martes, 28 de octubre de 2014

GLOBALIZACIÓN


ADVIERTE EL ANALISTA ARGENTINO JULIO C. GAMBINA

“SI NO HAY CAMBIOS ECONÓMICOS PROFUNDOS, LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS DE AMÉRICA LATINA TERMINARÁN ABRIÉNDOLE LA PUERTA A LA DERECHA PARA SU RETORNO”







POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Uno de los retos urgentes que tienen los gobiernos progresistas de América Latina es el de “empujar un cambio de la arquitectura financiera internacional”, por cuanto que en las actuales condiciones geopolíticas no alcanza con reconocer el carácter delictivo, buitre o especulativo del capitalismo contemporáneo, sino que hay que poner de presente y denunciar que éste además es el que expolia y explota sin ninguna consideración ecológica los recursos naturales de la región. La observación es del destacado analista económico argentino Julio C. Gambina, quien llama la atención sobre la necesidad de pasar del duro discurso de algunos mandatarios de la región que denuncian el terrorismo económico que se despliega desde los centros imperialistas del poder para desestabilizar países, a la adopción de medidas concretas para frenar las pretensiones “del capital que sobreexplota la fuerza de trabajo y los bienes comunes de nuestra América y de todo el mundo”.


Concretar instituciones como el Banco del Sur cuyo funcionamiento sigue aplazado o desatar una corriente de acción internacional de los países que integran el G77 + China para forzar una auditoría de la deuda ilegítima y suspender su pago, son medidas que tendrían que adoptarse, dice este investigador social argentino, si se quiere frenar de manera efectiva la dictadura y extorsión del capital globalizado, cuyo ilimitado interés de acumulación hoy está muy vinculado al delito y al terrorismo.


PROMOVER CAMBIO DEL SISTEMA FINANCIERO MUNDIAL







Para hablar sobre el peligro y las acciones de desestabilización que desarrolla el capitalismo especulativo y sus agentes de la reacción de la derecha en los diversos países que buscan a toda costa mantener el criminal modelo neoliberal, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicón.net entrevistó en Buenos Aires a este investigador social de temas socioeconómicos.


Gambina es doctor en Ciencias Sociales, analista económico de amplia trayectoria, catedrático de la Universidad Nacional del Rosario, presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP) de Argentina, miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y columnista de diversos medios de comunicación de su país y de América Latina, entre ellos Cronicón.net (http://www.cronicon.net/paginas/gambina.htm). Participa como miembro del Consejo Académico de ATTAC-Argentina y dirige también el Centro de Estudios Formación de la Federación Judicial de este país.

-       La presidente Cristina Fernández señaló en Naciones Unidas que  Argentina y América Latina están enfrentando un terrorismo económico.  Venezuela y Argentina son dos casos de extrema gravedad porque además de atacar sus economías se atenta contra sus respectivos procesos políticos. ¿Cuál es su visión?

-       Está muy claro que la forma de acumulación de capitales hoy está muy vinculada al delito y al terrorismo. No puede pensarse en hegemonía norteamericana sin un intervencionismo militar de la política exterior de Washington; hoy no puede pensarse en la hegemonía del dólar sin las fuerzas armadas y la influencia ideológica, cultural, simbólica de Estados Unidos en el conjunto de la economía y la sociedad mundial.  Entonces me parece que hay que plantearlo desde ahí.  Creo que la dureza del discurso de la presidenta argentina en Naciones Unidas debería corresponderse con acciones muy fuertes como es un movimiento unilateral de la Argentina por la suspensión de los pagos de la deuda y eso podría desatar una corriente de solidaridad internacional de los países de América Latina, del G77 + China, para empujar un cambio de la arquitectura financiera. No alcanza con reconocer el carácter delictivo, buitre o especulativo del capitalismo contemporáneo porque no es solo privativo de algunos capitales que compran deuda pública, es también parte de los capitales productivos que extraen los recursos naturales de América Latina. El capital buitre es el capital que sobreexplota la fuerza de trabajo y los bienes comunes de nuestra América y de todo el mundo, por lo cual creo que para corresponder la dureza de la verbalización de la crítica al capitalismo hay que tomar medidas concretas. El propio presidente de Ecuador recomendó a la Argentina no pagar la deuda de la sentencia del juez  Thomas Griesa de Estados Unidos, con lo cual el gobierno argentino debiera avanzar en ese camino y promover desde la práctica un cambio de las condiciones de funcionamiento del sistema financiero mundial. Por ejemplo: Argentina y Brasil como dos principales responsables de países de mayor desarrollo relativo en la región tendrían que haber empujado la materialización del Banco del Sur, que se anunció hace siete años y hoy todavía no existe. Y América Latina con un Banco del Sur que canalice las reservas internacionales de los países como sugiere desde Bolivia su ministro de economía, por ejemplo, bien podría servir para desarrollos productivos alternativos en la región. 

-       ¿Por qué no hay concreción del Banco del Sur?

-       América Latina no avanza en la arquitectura financiera alternativa porque no hay voluntad política explícita de los gobiernos, sobre todo de aquellos que tienen mayor desarrollo relativo, mayor responsabilidad económica, y que podrían inducir a una articulación productiva en la región para intentar desconectar a nuestra América de la dependencia del capitalismo buitre especulativo mundial.

-       ¿Ante esa falta de voluntad política, podríamos decir que a corto o mediano plazo el banco de los Brics podría ser una alternativa?


-       Al banco de los Brics le puede pasar lo que al Banco del Sur.  El banco del Brics es un anuncio que habrá que ver cómo evoluciona y cómo funciona. El problema que hay es que por mucho discurso antineoliberal que se haya desarrollado en América Latina me temo que estemos perdiendo la ocasión de avanzar en el cambio político que fue la característica de estos últimos años al cambio económico. Y si no hay cambio económico, los gobiernos progresistas de América Latina van a abrir la puerta para que retorne la derecha. Es un tema que está en discusión hoy con motivo de varios procesos electorales que hay en la región. Si eso no ocurre en Bolivia es porque este país está todavía en un proceso de redistribución de la renta que genera subjetividad en los indígenas originario, en los campesinos, en los trabajadores bolivianos. Y todavía genera una subjetividad popular por el cambio, cosa que no ha ocurrido en la mayoría de los otros países de la región.

-       ¿La especulación alimentaria por ejemplo en Venezuela y la inflación y la devaluación en Argentina está articulada y coordinada por la derecha?

-       En tanto y en cuanto los movimientos populares de la región no empujen gobiernos que radicalicen el cambio económico, las derechas van a tener espacios para la manipulación de la conciencia e incluso para retrotraer los cambios que ha vivido nuestra América en los últimos años y que ha generado tanta expectativa, no solo en la región sino en todo el mundo como el laboratorio del cambio político.


-       Uno ve que hay un fenómeno de inflación y de devaluación en la Argentina, pero al mismo tiempo se puede observar un gran consumo por parte de la población…


-       Un gran consumo de una parte de la población en capacidad de consumir. No te olvides que la Argentina tiene 42 millones de habitantes y uno puede dividir al país en tres tercios. Un tercio de una elevadísima capacidad de consumo; un tercio de relativa capacidad de consumo; y otro tercio que está en situación muy negativa. Por lo tanto, la capacidad de consumo que en Argentina se puede ver, es de los sectores medios y medios altos; los que ocupan las plazas de los aviones, los que ocupan las camas de los hoteles para turismo, los que ocupan las mesas de los restaurantes son, como mucho, una mitad de la población de la Argentina, la otra mitad no está en condiciones de este consumo. Es más, te diría para que tengas una dimensión de la canasta básica de alimentos que hace falta, la población de jubilados en Argentina, de trabajadores retirados, es de 6 millones, el 72% gana la mínima que es menos de un tercio de la canasta básica de alimentos, por lo cual en este país hay millones de personas, si se divide en tercios, estamos hablando de alrededor de 13 millones de personas que están en subcondiciones o condiciones de apenas abastecer un tercio de sus necesidades de consumo cotidiano para reproducir la vida.

-       ¿Cómo cree que puede afectar la turbulencia económica global de Europa y Asia en la economía de América Latina?


-       Afecta notablemente, consolidando la concentración, extranjerización de la economía de América Latina y el empobrecimiento de nuestros pueblos.  Hasta hace muy pocos años muchos gobiernos de la región decían que estaban afuera de la crisis mundial, felizmente ahora hay reconocimiento de que estamos dentro de la crisis. Se revirtió la situación, ya no hay óptimos precios internacionales como hace unos años y por lo tanto la crisis mundial impacta directamente en América Latina. No puede ser de otra manera, porque América Latina es parte del mundo y por lo tanto está inserta en la crisis.  Y la forma para resolver las crisis desde los pueblos de América Latina es más allá del orden capitalista.

-       Hay nubarrones en el horizonte de la integración política-económica en la región con la Alianza del el Pacífico. ¿Cuál es su opinión?


-       La Alianza del Pacífico es el ALCA.  El punto es que América Latina hizo una campaña  contra el ALCA que la ganó pero ahora está volviendo a través de la Alianza del Pacífico y la alianza del Mercosur con la Unión Europea.

-       Pero sin Estados Unidos saliendo en la foto…

-       No, Estados Unidos está en todo el mundo y por eso está la alianza de Estados Unidos con Europa, o la Transpacífico. Digamos que el problema es el capitalismo, el tema no es Estados Unidos, el tema no es Europa, el tema no es Japón, el tema es el capitalismo con la hegemonía que tenga.  Sea la hegemonía de Estados Unidos o sea la hegemonía Brics.

-       Para algunos analistas el capitalismo está en un serio proceso de podredumbre, ¿no lo ve así?

-       No, el capitalismo no se pudre solo, el capitalismo tuvo su crisis en 1870, en 1930, en 1973, en el 2007 hasta la actualidad y siempre trata de salir para recrear el ciclo de acumulación del capital. El problema que tenemos es cómo crear una sociedad anticapitalista, antiimperialista, el Vivir Bien como dicen en Bolivia; o el Buen Vivir como dicen en Ecuador; o el socialismo como decíamos nosotros hace mucho tiempo.


-       Pero se están dando algunos pasos en esa dirección, ¿o no?


-       Bueno ese proyecto lo estamos construyendo, lo construyen los movimientos populares, lo construye el pensamiento crítico, el movimiento emancipador. Ese es nuestro desafío, desde la prensa alternativa, desde la intelectualidad y el movimiento popular.



CONO SUR

ENTREVISTA CON EL POLITÓLOGO CHILENO JUAN CARLOS GÓMEZ LEYTON

“A CORREGIR ALGUNAS FALLAS DEL MERCADO PARA POSIBILITAR UN PROGRESISMO LIMITADO SE DEDICA EN CHILE EL GOBIERNO DE BACHELET”






POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ 


“El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet se está dedicando a corregir en Chile algunos aspectos del modelo neoliberal, limitando su progresismo a modificar algunos elementos sociales”, afirma desde una óptica pesimista el politólogo e historiador Juan Carlos Gómez Leyton.


Al bosquejar un balance de los primeros seis meses del gobierno de Bachelet que logró volver al Palacio de la Moneda gracias a la integración de una nueva coalición de partidos progresistas denominada Nueva Mayoría, el analista chileno es enfático en señalar que su gestión está dirigida a corregir las fallas del mercado. Trayendo a colación el título del libro del reconocido sociólogo Manuel Antonio Garretón, “Neoliberalismo corregido y progresismo limitado”, Gómez Leyton afirma que eso es justamente lo que es este gobierno de la mandataria chilena, “pero no hay cambio, no hay grandes modificaciones, por lo tanto, -advierte- está generando una suerte de silencio ciudadano que queda subterráneamente, acumulando rabia de aquellos sectores que creían que podía ser distinto, en consecuencia, en cualquier momento podemos estar en presencia de un nuevo ‘reventón’ histórico popular, que no será una manifestación de las clases medias, como fue en 2006 y 2012”.


Su análisis académico apunta a señalar que aún en América Latina y en su país, Chile, sus sociedades no están maduras para desarrollar un pensamiento capaz de reflexionar sobre la verdadera emancipación, aunque subraya que hay intentos y experiencias importantes en esa dirección. Destaca, por ejemplo, la irrupción en enero de 1994 del movimiento zapatista en el sur de México que ha logrado poner en tensión el pensamiento crítico latinoamericano y ha planteado, además, una nueva forma de discutir  y construir el poder “desde abajo”.


Por lo anterior, este científico social pone como referente al movimiento zapatista como posibilidad de acción emancipadora en América Latina.


“El zapatismo –explica- ha cambiado la forma de representación, comprometida con el mandato popular al tiempo que repensó el sujeto de la historia, que es mucho más complejo y diverso”.


LA SOCIEDAD CHILENA, PARADIGMA NEOLIBERAL EN AMÉRICA LATINA






El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net tuvo la oportunidad de dialogar sobre la coyuntura política de Chile con este investigador social y docente universitario que participó como conferencista en las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que tuvieron lugar a finales del pasado mes de septiembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.


Juan Carlos Gómez Leyton es historiador, doctor en Ciencias Sociales y cuenta con una larga trayectoria en el ámbito de la investigación política y socioeconómica. Actualmente se desempeña como coordinador de postgrado y postítulos de la Universidad Central de Chile.

-       Ha señalado usted que Chile se debate entre un neoliberalismo ultra y un neoliberalismo “light” de izquierda. ¿Eso quiere decir que este segundo periodo de Michelle Bachelet constituye un gobierno reformista tibio?

-       Sí, yo he estado trabajando la idea de que Chile es una de las sociedades neoliberales más avanzadas y se constituye en ese sentido como un paradigma en América Latina.  Este país a lo largo de los 35 años que tiene de neoliberalismo ha configurado un grupo político que es el partido de la Concertación por la Democracia, que siempre asumió este modelo económico y lo administró durante veinte años.  En el 2010 fue derrotada esa posibilidad de continuidad y asumió la derecha ortodoxa neoliberal a través de Sebastián Piñera.  Una forma de recuperar el gobierno por parte de la Concertación fue abrirse hacia sectores de izquierda, especialmente al Partido Comunista de Chile que había estado por fuera de esta organización política. Se le incluye como una forma de tener mayor poder electoral para derrotar a la derecha y abarca también a otros grupos progresistas menores como el Partido de Izquierda Ciudadana y el Movimiento hacia el Socialismo (MAS), que conforman la denominada Nueva Mayoría. Sin embargo, cuando uno lee el programa de la Nueva Mayoría con el que gobierna hoy en día la presidenta Michelle Bachelet, se puede observar que es reformista para el momento político respecto de lo que es el modelo neoliberal, y esto plantea trabajar lo que se conoce como las fallas del mercado.  El mercado presenta problemas que tienen que ser corregidos para que funcione bien, entonces quieren corregir las fallas que existen en el mercado de la educación, en el mercado de la salud, de la previsión y de cualquier otro sector donde se presenten dificultades de funcionamiento en lo que concierne a la mercantilización de esos derechos. Por esa razón el de Bachelet es un gobierno neoliberal que hace correcciones al modelo pero no hace reformas estructurales como en algún momento lo llegaron a plantear. Ello explica que solo el 25% del electorado general fue a apoyar a Michelle Bachelet, es decir, hay que tomar en consideración que ella fue elegida solamente con una participación del 40% del electorado nacional que se compone de 13 millones de personas y votaron solamente siete. Esta cifra viene siendo un poco más del 60% de abstención electoral, que es de la más altas en las historia del país y ello es consecuencia de que la gente no cree, es indiferente, o simplemente está conforme con lo que hay. Lo que hace Bachelet es simplemente corregir algunos aspectos del modelo neoliberal y por eso se impulsan reformas como la educativa, la tributaria, la laboral, pero la máxima solicitud del movimiento social y de las manifestaciones de 2011 en adelante que era la realización de una asamblea constituyente este gobierno la ha pateado, la ha tirado, porque no quiere entrar a cuestionar el fondo de la estructura de poder que es el neoliberalismo.


-       Al ganar las elecciones presidenciales la Nueva Mayoría de Bachelet se presenta una nueva correlación de fuerzas en la que el neopinochetismo nucleado en la UDI y en Renovación Nacional de Sebastián Piñera queda debilitado. ¿Cuál es la perspectiva de esta ultraderecha heredera de la dictadura de Pinochet?

-       La derecha política está debilitada, es decir, los actores políticos como Renovación Nacional y la UDI están debilitados porque perdieron su capacidad de derecho a veto al interior del parlamento. Sin embargo, el poder político de la derecha empresarial, de la derecha dueña del capital está ahí, no solamente están esos dos partidos sino también sus medios de comunicación. Diría por tanto que los medios de comunicación que en Chile todos pertenecen a la derecha empresarial tienen cercado al gobierno y lo obligan a entrar en conversaciones, en negociación con ellos, con lo cual le pueden colocar cierto límite al proceso de reforma. Y como el gobierno no quiere entrar en una discusión, en una disputa profunda con esos sectores, entra en negociación para que se aprueben esas reformitas como las llamo yo, para que en el fondo la estructura neoliberal se continúe.  No necesitan mayormente desarrollar los pensamientos neopinochetistas como tú los llamas, porque ellos tienen capacidad de control, el gobierno está de otra manera controlado por los distintos poderes fácticos que existen en la sociedad chilena y que son todos de derecha. En ese sentido hay una limitación muy fuerte.

-       ¿Esta “reformita” del gobierno de Bachelet como bien usted la denomina llena las expectativas de un amplio sector de la población o va a terminar como en Brasil, agotándose?


-       Es curioso porque yo tengo la impresión de que en Chile, la sociedad neoliberal necesitaba hacer algunos ajustes al modelo para seguir funcionando y las protestas que se dieron a partir del 2006 en el país expresaron justamente aquello y por lo tanto cuando el gobierno dice que va  a hacer reformas estructurales, cambios significativos, grandes grupos de ciudadanos se movilizan para decirle no. Algunos sectores quieren que se solucione el alto costo que tiene estudiar en Chile y se establecieran ciertas formas de gratuidad, pero no quieren que se toquen otros elementos como el de la propiedad de las universidades y de los colegios. O cuando por ejemplo se dice: usted no puede tener un hijo matriculado acá, porque este colegio selecciona según el lugar de residencia, se rechaza de plano sosteniendo que ¿quién es el Estado para decidir dónde llevo a mi hijo? Esa es una forma de contradicción que se da en Chile después de las movilizaciones sociales.  En ese sentido hay mayores resistencias de las que el propio gobierno supuso.

-       Eso quiere decir que…


-       Significa que el gobierno tiene que moderar el tipo de reforma que pretende hacer.


-       ¿Y en el tema de las relaciones internacionales cuál es el enfoque del gobierno de Bachelet? ¿Le apuesta a fortalecer la integración regional?

-       No, sencillamente porque no se va a salir de la Alianza del Pacífico que integra con México, Colombia y Perú, un acuerdo articulado por el gobierno de Sebastián Piñera y ahora se sigue con la misma estrategia. En otros temas como el que concierne a la salida al mar por parte de Bolivia el gobierno de Bachelet ha endurecido la posición y tiene una mirada de desconfianza frente al proceso político venezolano.

-       O sea que Chile va a seguir por la senda neoliberal y estamos muy lejos de que “se abran las nuevas alamedas”...



-       Muy, muy lejos todavía.



GLOBALIZACIÓN


ENTREVISTA CON EL DIRECTOR DE CELAG, ALFREDO SERRANO MANCILLA

“AMÉRICA LATINA TIENE QUE HACER PROPIA LA DÉCADA VENIDERA, ADELANTÁNDOSE A LOS PELIGROS Y EVITANDO ENCONARSE EN NEOCAPITALIMOS DISFRAZADOS”







POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Más allá de las conquistas de la década ganada por los gobiernos progresistas de Latinoamérica, “toca ahora hacer propia la década venidera, escribirla con nombres propios, con lenguaje propio, con retos propios, con placeres propios, dibujar la escena y elegir la arena de disputa. Adelantarse a los peligros y evitar enconarse en neocapitalismos amables”, afirmó el doctor en Economía y catedrático universitario español, Alfredo Serrano Mancilla, durante su participación como conferencista en las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizaron en la Universidad de Buenos Aires a finales del pasado mes de septiembre.


“Estamos en un momento de disputa, de gran tensión”, en el que el imperio del capital representado en Estados Unidos y su principal aliada la Unión Europea buscan por todos los medios sabotear el proceso integracionista que tratan de consolidar los países de América Latina, recalcó el economista ibérico que a principios de este año fundó el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), con sede en Buenos Aires, un espacio de investigación, reflexión, y discusión sobre lo que está sucediendo en la región a partir de una mirada desde la academia en relación con los ejes que se discuten en el continente.


Retomando elementos del ensayo que publicó ese novel centro de investigación en temas socioeconómicos y que lleva por título “América Latina, de la década ganada a la década disputada” (1), del cual es coautor, Serrano Mancilla advierte sobre el objetivo diáfano que tienen Washington y la derecha europea de dividir en dos a América Latina para que “deje de ser el bloque monolítico que venía conformándose en el nuevo mundo  multipolar”.


Informes recientes de think tanks conservadores, explica este investigador social, “ya constatan la ‘madurez’ de Latinoamérica y su mayor peso global, y abogan por un espacio geopolítico trilateral Unión Europea-Estados Unidos-América Latina, en base a sus  comunes raíces “occidentales”, en términos estrictamente liberales: derechos  individuales y mercados ‘abiertos’. Esta es la pretensión, también, de buena parte de la oligarquía financiera, del poder concentrado mediático, del capital transnacional y de los grandes caciques nacionales: una región dividida en dos mitades que disipe cualquier posibilidad de levantar y consolidar una alternativa global de avance en sentido posneoliberal, en paz, sin guerras, con redistribución, mejoras sociales y profundización democrática”.


Es por ello, agrega Serrano Mancilla, que “en los últimos meses se han acelerado los múltiples movimientos de ajedrez en el actual juego de tronos que supone el curso geopolítico en América Latina; la tensión está servida entre procesos reformistas, revolucionarios y contrarrevolucionarios”.

En ese sentido, anota el fundador director ejecutivo de CELAG, es muy interesante conocer y analizar el alcance de la nueva estrategia trazada para la región en el documento del Consejo Atlántico: “The Trilateral Bond: Mapping a New Era for Latin America, The United States, and Europe” ('El Vínculo Trilateral: Inspeccionando una Nueva Era para América Latina, EE.UU. y Europa'). “Este informe es contundente en cuanto a la importancia de América Latina a nivel mundial; y por ello, se retoma así el deseo de incorporar a este bloque al “redil atlántico”, constituyéndose de esta manera en una prioridad en la política exterior de los EE.UU. y la Unión Europea”.


En consecuencia, colige Serrano respecto de ese citado documento del Consejo Atlántico, “América Latina no es ya sólo una región en disputa interna, sino un continente con mayor influencia en el sistema interestatal que deberá enfrentarse a proyectos geopolíticos diferentes e incluso antagónicos para su nueva ubicación en el espacio global”.


“Por tanto, todo está en juego, en disputa, en movimiento: el ALBA, la UNASUR, el Mercosur, la Alianza del Pacífico, incluso la CAN, también la Organización de los Estados Americanos (OEA), y por supuesto, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)”.


Desde el ámbito político, considera que la desaparición de líderes como Hugo Chávez y Nésor Kirchner, así como el reducido protagonismo público que ahora ejerce Lula de Silva, pesan en el campo político progresista en una América Latina en la que el modelo presidencialista y el personalismo tienen un rol predominante sobre la imprescindible retórica, el relato de la transformación y la movilización de las masas.


Sobre la coyuntura económica y social de la región el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, dialogó en la capital argentina con este analista económico.


Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona con estancias predoctorales en Italia y Canadá, Serrano Mancilla está dedicado a la investigación, la docencia universitaria y a consolidar el Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (CELAG), del cual es su director ejecutivo. 


En el ámbito académico es director del doctorado de Economía Social de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia, así como es profesor y conferencista invitado de las  universidades de Buenos Aires, Pablo de Olavide de Sevilla (España), UNAM de México, Magdalena de Colombia, FLACSO e IAEN de  Ecuador.






DICTADURA DEL CAPITAL ESPECULATIVO BUSCA ROMPER EL PACTO SOCIAL EN DEMOCRACIA

-       La presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Nueva York, en Naciones Unidas, afirmó que lo que se está dando en Argentina, pero también en Venezuela, es terrorismo económico.  ¿Usted qué opina de ello?

-       Sí, el terrorismo económico es una manera que tiene de practicar hoy en día el capital transnacional para cambiar y alterar el orden económico, violando la  soberanía de la voluntad popular de un determinado país. A esto se le puede llamar terrorismo, ataques financieros, ataques económicos, mecanismos de desestabilización.  Hoy en día no hay que pegar un golpe de Estado a la vieja usanza sino que hay mecanismos económicos que se le llaman de una manera eufemística como si fuera una economía de mercado. Son los intereses muy concentrados, en muy pocas manos, aquello que le llaman “mercado” los que verdaderamente alteran el tipo de cambio de una moneda como se ha hecho en Argentina a principios de este año o ahora en el caso actual con los fondos buitres, e incluso se valen de revistas como The Economist o las agencias de descalificación, más que de calificación de riesgo, que se enfocan contra Venezuela o Argentina para encarecer la deuda pública y esto es un mecanismo verdaderamente de terrorismo financiero, especulativo, que altera condiciones elegidas por una mayoría de voluntad popular.

-       Un claro atentado contra las democracias…

-       Claro, ellos no respetan la relación democrática, no eligen ese mecanismo porque ya lo utilizaron y han perdido durante muchas ocasiones en la última década en diversos lugares de América Latina, y frente a esa tesitura deciden utilizar eso, mal denominado mercado, para seguir atestando golpes de todo tipo, a cámara lenta, otros a cámara rápida, unos de manera feroz otros de manera muy tranquila, para justamente romper el pacto social dentro de una democracia e imponer reglas de juego que le convienen a esas tasas de ganancia del capital transnacional.

-       En un reciente artículo periodístico suyo se refirió a que el gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro en el mes de septiembre pasado dio una gran “timonazo” en el manejo económico. ¿En su concepto ese cambio de dirección era necesario y hacia dónde se enfoca?

-       Sí,  creo que el sacudón que llamó el presidente Nicolás Maduro es la continuidad del golpe de timón que declarara el presidente Chávez, allá por octubre de 2012, después de haber ganado las elecciones frente a Capriles.  Es un sacudón verdaderamente, lo que hace es revitalizar algunos ejes políticos y económicos, es dar otro salto adelante siguiendo con las palabras del presidente Chávez y se centra en darle una mayor fuerza a la economía real productiva, lo cual es vital para la economía venezolana en dirección a sostener esa revolución social. Se requiere una revolución en el terreno de la economía real productiva verdadera, con la incorporación de los pequeños y medianos productores y cambiando paulatinamente la matriz productiva para que la revolución social que ha tenido un éxito en los últimos 15 años en Venezuela se sostenga y sea irreversible, que es uno de los términos que yo creo que muchos procesos deben de repensar a futuro. Igual que hizo el neoliberalismo en muchos lugares del mundo cuyas políticas es muy difícil darles marcha atrás, los procesos de cambio, de revolución, de transformación social, tienen que intentar identificar cómo hacemos irreversibles los procesos.  Y este sacudón venezolano, elegir ciertos ejes económicos como el productivo, el de ciencia y tecnología es precisamente una forma de hacer irreversible el proceso de cambio en Venezuela.

-       Hablemos de los países que integran la Alianza del Pacífico. ¿Esta alianza de corte neoliberal está copiando el modelo europeo?

-       Creo que la Alianza del Pacífico ha aprendido del fracaso del ALCA y ahora hacen un “remake” en el siglo XXI pero modificado, porque ya no pone en la foto a Estados Unidos, coloca en la foto a los cuatro presidentes de los países que la integran y procuran seguir saliendo neoliberalmente en cualquier crisis del neoliberalismo. Esta alianza intenta hacer una integración en el estilo más neoliberal del término, dejando por fuera a los pueblos, el caso más llamativo es que tiene un primer consejo de empresarios y en contraste no tiene consejo de pueblos, lo cual dice todo, absolutamente todo.

-       Su mirada sobre Europa. ¿El viejo continente se hunde en su rancio neoliberalismo?

-       No, yo soy optimista, siempre creo que hay salidas, a veces las salidas tienen unos costes muy elevados y es lo que está pasando en Europa, en la periferia europea fundamentalmente. Pero creo que empiezan a haber algunas iniciativas en Grecia y en España, con  movimientos políticos como Syriza y Podemos por ejemplo, que han roto el tablero político con propuestas completamente distintas, de cambio, queriendo ponerle un punto final al neoliberalismo y empiezan a tener un fuerte respaldo popular.

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SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

ENTREVISTA CON LA SOCIÓLOGA ARGENTINA PAULA KLACHKO

“AMÉRICA LATINA ES HOY UN LABORATORIO DE EXPERIENCIAS ALTERNATIVAS QUE CONVIVE CON LA DESCOMPOSICIÓN DEL ESTADO CAPITALISTA”




POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


La continuidad del proceso por la obtención de mayor soberanía de los pueblos que combina interesantes elementos de anticapitalismo para enfrentar el criminal modelo neoliberal y que se viene dando en buena parte de América Latina depende de que haya la posibilidad de profundizar los cambios, se logre una mayor integración y se recree la unidad interna del campo popular, sostiene la socióloga argentina, Paula Klachko.


Esta investigadora social y docente universitaria destaca los avances que los gobiernos progresistas de la región han logrado en los procesos de nacionalización de los recursos estratégicos, en la creación de empresas estatales, en los altos índices de inversión social, en los esfuerzos por lograr una mayor integración política que rebase lo meramente comercial. Considera que la actual fase de descomposición del capitalismo es una buena oportunidad para seguir avanzando en la construcción de un modelo de Estado con elementos socialistas.


Klachko, investigadora de temas relacionados con historia y conflictividad social, participó como expositora de las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizaron a finales de septiembre pasado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.


Al término de su charla orientada a analizar la geopolítica regional, las tensiones y las alternativas en un sistema mundial multipolar, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, dialogó con ella y las siguientes fueron sus reflexiones:

    

-       Ha señalado usted en su disertación en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires que el capitalismo está en fase de descomposición pero que eso no quiere decir que se vaya a terminar o que vaya a morir en un breve lapso, y que ese proceso de descomposición puede durar mucho tiempo.  ¿En su concepto, qué elementos característicos tendría esa etapa de descomposición del capitalismo?

-       La caracterización de la fase de descomposición tiene que ver centralmente con tres grandes elementos indicadores. Por un lado, lo que planteaban los clásicos que lo vislumbraban y que actualmente lo podemos ver en su forma manifiesta que es, que las relaciones sociales, de producción, de ser motor del desarrollo de las fuerzas de producción, ahora son un freno, no porque no haya desarrollo de las fuerzas productivas sino porque este desarrollo está desquiciado, atado a la lógica del consumo antes que nada y a la tasa de ganancia a cualquier precio. Entonces, hay un desarrollo desquiciado de estas fuerzas productivas, anárquico que si tiene un potencial para resolver los problemas verdaderos, profundos de la humanidad y que todo lo contrario, los exacerba.  Eso es en un primer plano. Después en otro sentido hay una cuestión que ya estaba incluso en el Manifiesto Comunista.  Esto de tener que alimentar a sus esclavos en vez de ser alimentados por ellos.  Hay una gran parte de la población que ya no puede reproducir su vida en condiciones normales del sistema, y por otra parte, hay una tendencia  de largo plazo a la expulsión de población de los lugares sociales que ocupaban, es decir, no en el sentido de exclusión del sistema, porque todos somos parte del sistema, pero si el sentido de sobrepoblación o población sobrante desde el punto de vista del capitalismo. También al contrario de otros modos de producción antiguos habían terminado cayendo como producto de la falta de fuerza de trabajo, la falta de esclavos, de servidumbre, en este caso el capitalismo le cobra a la población sobrante que a veces está latente en algunos puestos de muy baja productividad.

-       Pero esa población “sobrante” para el capitalismo es desechable, ¿o no?


-       Sí, qué más quisieran, pero no es tan fácil desechar porque es una tendencia que aumenta, y tampoco es tan fácil deshacerse de esa parte. Para ponerlo en términos muy crudos: desecharla, aniquilarla, matarla, tampoco es tan sencillo en el marco del capitalismo que además, toma en la actualidad forma de democracia liberal, supuestamente.


-       Pero a veces el capitalismo adopta mecanismos bélicos como una guerra, como un conflicto, para poder superar sus crisis…

-       Sin duda, pero como tendencia de largo plazo no va a resolver su crisis con un conflicto bélico, además que no está planteado en el escenario la posibilidad de una tercera guerra mundial en términos de lo que fueron la primera y la segunda, lo que no significa que no haya guerras. Entonces no es tan fácil de aniquilar esta población sobrante que crece enormemente.

-       Hablemos de geopolítica. ¿Desde su óptica cree que América Latina es en este momento un observatorio, un escenario geográfico, donde se están dando pasos de anticapitalismo?

-       Sí, yo creo que sí. Teniendo de presente la realidad que de la que siempre hay que analizar y tener en cuenta no en términos ideales de lo que uno quiera, de cómo debe ser una sociedad, sino en términos de la realidad inmediata anterior y de la realidad histórica. Si en esos términos tenemos en cuenta el contexto histórico inmediatamente anterior, de las olas revolucionarias desde el 59, yo creo que en medio de una gran derrota popular en América Latina, en el mundo, la caída de la Unión Soviética que generó todo una quiebra en el ideario socialista, en el horizonte revolucionario, hoy estamos frente a un laboratorio de experiencias alternativas. Porque teniendo en cuenta eso, ese fin de la historia, el fin de la lucha de clases que fueron los noventa, supuestamente el triunfo del capitalismo sobre el globo; años en que nadie hablaba de socialismo, que era un término de unos pocos locos en las universidades, sí creo que hoy por hoy en América Latina con estas experiencias que nacen a partir de los procesos de resistencia al neoliberalismo de la década de los noventa, con cada gobierno popular, cada experiencia, toma su característica en relación a cómo fueron esos procesos. Y creo que sí, que hay una experimentación, un laboratorio de prácticas alternativas sociales, lo cual no quiere decir que hay socialismo. Hay que tener de presente que en Europa y en Estados Unidos están los verdaderos centros de poder económico y de pensamiento y que ahí además se encuentran las maquinarias que mueven los hilos de la humanidad por lo que es difícil pensar en una sociedad socialista, aun habiendo laboratorios y experiencias que dan pasos en este sentido.

-       ¿Y cómo configura las experiencias políticas de Venezuela Bolivia y Ecuador?

-       Creo que avanzan, se plantean, buscan ir hacia el poscapitalismo, se proponen salir del capitalismo y avanzar hacia una alternativa. Lo que pasa es que si bien se proponen la cuestión del socialismo no sé si lo van a ver, puede ser, de repente las oportunidades políticas se dan, como decía Atilio Boron en una charla: la Revolución cubana tampoco se planteó el socialismo sin embargo, las cosas se dieron de tal manera que hubo la coyuntura para plantearlo. Bueno, no sé. ojalá eso pase. Pero más allá de eso creo que hay elementos y teniendo en cuenta estos justamente es todo mucho más gradual. Además son procesos mediados por elecciones con esta envoltura democrática liberal, que es muy permisiva porque también se democratiza la corrupción y muchas otras cosas, no solo las cosas buenas.  Entonces, me parece que hay elementos del socialismo, elementos de antiimperialismo, de anticapitalismo, que conviven con todo lo viejo y conviven con el Estado capitalista, conviven con los monopolios capitalistas, en esa lógica yo pienso, hay un esfuerzo porque primen, porque prevalezcan los elementos socialistas, creo que son los que hay que defender a muerte.  Ojalá se profundicen, pero no hay posibilidades que se profundicen si no hay una integración mayor regional de esos proyectos, si no hay unidad interna de lo que significa la izquierda o el campo popular que sostenga, porque hay mucho rupturismo también.

-       De todas maneras hay que sobrevivir en un mundo capitalista y estos experimentos son valiosos porque están enfrentando toda la ola especulativa en lo económico y una guerra política y mediática sin cuartel, ¿no le parece?

-       Absolutamente valiosos, por eso hay que defenderlos a muerte y creo que ahí en esos propios territorios tiene que prevalecer la unidad, la autocritica cuando merece, hay que darla. Es lo más valioso que tiene la humanidad en este momento, como avance hacia otra cosa y ojalá que no quede en un testimonio y que puedan avanzar.


-       Dentro de la experiencia latinoamericana de principios de este siglo es notorio el avance en soberanía, como señalaba en su disertación…

-       Sí, en los casos de los países que estamos hablando se han dado pasos más que concretos, con toda la nacionalización de los principales recursos estratégicos en Bolivia; el petróleo y el gas en Venezuela, que garantiza la base material para el despegue de una política independiente en todos los sentidos, en el plano de lo económico o en el plano de lo cultural. En Bolivia, el rescate de lo propio, de la dignidad del pueblo en sus diferentes fracciones, el rescate del trabajador, del obrero, de su cultura; en el ámbito internacional, cuando vemos que se paran los presidentes y le dicen al imperialismo unas cuantas verdades en su rostro como lo hizo el Che Guevara en la década del 60. En ese sentido hay avances en materia de soberanía importantes, insisto como destacamentos más avanzados en estos tres países, pero también en los otros, en los llamados países moderados, como Argentina.


-       En su charla se quedó corta al referirse a un tema fundamental como es la necesidad de una nueva doctrina militar para  América Latina que sepulte la funesta doctrina de seguridad nacional. ¿Cuál es en ese sentido su enfoque?

-       Para avanzar en la consolidación de la construcción del poder popular, porque no es lo mismo, como decía Evo Morales, llegar al gobierno que tener el poder, se hace necesario además de lograr soberanía en lo económico, en lo político, en lo  internacional, en lo cultural, obtenerla en el ámbito militar.   Esta cuestión de tener una férrea defensa militar, es una fase que todavía falta consolidar. Si bien han habido avances falta una verdadera reestructuración de las fuerzas armadas.  Ni hablar en países como Argentina que todavía están manchadas de sangre, o en países como Colombia. Pero esa es una realidad aparte, porque Colombia no entra en ningún proceso de cambio como los que estamos hablando, ni siquiera un cambio moderado, ni progresista, teniendo en cuenta eso sí que es importante el proceso de paz y que hay que apoyarlo puntualmente. Volviendo a los proceso de cambio, a los procesos reformistas, incluso en Argentina, hay un cierto grado de restructuración, no son las mismas fuerzas militares, no son los mismos asesinos, sin embargo, tampoco hay una restructuración profunda en cuanto a su doctrina. En Bolivia hay un avance, hay una democratización, una inclusión de hijos de trabajadores y de movimiento campesino indígena en la estructura de las fuerzas armadas, por lo menos en el discurso de los altos mandos, un discurso antiimperialista, incluso bastante anticapitalista, pero hay que ver qué grado real. Y en Venezuela también, Chávez había incentivado permanentemente la formación de milicias obreras, de milicias de defensa de la revolución, de milicias populares en el campo, en las fábricas. Aunque en realidad no tengo en la mano estudios que hablen sobre el revelado de realidad de esos avances, cuánto se avanzó en la aplicación, en la formación de esas milicias obreras, qué rol tuvieron, si cumplieron algún papel preciso en algún enfrentamiento. Sí hubo avances en cuanto a cómo pensarlas, cómo también popularizar las fuerzas armadas y con la visión de lo que decía Chávez de la guerra popular prolongada.  Ya con la visión de que algún momento Venezuela iba a entrar en el punto de bifurcación. Como dice el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, o en términos de Gramsci, en el momento de la relación de fuerzas político-militares, porque sabemos que en algún momento cuando puede la derecha asecha cada vez más y en un momento los procesos pueden entrar perfectamente en un proceso de guerra civil, como ha ocurrido en cualquier proceso revolucionario de la historia.  Y llegado ese momento era claro que había que tener el pueblo en armas. 

-       Ha señalado usted que un palo en la rueda para la integración regional es la Alianza del el Pacífico a la que ha caracterizado como un Alca pero sin Estados Unidos…  

-       Sí, sin duda es una verdadera amenaza. El imperio es muy hábil y no va a hacer la misma embarrada dos veces. Es decir, no se va a poner el mismo disfraz dos veces, pero sí, la Alianza del Pacífico es un nuevo Alca, una nueva zona del libre comercio, reforzada con una matriz política. Es evidente que constituye un muro, incluso geográficamente, y geopolíticamente en el Pacífico.  Un muro contra la consolidación y el avance que venía presentando estos procesos reformistas con el gigante Brasil, con Argentina, Venezuela  y ahora hay que hacerle frente a este monstruo del imperialismo, que aparece potente y que es una amenaza para el avance de la integración regional.