martes, 28 de octubre de 2014

BOLIVIA

ENTREVISTA CON EL POLITÓLOGO VASCO KATU ARKONADA


“BOLIVIA SE ENCUENTRA EN UNA TRANSICIÓN CUYO HORIZONTE ES EL DE LA ECONOMÍA COMUNITARIA”





POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Katu Arkonada, un joven politólogo vasco, tiene la particularidad que decidió hace ya algunos años atravesar el Atlántico para instalarse en Bolivia, un interesante laboratorio social y político a partir del ascenso al poder del dirigente indígena Evo Morales Ayma, con el propósito de meterse de lleno en el apasionante proceso de cambio que se vive en este país andino tanto como militante como aportando en el ámbito institucional desde su experticia académica como especialista en políticas públicas.


Por eso aprovechando su presencia en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires a finales del pasado mes de septiembre en donde participó como expositor de las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net lo entrevistó para que a partir de su mirada particular analizara las perspectivas de transformación en el Estado Plurinacional de Bolivia.


Para Arkonada, el proceso de cambio boliviano “avanza por la senda de la irreversibilidad en muchos ámbitos, y uno de ellos es de la ampliación de los límites de la democracia que en estas elecciones presidenciales posibilitó que las y los migrantes en 33 países donde Bolivia tiene un consulado o embajada hayan podido ejercer su derecho al voto después de años de neoliberalismo en que sus derechos civiles y políticos fueron pisoteados”. Este primer horizonte que se le abre al proceso de cambio, agrega, debe posibilitar dar un paso más, consistente en poner en marcha desde el Estado un Plan Retorno para que la comunidad migrante boliviana pueda regresar a su país a hacer parte de la transformación política, económica, social y cultural que se viene dando desde 2006 cuando el presidente Morales asumió el gobierno.


Sobre los alcances del profundo cambio que experimenta este país latinoamericano que históricamente vivió una desestabilidad política, en el que se conculcaron los derechos de sus mayorías populares por parte de una oligarquía apátrida que siempre manejó el Estado como un botín para satisfacer sus mezquinos intereses, este investigador social vasco considera desde un punto de vista gramsciano, que el debate político en la actual coyuntura “se sitúa en torno a la construcción de hegemonía y la consolidación de un sentido común de época en Bolivia a partir del nuevo bloque histórico cristalizado en el movimiento indígena originario campesino”.


“Afortunadamente –agrega- esa construcción de hegemonía que hace a lo simbólico y a lo cultural, permite la transformación estructural de una sociedad que camina hacia el Estado integral, que en Bolivia adopta la forma de Estado Plurinacional, no depende de pactos, alianzas ni sumas que, como advertía Lenin, a veces se convierten en restas”.


Sobre el contundente triunfo del presidente Morales, quien logró su reelección el pasado 12 de octubre superando el 61% de los votos, Arkonada sostiene que dicho guarismo muestra que luego de más de ocho años de gobierno el hecho de superar el porcentaje con el que se ganó en 2005 y acercarse al que permitió la victoria en 2009 (64%) implica no solo que el temible desgaste del poder no ha afectado al primer mandatario, lo cual constituye un mérito notable para él por lograr mantener sólido su liderazgo.


En el corto plazo el reto es el de enfrentar las elecciones municipales y departamentales que se celebrarán en marzo del 2015. Si bien el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales ganó ahora por la fragmentación de la oposición, no lo tendrá tan fácil en las próximas elecciones, explica este politólogo.


Considera que la integración latinoamericana es una necesidad para subsistir y al mismo tiempo para solidificar los cambios que se vienen dando gracias a varios gobiernos progresistas de la región. En el ámbito político sostiene que hace falta mayor interrelación de los sectores de izquierda y los movimientos populares a nivel continental en un momento clave para América Latina que se debate entre la emancipación definitiva y la restauración capitalista-hegemónica.


Arkonada es diplomado en Políticas Públicas y participa como expositor invitado de eventos académicos en diversas universidades de América Latina y Europa. Se ha desempeñado como asesor del Viceministerio de Planificación Estratégica y de la Unidad Jurídica Especializada en Desarrollo Constitucional de la Cancillería de Bolivia. Ha coordinado las publicaciones "Transiciones hacia el Vivir bien" y "Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador". Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y colabora habitualmente en medios de comunicación como Gara, Le Monde Diplomatique o Rebelión.org, además de ser analista político del canal Telesur, donde mantiene un blog donde publica sus notas periodísticas.






AMÉRICA LATINA, ÚNICA REGIÓN DEL MUNDO DONDE REALMENTE HAY PROCESOS POSNEOLIBERALES EN MARCHA

-       Ante todo, ¿qué hace un vasco en Bolivia?

-       Bueno, yo milito desde los quince años en el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, en la izquierda independentista vasca y siempre he militando en el ámbito del  internacionalismo, por lo tanto he tenido la suerte, el privilegio de ir muy jovencito a Cuba, de poder vivir en Venezuela, en la Venezuela pos golpe de Estado. Si bien para mí la lucha está obviamente en mi país, en donde también tenemos un proyecto político, como internacionalista  no solamente me siento vasco sino latinoamericano y uno aprende muchísimo porque es aquí, en América Latina, es donde están pasando las cosas, los procesos de cambio. Entonces trato de aportar pero sobre todo de aprender.

-       ¿Cómo es su vinculación con Bolivia?

-       En Bolivia uno milita y aporta de alguna manera en el proceso de cambio, un proceso en el que se entrelazan los diferentes niveles del gobierno, de los movimientos sociales, etcétera.  Yo me considero militante del proceso y estoy donde pueda aportar, en ese sentido me ha tocado trabajar en diferentes instancias del gobierno boliviano. He sido asesor del Viceministerio de Planificación Estratégica del Estado; de la Unidad de Desarrollo Constitucional de la Cancillería; y obviamente más allá del aporte que yo pueda hacer en un ámbito más institucional, sobre todo uno está aprendiendo permanentemente con los compañeros y compañeras de los movimientos sociales y del Movimiento al Socialismo (MAS).

-       ¿Cuál cree que es el principal reto del tercer gobierno del presidente Evo Morales?

-       En Bolivia es cierto que hay un 60% de apoyo popular al gobierno del cual un 30% o 40% corresponde al núcleo de los movimientos sociales pero eso se llega a ampliar en épocas electorales y eso es lo que sucedió en estas elecciones. Pero ese apoyo tan masivo se da en una situación en que en el continente los procesos no están teniendo esos grados de respaldo popular, por lo tanto un nuevo gobierno del presidente Evo Morales se va a dar en un contexto internacional bien complicado de crisis, de reconfiguración geopolítica, de un cierto reflujo, de relentalización de los procesos, como por ejemplo del propio proyecto del ALBA, como núcleo duro de este proceso emancipador. En ese sentido hay varias tareas, varios desafíos. El primero es mantener las conquistas y seguir en lo posible ampliando los márgenes de la democracia como se ha se hecho Bolivia desde que comenzó el proceso de cambio.  Y luego varios niveles, un primero, el de satisfacer las necesidades básicas, el de sacar a buena parte de población de la pobreza lo que implica garantizar los servicios básicos, electricidad, luz, agua potable, etcétera, para el 100% de los habitantes del país. Implica además seguir redistribuyendo la renta nacional a través de medidas rápidas como los bonos, pero al mismo tiempo se requiere industrializar el país. Se necesita entonces un proyecto de más largo plazo de industrialización y de diversificación productiva. También está el debate del modelo de desarrollo para salir de la dependencia. El presidente Evo Morales tiene un plan muy ambicioso para convertir a Bolivia en un centro de producción de energía, además por su ubicación clave, geoestratégica en el corazón de Suramérica, y otra serie iniciativas que hacen ver cómo se va renovando y actualizando el proyecto político en la medida en que se incorporan nuevas capas de las clases medias, nuevos sectores de la juventud que no han conocido el neoliberalismo y ahí está el reto de renovar un proceso político que tiene que seguir seduciendo permanentemente a la sociedad boliviana.


-       ¿Bolivia con todo el avance político y socioeconómico que ha tenido durante la gestión del presidente Evo Morales acelera el paso para consolidar un proceso de lo que se podría denominar socialismo de Estado más rápido que los experimentos políticos de Ecuador y Venezuela?

-       Es muy difícil compararlo con otros procesos. Lo que sí puedo decir es que Bolivia tiene una ventaja sobre Venezuela y Ecuador porque su gobierno radica en la fuerza de los movimientos sociales, claramente, y con un Evo Morales que hace parte activa de ellos: un indígena Aymara que se campesiniza, que se forma como dirigente sindical. Evo es pueblo evidentemente.  En ese sentido tiene muchas ventajas.  En cuanto al modelo económico boliviano, la Constitución reconoce cuatro tipos de economía: una economía plural, reconociendo, respetando, la economía privada capitalista; la economía estatal; la economía social cooperativa; y la comunitaria. El modelo económico ahora es simplemente una fase de transición en la que obviamente se está reforzando el capitalismo de Estado o si queremos llamarlo socialismo de Estado, pero es una fase en la que el peso de la economía estatal se refuerza en detrimento del peso de la economía privada capitalista pero siempre pensándolo como una transición en el que el horizonte que hay que seguir construyendo e impulsando es el de la economía comunitaria. Impulsar, forjar, fortalecer los tipos, las formas de economía que no son la privada capitalista ni tampoco la estatal, sino la cooperativa y la comunitaria.  En ese sentido Bolivia está en una transición en la que el horizonte es el Socialismo Comunitario del Vivir Bien, que definimos, y que el tiempo dirá en qué medida se va profundizando. Creo que las condiciones están mucho más dadas que en Ecuador que, por ejemplo, debió firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

-       Con los términos en aymara y quichua respectivamente de sumak qamaña y sumak kawsay se ha denominado tanto en Bolivia como en Ecuador este concepto del Buen Vivir, que a su vez el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos lo asimila como un elemento principal de lo que llama una epistemología del Sur.  ¿Usted lo ubica también en ese plano?

-       Lo importante del Vivir Bien es que, principalmente, es la construcción de esa nueva epistemología propia del Sur de la que habla Boaventura.  Es decir, la ruptura epistemológica con las tradiciones del capitalismo y de la modernidad. El Vivir Bien como un horizonte que cuestiona el capitalismo y la modernidad, no los niega pero que tiene que ver con cómo se va construyendo otro modelo de sociedad, otro modelo de Estado, otro modelo de ordenamiento territorial, y por supuesto, otro modelo económico. Un Vivir Bien que recoge también los valores ancestrales de los indígenas, la complementariedad, la reciprocidad, una serie de valores que nos alejan en contraste de esos otros valores que heredamos del neoliberalismo, del capitalismo, de las ideas individualistas, egoístas, en que priman la competitividad, el consumismo y una serie de antivalores.  Entonces el Vivir Bien debemos verlo en ese sentido, como un horizonte. Eduardo Galeano tiene una metáfora muy bonita cuando habla de la utopía. La utopía está ahí, en el horizonte, y uno se acerca, avanza, y ella se aleja, avanzas dos pasos y ella recorre dos pasos, entonces alguien le pregunta, para qué sirve la utopía y responde: para avanzar. El Vivir Bien es una especie de utopía para el proceso de cambio boliviano, precisamente para avanzar bajo otro horizonte.

-       En su charla en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires usted señaló que si en algún sitio o región del planeta se podría generar algún cambio al sistema criminal neoliberal y al capitalismo ese sería América Latina. ¿Por qué lo consideras así?



-       Porque América Latina es la única región del mundo donde realmente hay procesos posneoliberales en marcha, que además tiene unos lazos, unos vínculos a nivel de integración, aunque todavía son procesos con unas particularidades propias de cada nación pero en cualquier caso claramente se ha dejado atrás el neoliberalismo en una serie de países. Por lo tanto, ante un mundo en el que el neoliberalismo ha barrido con todo, con cualquier otro proyecto social y político, la única posibilidad de que se pueda construir un proyecto alternativo al del capitalismo, sólo puede surgir en América Latina que ya le abrió paso al proyecto posneoliberal. Ahora lo que falta es dar otro paso que no es menor, y es pasar del posneoliberalismo al poscapitalismo.



GLOBALIZACIÓN


ADVIERTE EL ANALISTA ARGENTINO JULIO C. GAMBINA

“SI NO HAY CAMBIOS ECONÓMICOS PROFUNDOS, LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS DE AMÉRICA LATINA TERMINARÁN ABRIÉNDOLE LA PUERTA A LA DERECHA PARA SU RETORNO”







POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Uno de los retos urgentes que tienen los gobiernos progresistas de América Latina es el de “empujar un cambio de la arquitectura financiera internacional”, por cuanto que en las actuales condiciones geopolíticas no alcanza con reconocer el carácter delictivo, buitre o especulativo del capitalismo contemporáneo, sino que hay que poner de presente y denunciar que éste además es el que expolia y explota sin ninguna consideración ecológica los recursos naturales de la región. La observación es del destacado analista económico argentino Julio C. Gambina, quien llama la atención sobre la necesidad de pasar del duro discurso de algunos mandatarios de la región que denuncian el terrorismo económico que se despliega desde los centros imperialistas del poder para desestabilizar países, a la adopción de medidas concretas para frenar las pretensiones “del capital que sobreexplota la fuerza de trabajo y los bienes comunes de nuestra América y de todo el mundo”.


Concretar instituciones como el Banco del Sur cuyo funcionamiento sigue aplazado o desatar una corriente de acción internacional de los países que integran el G77 + China para forzar una auditoría de la deuda ilegítima y suspender su pago, son medidas que tendrían que adoptarse, dice este investigador social argentino, si se quiere frenar de manera efectiva la dictadura y extorsión del capital globalizado, cuyo ilimitado interés de acumulación hoy está muy vinculado al delito y al terrorismo.


PROMOVER CAMBIO DEL SISTEMA FINANCIERO MUNDIAL







Para hablar sobre el peligro y las acciones de desestabilización que desarrolla el capitalismo especulativo y sus agentes de la reacción de la derecha en los diversos países que buscan a toda costa mantener el criminal modelo neoliberal, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicón.net entrevistó en Buenos Aires a este investigador social de temas socioeconómicos.


Gambina es doctor en Ciencias Sociales, analista económico de amplia trayectoria, catedrático de la Universidad Nacional del Rosario, presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP) de Argentina, miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y columnista de diversos medios de comunicación de su país y de América Latina, entre ellos Cronicón.net (http://www.cronicon.net/paginas/gambina.htm). Participa como miembro del Consejo Académico de ATTAC-Argentina y dirige también el Centro de Estudios Formación de la Federación Judicial de este país.

-       La presidente Cristina Fernández señaló en Naciones Unidas que  Argentina y América Latina están enfrentando un terrorismo económico.  Venezuela y Argentina son dos casos de extrema gravedad porque además de atacar sus economías se atenta contra sus respectivos procesos políticos. ¿Cuál es su visión?

-       Está muy claro que la forma de acumulación de capitales hoy está muy vinculada al delito y al terrorismo. No puede pensarse en hegemonía norteamericana sin un intervencionismo militar de la política exterior de Washington; hoy no puede pensarse en la hegemonía del dólar sin las fuerzas armadas y la influencia ideológica, cultural, simbólica de Estados Unidos en el conjunto de la economía y la sociedad mundial.  Entonces me parece que hay que plantearlo desde ahí.  Creo que la dureza del discurso de la presidenta argentina en Naciones Unidas debería corresponderse con acciones muy fuertes como es un movimiento unilateral de la Argentina por la suspensión de los pagos de la deuda y eso podría desatar una corriente de solidaridad internacional de los países de América Latina, del G77 + China, para empujar un cambio de la arquitectura financiera. No alcanza con reconocer el carácter delictivo, buitre o especulativo del capitalismo contemporáneo porque no es solo privativo de algunos capitales que compran deuda pública, es también parte de los capitales productivos que extraen los recursos naturales de América Latina. El capital buitre es el capital que sobreexplota la fuerza de trabajo y los bienes comunes de nuestra América y de todo el mundo, por lo cual creo que para corresponder la dureza de la verbalización de la crítica al capitalismo hay que tomar medidas concretas. El propio presidente de Ecuador recomendó a la Argentina no pagar la deuda de la sentencia del juez  Thomas Griesa de Estados Unidos, con lo cual el gobierno argentino debiera avanzar en ese camino y promover desde la práctica un cambio de las condiciones de funcionamiento del sistema financiero mundial. Por ejemplo: Argentina y Brasil como dos principales responsables de países de mayor desarrollo relativo en la región tendrían que haber empujado la materialización del Banco del Sur, que se anunció hace siete años y hoy todavía no existe. Y América Latina con un Banco del Sur que canalice las reservas internacionales de los países como sugiere desde Bolivia su ministro de economía, por ejemplo, bien podría servir para desarrollos productivos alternativos en la región. 

-       ¿Por qué no hay concreción del Banco del Sur?

-       América Latina no avanza en la arquitectura financiera alternativa porque no hay voluntad política explícita de los gobiernos, sobre todo de aquellos que tienen mayor desarrollo relativo, mayor responsabilidad económica, y que podrían inducir a una articulación productiva en la región para intentar desconectar a nuestra América de la dependencia del capitalismo buitre especulativo mundial.

-       ¿Ante esa falta de voluntad política, podríamos decir que a corto o mediano plazo el banco de los Brics podría ser una alternativa?


-       Al banco de los Brics le puede pasar lo que al Banco del Sur.  El banco del Brics es un anuncio que habrá que ver cómo evoluciona y cómo funciona. El problema que hay es que por mucho discurso antineoliberal que se haya desarrollado en América Latina me temo que estemos perdiendo la ocasión de avanzar en el cambio político que fue la característica de estos últimos años al cambio económico. Y si no hay cambio económico, los gobiernos progresistas de América Latina van a abrir la puerta para que retorne la derecha. Es un tema que está en discusión hoy con motivo de varios procesos electorales que hay en la región. Si eso no ocurre en Bolivia es porque este país está todavía en un proceso de redistribución de la renta que genera subjetividad en los indígenas originario, en los campesinos, en los trabajadores bolivianos. Y todavía genera una subjetividad popular por el cambio, cosa que no ha ocurrido en la mayoría de los otros países de la región.

-       ¿La especulación alimentaria por ejemplo en Venezuela y la inflación y la devaluación en Argentina está articulada y coordinada por la derecha?

-       En tanto y en cuanto los movimientos populares de la región no empujen gobiernos que radicalicen el cambio económico, las derechas van a tener espacios para la manipulación de la conciencia e incluso para retrotraer los cambios que ha vivido nuestra América en los últimos años y que ha generado tanta expectativa, no solo en la región sino en todo el mundo como el laboratorio del cambio político.


-       Uno ve que hay un fenómeno de inflación y de devaluación en la Argentina, pero al mismo tiempo se puede observar un gran consumo por parte de la población…


-       Un gran consumo de una parte de la población en capacidad de consumir. No te olvides que la Argentina tiene 42 millones de habitantes y uno puede dividir al país en tres tercios. Un tercio de una elevadísima capacidad de consumo; un tercio de relativa capacidad de consumo; y otro tercio que está en situación muy negativa. Por lo tanto, la capacidad de consumo que en Argentina se puede ver, es de los sectores medios y medios altos; los que ocupan las plazas de los aviones, los que ocupan las camas de los hoteles para turismo, los que ocupan las mesas de los restaurantes son, como mucho, una mitad de la población de la Argentina, la otra mitad no está en condiciones de este consumo. Es más, te diría para que tengas una dimensión de la canasta básica de alimentos que hace falta, la población de jubilados en Argentina, de trabajadores retirados, es de 6 millones, el 72% gana la mínima que es menos de un tercio de la canasta básica de alimentos, por lo cual en este país hay millones de personas, si se divide en tercios, estamos hablando de alrededor de 13 millones de personas que están en subcondiciones o condiciones de apenas abastecer un tercio de sus necesidades de consumo cotidiano para reproducir la vida.

-       ¿Cómo cree que puede afectar la turbulencia económica global de Europa y Asia en la economía de América Latina?


-       Afecta notablemente, consolidando la concentración, extranjerización de la economía de América Latina y el empobrecimiento de nuestros pueblos.  Hasta hace muy pocos años muchos gobiernos de la región decían que estaban afuera de la crisis mundial, felizmente ahora hay reconocimiento de que estamos dentro de la crisis. Se revirtió la situación, ya no hay óptimos precios internacionales como hace unos años y por lo tanto la crisis mundial impacta directamente en América Latina. No puede ser de otra manera, porque América Latina es parte del mundo y por lo tanto está inserta en la crisis.  Y la forma para resolver las crisis desde los pueblos de América Latina es más allá del orden capitalista.

-       Hay nubarrones en el horizonte de la integración política-económica en la región con la Alianza del el Pacífico. ¿Cuál es su opinión?


-       La Alianza del Pacífico es el ALCA.  El punto es que América Latina hizo una campaña  contra el ALCA que la ganó pero ahora está volviendo a través de la Alianza del Pacífico y la alianza del Mercosur con la Unión Europea.

-       Pero sin Estados Unidos saliendo en la foto…

-       No, Estados Unidos está en todo el mundo y por eso está la alianza de Estados Unidos con Europa, o la Transpacífico. Digamos que el problema es el capitalismo, el tema no es Estados Unidos, el tema no es Europa, el tema no es Japón, el tema es el capitalismo con la hegemonía que tenga.  Sea la hegemonía de Estados Unidos o sea la hegemonía Brics.

-       Para algunos analistas el capitalismo está en un serio proceso de podredumbre, ¿no lo ve así?

-       No, el capitalismo no se pudre solo, el capitalismo tuvo su crisis en 1870, en 1930, en 1973, en el 2007 hasta la actualidad y siempre trata de salir para recrear el ciclo de acumulación del capital. El problema que tenemos es cómo crear una sociedad anticapitalista, antiimperialista, el Vivir Bien como dicen en Bolivia; o el Buen Vivir como dicen en Ecuador; o el socialismo como decíamos nosotros hace mucho tiempo.


-       Pero se están dando algunos pasos en esa dirección, ¿o no?


-       Bueno ese proyecto lo estamos construyendo, lo construyen los movimientos populares, lo construye el pensamiento crítico, el movimiento emancipador. Ese es nuestro desafío, desde la prensa alternativa, desde la intelectualidad y el movimiento popular.



CONO SUR

ENTREVISTA CON EL POLITÓLOGO CHILENO JUAN CARLOS GÓMEZ LEYTON

“A CORREGIR ALGUNAS FALLAS DEL MERCADO PARA POSIBILITAR UN PROGRESISMO LIMITADO SE DEDICA EN CHILE EL GOBIERNO DE BACHELET”






POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ 


“El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet se está dedicando a corregir en Chile algunos aspectos del modelo neoliberal, limitando su progresismo a modificar algunos elementos sociales”, afirma desde una óptica pesimista el politólogo e historiador Juan Carlos Gómez Leyton.


Al bosquejar un balance de los primeros seis meses del gobierno de Bachelet que logró volver al Palacio de la Moneda gracias a la integración de una nueva coalición de partidos progresistas denominada Nueva Mayoría, el analista chileno es enfático en señalar que su gestión está dirigida a corregir las fallas del mercado. Trayendo a colación el título del libro del reconocido sociólogo Manuel Antonio Garretón, “Neoliberalismo corregido y progresismo limitado”, Gómez Leyton afirma que eso es justamente lo que es este gobierno de la mandataria chilena, “pero no hay cambio, no hay grandes modificaciones, por lo tanto, -advierte- está generando una suerte de silencio ciudadano que queda subterráneamente, acumulando rabia de aquellos sectores que creían que podía ser distinto, en consecuencia, en cualquier momento podemos estar en presencia de un nuevo ‘reventón’ histórico popular, que no será una manifestación de las clases medias, como fue en 2006 y 2012”.


Su análisis académico apunta a señalar que aún en América Latina y en su país, Chile, sus sociedades no están maduras para desarrollar un pensamiento capaz de reflexionar sobre la verdadera emancipación, aunque subraya que hay intentos y experiencias importantes en esa dirección. Destaca, por ejemplo, la irrupción en enero de 1994 del movimiento zapatista en el sur de México que ha logrado poner en tensión el pensamiento crítico latinoamericano y ha planteado, además, una nueva forma de discutir  y construir el poder “desde abajo”.


Por lo anterior, este científico social pone como referente al movimiento zapatista como posibilidad de acción emancipadora en América Latina.


“El zapatismo –explica- ha cambiado la forma de representación, comprometida con el mandato popular al tiempo que repensó el sujeto de la historia, que es mucho más complejo y diverso”.


LA SOCIEDAD CHILENA, PARADIGMA NEOLIBERAL EN AMÉRICA LATINA






El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net tuvo la oportunidad de dialogar sobre la coyuntura política de Chile con este investigador social y docente universitario que participó como conferencista en las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que tuvieron lugar a finales del pasado mes de septiembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.


Juan Carlos Gómez Leyton es historiador, doctor en Ciencias Sociales y cuenta con una larga trayectoria en el ámbito de la investigación política y socioeconómica. Actualmente se desempeña como coordinador de postgrado y postítulos de la Universidad Central de Chile.

-       Ha señalado usted que Chile se debate entre un neoliberalismo ultra y un neoliberalismo “light” de izquierda. ¿Eso quiere decir que este segundo periodo de Michelle Bachelet constituye un gobierno reformista tibio?

-       Sí, yo he estado trabajando la idea de que Chile es una de las sociedades neoliberales más avanzadas y se constituye en ese sentido como un paradigma en América Latina.  Este país a lo largo de los 35 años que tiene de neoliberalismo ha configurado un grupo político que es el partido de la Concertación por la Democracia, que siempre asumió este modelo económico y lo administró durante veinte años.  En el 2010 fue derrotada esa posibilidad de continuidad y asumió la derecha ortodoxa neoliberal a través de Sebastián Piñera.  Una forma de recuperar el gobierno por parte de la Concertación fue abrirse hacia sectores de izquierda, especialmente al Partido Comunista de Chile que había estado por fuera de esta organización política. Se le incluye como una forma de tener mayor poder electoral para derrotar a la derecha y abarca también a otros grupos progresistas menores como el Partido de Izquierda Ciudadana y el Movimiento hacia el Socialismo (MAS), que conforman la denominada Nueva Mayoría. Sin embargo, cuando uno lee el programa de la Nueva Mayoría con el que gobierna hoy en día la presidenta Michelle Bachelet, se puede observar que es reformista para el momento político respecto de lo que es el modelo neoliberal, y esto plantea trabajar lo que se conoce como las fallas del mercado.  El mercado presenta problemas que tienen que ser corregidos para que funcione bien, entonces quieren corregir las fallas que existen en el mercado de la educación, en el mercado de la salud, de la previsión y de cualquier otro sector donde se presenten dificultades de funcionamiento en lo que concierne a la mercantilización de esos derechos. Por esa razón el de Bachelet es un gobierno neoliberal que hace correcciones al modelo pero no hace reformas estructurales como en algún momento lo llegaron a plantear. Ello explica que solo el 25% del electorado general fue a apoyar a Michelle Bachelet, es decir, hay que tomar en consideración que ella fue elegida solamente con una participación del 40% del electorado nacional que se compone de 13 millones de personas y votaron solamente siete. Esta cifra viene siendo un poco más del 60% de abstención electoral, que es de la más altas en las historia del país y ello es consecuencia de que la gente no cree, es indiferente, o simplemente está conforme con lo que hay. Lo que hace Bachelet es simplemente corregir algunos aspectos del modelo neoliberal y por eso se impulsan reformas como la educativa, la tributaria, la laboral, pero la máxima solicitud del movimiento social y de las manifestaciones de 2011 en adelante que era la realización de una asamblea constituyente este gobierno la ha pateado, la ha tirado, porque no quiere entrar a cuestionar el fondo de la estructura de poder que es el neoliberalismo.


-       Al ganar las elecciones presidenciales la Nueva Mayoría de Bachelet se presenta una nueva correlación de fuerzas en la que el neopinochetismo nucleado en la UDI y en Renovación Nacional de Sebastián Piñera queda debilitado. ¿Cuál es la perspectiva de esta ultraderecha heredera de la dictadura de Pinochet?

-       La derecha política está debilitada, es decir, los actores políticos como Renovación Nacional y la UDI están debilitados porque perdieron su capacidad de derecho a veto al interior del parlamento. Sin embargo, el poder político de la derecha empresarial, de la derecha dueña del capital está ahí, no solamente están esos dos partidos sino también sus medios de comunicación. Diría por tanto que los medios de comunicación que en Chile todos pertenecen a la derecha empresarial tienen cercado al gobierno y lo obligan a entrar en conversaciones, en negociación con ellos, con lo cual le pueden colocar cierto límite al proceso de reforma. Y como el gobierno no quiere entrar en una discusión, en una disputa profunda con esos sectores, entra en negociación para que se aprueben esas reformitas como las llamo yo, para que en el fondo la estructura neoliberal se continúe.  No necesitan mayormente desarrollar los pensamientos neopinochetistas como tú los llamas, porque ellos tienen capacidad de control, el gobierno está de otra manera controlado por los distintos poderes fácticos que existen en la sociedad chilena y que son todos de derecha. En ese sentido hay una limitación muy fuerte.

-       ¿Esta “reformita” del gobierno de Bachelet como bien usted la denomina llena las expectativas de un amplio sector de la población o va a terminar como en Brasil, agotándose?


-       Es curioso porque yo tengo la impresión de que en Chile, la sociedad neoliberal necesitaba hacer algunos ajustes al modelo para seguir funcionando y las protestas que se dieron a partir del 2006 en el país expresaron justamente aquello y por lo tanto cuando el gobierno dice que va  a hacer reformas estructurales, cambios significativos, grandes grupos de ciudadanos se movilizan para decirle no. Algunos sectores quieren que se solucione el alto costo que tiene estudiar en Chile y se establecieran ciertas formas de gratuidad, pero no quieren que se toquen otros elementos como el de la propiedad de las universidades y de los colegios. O cuando por ejemplo se dice: usted no puede tener un hijo matriculado acá, porque este colegio selecciona según el lugar de residencia, se rechaza de plano sosteniendo que ¿quién es el Estado para decidir dónde llevo a mi hijo? Esa es una forma de contradicción que se da en Chile después de las movilizaciones sociales.  En ese sentido hay mayores resistencias de las que el propio gobierno supuso.

-       Eso quiere decir que…


-       Significa que el gobierno tiene que moderar el tipo de reforma que pretende hacer.


-       ¿Y en el tema de las relaciones internacionales cuál es el enfoque del gobierno de Bachelet? ¿Le apuesta a fortalecer la integración regional?

-       No, sencillamente porque no se va a salir de la Alianza del Pacífico que integra con México, Colombia y Perú, un acuerdo articulado por el gobierno de Sebastián Piñera y ahora se sigue con la misma estrategia. En otros temas como el que concierne a la salida al mar por parte de Bolivia el gobierno de Bachelet ha endurecido la posición y tiene una mirada de desconfianza frente al proceso político venezolano.

-       O sea que Chile va a seguir por la senda neoliberal y estamos muy lejos de que “se abran las nuevas alamedas”...



-       Muy, muy lejos todavía.



GLOBALIZACIÓN


ENTREVISTA CON EL DIRECTOR DE CELAG, ALFREDO SERRANO MANCILLA

“AMÉRICA LATINA TIENE QUE HACER PROPIA LA DÉCADA VENIDERA, ADELANTÁNDOSE A LOS PELIGROS Y EVITANDO ENCONARSE EN NEOCAPITALIMOS DISFRAZADOS”







POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ


Más allá de las conquistas de la década ganada por los gobiernos progresistas de Latinoamérica, “toca ahora hacer propia la década venidera, escribirla con nombres propios, con lenguaje propio, con retos propios, con placeres propios, dibujar la escena y elegir la arena de disputa. Adelantarse a los peligros y evitar enconarse en neocapitalismos amables”, afirmó el doctor en Economía y catedrático universitario español, Alfredo Serrano Mancilla, durante su participación como conferencista en las II Jornadas de Estudios de América Latina y el Caribe que se realizaron en la Universidad de Buenos Aires a finales del pasado mes de septiembre.


“Estamos en un momento de disputa, de gran tensión”, en el que el imperio del capital representado en Estados Unidos y su principal aliada la Unión Europea buscan por todos los medios sabotear el proceso integracionista que tratan de consolidar los países de América Latina, recalcó el economista ibérico que a principios de este año fundó el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), con sede en Buenos Aires, un espacio de investigación, reflexión, y discusión sobre lo que está sucediendo en la región a partir de una mirada desde la academia en relación con los ejes que se discuten en el continente.


Retomando elementos del ensayo que publicó ese novel centro de investigación en temas socioeconómicos y que lleva por título “América Latina, de la década ganada a la década disputada” (1), del cual es coautor, Serrano Mancilla advierte sobre el objetivo diáfano que tienen Washington y la derecha europea de dividir en dos a América Latina para que “deje de ser el bloque monolítico que venía conformándose en el nuevo mundo  multipolar”.


Informes recientes de think tanks conservadores, explica este investigador social, “ya constatan la ‘madurez’ de Latinoamérica y su mayor peso global, y abogan por un espacio geopolítico trilateral Unión Europea-Estados Unidos-América Latina, en base a sus  comunes raíces “occidentales”, en términos estrictamente liberales: derechos  individuales y mercados ‘abiertos’. Esta es la pretensión, también, de buena parte de la oligarquía financiera, del poder concentrado mediático, del capital transnacional y de los grandes caciques nacionales: una región dividida en dos mitades que disipe cualquier posibilidad de levantar y consolidar una alternativa global de avance en sentido posneoliberal, en paz, sin guerras, con redistribución, mejoras sociales y profundización democrática”.


Es por ello, agrega Serrano Mancilla, que “en los últimos meses se han acelerado los múltiples movimientos de ajedrez en el actual juego de tronos que supone el curso geopolítico en América Latina; la tensión está servida entre procesos reformistas, revolucionarios y contrarrevolucionarios”.

En ese sentido, anota el fundador director ejecutivo de CELAG, es muy interesante conocer y analizar el alcance de la nueva estrategia trazada para la región en el documento del Consejo Atlántico: “The Trilateral Bond: Mapping a New Era for Latin America, The United States, and Europe” ('El Vínculo Trilateral: Inspeccionando una Nueva Era para América Latina, EE.UU. y Europa'). “Este informe es contundente en cuanto a la importancia de América Latina a nivel mundial; y por ello, se retoma así el deseo de incorporar a este bloque al “redil atlántico”, constituyéndose de esta manera en una prioridad en la política exterior de los EE.UU. y la Unión Europea”.


En consecuencia, colige Serrano respecto de ese citado documento del Consejo Atlántico, “América Latina no es ya sólo una región en disputa interna, sino un continente con mayor influencia en el sistema interestatal que deberá enfrentarse a proyectos geopolíticos diferentes e incluso antagónicos para su nueva ubicación en el espacio global”.


“Por tanto, todo está en juego, en disputa, en movimiento: el ALBA, la UNASUR, el Mercosur, la Alianza del Pacífico, incluso la CAN, también la Organización de los Estados Americanos (OEA), y por supuesto, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)”.


Desde el ámbito político, considera que la desaparición de líderes como Hugo Chávez y Nésor Kirchner, así como el reducido protagonismo público que ahora ejerce Lula de Silva, pesan en el campo político progresista en una América Latina en la que el modelo presidencialista y el personalismo tienen un rol predominante sobre la imprescindible retórica, el relato de la transformación y la movilización de las masas.


Sobre la coyuntura económica y social de la región el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, dialogó en la capital argentina con este analista económico.


Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona con estancias predoctorales en Italia y Canadá, Serrano Mancilla está dedicado a la investigación, la docencia universitaria y a consolidar el Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (CELAG), del cual es su director ejecutivo. 


En el ámbito académico es director del doctorado de Economía Social de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia, así como es profesor y conferencista invitado de las  universidades de Buenos Aires, Pablo de Olavide de Sevilla (España), UNAM de México, Magdalena de Colombia, FLACSO e IAEN de  Ecuador.






DICTADURA DEL CAPITAL ESPECULATIVO BUSCA ROMPER EL PACTO SOCIAL EN DEMOCRACIA

-       La presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Nueva York, en Naciones Unidas, afirmó que lo que se está dando en Argentina, pero también en Venezuela, es terrorismo económico.  ¿Usted qué opina de ello?

-       Sí, el terrorismo económico es una manera que tiene de practicar hoy en día el capital transnacional para cambiar y alterar el orden económico, violando la  soberanía de la voluntad popular de un determinado país. A esto se le puede llamar terrorismo, ataques financieros, ataques económicos, mecanismos de desestabilización.  Hoy en día no hay que pegar un golpe de Estado a la vieja usanza sino que hay mecanismos económicos que se le llaman de una manera eufemística como si fuera una economía de mercado. Son los intereses muy concentrados, en muy pocas manos, aquello que le llaman “mercado” los que verdaderamente alteran el tipo de cambio de una moneda como se ha hecho en Argentina a principios de este año o ahora en el caso actual con los fondos buitres, e incluso se valen de revistas como The Economist o las agencias de descalificación, más que de calificación de riesgo, que se enfocan contra Venezuela o Argentina para encarecer la deuda pública y esto es un mecanismo verdaderamente de terrorismo financiero, especulativo, que altera condiciones elegidas por una mayoría de voluntad popular.

-       Un claro atentado contra las democracias…

-       Claro, ellos no respetan la relación democrática, no eligen ese mecanismo porque ya lo utilizaron y han perdido durante muchas ocasiones en la última década en diversos lugares de América Latina, y frente a esa tesitura deciden utilizar eso, mal denominado mercado, para seguir atestando golpes de todo tipo, a cámara lenta, otros a cámara rápida, unos de manera feroz otros de manera muy tranquila, para justamente romper el pacto social dentro de una democracia e imponer reglas de juego que le convienen a esas tasas de ganancia del capital transnacional.

-       En un reciente artículo periodístico suyo se refirió a que el gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro en el mes de septiembre pasado dio una gran “timonazo” en el manejo económico. ¿En su concepto ese cambio de dirección era necesario y hacia dónde se enfoca?

-       Sí,  creo que el sacudón que llamó el presidente Nicolás Maduro es la continuidad del golpe de timón que declarara el presidente Chávez, allá por octubre de 2012, después de haber ganado las elecciones frente a Capriles.  Es un sacudón verdaderamente, lo que hace es revitalizar algunos ejes políticos y económicos, es dar otro salto adelante siguiendo con las palabras del presidente Chávez y se centra en darle una mayor fuerza a la economía real productiva, lo cual es vital para la economía venezolana en dirección a sostener esa revolución social. Se requiere una revolución en el terreno de la economía real productiva verdadera, con la incorporación de los pequeños y medianos productores y cambiando paulatinamente la matriz productiva para que la revolución social que ha tenido un éxito en los últimos 15 años en Venezuela se sostenga y sea irreversible, que es uno de los términos que yo creo que muchos procesos deben de repensar a futuro. Igual que hizo el neoliberalismo en muchos lugares del mundo cuyas políticas es muy difícil darles marcha atrás, los procesos de cambio, de revolución, de transformación social, tienen que intentar identificar cómo hacemos irreversibles los procesos.  Y este sacudón venezolano, elegir ciertos ejes económicos como el productivo, el de ciencia y tecnología es precisamente una forma de hacer irreversible el proceso de cambio en Venezuela.

-       Hablemos de los países que integran la Alianza del Pacífico. ¿Esta alianza de corte neoliberal está copiando el modelo europeo?

-       Creo que la Alianza del Pacífico ha aprendido del fracaso del ALCA y ahora hacen un “remake” en el siglo XXI pero modificado, porque ya no pone en la foto a Estados Unidos, coloca en la foto a los cuatro presidentes de los países que la integran y procuran seguir saliendo neoliberalmente en cualquier crisis del neoliberalismo. Esta alianza intenta hacer una integración en el estilo más neoliberal del término, dejando por fuera a los pueblos, el caso más llamativo es que tiene un primer consejo de empresarios y en contraste no tiene consejo de pueblos, lo cual dice todo, absolutamente todo.

-       Su mirada sobre Europa. ¿El viejo continente se hunde en su rancio neoliberalismo?

-       No, yo soy optimista, siempre creo que hay salidas, a veces las salidas tienen unos costes muy elevados y es lo que está pasando en Europa, en la periferia europea fundamentalmente. Pero creo que empiezan a haber algunas iniciativas en Grecia y en España, con  movimientos políticos como Syriza y Podemos por ejemplo, que han roto el tablero político con propuestas completamente distintas, de cambio, queriendo ponerle un punto final al neoliberalismo y empiezan a tener un fuerte respaldo popular.

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