos agenda común, necesitamos políticas públicas que piensen lo supranacional, pongamos el caso de la política de telecomunicaciones para desarrollar las propias tecnologías, para garantizar la soberanía tecnológica y una gobernanza democrática de Internet. Esto no se está planteando de manera articulada o coordinada, se está haciendo de manera aislada, y también conocemos poco porque los medios y las agendas de información vienen marcadas del norte. Conocemos poco de la realidad, por ejemplo en el área andina hay poca conexión entre sus países. Necesitamos avanzar en una agenda común y en una mayor conectividad entre las universidades, en el mundo profesional, en las políticas públicas de comunicación. Aquí cabe un dicho de Néstor García Canclini: somos diferentes, es verdad; desiguales cada vez menos, decía yo, gracias a las políticas de igualdad impulsadas por los gobiernos progresistas de la región, pero estamos desconectados. Para mí esta desconexión desde CIESPAL es estratégica porque si hacemos agendas en común, conectamos a las comunidades académicas, hacemos proyectos de convergencias, sea en telecomunicaciones o en derecho a la comunicación con los movimientos populares, pongamos el caso de los medios comunitarios, estaremos en capacidad de enfrentar los retos que tiene la región en términos de desarrollo económico, de autonomía y soberanía tecnológica, para poner un ejemplo.

POR UNA PERSPECTIVA PROGRESISTA DEL DERECHO A LA COMUNICACIÓN







-       Democratizar la palabra desde CIESPAL se ha planteado usted como desafío al asumir la Dirección General de esta importante institución. ¿Empecemos por explicar que es CIESPAL, una institución que nació en 1959, y cuáles son los retos de su gestión en los próximos cinco años?

-       CIESPAL tiene una larga trayectoria, sin embargo me he encontrado con una institución que no ha ido acompañando los procesos de democratización y por esa razón nos proponemos cumplir tres objetivos: primero, acompañar las luchas de los movimientos populares y de las organizaciones sociales que reivindican el derecho a la palabra y en ese ámbito CIESPAL tiene que cumplir un papel de articulación de pensamiento, de convergencia de movimientos populares de liberación para el desarrollo de una agenda común en el nivel regional. Un segundo objetivo que es más académico pero muy importante, es que tenemos que recuperar la potencia del pensamiento latinoamericano en comunicación. Tenemos que impulsar una comunicología del Sur, un pensamiento desde el Sur para el Sur por cuanto América Latina tiene un pensamiento propio que hay que valorizar porque desafortunadamente en nuestras universidades y en sus mallas curriculares no está ese pensamiento sobre comunicación. Además de ello tenemos una gran potencia creativa y de transformación desde el punto de vista del pensamiento, todo lo cual debe estar valorizado en nuestras universidades, en la formación de periodistas, en la capacitación, en el impulso del pensamiento crítico emancipatorio que ha sido una tradición potente latinoamericana. Y el tercero y fundamental tiene que ver con la capacidad que tiene CIESPAL de articulación entre sociedad civil, organizaciones profesionales, industria cultural, poderes públicos y academia. Y en esa labor de mediación o puente vamos a trabajar intensamente para lograr una perspectiva progresista del derecho a la comunicación y las demandas de reivindicación de la palabra que pide la ciudadanía. Creo que estamos viviendo un proceso de transformación con la convergencia digital, la gente está tomando la palabra, quiere participar en la comunicación, tiene algo que decir y quizás los medios convencionales no están dando esa voz y esa sensibilidad que está demandando la ciudadanía. CIESPAL tiene la labor de articular esos procesos de convergencia para hacer posible que esta dinámica se dé y convertirlo de esta manera en un centro de pensamiento emancipador.

-       ¿Desde su óptica de docente e investigador, considera que la comunicación es política?

-       Sin duda alguna, si estamos hablando de comunicación estamos hablando de lo común, de la cívicas, estamos hablando de derechos, de ciudadanía. La comunicación es la realización de la subjetividad, de la construcción de ciudadanía, del espacio en común, de la vida en sociedad. Plantear esto no significa hacer grandes esquemas transversales y de complejidad que articulen una reflexión sobre sistemas y contextos. Pensar sistema de comunicación y contextos es justamente politizar las posibilidades de organización del sistema en su entorno. Por tanto pensar la comunicación inevitablemente desde una perspectiva crítica es pensar la política; es pensar la vida en común; y yo soy de la idea de que comunicación es construcción de comunidad, de proyectos de vida común.

LOS MONOPOLIOS MEDIÁTICOS COMO ACTORES POLÍTICOS






-       Si la comunicación es política, deontológicamente hablando ¿hasta dónde es legítimo y ético que canales de televisión como NT24 cuya sede está en Colombia, se haya convertido en la Fox News latinoamericana para desprestigiar y atentar contra los gobiernos progresistas de la región? Y también, ¿hasta dónde es legítimo que un gremio conservador como Andiarios que asocia a todos los periódicos colombianos, que no sobra decirlo, son de propiedad del establecimiento, haya asumido una posición netamente política para desestabilizar al gobierno del presidente Nicolás Maduro a través de su muy publicitada campaña “Todos somos Venezuela” enviando papel a los diarios de corte fascista en ese país?

-       Lo que es legítimo como libertad de expresión es que estos medios de comunicación sean opositores y planteen una crítica permanente a los gobiernos. Lo que no es legítimo es presentar su punto de vista o cualquier otro como ataques a la libertad de expresión. Todos sabemos por ejemplo que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ocultó, reivindicó y defendió la posición de medios como Mercurio en Chile y de otros periódicos de la región que fueron cómplices de la violación sistemática de los derechos humanos en situaciones como la de la Operación Cóndor, y por tanto cuando habla de libertad de expresión hay que plantear cuestiones sustantivas: su acción no es independiente, son emisores con una posición política, legítima, la pueden tener contra un gobierno, pero dese luego lo que no pueden hacer y ahí entramos en el tema de los límites, es, como ha sucedido en Venezuela, organizar golpes de Estado o incitar a la sedición y a la contrarrevolución en procesos de transformación histórica, y ello desde luego no tiene nada que ver con la libertad de expresión. Y esto está documentado, se pueden comprobar los nexos entre estos medios y la SIP con los procedimientos de sabotaje. Esa posición ya no es legítima. Es legítimo tener una posición editorial contraria al gobierno, pero no lo es coordinar otras formas de organización con la USAID, la agencia estadounidense de “cooperación”. A mí lo que me llama la atención es que justamente los que más hablan de libertad de expresión no toleran otras líneas editoriales. Es decir, no aceptan que haya medios públicos en la región, no soportan que otros actores denuncien ciertas prácticas periodísticas que podríamos llamar contrarias al derecho de la información, por lo que tenemos que ir haciendo un poco de pedagogía. Quienes tanto hablan de libertad de expresión son los primeros liberticidas de ella, porque la libertad de expresión consiste en mantener una autonomía de opinión, contraria si quieren al gobierno, pero dese luego respetando el derecho y los derechos humanos. Hemos vivido capítulos recientes como en Ecuador en el que un medio de comunicación se atreve, aprovechando la difusión de canales de televisión en este caso de Colombia, a argumentar que su cierre es debido a una acción de acoso del gobierno. Quien quiera analizar objetivamente los hechos puede constatar que está también objetivamente demostrado que el cierre se debe a otras razones. Yo he tenido recientemente debates en Ecuador sobre la constitucionalidad de convertir la comunicación en servicio público esencial y he escuchado opiniones de representantes de periodistas en contra de esta posición que para rebatirla sostienen que dicha conversión es propio del régimen de Mussolini o del de Franco. Esto significaría entonces que Inglaterra, Alemania, España, Portugal, los países nórdicos que tienen las conquistas más avanzadas en derechos profesionales y en el derecho a la libertad de expresión, son regímenes fascistas, y yo no lo sabía hasta la fecha. Lo que no se puede decir son barbaridades en los medios de comunicación y hacer campañas que son contrarias a la verdad, igual que en España un presidente del gobierno se permite decir que los haberes han aumentado cuando los datos estadísticos demuestran lo contrario, amparándose en la libertad de expresión. Eso es mentir, difamar u orquestar golpes de Estado y esto no lo ampara la libertad de expresión, diga quien lo diga, por tanto hay que situar las cosas en sus debidos términos.

-       Las agendas comunicacionales de los monopolios mediáticos vienen impuestas desde el norte. Sin embargo se vienen haciendo esfuerzos por trazar agendas desde el sur. ¿Cuál es su visión? ¿Se está avanzando en ello?

-       Creo que muy lentamente. Hay grandes avances en el marco del Estado-Nación. Los procesos regulatorios que ha habido en Argentina, Ecuador, en Bolivia, entre otros, han sido muy positivos pero necesitamos avanzar desde una perspectiva supranacional por el tema de la convergencia digital. El único episodio pero muy puntual de cooperación ha sido la TDT, la Televisión Digital Terrestre con la adopción de la norma nipo-brasileña, que va a permitir un desarrollo de la industria audiovisual propia, con el caso excepcional de Colombia. Desafortunadamente no se ha avanzado en una agenda común, supranacional, aunque ha habido algunas manifestaciones de representantes de países de Unasur en el sentido que hay que situar el tema en el ámbito de la integración regional. Si hablamos de comunicaciones, de gobernanza de Internet, de copyright, de temas que son estratégicos para el futuro como la soberanía tecnológica, el desarrollo de nuestra industria cultural, requerimos de una agenda común. Cierto es que hay voluntad, hay sensibilidad y conciencia de que eso es importante pero creo que hay que avanzar de manera mucho más rápida porque los procesos que se están dando en industrias estratégicas como las telecomunicaciones afectan el desarrollo y la autonomía de los países.

EL PENSAMIENTO EN AMÉRICA LATINA HA SIDO COOPTADO




-       Otra de las limitantes es que la academia en América Latina esta aprisionada y cooptada por el pensamiento del norte y por lo tanto aislada de la realidad de la región. También allí es prioritario lograr revertir la situación…

-       Eso está escrito en documentos del Pentágono, en los denominados Documentos de Santa Fe I y II, en los objetivos estratégicos de Estados Unidos respecto de la región. Los años 80 y 90, las décadas neoliberales tenían varios objetivos, uno de ellos es el pensamiento: la universidad, la academia, procesos de cooptación, cambio de agendas de investigación, despolitización del trabajo intelectual de los académicos. Cuando hago una crítica y autocrítica señalo que históricamente los estudios de comunicación han pensado poco estratégica y políticamente. Y si hubo una época dorada de los años 70 de crítica, de pensamiento emancipador, los años 80 y 90 no han pasado en balde en la universidad. Hoy me encuentro que hay procesos de políticas públicas avanzadas en varios países de la región que no están acompañados de las agendas de investigación de los académicos. Hay que investigar cuestiones prioritarias: industria cultural, economía política, derechos humanos, derecho a la comunicación, pensamiento estratégico de integración regional, y no se está haciendo, creo que en general, hay excepciones claro está, que la academia no está a la altura de los tiempos en la formulación de políticas avanzadas por lo que considero que la universidad tiene la obligación moral con la ciudadanía, con sus países, con los pueblos latinoamericanos, con este proyecto de integración y de avance de la región, de estar acompañando estos procesos.


-       Volviendo al ámbito de las comunicaciones y desde un punto de vista académico, se podría señalar que el Informe McBride impulsado por la Unesco en 1980 (cuyo título "Voces múltiples, un solo mundo”, redactado por una comisión presidida por el Premio Nobel de Paz irlandés Seán MacBride), para analizar el desequilibrio en el mundo en los ámbitos tecnológicos y de la información quedó en los anaqueles teniendo aún tanta vigencia ¿Ese importante diagnóstico comunicacional a nivel mundial quedó en nada?


-       Fue boicoteado por los Estados Unidos, quedó en nada, quedó como papel mojado, en proyectos técnicos de capacitación, pero existe el espíritu McBride.  La voluntad en CIESPAL y en los espacios críticos y de articulación de pensamiento emancipatorio es justamente revivir en política práctica, concreta a nivel nacional y regional, una agenda en común y si alguien en el mundo puede liderar esta transformación de las industrias culturales y de comunicación es América Latina porque fue la que abanderó las políticas públicas en la UNESCO, precisamente Luis Ramiro Beltrán (periodista y comunicólogo boliviano), a quien este 23 de septiembre le hacemos un homenaje por lo que significó, cómo convocó al pensamiento crítico latinoamericano y de otras regiones para discutir en la década de los 70 lo que fueron los antecedentes del Informe MacBride: una alternativa de un nuevo orden mundial de la información y la comunicación. Ese espíritu MacBride hay que recobrarlo y hay que hacerlo desde la academia, desde los movimientos populares, desde las necesidades de los pueblos latinoamericanos y de otros pueblos para hacer alianzas y plantear este reto. Por eso desde CIESPAL nos proponemos discutir el tema de gobernanza de Internet. Queremos la democratización, no puede seguir siendo Estados Unidos el que controle. Y ya no se trata de una batalla de Estados Unidos y la Unión Europea, queremos que haya procesos y gobiernos multilaterales y en esa agenda y en ese espíritu MacBride hemos de avanzar, retomar el legado de ese documento que si hoy hiciéramos el diagnóstico sería mucho más grave de lo que hicieron Juan Somavía,  Hubert Beuve-Mary, Gabriel García Márquez, entre otros, que participaron en la elaboración del Informe. El diagnóstico fue terrible, bueno, la situación hoy en día es muchísimo peor que en 1980, razón por la cual hay razones de sobra para ese enfoque político, democrático, de avance, retomando un poco las palabras y enseñanzas del maestro Luis Ramiro Beltrán: necesitamos repensar, articular, revivir ese espíritu MacBride, claro en otro contexto, mucho más complejo, más grave hoy en día desde el punto de vista de concentración del poder de información como se ha descubierto con WikiLeaks y con Edward Snowden.

NECESIDAD DE ARTICULAR REDES Y ALIANZAS SOCIALES







-       Usted ha señalado la importancia de aprender de los lenguajes de los vínculos. ¿En qué consiste?


-       Justamente es un pensamiento muy gramsciano, del concepto de hegemonía, de articular alianzas, bloques históricos, procesos de empoderamiento, coordinación, convergencia. Si CIESPAL tiene una razón de ser como organismo internacional, como centro de pensamiento, es su capacidad de articular redes, por lo que estamos trabajando con actores comunitarios para hacer real un concepto de comunicación para el Buen Vivir capaz de crear procesos contrahegemónicos ante esta situación en la que nos jugamos todo. Yo siempre digo que el derecho a la comunicación no es una cuestión de libertad de expresión, no es una autonomía de línea editorial, en ese ámbito nos estamos jugando los derechos humanos. Solo si logramos el derecho a la comunicación podremos hacer realizable los demás derechos: a la educación, a la salud, a la igualdad económica, a la dignidad. Pongamos el ejemplo de las finanzas y la información, sobre lo cual vamos a convocar un evento para analizar el tema en profundidad. Cuando estamos debatiendo la cobertura sobre los fondos buitre pareciera que hay un mal manejo del gobierno y la agenda viene marcada por cuatro fuentes básicas de información económica internacional: Reuters; Bloomberg del antiguo alcalde de Nueva York, que son virtuales monopolios; Wall Street Journal y Financial Times. Si uno ve la conexión del señor Rupert Murdoch y sus empresas se constata que el 99% de la información financiera internacional está concentrada en el muro de Wall Street. Y evidentemente si quieren destruir una economía como la de España, como la de Grecia o como la de Argentina perfectamente lo pueden hacer. Entonces es una cuestión que tiene que ver con el derecho a la comunicación, a la información pública. Si no acometemos esa lucha y la democratizamos el derecho económico de la autonomía y soberanía de la política financiera de la Argentina o de otro país no se podrá hacer real, o se corre el riesgo de que puedan especular contra una moneda local de cualquier nación. Por ello el derecho a la comunicación y a la información es central para garantizar los derechos humanos, razón por la cual no podemos abstraernos desde CIESPAL de ese reto y de ese deber moral.

POSCONFLICTO EN COLOMBIA NO SOLO DEBE REHABILITAR VÍCTIMAS SINO TAMBIÉN DEMOCRATIZAR DERECHO A LA COMUNICACIÓN


-       En su visita a Bogotá tuvo la oportunidad de hablar con funcionarios del Ministerio de Cultura de Colombia sobre su visión en torno de las experiencias de países vecinos en la aplicación de leyes regulatorias de Comunicación. Si bien es cierto que hablar en este país de la posibilidad de una Ley de Comunicación constituye un pecado de lesa patria y quien lo haga no lo bajan de “castro-chavista” (risas), habida cuenta que los medios están más concentrados que en la Argentina con el Grupo Clarín, ¿cuál es la percepción que le dejó la reunión con funcionarios del gobierno neoliberal de Juan Manuel Santos?


-       Yo soy de la idea de que Colombia sí o sí va a cambiar. El escenario de posconflicto va a implicar otro espacio público, otra realidad. Es verdad probablemente que las empresas dominantes en el sector y que los profesionales de la información no estén en general a la altura de los cambios pero la sociedad colombiana va a liderar un cambio, va  a transformarse. En ese escenario mi percepción es que respecto de muchos derechos, entre los cuales incluyo el derecho a la comunicación, va a haber necesariamente cambios. En ese sentido, me alegra saber que existen muchas expectativas aunque me resulta curioso e interesante ver cómo ha sido el proceso de la política pública en Colombia en esta materia. Empezando por la TDT, en la que el país se ha salido de la norma nipon-brasileña, lo cual le va a perjudicar pues ya lo están viendo los propios sectores interesados que cuando tengan que exportar telenovelas o productos audiovisuales el costo se va a incrementar notablemente en razón a que los otros países tienen otras norma estándar, lo que va a exigir adaptar. En ese escenario lógicamente uno a priori pensaría que no hay condiciones, pero yo soy de la idea de que en Colombia estamos asistiendo a un proceso de transición interesante. Previsiblemente habrá un proceso de democratización y gobiernos de progreso a medio plazo y en esos escenarios abrir el diálogo a los actores desde el Ministerio de Cultura es vital. Y lo que he percibido desde la Dirección General de Política de Comunicación de ese Ministerio es que hay voluntad de escuchar a los actores como primer paso para democratizar la palabra. Por mi parte les he manifestado que tienen todo el respaldo de CIESPAL para acompañar ese proceso de democratización. He percibido también expectativas en sectores de la academia colombiana, del sector de la comunicación, que están un poco recelosos y reacios a debatir o a ilusionarse con un proceso de democratización. Por lo tanto en este escenario yo no hablaría tanto de impulsar una ley que en un marco político de estructura y de teoría del Estado no se dan las condiciones en Colombia, pero en una etapa de transición, dialogar, abrir espacio y foros ciudadanos con los diferentes agentes culturales, movimientos sociales, medios comunitarios y diferentes sectores, construir en los territorios las demandas de acceso y democratización de la palabra puede ser muy positivo y además puede contribuir a esa nueva construcción de dominio público, de espacio público, de democracia deliberativa y de democracia participativa. Puede ser un aporte importante para el proceso de paz, pero sobre todo para una nueva Colombia. Yo estoy ilusionado de que pueda haber ese proceso, intuyo que se va a dar en el momento en que se abra el espacio público. También hay que señalar que el conflicto no puede ser justificante de acusación para que se digan barbaridades como he visto en los medios sobre el actual Presidente de Colombia a quien algunos sectores lo califican como “castro-chavista”, y no entiendo cómo esos mismos medios puedan plantear este tipo de temas en la agenda porque no es serio y no pueden seguir el camino de Rupert Murdoch, quien ha sido denunciado en Inglaterra por malas prácticas, por corrupción, por espiar. Creo que ese modelo de malas prácticas periodísticas no son adecuadas. Por eso es tan necesario generar un proceso de abrir la palabra, ciudadanizar los medios, de hablar de ciudadanía cultural, de ciudadanía mediática, de plantear en la agenda la necesidad del derecho a la palabra de los medios comunitarios. Porque Colombia tiene una rica tradición, la más innovadora en toda América Latina y en todo el mundo en medios comunitarios, en comunicación para la paz, en mediación intercultural, esto hay que ponerlo en valor y ya no tanto como resistencia al conflicto sino como propuesta de política de gobierno y CIESPAL va a estar ahí respaldando, auspiciando e impulsando. Quizás los medios no tengan una receptividad tan positiva a ese diálogo pero desde luego harían un flaco favor al país y a su propia legitimidad como empresas y como profesionales de la información ir en contra de un proceso democrático deliberativo sobre cuál es la agenda, y aquí hay experiencias magníficas de medios públicos y comunitarios de ciudadanizar el derecho a la palabra y a la comunicación. Todo esto debe estar formando parte de una política de Estado justamente si queremos que en el nuevo contexto de posconflicto haya ciudadanos a los que se les garantice su dignidad, sus derechos, su palabra, su voz, su memoria, y que por lo tanto tengan espacios de interlocución y de diálogo con el Estado para construir el modelo de país que se quiere. El problema de la comunicación en Colombia no es solo del gobierno sino también de sectores que por décadas de neoliberalismo han dispersado, privatizado, ocluido cualquier espacio común de encuentro. Que no sea entonces una política de Estado o de gobierno la regulación en materia comunicacional sino de proceso constituyente, de articulación, de modelo de comunicación deseable para crear ciudadanos que tengan la posibilidad de ejercer su derecho a la cultura, porque el posconflicto no solo debe rehabilitar a las víctimas sino también hacer posible el reconocimiento del ciudadano en el espacio público, en la platea mediática, y eso los profesionales y los medios lo deben entender, si no van a sufrir la desconexión o afrontar una crisis irreversible de legitimidad y credibilidad.

martes, 19 de agosto de 2014

ECUADOR

DOCUMENTAL LA MUERTE DE JAIME ROLDÓS AGUILERA
EL SABOTEO DE WASHINGTON A GOBIERNO ECUATORIANO DE ROLDÓS POR SU POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS Y SU CRÍTICA A LAS DICTADURAS LATINOAMERICANAS



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
 

El revelador documental La muerte de Jaime Roldós Aguilera, dirigida y producida en 2013 por Manolo Sarmiento y Lisandra I. Rivera da cuenta de la manera como Washington desde el inicio del gobierno del joven mandatario ecuatoriano en agosto de 1979 saboteó su política de derechos humanos y se sentía molesto por las permanentes críticas que hacía a las dictaduras militares que aún asolaban a varios países de América Latina.  


Roldos Aguilera, quien falleció en un trágico accidente de aviación, en extrañas circunstancias hasta ahora no aclaradas, el 24 de mayo de 1981, se convirtió para Washington en una piedra en el zapato por cuanto su discurso y sus acciones en favor de la democratización de América Latina cada vez tomaban mayor fuerza y eco a nivel continental. Por eso desde su posesión el gobierno norteamericano comenzó a sabotearlo.

Según se desprende de este interesante documental, Ecuador fue partícipe en la década de los años 70 del siglo pasado del siniestro y genocida Plan Cóndor, impulsado y coordinado por Estados Unidos. Por ello cuando Roldós asume la Presidencia de su país tras siete años de dictadura militar con una política civilista y de respeto a la democracia, Washington lo vio como un estorbo, razón por la cual y a través del gobierno de facto de Argentina que en la época de James Carter reemplazó a la CIA en su papel conspirativo, preparó una estrategia para desestabilizarlo a él, así como buscó la manera de derrotar al FMLN en El Salvador.

La estrategia de Estados Unidos en coordinación con las dictaduras militares del Cono sur comenzó prefabricando la invasión de Perú a Ecuador en la Cordillera del Cóndor a inicios de 1981 con el propósito de desestabilizar económica y militarmente al gobierno de Roldos. Simultáneamente, la conspiración estadounidense logró infiltrar militares enemigos del proceso democrático en el entorno del mandatario ecuatoriano, como fue el caso del almirante Raúl Sorrosa Escalante, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Militares.

Sorrosa Escalante no solo que irrespetó en alguna reunión al presidente Roldós por su política internacional de derechos humanos sino que conspiraba permanentemente contra su gobierno, por lo que el mandatario tenía previsto llamarlo a servicio pasivo.

Curiosamente, el ultraconservador Osvaldo Hurtado Larrea, quien reemplazó en su calidad de vicepresidente a Roldós Aguilera, tras su fallecimiento, designó a Sorrosa como su Ministro de Defensa.

Cabe anotar que Hurtado al asumir la Presidencia del Ecuador no solo hizo ministro al almirante conspirador al servicio de Washington sino que además puso todos los obstáculos al desarrollo de la investigación para que se aclarara las causas del accidente aéreo que cobró la vida de Jaime Roldós y su esposa Martha Bucaram.


El interesante documental de los realizadores ecuatorianos Manolo Sarmiento y Lisandra I. Rivera en el siguiente video cuyo enlace es:




NEOLIBERALISMO

BAJA PRODUCTIVIDAD, MEDIOCRE CALIDAD DE EMPLEO E INEQUIDAD TRIBUTARIA, CONFIGURAN EL MODELO ECONÓMICO DE COLOMBIA: EDUARDO SARMIENTO
 



POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

Según el reputado analista Eduardo Sarmiento Palacio, el dogma neoliberal de los gobiernos de derecha en Colombia del último cuarto de siglo ha llevado a que   la economía en este país tenga su sustento en la actual coyuntura en la minería, la construcción y el abaratamiento de las importaciones que, a su turno, arrastran los servicios y repelen la industria y la agricultura, sectores estos que podrían jalonar el desarrollo social pero que infortunadamente se encuentran rezagados.

Durante la primera Jornada Programática organizada por el partido izquierdista Polo Democrático Alternativo, el analista económico Sarmiento Palacio hizo una detallada radiografía de la realidad socioeconómica del país, planteando la necesidad prioritaria de cambio del  modelo neoliberal que ha llevado a Colombia a una crítica situación de inequidad social y a una baja productividad con pésima calidad en el empleo.

BALANCE TOTALMENTE DESAFORTUNADO

Sarmiento hizo un breve recuento histórico de lo que ha significado para Colombia la adopción del modelo aperturista de mercados, conocido como neoliberal, hace ya un cuarto de siglo. El balance de la aplicación del esquema neoliberal en el país desde los años 90 es totalmente desafortunado y si se quiere, apocalíptico, pues según Sarmiento, "la apertura, las privatizaciones, la especulación financiera y la represión monetaria configuraron en Colombia una de las sociedades más desiguales del mundo". Y no es para menos, con cifras en la mano se demuestra en forma tajante que en este periodo esta nación decreció por primera vez en 70 años; las 700 mil toneladas de importaciones de los años 80 son ahora alrededor de 8 millones; la calidad del empleo se ha reducido ostensiblemente, los pobres del campo y los trabajadores informales aumentaron en forma considerable; las privatizaciones no mejoraron los servicios públicos pero aumentaron en más del cien por cien las tarifas; las exportaciones con los tratados de libre comercio no crecieron lo que se esperaba; y las deserciones escolares y universitarias alcanzaron niveles sin precedentes en la historia.

LOS HECHOS HAN CONTROVERTIDO LOS DOGMAS NEOLIBERALES

Este ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia y economista, con un Ph. D, en la Universidad de Minnesota, miembro del board de la Sociedad Econométrica para América Latina, se ha desempeñado como subdirector del Departamento Nacional de Planeación, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, consultor de organismos internacionales y docente universitario. Sus actividades de investigador y catedrático las alterna con sus labores de asesor privado y de escritor. Mantiene una columna de opinión dominical en el periódico El Espectador de Bogotá, en la que hace análisis y predicciones económicas. Actualmente es director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela Colombiana de Ingeniería y es un reputado conferencista nacional e internacional, así como autor de varios libros.

En uno de sus últimos trabajos bibliográficos, "La recesión mundial. Colapso del modelo único" (ediciones Aurora y Escuela Colombiana de Ingeniería, 2009), Sarmiento Palacio señala que en las dos últimas décadas ha demostrado "cómo los hechos han controvertido los dogmas y los paradigmas dominantes, y cómo la evidencia se ha ignorado o deformado. La teoría de la neutralidad del dinero, la teoría de la ventaja comparativa, la teoría de las exportaciones como motor de crecimiento y la teoría del vínculo directo entre el crecimiento y la distribución del ingreso no corresponden a la realidad y cómo su aplicación ha resultado contraria al interés público".

No obstante el fracaso de las teorías económicas del pensamiento dominante, la idea fuerza del gobierno de Juan Manuel Santos es apostarle al extractivismo y la construcción. Su plan de desarrollo gira en torno a las locomotoras de la minería, la construcción, la agricultura, la innovación y el medio ambiente. En la práctica, señala Sarmiento, sólo han operado las dos primeras. En consecuencia, la economía colombiana tiene su sustento en la minería, la construcción y el abaratamiento de las importaciones que, a su turno, arrastran los servicios y repelen la industria y la agricultura, sectores estos que podrían jalonar el desarrollo social pero que infortunadamente se encuentran rezagados.

Este perfil económico se refleja en la baja productividad, la precarización del trabajo y la enorme vulnerabilidad. De esta manera, explica Sarmiento, la mayor parte de los ingresos provienen del abaratamiento de las importaciones; los salarios crecen muy por debajo del ingreso per cápita; y cae la participación de los ingresos laborales en el producto interno bruto.

REVALUACIÓN, TLCS E INEQUIDAD TRIBUTARIA



Esta situación ha llevado a que la revaluación esté en niveles nunca imaginados. Ello anclado a los tratados de libre comercio (TLC) ha terminado por desproteger totalmente al país.

“Los costos de los productos industriales y agrícolas superan los precios internacionales. La industria y la agricultura se diluyen y sus exportaciones se desploman. Ni siquiera pueden sobrevivir las actividades mineras y petroleras. El balance comercial, que era de US$6.000 millones hace dos años, en el presente será deficitario en US$1.500 millones. El déficit en cuenta asciende a 4% del PIB, el más alto de América Latina y uno de los mayores del mundo”, explica Sarmiento Palacio al sustentar las cifras.

En materia fiscal y tributaria el panorama también es sombrío por cuanto se privilegia al capital en detrimento del trabajo afectando gravemente la equidad social.

En efecto, este acucioso analista económico recuerda que la última reforma tributaria bajó los gravámenes al capital y subió los del trabajo, al tiempo que incrementó los impuestos indirectos con respecto a los directos. Asimismo, el presupuesto nacional está dominado por el gasto militar, las pensiones y la infraestructura física. El gasto público no llega ni en la mitad al 50% más pobre. Es decir, tanto a ricos como a pobres, les llega prácticamente lo mismo en cuanto a distribución del presupuesto nacional. Y para completar el panorama, Sarmiento anota que las privatizaciones de las principales empresas del Estado que se han venido haciendo desde el gobierno de César Gaviria han ocasionado un serio retroceso institucional y prestacional en salud, educación, pensiones e infraestructura vial. El resultado es que el sector privado está en capacidad de obtener grandes ganancias entregando servicios inferiores a los aportes de los ciudadanos y la sociedad.

ECONOMÍA AVANZA IMPULSADA POR LA REVALUACIÓN Y LAS RENTAS DEL CAPITAL

Los indicadores en materia de desempleo y pobreza tampoco son halagadores aunque el gobierno de Santos busca demostrar lo contrario. La reducción del desempleo, explica Sarmiento, se debe por una parte al aumento de los inactivos que los sacaron de la estadística laboral, y de otro lado, la relación entre empleo e informalidad no varió significativamente. Así, los subsidios a la informalidad y al primer empleo, y luego el desmonte de los parafiscales en la reforma tributaria, no funcionaron. Los empleos generados en la economía en los últimos dos años son muy inferiores al millón de puestos de trabajo ofrecidos como producto de las medidas fiscales y laborales.

Si bien el índice de pobreza, como ocurre en todas partes del mundo, ha descendido, ello se debe en buena medida a que el crecimiento económico gotea a los estratos bajos; sin embargo, agrega Sarmiento, la mitad de la reducción del índice obedece a cambios metodológicos. Por eso no tiene mayor incidencia sobre el coeficiente Gini (medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini) de la distribución del ingreso, que se mantiene entre los más altos del mundo. El ingreso de los pobres aumenta, pero menos que el promedio y mucho menos que el de los estratos altos.


¿POR QUÉ SE LLEGÓ A ESTO?

Colombia llegó a estos niveles de inequidad y de atraso en su desarrollo social porque su clase gobernante y sus élites económicas han sido totalmente obsecuentes con el Consenso de Washington (que tiene más de Washington que de Consenso), que no es más que el recetario neoliberal, que buena parte del mundo ha seguido como dogma y que terminó generando la crisis económica de 2008 de la cual Estados Unido ni Europa han podido salir aún.

Sarmiento Palacio explica que este recetario neoliberal que lo han querido vender con eufemismos como “globalización” y que privilegia la especulación financiera y el fortalecimiento del capital, arrasando con los salarios y el empleo, constituye una confrontación tremenda. Estamos entonces “en un mundo en donde no todos caben”, señala.

En consecuencia, agrega, el comercio internacional no es un mecanismo para vender en forma fácil por cuanto es restrictivo y además no es un intercambio entre iguales. En otras palabras, es darwinista, sobrevive el más fuerte.

En este escenario, América Latina no cabe en el escenario del comercio internacional y la globalización porque tiene que sobrevivir a costa de la revaluación, la exportación de materias primas con el vaivén de sus precios, relegando su industria y su agricultura, y debiendo enfrentar la enfermedad holandesa (fenómeno producido por las consecuencias dañinas provocadas por un aumento significativo en los ingresos en divisas de un país).

EN COLOMBIA SE HA DEMORADO LA DESTORCIDA

Respecto al caso colombiano, Sarmiento advierte que aún este país ha logrado mantenerse porque se ha demorado la destorcida, habida cuenta que la inversión extranjera y el manejo de la tasa de cambio le han permitido al gobierno aplazar la crisis. Sin embargo las cifras son a todas luces preocupantes: los TLCs han producido un déficit de 1.500 millones de dólares; las exportaciones industriales caen al 15% y las agrícolas al 10%, pero el daño más grande está en privilegiar las importaciones a costa del empleo, cuyas cifras de recuperación son ficticias.


En síntesis, colige Sarmiento Palacio, Colombia está montada sobre “una organización de baja productividad, abaratamiento de los bienes industriales y agrícolas e inequidad fiscal. La economía avanza impulsada por la revaluación y las rentas del capital, a cambio de la vulnerabilidad externa y la ampliación de las desigualdades”, razón por la cual es necesario cambiar el modelo económico, determinando claramente el cómo, para generar equidad e inclusión social mediante la recuperación de sectores como la industria, la agricultura, la innovación en el conocimiento y la elevación en la calidad del empleo.


viernes, 18 de julio de 2014

INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA

LOS RETOS DE ERNESTO SAMPER AL FRENTE DE LA SECRETARÍA GENERAL DE UNASUR 





POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

La designación del expresidente colombiano Ernesto Samper Pizano como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en reemplazo del venezolano Alí Rodríguez Araque, prácticamente es un hecho habida cuenta el consenso que en torno a su nombre se ha logrado en la región, según lo confirmado por los mandatarios de Uruguay y Ecuador, José Mujica y Rafael Correa, respectivamente.

Resulta paradójico que Colombia vuelva a obtener la Secretaría General de Unasur (pues la excanciller María Emma Mejía de tinte neoliberal estuvo al frente de esa posición entre mayo de 2011 y junio de 2012), cuando su gobierno (el de Juan Manuel Santos) se ha caracterizado por torpedear la integración suramericana impulsando la Alianza del Pacífico, un instrumento auspiciado por Washington que busca no solo generar sinergias de libre comercio en la región sino dar al traste con todo lo que tiene que ver con la unión política y económica de la región.

Samper Pizano es un dirigente político de amplia experiencia en el ámbito académico y con credenciales en el tema de la integración hemisférica como coordinador del Foro de Biarritz, una instancia de acercamiento entre América Latina y Europa. Se autocalifica de “socialdemócrata”, un eufemismo hoy en día para disimular la derechización de esa tendencia ideológica. Se podría afirmar que el nuevo secretario general de Unasur es, aunque no lo acepte, un derechista moderado que está lejos de lo que hoy representa en Colombia, su ex pupilo político en la década de los 90, Álvaro Uribe Vélez, quien representa la ultraderecha mafiosa y de caverna.

DEFENSA DEL PROCESO DEMOCRÁTICO, PRIMER DESAFÍO

El primer desafío que tiene por delante Samper Pizano una vez  asuma en Quito la Secretaría de este importante mecanismo de integración regional, es el de tratar de generar, como bien lo señala el politólogo argentino Atilio Boron, una estrategia adecuada para evitar que Estados Unidos arrase con  los procesos políticos de acento progresista que se vienen dando fundamentalmente en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Lo cual no es tarea fácil habida cuenta que Suramérica es hoy en día un mapa muy heterogéneo donde hay por un lado gobiernos de izquierda radical que están avanzando, con mayor o menor intensidad, pero avanzan al fin y al cabo por una senda de cambios profundos, y de otro, están gobiernos más moderados como los de Brasil, Argentina, Uruguay, el Chile de Bachelet, junto con regímenes ultraconservadores de corte neloiberal como los de Colombia, Perú y Paraguay.

Simultáneamente a la defensa de la democracia suramericana, está el tema de ejecutar igualmente una política integracionista para enfrentar el criminal chantaje del capital especulativo transnacional que en este momento está poniendo contra la pared a Argentina con el tema de los denominados fondos buitre (consistentes en comprar en el mercado accionario deuda de Estados y empresas al borde de la quiebra, normalmente al 20% o al 30% de su valor nominal y luego mediante artificios legales obtener el pago del 100%).

Tanto la preservación en forma activa de los procesos democráticos en la región como la defensa del ataque de la piratería financiera presupone ir en contravía de la posición hegemónica de Estados Unidos que en forma solapada está detrás de la desestabilización política y económica de Suramérica. Es decir, Washington apuesta por desestabilizar a gobiernos como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia, al tiempo que respalda a los fondos buitre en su afán de timar al Estado argentino. En ese sentido, Unasur tiene y debe jugar un papel protagónico en la coordinación de acciones en la defensa de los intereses de la región. Un rol muy complicado para Samper Pizano si se tiene en cuenta que su designación al frente de la Secretaría General de esta institución de política multilateral es avalada por el gobierno neoliberal de Juan Manuel Santos, caracterizado por ser pronorteamericano y proisraelí y como consecuencia de ello, haber convertido a Colombia en un laboratorio militar estadounidense que amenaza a todo el continente, y en una plataforma del capital especulativo transnacional que proyecte sus leoninos negocios para el saqueo de los recursos naturales de América Latina.

NUEVA VISIÓN DE LA INTEGRACIÓN REGIONAL

Así como la tarea que le espera a Samper en el caso de que la región busque consolidar su proceso integracionista es de gran envergadura, hay que reconocer que en la actual etapa del devenir histórico hay fortalezas que permiten desarrollar dinámicas de unidad e interacción desde Unasur.

En efecto, desde hace más de una década el panorama regional ha manifestado un cambio en su proceso interno de confluencia y acción política. Nunca antes se habían logrado afianzar instituciones supranacionales medianamente estables, legítimas y orientadas exclusivamente por los países de América Latina. En ese sentido, se trata de un cambio geopolítico de carácter doble: por un lado, de los países del subcontinente entre sí; por el otro, de la región frente a otras regiones. Simultáneamente, se perciben reacomodamientos geopolíticos de Estados Unidos para la región y la emergencia tanto de doctrinas que reivindican los denominados “golpes blandos”, como de diversas estrategias para relanzar la hegemonía disputada por los movimientos y gobiernos populares latinoamericanos y caribeños.

Esta realidad obliga a tener en cuenta un abanico de temas relacionados con la integración regional como proyecto geopolítico hemisférico, tales como las transformaciones socioeconómicas en los países latinoamericanos, las nuevas alianzas y factores de poder, las disputas por la organización y (re)apropiación de los bienes y recursos naturales de la región y las tensiones resultantes en aquellos aspectos que vertebran las identidades comunes latinoamericanas.

CONSOLIDACIÓN DE LA INSTITUCIONALIDAD

En el corto periodo en que lleva funcionando Unasur (desde marzo de 2011), cuya sede está en Quito, se ha avanzado en el desarrollo de su institucionalidad para materializar una estrategia conjunta de cooperación política, económica, militar, cultural y ecológica. Actualmente están funcionando doce consejos sectoriales. Uno de ellos que merece mención especial por su impacto geoestratégico en la región es el Consejo de Defensa Suramericano cuya función está enfocada a concretar iniciativas relacionadas “a la protección de los recursos naturales, tales como la construcción de instrumentos jurídicos comunes y convergentes; desarrollos doctrinarios y conceptos compartidos; promoción de la formación y educación en las instancias regionales suramericanas Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED) y Escuela Sudamericana de Defensa (ESUDE), entre otros”.  Es decir,  Se trata de una instancia de consulta, cooperación y coordinación en materia de Defensa que se inscribe en las nuevas concepciones de la defensa y la seguridad
Cabe resaltar que el Consejo de Defensa Suramericano no es una alianza militar y por consiguiente su acción no está dirigida a la predeterminación de enemigos o a desarrollar hipótesis de guerra o agresión. Su misión se enfoca a un acompañamiento positivo de los procesos de integración regional.

RECURSOS NATURALES COMO EJE DINÁMICO DE INTEGRACIÓN

Otro de los temas en el que ha puesto hincapié el actual secretario general de Unasur, Alí Rodríguez, es el concerniente a sustentar las premisas que posibiliten concretar en el mediano plazo una estrategia común de unidad e integración en torno a la protección y aprovechamiento de los recursos naturales de la región.

Se trata, como lo ha señalado el propio Rodríguez, de convertir a la Unasur en un proceso irreversible a partir de una estrategia y un plan comunes sustentados en el aprovechamiento conjunto de ese acervo gigantesco de riquezas naturales, habida cuenta que en ellas recae la principal fortaleza de Suaramérica.

HACIA UNA NUEVA ARQUITECTURA FINANCIERA REGIONAL

Otro de los desafíos de Unasur que permita solidificar su proceso integracionista es el de concretar una nueva arquitectura financiera regional para lo cual es indispensable que entre en funciones el Banco del Sur al que vienen impulsando países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay Venezuela. Se busca con ello poner en marcha  una banca de desarrollo de nuevo tipo, como un conjunto de nuevas prioridades en materia de alimentación, energía, cuidado de la salud, ciencia y tecnología, conectividad física, financiamiento de la economía popular y nuevas prácticas bancarias.

De esta manera se logrará bloquear la restauración del poder de chantaje de la vieja arquitectura financiera, liderada por el FMI, el Banco Mundial y a nivel regional por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por un lado, y por otro detener la ofensiva de los especuladores de capital a nivel mundial.


Desafíos que le esperan a Samper Pizano en el propósito de consolidar la dinámica integracionista de América del Sur, dejando atrás el tutelaje, el chantaje y la continua intervención de una potencia decadente como Estados Unidos con instituciones confeccionadas a su medida como la OEA y el BID que en forma descarada han contribuido a que la región fuera el patio trasero de Washington.